SHAFAQNA- Si bien la apoliticidad del deporte ha sido enfatizada desde hace años, la reciente confrontación entre las selecciones nacionales de España y Argentina mostró que los campos de fútbol ya no están exentos del alcance de las batallas discursivas y políticas.
De acuerdo con Hawzah, la competencia entre las selecciones nacionales de fútbol de España y Argentina, más allá de sus dimensiones deportivas, tuvo una amplia reflexión en el espacio analítico de los medios mundiales. Lo que diferenció a esta reunión de los partidos habituales fue la entrada explícita de la política en el campo de juego.
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El anuncio del abierto respaldo de Netanyahu, primer ministro del régimen sionista del infanticidio, al equipo argentino ante el partido, fue un paso hacia el uso diplomático y el lavado de la imagen internacional de este régimen ilegítimo. Esta acción llevó a la percepción pública de la selección argentina como un brazo político simbólico para este régimen ilegítimo.
En cambio, las posiciones explícitas del gobierno de España y las acciones conscientes de los jugadores de este equipo en favor de la causa palestina, más allá de una simple solidaridad, convirtió a España en el estandarte simbólico de las conciencias despiertas ante los mecanismos de la guerra y la ocupación, en la medida en que cada pase o disparo de España en medio de la cancha se convirtió en un reflejo del grito de los oprimidos del mundo.
Fuente: Hawzah
