SHAFAQNA- El Hojjat al-Islam Khanjani, docente del Seminario, Hawzah, destacó que la atracción de los oponentes y de quienes tenían creencias divergentes, como judíos, cristianos o politeístas, hacia el Profeta del Islam (P) no fue un accidente, sino el resultado de una conducta ejemplar sostenida por la amistad, la benevolencia, la compasión y la tolerancia.
De qcuerdo con Hawzah, en una entrevista con nuestro corresponsal, Hojjat al-Islam Khanjani analizó Siria del Profeta del Islam (P) y su metodología para atraer a aquellos que se oponían a su mensaje. Afirmó que, aunque varios factores lo influenciaron, el pilar fundamental que facilitó este enfoque fue la profunda humanidad del Mensajero de Dios.
El profesor citó el versículo 159 de la Sura Al-Imran, donde el Corán dice: « Por la misericordia de Dios, los estabas perdonando! Si usted hubiera sido severo o duro de corazón, se habrían dispersado de sus alrededores ». El investigador enfatizó que la severidad y la dureza solo logran alienar a las personas, mientras que el mandamiento divino al Profeta (P) de perdonar y pedir perdón por aquellos que lo habían ofendido representa el nivel más sublime de tolerancia en la tradición islámica.
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Día de la misericordia en La Meca
Un ejemplo típico de esa ética se produjo durante la conquista de La Meca. Cuando se tomó la ciudad con un mínimo despliegue militar, algunos sugirieron que había llegado el momento de vengarse de los Quraysh y los politeístas. No obstante, el Profeta (P) transformó la narración con una postura sin precedentes: «Hoy es el día de la misericordia.
Compromiso genuino con la guía humana
El investigador del seminario especificó que el Profeta no limitó su compasión a los creyentes, pero fue misericordia para todos los mundos (Rahmatan lil-alamin), como se recita en el versículo 107 de Surah Al-Anbiya. Relató, a modo de ejemplo, el caso del hombre judío que constantemente arrojaba basura sobre el Profeta (P). Observando que el hombre no apareció durante varios días, el Mensajero de Dios vino a visitarle personalmente, un gesto que conmovió tanto al hombre que terminó abrazando el Islam.
Omisión del pasado como herramienta de reconciliación
Uno de los aspectos más nobles de la metodología profética fue su punto de partida. Al aceptar a un nuevo converso, el Profeta (P) nunca reprochó sus acciones pasadas ni su historia de hostilidad hacia el Islam. Trató a cada persona como si su expediente estuviera limpio, una conducta que le valió la distinción divina: « Ciertamente tienes un carácter exaltado » (Wa innaka la-ala khuluqin azim).
Finalmente, el maestro llegó a la conclusión de que hoy, si queremos atraer a aquellos que no comparten nuestra fe o nuestras posiciones, debemos emular esta ética. El acercamiento tiene que llevarse a cabo con un lenguaje suave y genuina benevolencia. Si los interlocutores perciben que nuestras acciones nacen de una verdadera preocupación por su bienestar, y evitamos constantemente señalar sus errores o debilidades morales, la atracción a los valores éticos del Islam será un proceso natural y efectivo.
Fuente: Hawzah
