Exégesis del Corán del Al-Mîzân de Allâmah Sayid Muhammad Husain at-Tabâtabâî, Sura al-Baqarah, Aleyas 178-179 (Parte 47-1)

SHAFAQNA– Capítulo dos, sura al-Baqarah (La Vaca), doscientos ochenta y seis versículos – ¾ Medina

 

يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُتِبَ عَلَيْكُمُ الْقِصَاصُ فِي الْقَتْلَى ۖ الْحُرُّ بِالْحُرِّ وَالْعَبْدُ بِالْعَبْدِ وَالْأُنْثَىٰ بِالْأُنْثَىٰ ۚ فَمَنْ عُفِيَ لَهُ مِنْ أَخِيهِ شَيْءٌ فَاتِّبَاعٌ بِالْمَعْرُوفِ وَأَدَاءٌ إِلَيْهِ بِإِحْسَانٍ ۗ ذَٰلِكَ تَخْفِيفٌ مِنْ رَبِّكُمْ وَرَحْمَةٌ ۗ فَمَنِ اعْتَدَىٰ بَعْدَ ذَٰلِكَ فَلَهُ عَذَابٌ أَلِيمٌ(178) وَلَكُمْ فِي الْقِصَاصِ حَيَاةٌ يَا أُولِي الْأَلْبَابِ لَعَلَّكُمْ تَتَّقُونَ (179)

 

¡Creyentes! Se os ha prescrito la ley del talión en casos de homicidio: libre por libre, esclavo por esclavo, hembra por hembra. Pero, si a alguien le rebaja su hermano la pena, que la demanda sea conforme al uso y la indemnización apropiada. Esto es un alivio por parte de vuestro Señor, una misericordia. Quien, después de esto, viole la ley, tendrá un castigo doloroso. (178) En la ley del talión tenéis vida, ¡hombres de intelecto! Quizás, así, temáis a Dios. (179)

Corán: ¡Creyentes! Se os ha prescrito la ley del talión en casos de homicidio: libre por libre . . .: Este versículo está dirigido a los creyentes, significa que les recuerda a los musulmanes la ley promulgada solo para ellos, en cuanto a los no musulmanes que viven bajo la protección de un estado islámico, este espacio textual no da detalles sobre ello.

El término al-qiṣāṣ (القِصَاص) = talión, represalias, es el maṣdar de qāṣṣa / yuqāṣṣu (قـَآصَّ يُقـَاصُّ) = él siguió, él sigue; en árabe se dice: qaṣṣa aṯarahu (ُ قـَصَّ أثــَرَه), “siguió las huellas de alguien.” Otra derivación es al-qṣṣāṣ (القـَصَّاص) = narrador de cuentos – es como si alguien siguiera las huellas de las generaciones pasadas. Se llama talión (al-qiṣāṣ), porque sigue los pasos del ofensor, dándole un castigo similar al que había infligido a su víctima.

 Un discurso social

Algunas personas dicen:

“La sociedad humana no puede desarrollarse sin algunas normas establecidas y sin una autoridad que cuide de sus asuntos. Cuando todos los individuos sostienen la disciplina y obedecen las normas, la justicia social se mantiene y fortalece. Este sistema se basa en los beneficios temporales de los cuales la sociedad no puede prescindir y en los ideales éticos y espirituales como la verdad, la sinceridad, el ser coherente con la palabra dada, etc., de lo que depende el desarrollo y solvencia de la sociedad. Para que estas normas y regulaciones tuviesen fuerza y efecto, fue necesario acompañarlas de castigos establecidos para los transgresores. Solamente de esa manera el sistema puede ser protegido contra las transgresiones voluntarias de algunos y la indiferencia y descuido de otros. Es por esto que cuando un gobierno (no importa de que ideología) es fuerte y capaz de hacer que la gente obedezca sus decretos, el país marcha hacia delante y la sociedad transita el camino del desarrollo. Por el contrario, cuando es débil, el país se ve dominado por la ilegalidad, el desorden y plagado por las perturbaciones e inquietudes”.

“En vista de lo anterior, es esencial para el bien de una sociedad hacer creer a los individuos que no podrán escapar de las consecuencias si transgreden la ley. No se debería hacer ni decir nada que les dé esperanza de poder evitar el castigo por algún medio, como la intercesión, el engaño o el soborno”.

En resumen, esto es lo que algunos “estudiosos” sostienen en contra de la creencia en la intercesión. Es decir, creen que la misma debilita los fundamentos de la civilización y de la justicia social. Pero el Islam no aprueba la intercesión con el sentido que ellos le dan ni la intercesión de la que habla el Islam produce el resultado que ellos afirman. Antes de escribir contra la intercesión, como la enseña el Islam, deberían aprender lo que este dice, cómo aplica sus leyes a la sociedad, qué tipo de intercesión promete y la forma, el momento y el grado en que se aplicará o llevará a cabo.

Relacionado: Exégesis del Corán del Al-Mîzân de Allâmah Sayid Muhammad Husain at-Tabâtabâî, Sura al-Baqarah, Aleyas 172 –176 (Parte 46)

Primero: Lo que el Corán confirma de la intercesión es lo siguiente: los creyentes no morarán en el Infierno el Día de la Resurrección, en tanto se dirijan a su Señor con la creencia confirmada y la fe verdadera. Es decir, esta es una promesa condicional. Después se enfatiza que la fe está en grave peligro a partir de los pecados, especialmente de los grandes, cosa que se agudiza si se persiste en ellos. Un creyente así estaría tambaleándose al borde de la condenación eterna. Cuando un creyente recuerda lo prometido, su esperanza de liberación se eleva mucho. Si necesita de esta advertencia es porque está dominado por el miedo a la perdición. (Entonces) su alma permanece flotando o vacilando entre la esperanza y el temor y adora a su Señor con amor y temor reverencial. De ese modo, lleva una vida moderada, en un curso medio. No experimenta el desánimo del pesimismo ni la precipitación de un optimismo exagerado.

Segundo: El Islam ha hecho leyes comprensivas para la elevación temporal y espiritual de la sociedad. Estas leyes cubren todos los aspectos de la vida individual y grupal. Ha prescrito castigos apropiados para quienes violan cualquiera de esas normas —desde la compensación monetaria a la sanción más estricta— hasta que, llegado a cierto punto, el pecador es privado de sus derechos como miembro de la sociedad y condenado a la vergüenza eterna, o incluso a la muerte. Todo este sistema ha sido confiado a las manos divinamente designadas, a ulu ’l-amr (اُولُو الاَمْرِ, gente investida de autoridad). Entonces cada musulmán es hecho responsable de todos los otros musulmanes, en tanto está obligado a ordenar a los suyos hacer el bien y desistir del mal. Para no dejar nada sin contemplar, el pueblo musulmán está obligado a llamar a otros al sendero recto, cosa que se cumple llevándoles las buenas nuevas del premio eterno si hacen el bien y advirtiéndoles sobre la perdición eterna si incurren en el mal.

El numen de la formación de la conducta islámica se basa en el conocimiento de este mundo y el próximo. El Profeta promulgó este sistema y la experiencia ha probado su efectividad y autoridad. La facultad que posee para moldear la sociedad a semejanza de lo divino fue probada durante su vida y continuó así hasta que los Omeyas llegaron al poder, pues estos hicieron de la sharī‘ah un juguete con el cual divertirse (Véase Addenda): archivaron el código penal islámico y se comportaron como si estuvieran por encima de toda ley, como si nada podría estorbarles en su búsqueda de placeres. Los resultados de ello están ante nuestros ojos hoy día: se ha planteado la norma de “libertad”; la corrupción de la civilización occidental está penetrando nuestra sociedad; en los países islámicos el Islam existe solamente de manera formal.

Es esta debilidad manifiesta de la religión y ese retroceso de los musulmanes lo que ha causado la caída desde las alturas de la justicia y la virtud, así como la declinación en el plano de la moral y la ética. Es la corrupción y el revolcarse en sus deseos y sensualidades inferiores lo que les ha hecho que se atrevan a transgredir todo límite, violar toda norma, de tal manera, que hasta los ateos desprecian su libertinaje, deshonestidad e inmoralidad.

Esta es la causa real y única del deterioro de la sociedad musulmana. El objetor se sale totalmente de la realidad cuando atribuye ese estado de cosas a factores religiosos sublimes, cuyo único objetivo, y único efecto, fue y es la felicidad y dicha del ser humano tanto en este mundo como en el Más Allá.

Los argumentos que usan los objetores mencionados están fuera de lugar aquí, pues lo que critican es la sociedad musulmana que no tiene ninguna autoridad para poner en vigor las leyes islámicas dentro de su jurisdicción, y la comparan con la sociedad atea que tiene una fuerte autoridad para llevar a la práctica su legislación y mantener al pueblo dentro de sus límites, con el vigoroso apoyo que les brinda la educación y formación que implementan. Por lo tanto, dicha comparación es total y claramente injustificada.

(NOTA) Addenda condiciones prevalecientes despues de  ‘Ali (AS)

Las calamidades y males morales y sociales tomaron cuerpo en el conjunto del mundo árabe y se fortalecieron en Oriente desde el día en que la mano pecadora de Ibn Muljim se extendió hacia quien era el ejemplo de la justicia y la personificación de la virtud, es decir, hacia ‘Alī hijo de Abū Ṭalib.

Continuará …

 

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