SHAFAQNA– Capítulo dos, sura al-Baqarah (La Vaca), doscientos ochenta y seis versículos – ¾ Medina
وَإِذْ أَخَذْنَا مِيثَاقَ بَنِي إِسْرَائِيلَ لاَ تَعْبُدُونَ إِلاَّ اللَّهَ وَبِالْوَالِدَيْنِ إِحْسَانًا وَذِي الْقُرْبَى وَالْيَتَامَى وَالْمَسَاكِينِ وَقُولُواْ لِلنَّاسِ حُسْنًا وَأَقِيمُواْ الصَّلاةَ وَآتُواْ الزَّكَاةَ ثُمَّ تَوَلَّيْتُمْ إِلاَّ قَلِيلاً مِّنكُمْ وَأَنتُم مُّعْرِضُونَ (٨٣). وَإِذْ أَخَذْنَا مِيثَاقَكُمْ لاَ تَسْفِكُونَ دِمَاءَكُمْ وَلاَ تُخْرِجُونَ أَنفُسَكُم مِّن دِيَارِكُمْ ثُمَّ أَقْرَرْتُمْ وَأَنتُمْ تَشْهَدُونَ (٨٤). ثُمَّ أَنتُمْ هَؤُلاٰءِ تَقْتُلُونَ أَنفُسَكُمْ وَتُخْرِجُونَ فَرِيقًا مِّنكُم مِّن دِيَارِهِمْ تَظَاهَرُونَ عَلَيْهِم بِالإِثْمِ وَالْعُدْوَانِ وَإِن يَأْتُوكُمْ أُسَارَى تُفَادُوهُمْ وَهُوَ مُحَرَّمٌ عَلَيْكُمْ إِخْرَاجُهُمْ أَفَتُؤْمِنُونَ بِبَعْضِ الْكِتَابِ وَتَكْفُرُونَ بِبَعْضٍ فَمَا جَزَاءُ مَن يَفْعَلُ ذَلِكَ مِنكُمْ إِلاَّ خِزْيٌ فِي الْحَيَاةِ الدُّنْيَا وَيَوْمَ الْقِيَامَةِ يُرَدُّونَ إِلَى أَشَدِّ الْعَذَابِ وَمَا اللَّهُ بِغَافِلٍ عَمَّا تَعْمَلُونَ (٨٥). أُوْلَئِكَ الَّذِينَ اشْتَرَوُاْ الْحَيَاةَ الدُّنْيَا بِالآخِرَةِ فَلاَ يُخَفَّفُ عَنْهُمُ الْعَذَابُ وَلاَ هُمْ يُنصَرُونَ (٨٦). وَلَقَدْ آتَيْنَا مُوسَى الْكِتَابَ وَقَفَّيْنَا مِن بَعْدِهِ بِالرُّسُلِ وَآتَيْنَا عِيسَى ابْنَ مَرْيَمَ الْبَيِّنَاتِ وَأَيَّدْنَاهُ بِرُوحِ الْقُدُسِ أَفَكُلَّمَا جَاءَكُمْ رَسُولٌ بِمَا لاَ تَهْوَى أَنفُسُكُمُ اسْتَكْبَرْتُمْ فَفَرِيقاً كَذَّبْتُمْ وَفَرِيقًا تَقْتُلُونَ (٨٧). وَقَالُواْ قُلُوبُنَا غُلْفٌ بَل لَّعَنَهُمُ اللَّه بِكُفْرِهِمْ فَقَلِيلاً مَّا يُؤْمِنُونَ (٨٨).
Y cuando concertamos un pacto con los hijos de Israel: “No deberíais adorar sino a Dios; deberíais ser buenos con vuestros padres y parientes, con los huérfanos y los pobres; y hablad bien a todos, haced la oración y dad la limosna obligatoria”. Luego os desviasteis exceptuados unos pocos, y os alejasteis (83). Y cuando concertamos un pacto con vosotros: “No deberíais derramar vuestra sangre ni expulsaros de las ciudades unos a otros”. Lo aceptasteis, sois testigos (84). Pero sois vosotros los que os matáis y expulsáis a algunos de los vuestros de sus casas, haciendo causa común contra ellos con pecado y violación de la ley. Y, si acuden a vosotros como cautivos, los rescatáis. El haberlos expulsado era ya ilícito. Entonces, ¿es que creéis en parte de la Escritura y dejáis de creer en otra parte? ¿Qué merecen quienes de vosotros tal hacen sino la ignominia en la vida de acá y ser enviados al castigo más duro el Día de la Resurrección? Dios no descuida nada de lo que hacéis (85). Esos son los que han comprado la vida de acá a cambio de la otra. No se les mitigará el castigo ni encontrarán quien les auxilie (86). Dimos a Moisés la Escritura y mandamos enviados después de él. Dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas claras y le fortalecimos con el Espíritu Santo. ¿Es que teníais que mostraros altivos siempre que venía a vosotros un enviado con algo que no deseabais? A unos les desmentisteis, a otros les disteis muerte (87). Dicen: “Nuestros corazones están incircuncisos”. ¡No! Dios les ha maldecido por su incredulidad. Es tan poco lo que creen (88).
Comentario
Corán: “Y cuando concertamos un pacto con los hijos de Israel: No deberíais adorar sino a Dios…”: El versículo se inicia refiriéndose a los hijos de Israel en tercera persona y termina dirigiéndose a ellos en segunda persona, (“Luego os desviasteis…”) La primera oración menciona un pacto —que, naturalmente, debe ser verbal— y luego lo describe en forma enunciativa, (“No deberíais adorar…”) y termina con oraciones imperativas, (“hablad bien a todos…”). Cuando comienza el relato de los israelitas se les arenga en segunda persona porque los versículos contienen muchas exhortaciones y reprimendas. Continúa con el relato de la vaca (amarilla), donde cambia a la tercera persona debido a la exigencia de la elocuencia. En consecuencia, este versículo también comienza con la tercera persona, pero al citar el pacto verbal, el estilo pasa de nuevo a la segunda persona.
“No deberíais adorar sino a Dios…: Es una prohibición que se comunica como información. Este estilo muestra la gran importancia dada a la prohibición por parte del que habla, como si no tuviese ninguna duda de que la orden será obedecida y que, en ese caso, los siervos no osarán aproximarse a la idolatría.
El mismo estilo continúa en la cláusula siguiente: “deberíais ser buenos con vuestros padres y parientes…”
Aunque el cambio a la segunda persona es con el propósito de citar el pacto, devuelve el mensaje al estilo original y vincula las últimas cláusulas del pacto a las nuevas exhortaciones: y “haced la oración y dad la limosna obligatoria”. Luego os desviasteis…
Corán: “deberíais ser buenos con vuestros padres y parientes…”: La oración, de la forma en que está traducida aquí, es enunciativa con el sentido imperativo. También se la puede traducir como imperativa: “Haced el bien…”. El versículo da, en orden de importancia descendente, la lista de aquellos a los que se debería favorecer. Los padres son la raíz de la existencia del ser humano y los más próximos de todos. Después vienen los parientes cercanos. Fuera del círculo familiar son los huérfanos quienes más merecen la benevolencia y la beneficencia, porque a su corta edad están privados de sus padres, sus guardianes, sus protectores y quienes los alimenten. Luego siguen otras personas necesitadas.
“con los huérfanos”: “al-Yatīm” ( اليَتِيْمُ , huérfano) es aquél cuyo padre ha muerto. No se usa para quien ha perdido a la madre. Pero en los animales el adjetivo se usa para los que se les muere la madre.
“y los pobres”: “al-Masākīn” ( المَسَاكِيْنُ ) es plural de al-miskīn (المِسْكِيْنُ , necesitado, empobrecido, desvalido, humilde).
“hablad bien a todos”: Ḥusnan ( حُسْناً , belleza, excelencia) es un verbo infinitivo, usado como adjetivo (bello, distinguido, bueno) para dar énfasis. Algunos recitadores lo han pronunciado Ḥasanan ( حَسَاً , bello, distinguido, bueno). De cualquier modo, la cláusula les impone hablar a la gente de manera agradable. Es una manera indirecta de ordenarles que mantengan buenas relaciones sociales y que se comporten educada, gentil y correctamente con los otros, sin importar si son creyentes o incrédulos. No se puede decir que el versículo que estamos tratando esté abrogado por el versículo del combate, porque son contradictorios entre sí. El lugar y el momento de la relación social son distintos al lugar y momento de la lucha. Por ejemplo, el usar palabras duras cuando se amonesta a un hijo para corregir su comportamiento no es contrario a mantener buenas relaciones sociales.
Corán: “No deberíais derramar vuestra sangre…”: “as-Safk” ( السَّفْكُ , derramar sangre). Se trata también de una orden de prohibición bajo la forma de información, del mismo estilo usado para: “No deberíais adorar sino a Dios…”
Corán: “haciendo causa común contra ellos…”: “at-Taẓāhur” ( التَّظَاهُرُ , ayudarse uno al otro). aẓ-Ẓahīr ( الظَّهِيْرُ , auxiliador). Deriva de aẓ-ẓahr ( الظَّهْرُ , espalda), como que el auxiliador fortalece la espalda del auxiliado.
Corán: “El haberlos expulsado era ya ilícito”: La traducción literal sería: “Mientras que era ilícito para vosotros el expulsarlos”. (En árabe aparece, antes de la palabra ilícito, el pronombre, هو (Él), que no está relacionado a ningún nombre mencionado previamente, se usa solamente para comenzar la oración. De manera similar en el versículo, Di: “Él, Dios es Uno…” (C. 112:1), el pronombre “Él” tiene el mismo significado gramatical. En español no hace falta.)
Relacionado: Exégesis del Corán del Al-Mîzân de Allâmah Sayid Muhammad Husain at-Tabâtabâî, Sura al-Baqarah (Parte 19)
Corán: “Entonces, ¿es que creéis en parte de la Escritura…?”: ¿Por qué deberíais seguir la norma de pagar rescate por ellos y desobedecer la prohibición de expulsarlos? ¿No están ambas normas en el mismo libro? ¿Creéis en una parte del Libro y descreéis en la otra?
Corán: “…y mandamos enviados después de él”: “at-Taqfiyah” ( التَّقْفِيَةُ , enviar a alguien después de algún otro).
Corán: “Dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas claras…”: Este tema será tratado en el capítulo tres (La Familia de ‘Imrān).
Corán: Dicen: “Nuestros corazones están incircuncisos” …: “al-Ghulf” ( الغُلْفُ ) es plural de al-aghlaf ( الاَغْلَفُ ). Se deriva de ghilāf ( الغِلَافُ , cubierta, envoltura). Dicen los hijos de Israel: nuestros corazones están protegidos bajo varios velos y cubiertas. Su llamado no puede alcanzar nuestros corazones. La expresión tiene la misma importancia que el siguiente versículo: Y dicen: “Una envoltura oculta a nuestros corazones aquello a que nos llamas” (C. 41:5).
Tradiciones
Dijo Abū Ja‘far (as) acerca de las palabras de Dios, deberíais hablar bien a todos: “Di de los demás lo mejor que te gustaría que digan de ti” (al-Kāfī).
Dijo as-Sadiq (as) acerca de ese versículo: “A la gente le debes hablar solamente bien, hasta que la conozcas”.
Dijo al-Baqir (as): “Dile a la gente lo mejor que te gustaría se diga de ti, porque ciertamente a Dios, Poderoso y Grande, no le gusta aquel que habla mal, que maldice, que dice cosas desagradables de los creyentes y que es indecente, sinvergüenza y miserable. Dios ama al modesto, al de temperamento apacible, al puro y al moderado” (Ma‘āni ’l- akhbār).
Dice el autor: En al-Kāfī se ha narrado una tradición de as-Sadiq (as) similar a la primera, con otra cadena de narradores. De modo parecido procede al-‘Ayyāshī.
Otra tradición como la segunda también se escribió en al-Kāfī del mismo Imam.
Y al-‘Ayyāshī narra de al-Baqir (as) otra tradición como la tercera. Aparentemente esos sentidos de “hablar bien” han sido inferidos de la costumbre general.
Dijo as-Sadiq (as): “En verdad Dios envió a Muhammad (PBD) con cinco espadas. En consecuencia, hay una espada contra un dhimmī ( ذِمِّيُّ , persona libre no musulmana que vive en un país islámico). Dios dijo: “hablad bien a todos. Ello fue revelado respecto a los dhimmīs”, y luego fue abrogado por otro versículo, “Combatid contra quienes no creen en Dios…” (C. 9:29)” (al-‘Ayyāshī).
Dice el autor: En esta tradición el Imam ha tomado “el hablar” en el sentido de comportamiento. Nosotros decimos: háblale bien, no le hables mal. Lo que queremos decir es: compórtate bien y de una manera decente. Este significado lo aplicaremos solamente si “la abrogación” a la que hace mención la tomamos en su sentido terminológico. Pero también puede ser tomada en su sentido literal (como explicaremos cuando veamos el versículo: “Si abrogamos una aleya o provocamos su olvido…” (C. 2:106). Y en este caso este versículo no entrará en conflicto con el del combate. Debería señalarse que el uso de palabras en sus sentidos literales (como opuestos a sus sentidos terminológicos) no es infrecuente en las tradiciones de los Imames.
Dice el autor: Las tradiciones se ajustan perfectamente a las descripciones de los versículos.
