SHAFAQNA– Capítulo dos, sura al-Baqarah (La Vaca), doscientos ochenta y seis versículos – ¾ Medina
أَفَتَطْمَعُونَ أَن يُؤْمِنُواْ لَكُمْ وَقَدْ كَانَ فَرِيقٌ مِّنْهُمْ يَسْمَعُونَ كَلامَ اللَّهِ ثُمَّ يُحَرِّفُونَهُ مِن بَعْدِ مَا عَقَلُوهُ وَهُمْ يَعْلَمُونَ (٧٥). وَإِذَا لَقُواْ الَّذِينَ آمَنُواْ قَالُواْ آمَنَّا وَإِذَا خَلاَ بَعْضُهُمْ إِلَىَ بَعْضٍ قَالُواْ أَتُحَدِّثُونَهُم بِمَا فَتَحَ اللَّهُ عَلَيْكُمْ لِيُحَاجُّوكُم بِهِ عِندَ رَبِّكُمْ أَفَلاَ تَعْقِلُونَ (۷٦). أَوَلاَ يَعْلَمُونَ أَنَّ اللَّهَ يَعْلَمُ مَا يُسِرُّونَ وَمَا يُعْلِنُونَ (۷۷). وَمِنْهُمْ أُمِّيُّونَ لاَ يَعْلَمُونَ الْكِتَابَ إِلاَّ أَمَانِيَّ وَإِنْ هُمْ إِلاَّ يَظُنُّونَ (۷٨). فَوَيْلٌ لِّلَّذِينَ يَكْتُبُونَ الْكِتَابَ بِأَيْدِيهِمْ ثُمَّ يَقُولُونَ هَذَا مِنْ عِندِ اللَّهِ لِيَشْتَرُواْ بِهِ ثَمَنًا قَلِيلاً فَوَيْلٌ لَّهُم مِّمَّا كَتَبَتْ أَيْدِيهِمْ وَوَيْلٌ لَّهُمْ مِّمَّا يَكْسِبُونَ (۷٩). وَقَالُواْ لَن تَمَسَّنَا النَّارُ إِلاَّ أَيَّامًا مَّعْدُودَةً قُلْ أَتَّخَذْتُمْ عِندَ اللَّهِ عَهْدًا فَلَن يُخْلِفَ اللَّهُ عَهْدَهُ أَمْ تَقُولُونَ عَلَى اللَّهِ مَا لاَ تَعْلَمُونَ (٨۰). بَلَى مَن كَسَبَ سَيِّئَةً وَأَحَاطَتْ بِهِ خَطِيئَتُهُ فَأُولَئِكَ أَصْحَابُ النَّارِ هُمْ فِيهَا خَالِدُونَ (٨١). وَالَّذِينَ آمَنُواْ وَعَمِلُواْ الصَّالِحَاتِ أُوْلَئِكَ أَصْحَابُ الْجَنَّةِ هُمْ فِيهَا خَالِدُونَ (٨٢).
¿Cómo podéis pretender que os crean si algunos de los que escuchaban la palabra de Dios la alteraron a sabiendas, después de haberla comprendido? (75). Y, cuando encuentran a quienes creen, dicen: “¡Creemos!”. Pero, cuando están a solas, dicen: “¿Vais a contarle los que Dios os ha revelado para que puedan esgrimirlo como argumento contra vosotros ante vuestro Señor? ¿Es que no razonáis?” (76). ¿No saben que Dios conoce lo que ocultan y lo que manifiestan? (77). Hay entre ellos ignorantes que no conocen la Escritura, sino fantasías y no hacen sino conjeturar (78). ¡Ay de aquellos que escriben la Escritura con sus manos y luego dicen: “Esto viene de Dios”, para, luego, ¡malvenderlo! ¡Ay de ellos por lo que sus manos han escrito! ¡Ay de ellos por lo que han cometido! (79). Dicen: “El fuego no nos tocará más que por días contados”. Di: “¿Os ha prometido algo Dios? Pues Dios no faltará a Su promesa. ¿O es que decís contra Dios lo que no sabéis?” (80). ¡Pues sí! Quienes hayan obrado mal y estén cercados por su pecado, esos morarán en el Fuego eternamente (81). Pero quienes hayan creído y obrado bien, esos morarán en el Jardín eternamente (82).
Comentario
El contexto muestra que los incrédulos, especialmente los de Medina, pensaban que los judíos eran el pueblo con más probabilidad de ayudar y apoyar al Enviado de Dios cuando llegase. Las tribus paganas de Aws y Jazraj vivían con los judíos de Medina y sabían que estos seguían una religión divina y un libro revelado. En consecuencia, sería normal que los mismos creyesen en la última de la serie de religiones y libros divinos. Eso los llevó a pensar que los judíos aceptarían al Enviado de Dios como el Profeta veraz, que fortalecerían la causa de la religión y participarían activamente en la propagación de la verdad. Pero inmediatamente después de que el Profeta emigró a Medina, los judíos evidenciaron la hostilidad latente. Posibilidades y expectativas quedaron defraudadas. Por eso es que Dios dice a los creyentes: ¿Cómo podéis pretender que os crean…? La ocultación de la verdad y la alteración de las palabras divinas era su forma de vida más arraigada. ¿Por qué sorprenderse si (los judíos) volvían a decir lo que tenían por costumbre antes del advenimiento del Islam?
Corán: “¿Cómo podéis pretender…después de haberla comprendido?”: La palabra se dirige ahora al Profeta y a los creyentes, refiriéndose a los judíos en tercera persona. Este mismo estilo fue usado en el relato anterior de la vaca, porque los judíos habían omitido el suceso según la Torah. Estos versículos continúan con esa forma de expresión porque desenmascaran el hábito de los judíos de alterar y manipular el libro divino.
Corán: “Y, cuando encuentran a quienes creen… ¿lo que ocultan y lo que manifiestan?: Las dos cláusulas condicionales, cuando encuentran a quienes creen y cuando están a solas, no se oponen entre sí, como era el caso con las del versículo: Cuando encuentran a quienes creen, dicen: “Creemos”. Pero, cuando están a solas con sus demonios, dicen: Estamos con vosotros, era solo una broma” (C. 2:14). En el caso que estamos viendo ahora las dos oraciones describen simplemente dos ejemplos de transgresión e ignorancia de los judíos.
Primero: Se entregan a la hipocresía, mostrando que han aceptado el Islam e intentando de esa manera protegerse de los problemas, el ridículo e incluso de la muerte.
Segundo: Quieren engañar a Dios, olvidándose que Él es el Conocedor de lo oculto y lo patente, Consciente de lo que ocultan y de lo que manifiestan.
Podemos inferir de estos versículos que los judíos laicos de Medina conversaban a veces con los creyentes francamente y les hablaban de algunos de los vaticinios acerca del Profeta o les daban alguna información que demostraba la verdad del Islam y su Profeta. Pero por lo general los líderes judíos amonestaban a dichos laicos por decir eso, expresándoles que era algo revelado a ellos que no debería ser expuesto a los creyentes, por miedo a que les discutan. ¡Qué cosa dicen! ¿O creían que, si los creyentes no discutían con ellos ante Dios, Él no lo sabría? Un pensamiento así implica que Dios conoce solamente lo aparente, no las cosas o pensamientos ocultos. Dios refutó esa idea tonta y dijo: “¿No saben que Dios conoce lo que ocultan y lo que manifiestan?” Es nuestro conocimiento y no el de Dios el que se limita a lo que se ve y no comprende lo oculto, porque nuestra percepción depende de los sentidos, los cuales a su vez dependen de órganos corporales, equipados con instrumentos nerviosos, circundados por el espacio y el tiempo, influenciados por cientos de otras causas materiales.
Esta conversación también arroja luz sobre la perspectiva materialista de los israelitas. Estaban tan empapados en el materialismo que también aplicaban las limitaciones humanas a Dios. Pensaban que Dios estaba presente y activo en el interior de la materia y prevalecía sobre ella, basándose esa presencia y ese control sobre los mismos principios a través de los cuales se producen y controlan efectos materiales. Esa creencia no era algo exclusivo de los judíos. Fue y es sostenida también por los seguidores del Islam que creen en la “fundamentalidad de la materia”. Para gente así, la vida, el conocimiento, el poder, la elección, el decreto, la voluntad y el gobierno de Dios, tienen el mismo sentido que le dan en sus propias vidas. Es una enfermedad para la que no hay cura. Y los signos y las advertencias no sirven para nada a la gente que no los comprende. Esa forma de ver ha hecho que el Islam se presente como algo risible a los ojos de quienes no tienen acceso a su correcto conocimiento y a la fe auténtica. Dicen los detractores:
Relacionado: Exégesis del Corán del Al-Mîzân de Allâmah Sayid Muhammad Husain at-Tabâtabâî, Sura al-Baqarah (Parte 18-2)
Los musulmanes dicen que su Profeta dijo: “Dios creó a Adán a Su semejanza”, por lo que los seguidores del Profeta han creado un dios a la semejanza de Adán. Un grupo de musulmanes atribuye a su Señor todas las cualidades de la materia. Otro grupo no comprende nada de los bellos atributos de Dios y en consecuencia reduce todos los atributos divinos a negativos. Dicen que los nombres y adjetivos que se usan tanto para Dios como para Sus criaturas, tienen sentidos totalmente distintos según se apliquen a Él o a Sus siervos. Que cuando decimos, “Dios es Existente, Conocedor, Poderoso y siempre Vivo”, las palabras denotan algunas cualidades divinas totalmente incomprensibles para nosotros, completamente distintas al sentido que tienen cuando se aplican a los seres humanos. Por lo tanto, es necesario expresar esas cualidades por la negativa: “Dios no es no existente, no consciente, sin poder, sin vida”. Una explicación así implica que creen en lo que no comprenden, adoran lo que les es incierto e invitan a otros a creer en lo que ni ellos ni nadie entiende o conoce.
La palabra de verdad es suficiente para disipar tales falsedades. La gente ha sido exhortada por la religión auténtica a mantener firme la esencia de la realidad y a que se conduzca claramente entre los dos extremos mencionados antes. Deberían saber que Dios no es ni como Sus criaturas ni un conjunto de proposiciones negativas. La religión verdadera dirige al común de la gente a creer que Dios es algo distinto a todo lo conocido o pensado, que Él tiene conocimiento distinto de nuestro conocimiento; poder distinto de nuestro poder; querer y voluntad no producidos por la contemplación; a creer que Él habla, pero no con una boca y oye, pero no por medio de los oídos. La gente de comprensión más elevada debe sopesar Sus signos y adquirir un conocimiento profundo de Su religión. Dios ha dicho: “… ¿Son iguales los que saben y los que no saben?”. Solo se dejan amonestar los dotados de intelecto” (C. 39:9). Quienes tienen un nivel de comprensión superior no son iguales a las personas comunes en esta materia. Por lo tanto, tampoco son iguales en sus respectivas responsabilidades. Unos y otros recibieron la enseñanza de la religión en niveles distintos, pero, ¿la seguirán?
Corán: “Hay entre ellos ignorantes que no conocen la Escritura, sino fantasías y no hacen sino conjeturar”: “al-Ummiyy” ( الاُمِّيُّ , el que no lee o escribe) se relaciona a “al-umm” ( الاُمُّ , madre). Es como si el excesivo amor de la madre le evitara confiar a su hijo a un maestro para que le enseñe y lo prepare, por lo que podría aprender solamente de su madre. al-Amāniyy ( الاَمَانِيُّ , es el plural de “al-umniyyah” ( الاُمْنِيَّةُ , mentir, fantasear). El versículo dice que algunos judíos eran instruidos, que leían y escribían el libro, pero alterándolo. El resto de los judíos eran analfabetos y no conocían nada del libro, excepto las mentiras o fantasías del grupo anterior.
Corán: “¡Ay de aquellos que escriben la Escritura con sus manos…”: “al-Wayl” (الوَيِلُ, aflicción, calamidad, desastre, castigo severo, adversidad)! “al-ishtirā’” (الاِشْتِرَآءُ, vender).
Corán: “¡Ay de ellos por lo que sus manos han escrito…!”: Los pronombres se pueden referir a todos los judíos o solamente a los interpoladores entre ellos. Si se toma el primer punto de vista, entonces la condena y la calamidad también cubrirían a los analfabetos.
Corán: “¡Pues sí! Quienes hayan obrado mal y estén cercados por su pecado…”: “al-Jaṭī’ah” (الخَطِيْئَةُ, traducido aquí como “pecado”) se refiere realmente a la condición psíquica resultante del mal obrar. Es por esto que el versículo habla primero del mal obrar de los mismos y después de los efectos de los pecados que les circundan. Cuando se hace presente esta última situación no quedaría expedita ninguna puerta para que les llegue la guía. Irán por lo tanto al Infierno, donde morarán para siempre.
Si en sus corazones hubiese habido una pizca de fe, o algún rasgo bueno en el carácter, como la justicia, hubiera sido posible que los rayos de luz de la guía penetraran en ellos. Por lo tanto, el abrumador acoso de los pecados por todos lados es posible en caso de politeísmo, como dice Dios: “Dios no perdona que se le asocien otros dioses. Pero perdona lo menos grave a quien Él quiere…” (C. 4:48). También en caso de incredulidad y negación de los signos divinos: “Quienes, al contrario, no crean y desmientan Nuestros signos, morarán en el Fuego eternamente” (C. 2:39). En resumen, el obrar mal y el estar cercado por los pecados es una amplia expresión que cubre todo lo que a uno lo llevaría a morar en el Fuego para siempre.
Los dos versículos que estamos discutiendo son casi similares al versículo: “Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes crean en Dios y en el Último Día y obren bien, esos tendrán su recompensa…” (C. 2:62). Estos versículos muestran que la base de la salvación y de la felicidad eterna es la creencia auténtica y las buenas acciones. La única diferencia es que el 2:62 indica que el simple hecho de autodenominarse musulmán, judío, cristiano, etc., no sirve para nada, en tanto que los otros dos señalan que la simple afirmación de la salvación no tiene ningún valor.
Tradiciones
Dijo al-Baqir (as) acerca de las palabras de Dios: “Y, cuando encuentran a quienes creen…”. “Cuando algunos de los judíos (que no eran enemigos de los musulmanes y que no formaban parte de los judíos que conspiraban contra ellos) se reunían con los musulmanes, acostumbraban a narrar lo que la Torah contenía de la descripción de Muḥamad (PBD). Entonces los más ancianos les decían: No les informen lo que contiene la Torah sobre los atributos de Muḥamad (PBD), no sea que discutan con ustedes por eso frente a su Señor. Inmediatamente fue revelado este versículo”. (Majma‘u ’l-bayān).
Se narra del quinto o sexto Imam que dijo acerca de las palabras de Dios: “Quienes hayan obrado mal.”.: “Si niegan la wilāyah (الوِلَايَةُ, amistad, autoridad) del Líder de los creyentes, entonces son habitantes del Fuego y en él morarán” (al-Kāfī).
Dice el autor: Ha narrado ash-Sheij aṭ-Ṭūsī en al-Amālī una tradición con un tema aproximadamente igual. Las dos tradiciones se basan en el principio del “fluir” del Corán y adecuan el versículo a uno de sus mejores ejemplos. Dios ha computado el amor y la sumisión a los miembros de la familia del Profeta como una buena acción: Di: “Yo no os pido salario a cambio, fuera de que améis a mis familiares cercanos”. “A quienes obren bien, les aumentaremos el valor de su obra” (C. 42:23). Además, la tradición puede ser tomada como otro esclarecimiento del versículo, como describiremos en el capítulo cinco (La Mesa Servida), donde explicaremos que “el bien” significa cumplir con la demanda de la creencia en el monoteísmo. La tradición menciona particularmente a ‘Alī (as) porque fue el primero de esta ummah en abrir esa puerta.
