SHAFAQNA – Capítulo dos, sura al-Baqarah (La Vaca), doscientos ochenta y seis versículos – ¾ Medina
وَإِذْ قُلْتُمْ يَا مُوسَى لَن نُّؤْمِنَ لَكَ حَتَّى نَرَى اللَّهَ جَهْرَةً فَأَخَذَتْكُمُ الصَّاعِقَةُ وَأَنتُمْ تَنظُرُونَ (٥٥). ثُمَّ بَعَثْنَاكُم مِّن بَعْدِ مَوْتِكُمْ لَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ (٥٦). وَظَلَّلْنَا عَلَيْكُمُ الْغَمَامَ وَأَنزَلْنَا عَلَيْكُمُ الْمَنَّ وَالسَّلْوَى كُلُواْ مِن طَيِّبَاتِ مَا رَزَقْنَاكُمْ وَمَا ظَلَمُونَا وَلَكِن كَانُواْ أَنفُسَهُمْ يَظْلِمُونَ (٥٧). وَإِذْ قُلْنَا ادْخُلُواْ هَذِهِ الْقَرْيَةَ فَكُلُواْ مِنْهَا حَيْثُ شِئْتُمْ رَغَدًا وَادْخُلُواْ الْبَابَ سُجَّدًا وَقُولُواْ حِطَّةٌ نَّغْفِرْ لَكُمْ خَطَايَاكُمْ وَسَنَزِيدُ الْمُحْسِنِينَ (٥٨). فَبَدَّلَ الَّذِينَ ظَلَمُواْ قَوْلاً غَيْرَ الَّذِي قِيلَ لَهُمْ فَأَنزَلْنَا عَلَى الَّذِينَ ظَلَمُواْ رِجْزًا مِّنَ السَّمَاءِ بِمَا كَانُواْ يَفْسُقُونَ (٥٩). وَإِذِ اسْتَسْقَى مُوسَى لِقَوْمِهِ فَقُلْنَا اضْرِب بِّعَصَاكَ الْحَجَرَ فَانفَجَرَتْ مِنْهُ اثْنَتَا عَشْرَةَ عَيْنًا قَدْ عَلِمَ كُلُّ أُنَاسٍ مَّشْرَبَهُمْ كُلُواْ وَاشْرَبُواْ مِن رِّزْقِ اللَّهِ وَلاَ تَعْثَوْا فِي الأَرْضِ مُفْسِدِينَ (٦٠). وَإِذْ قُلْتُمْ يَا مُوسَى لَن نَّصْبِرَ عَلَىَ طَعَامٍ وَاحِدٍ فَادْعُ لَنَا رَبَّكَ يُخْرِجْ لَنَا مِمَّا تُنبِتُ الأَرْضُ مِن بَقْلِهَا وَقِثَّائِهَا وَفُومِهَا وَعَدَسِهَا وَبَصَلِهَا قَالَ أَتَسْتَبْدِلُونَ الَّذِي هُوَ أَدْنَى بِالَّذِي هُوَ خَيْرٌ اهْبِطُواْ مِصْراً فَإِنَّ لَكُم مَّا سَأَلْتُمْ وَضُرِبَتْ عَلَيْهِمُ الذِّلَّةُ وَالْمَسْكَنَةُ وَبَآءُو بِغَضَبٍ مِّنَ اللَّهِ ذَلِكَ بِأَنَّهُمْ كَانُواْ يَكْفُرُونَ بِآيَاتِ اللَّهِ وَيَقْتُلُونَ النَّبِيِّينَ بِغَيْرِ الْحَقِّ ذَلِكَ بِمَا عَصَوا وَكَانُواْ يَعْتَدُونَ (٦١).
“Y cuando dijisteis: “¡Moisés! No creeremos en ti hasta que veamos a Dios claramente”. Y el rayo se os llevó, viéndolo vosotros venir (55). Luego, os resucitamos después de muertos. Quizás, así, fuerais agradecidos (56). Hicimos que se os nublara y que descendieran sobre vosotros el maná y las codornices: “¡Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído!”. No fueron injustos con Nosotros, sino que lo fueron consigo mismos (57). Y cuando dijimos: “¡Entrad en esta ciudad, y comed donde y cuanto queráis de lo que en ella haya! ¡Entrad por la puerta prosternándoos y decid ‘¡Perdón’!!”. Os perdonaremos vuestros pecados y daremos más a quienes hagan el bien (58). Pero los impíos cambiaron lo que se les había dicho por otra cosa e hicimos bajar contra ellos un castigo del cielo por haber obrado perversamente (por ser transgresores) (59). Y cuando Moisés rogó agua para su pueblo, dijimos: “¡Golpea la roca con tu vara!”. Y brotaron de ella doce manantiales. Cada tribu sabía de cuál debía beber. “¡Comed y bebed del sustento de Dios y no obréis mal en la tierra corrompiendo!” (60). Y cuando dijisteis: “¡Moisés! No podremos soportar una sola clase de alimento. ¡Pide a tu Señor de parte nuestra que nos consiga algo de lo que la tierra produce: verduras, pepinos, ajos, lentejas y cebollas!”. Dijo (Moisés): “¿Vais a cambiar lo que es mejor por algo peor? Entrad a una ciudad y hallareis lo que pedís”. La humillación y la miseria se abatieron sobre ellos e incurrieron en la ira de Dios. Porque no habían prestado fe a los signos de Dios y habían dado muerte a los profetas sin justificación. Porque habían desobedecido y violado la ley (61).
Corán: “Un castigo del cielo”: Habla de “ar-Rijz” ( الرِّجْزُ , castigo, inmundicia).
Corán: “No obréis mal en la tierra corrompiendo”: El término “Lā tazaw” ( لا تَعْثَوْا ), se deriva de al-‘ayz ( العَيْثُ ) y de al-‘azy ( العَثْيُ ); significa el daño y el perjuicio más grande.
Corán: “Pepinos, ajo”: Pepino es “al-jayār” ( الخِيَارُ ); “al-fūm” ( الفُوْمُ ), es ajo o trigo.
Corán: “E incurrieron en la ira de Dios”: El término usado es “bā’ū” ( بَاءُوْا , “retornaron” con la ira de Dios, que aquí se tradujo, e incurrieron en la ira de Dios).
Corán: “Porque no habían prestado fe”: Da la razón de la expresión anterior. Y la próxima oración: Porque habían desobedecido y violado la ley, es la razón de esa razón. Sus desobediencias y excesos permanentes provocaron que rechazaran los signos de Dios y mataran a los profetas. En otro versículo dice Dios: “Y el fin de los que obraron mal fue el peor, porque desmintieron los signos de Dios” (C. 30:10). ¿Cómo fue que el rechazo de los signos de Dios, es decir, la incredulidad, fue causada por la desobediencia? Una de las próximas tradiciones lo explica.
Tradiciones
Dijo Abū Ya‘far (as) acerca de la palabra de Dios, “Y cuando nos dimos cita con Moisés durante cuarenta noches”. Fueron treinta noches en el conocimiento y medida divinos. Luego sucedió algo (para indicar que no era el decreto final) y Dios decretó diez días más. De esta manera el tiempo designado por su Señor, la primera y segunda vez, completó cuarenta días” (al-‘Ayyāshī).
Dice el autor: Esta tradición sostiene lo que hemos mencionado antes en cuanto a que cuarenta era el total de los dos tiempos determinados.
Relacionado: Exégesis del Corán del Al-Mîzân de Allâmah Sayid Muhammad Husain at-Tabâtabâî, Sura al-Baqarah (Parte 15)
Dijo Alī (as) acerca de las palabras de Dios: “Y cuando Moisés dijo a su pueblo: ¡Pueblo! Habéis sido injustos con vosotros mismos…”, el pueblo preguntó a Moisés: “¿Cómo deberíamos arrepentirnos?”. Moisés dijo: “Algunos de ustedes deberían matar a los demás”. Por lo tanto tomaron cuchillos y cada uno empezó a matar a los otros, aunque se tratase de su padre, hijo o hermano, sin importarle, ¡por Dios!, a quien mataba. Eso continuó hasta que fueron muertos setenta mil. Entonces Dios reveló a Moisés: “Diles que se detengan. Quien fue muerto está perdonado y a quien quedó con vida se le acepta su arrepentimiento” (ad-Durru ’l-manthūr).
Dijo el Imam (as): Moisés fue al lugar en el momento señalado y después volvió donde su pueblo. Este había empezado a adorar el becerro. Entonces le dijo: “¡Pueblo! Habéis sido injustos con vosotros mismos al tomar el ternero (por un dios). ¡Volveos a vuestro Creador y mataos unos a otros! Esto es mejor para vosotros a los ojos de vuestro Creador “. Le preguntaron: ¿Cómo deberíamos matarnos? Moisés les dijo: Mañana cada uno de ustedes debería venir a Baytu’l-Maqdis (Moisés fue llamado al Monte Sinaí y se le dio la Torah mientras los israelitas aún estaban en el desierto. Y fue en esa época que tuvieron lugar los sucesos en cuestión. En esos momentos aún no habían entrado a Palestina y todavía no estaba edificada Baytu’l-Maqdis, es decir, Jerusalén. Por lo tanto Baytu’l-Maqdis debe significar aquí la tienda que levantó Moisés para la adoración divina) con un cuchillo, un pedazo de hierro o una espada. Cuando yo suba al púlpito de los Hijos de Israel ustedes deberían tener sus rostros ocultos, de modo que nadie pueda reconocer al otro que está a su lado. Entonces deberían matarse unos a otros. Así, setenta mil de los que estuvieron adorando el becerro se reunieron en Baytu ’l-Maqdis. Cuando Moisés terminó de rezar con ellos y ascendió al púlpito, comenzaron a matarse según lo ordenado, matanza que continuó hasta que bajó Gabriel y dijo: “Moisés, diles ahora que dejen de matarse unos a otros porque Dios ha aceptado su arrepentimiento”. Para entonces ya habían sido muertos diez mil personas. Y Dios reveló: “Esto es mejor para vosotros a los ojos de vuestro Creador. Así se volvió Él a vosotros (misericordiosamente). Él es el Indulgente, el Misericordioso” (at-Tafsīr de al-Qummī).
Dice el autor: De acuerdo a esta tradición, la oración: “Esto es mejor para vosotros a los ojos de vuestro Creador”, fue dicha por Moisés (P) y también fue usada en el mensaje divino. Es así como Dios confirmó la palabra de Moisés (P) y dejó en claro que lo que había sucedido realmente —la ejecución de diez mil adoradores del becerro— fue todo lo que estaba proyectado desde el comienzo. Y que la orden de Moisés fue llevada a cabo totalmente, no parcialmente. De acuerdo a lo que se presenta de las palabras de Moisés (P), para ellos lo mejor era que todos quedaran muertos, pero solamente murieron algunos, no todos. Repitiendo las mismas palabras, Dios dejó en claro que lo que Moisés (P) había querido decir con, “Esto es mejor para vosotros”, no era la ejecución de todos.
El mismo at-Tafsīr dice acerca de las palabras de Dios, “Hicimos que se os nublara”. Cuando Moisés cruzó el mar con los israelitas, acamparon en un desierto. Dijeron: “¡Oh Moisés! Realmente nos has destruido y nos has matado al traernos desde una tierra poblada a un desierto donde no hay sombra, árboles ni agua”. En ese momento del día apareció sobre ellos una nube que les protegió del sol. Y comieron el maná que cayó sobre las hojas, árboles y piedras. A la hora de la cena cayeron pájaros asados sobre sus manteles. Cuando terminaron de comer y de beber, esos pájaros recuperaron la vida y volaron. Luego Moisés tomó una piedra, que usaba para colocarla en medio de donde acampaban, con la que golpeó el bastón e hizo que surjan doce fuentes de ella, como lo describió Dios. Cada fuente se dirigió al campamento de una tribu en particular, las cuales eran doce .
Abu ’l-Ḥasan al-Hadi (as) dijo acerca de las palabras de Dios, “No fueron injustos con Nosotros, sino que lo fueron consigo mismos”. “Seguramente Dios es demasiado poderoso e inexpugnable para ser dañado o atribuirle un daño a Él mismo. Pero Él nos unió Consigo y tomó toda injusticia hecha a nosotros como una injusticia hecha a Él, y consideró nuestro amor como Su amor. Después lo reveló en un versículo a Su Profeta y dijo: No fueron injustos con Nosotros, sino que lo fueron consigo mismos. El narrador preguntó: ‘¿Es esta la revelación?’. al-Hadi (as) dijo: ‘Sí’ ” (al-Kāfī).
