SHAFAQNA – Capítulo dos, sura al-Baqarah (La Vaca), doscientos ochenta y seis versículos – ¾ Medina
يَا بَنِي إِسْرَائِيلَ اذْكُرُواْ نِعْمَتِيَ الَّتِي أَنْعَمْتُ عَلَيْكُمْ وَأَنِّي فَضَّلْتُكُمْ عَلَى الْعَالَمِينَ (٤٧). وَاتَّقُواْ يَوْمًا لاَ تَجْزِي نَفْسٌ عَن نَّفْسٍ شَيْئًا وَلاَ يُقْبَلُ مِنْهَا شَفَاعَةٌ وَلاَ يُؤْخَذُ مِنْهَا عَدْلٌ وَلاَ هُمْ يُنْصَرُونَ (٤٨).
¡Hijos de Israel! Recordad la gracia que os dispensé y cómo os distinguí entre todos los pueblos (47). Temed el día en que nadie pueda satisfacer nada por otro, ni se acepte la intercesión ajena, rescate ni auxilio (48).
¿Quién se beneficiará de la intercesión?
Como explicamos antes, la guía religiosa no tiene como principal interés conducir con precisión a quien debería beneficiarse de la intercesión en el Día del Juicio. Pero alusiones indefinidas y manifestaciones ambiguas no pueden causar ningún daño y el Corán las ha usado para darnos una idea general. Dice Dios: “Cada uno será responsable de lo que haya cometido. Pero los de la derecha, en jardines, se preguntarán unos a otros acerca de los pecadores (y preguntarán entonces) “¿Qué es lo que os ha conducido al saqar (al infierno)?”. Dirán: “No éramos de los que oraban, no dábamos de comer al pobre, parloteábamos con los parlones y desmentíamos el Día del Juicio, hasta que vino a nosotros la cierta (la muerte)”. Los intercesores no podrán hacer nada por ellos” (C. 74:38-48). Los versículos declaran que cada alma quedará cautiva el Día del Juicio por los pecados cometidos, siendo responsable de los errores en los que incurrió en esta vida. La única excepción es la gente de la derecha, la que será liberada de ese cautiverio y estará en los jardines. Los otros, en cambio, quedarán cautivos por sus pecados, reunidos en el Infierno. Les preguntarán la razón por la que se encuentran allí y los reos responderán enumerando cuatro pecados como la causa de su desgracia y castigo. Y debido a esos pecados, perderán el beneficio de la intercesión de los intercesores.
Esto implica que la gente de la derecha estará libre de esos pecados que privan al ser humano del beneficio de la intercesión. Dios les librará de los grilletes de otros pecados y errores, beneficio que se producirá como resultado de la intercesión de los intercesores.
Esos versículos del capítulo “El Envuelto en un Manto” fueron revelados en Meca al comienzo del Llamado, como lo demuestra ampliamente su contenido. En esa época, como sabemos, no estaban promulgados el rezo y la limosna obligatoria. En este contexto, el orar que se menciona en el versículo al decir: “No éramos de los que oraban”, podría significar solamente volverse hacia Dios con humildad y sumisión. De la misma manera, el versículo en el que se dice: “no dábamos de comer al pobre”, puede referirse solamente al gasto general por los pobres en el camino de Dios. “al-Jauwḍ” (الخَوْضُ, traducido aquí como entrar en discusiones vanas, parlotear) significa literalmente caminar sobre un terreno cubierto por el agua, sumergirse o arrojarse dentro de alguna cosa. El versículo que menciona, “parloteábamos con los parlones” (hablábamos de cosas vanas), implica enredarse en las cosas vanas de esta vida, las cuales nos distraen del recuerdo del Más Allá. También puede significar que, los antes mencionados, al hablar, descalifican los versículos que nos recuerdan el Día del Reconocimiento.
Por lo tanto, los que obran mal serán culpables de cuatro pecados: (1) No volverse hacia Dios con humildad y sumisión; (2) No gastar en el camino de Dios; (3) Denigrar las revelaciones divinas; (4) Decir que el Día del Juicio es una mentira. Estos cuatro pecados destruyen el fundamento de la religión puesto que esta demanda el seguimiento de las guías purificadas, dirigir nuestra contemplación hacia Dios, apartarnos de las distracciones mundanales y tener presente el Día del Juicio. Si en esto se es exitoso se estará libre del tercero y cuarto pecado, es decir, el de denigrar la revelación divina y el de decir que el Día del Juicio es una mentira. Entonces se tendrá asegurada la creencia fundamental, el impulso a volverse hacia Dios y ayudar a los congéneres. Ambos factores quedan representados en estos versículos a través del rezo y el gasto en el camino de Dios. De esa manera, todas las acciones se combinarían para edificar la estructura de la religión. Otros elementos, como la creencia en la Unicidad de Dios y en la misión profética, devendrían de ello naturalmente.
La gente de la derecha es la que se beneficiará de la intercesión. Es aquella que agrada a Dios por su fe y religión. Puede llegar al Día del Juicio con acciones perfectas y en ese caso no habrá ninguna necesidad de ningún tipo de intercesión. O puede llegar cargada de algunos pecados, por lo que se beneficiará de la intercesión. Por lo tanto, esta será para la gente de la derecha que pudo haber cometido algunos pecados.
Dice Dios: “Si evitáis los pecados graves que se os han prohibido, borraremos vuestras malas obras (pequeñas)…” (C. 4:31). En consecuencia, cualquiera que llegue al Día del Juicio con un pecado sin expiar, será, indudablemente, culpable de un gran pecado, porque si lo hubiera sido de uno pequeño habría sido expiado mucho tiempo antes. En base a este versículo tenemos que llegar a la conclusión de que la intercesión será para la gente de la derecha, culpable de grandes pecados. El Profeta ha dicho: “En verdad mi intercesión es para aquellos de mi ummah (comunidad) que hubiesen cometido grandes pecados. En cuanto a los que obran bien, no habrá dificultades para ellos…”.
La designación “la gente de la derecha” es lo opuesto a “la gente de la izquierda”. Estos términos coránicos se basan en el hecho de que el Día del Juicio al ser humano se le dará el libro de sus acciones en la mano derecha o en la mano izquierda. Dice Dios: “(Recuerden que) el día que llamemos a todos los hombres con su Imām (con su conductor), aquéllos a quienes se dé su Escritura en la mano derecha, esos leerán su Escritura y no serán tratados injustamente en lo más mínimo. Quien haya estado ciego en esta vida continuará ciego en la otra y aún se extraviará más del camino” (C. 17:71-72). Cuando escribamos acerca de este versículo ya explicaremos cómo el hecho de tomar el libro en la mano derecha es sinónimo de seguir al Imam justo. Asimismo, tomar el libro en la mano izquierda significa seguir a un líder o Imam descarriado. Dice Dios respecto a Faraón: “El Día de la Resurrección precederá a su pueblo y le conducirá a beber al Fuego…” (C. 11:98). Eso significa entonces que no solamente las cuatro cualidades requeridas sino incluso la nomenclatura, es decir, “la gente de la derecha”, se basan en el hecho de que se trata de personas que siguieron una religión aprobada, que Dios se encuentra contento con ellas.
En otro lugar dice Dios: “No intercederán sino por aquellos de los que Él esté satisfecho” (C. 21:28). Esta aprobación es general sin ninguna condición o calificación. No es como la mencionada en el versículo: “…que la de aquel que cuente con la autorización del Compasivo, de aquel cuyas palabras Él acepte” (C. 20:109), donde la aprobación o aceptación se relaciona a las palabras del siervo. En este versículo en discusión, el placer, aceptación o aprobación se relaciona a los siervos, no a sus obras. En otras palabras, “de los que Él esté satisfecho” significa “cuya religión Él aprueba”. En consecuencia, este versículo también tiene el mismo sentido que los anteriores.
Asimismo, dice Dios: “El día que congreguemos hacia el Compasivo a los temerosos de Dios, en grupo, y conduzcamos a los pecadores, en masa, al infierno, no dispondrán de intercesores sino los que hayan concluido un pacto con el Compasivo” (C. 19:85-87). Los que hayan hecho un pacto con Dios dispondrán de la intercesión. No se debería olvidar que no todo siervo delincuente es un incrédulo. Dice Dios: “Quién viene a su Señor como culpable, tendrá el infierno y en él no podrá morir ni vivir. Quién, al contrario, venga a Él como creyente, después de haber obrado bien, tendrá la categoría más elevada…” (C. 20:74-75). De acuerdo a estos versículos, cualquiera que no sea un creyente de buen obrar es culpable, sin importar si es un incrédulo o creyente pecador. El último grupo, es decir, los que tienen una creencia auténtica, pero pecan, es el que ha hecho un pacto con Dios. Dice Dios: “¿No he concertado una alianza con vosotros, hijos de Adán: que no ibais a servir al Demonio, que es para vosotros un enemigo declarado, ¿sino que ibais a servirme a Mí? Esta es una vía recta”. (C. 36:60-61). La oración, “sino que ibais a servirme a Mí”, es una alianza o pacto con el sentido de orden o mandato. Y la afirmación, “Esta es una vía recta”, también es un pacto por deducción, porque el sendero recto conduce a la felicidad y a la seguridad. De todos modos, esos creyentes entrarán al Infierno debido a los pecados que han cometido y después serán rescatados por medio de la intercesión. Es a esta alianza a la que alude el versículo 2:80: Dicen: “El fuego no nos tocará más que por días contados”. Di: “¿Os ha prometido algo Dios?” Por lo tanto, también estos versículos nos conducen a la misma conclusión, es decir, que el grupo que se beneficiará de la intercesión el Día del Juicio es el de los creyentes que han cometido grandes pecados, los que poseen una creencia y religión que es del agrado y aprobación de Dios.
Relacionado: Exégesis del Corán del Al-Mîzân de Allâmah Sayid Muhammad Husain at-Tabâtabâî, Sura al-Baqarah (Parte 14-2)
¿Quiéns son los intercesores?
Se ha descrito que la intercesión tiene lugar en dos campos: en la creación y en la legislación. En lo que concierne a la intercesión en la creación, todas las causas intermedias son intercesoras porque están colocadas entre el Creador y lo creado. En cuanto a los intercesores en la esfera de la legislación y el dictamen, se pueden dividir en dos categorías: (1) Los intercesores en esta vida y, (2) los de la otra vida.
Los intercesores en esta vida: Se trata de todas las cosas que aproximan al ser humano más a Dios y lo hacen elegible para el perdón divino. En esta categoría entran las siguientes:
- a) El arrepentimiento: Dice Dios: Di: “¡Siervos que habéis prevaricado en detrimento propio! No desesperéis de la misericordia de Dios. Dios perdona todos los pecados. Él es el Indulgente, el Misericordioso. ¡Volveos a vuestro Señor arrepentidos!” (C. 39:53-54). El arrepentimiento cubre todos los pecados, incluso el politeísmo. Si uno se arrepiente y cree en Dios Uno, ese politeísmo es barrido y perdonado.
- b) La fe cierta: Dice Dios: “¡Creyentes! ¡Temed a Dios y creed en Su Enviado! Dios os dará, así, participación doble en Su misericordia, Luz que os ilumine en vuestra marcha y os perdonará…” (C. 57:28).
- c) La acción buena: “Dios ha prometido a quienes crean y obren bien perdón y una magnífica recompensa” (C. 5:9); “¡Creyentes! Temed a Dios y buscad el medio de acercaros a Él…” (C. 5:35). Hay muchos versículos con este tema.
- d) El Corán: “… Os ha venido de Dios una Luz, una Escritura clara, por medio de la cual dirige a quienes buscan satisfacerle por caminos de paz y les saca, con Su permiso, de las tinieblas a la luz, y les dirige a una vía recta” (C. 5:15-16).
- e) Cualquier cosa relacionada a las buenas obras, como las mezquitas, los lugares sagrados y los días propicios.
- f) Los profetas y los enviados, en tanto ellos buscan el perdón para su pueblo: Dice Dios: “… Si, cuando fueron injustos consigo mismos, hubieran acudido a ti e implorado el perdón de Dios, y si el Enviado hubiera también implorado el perdón por ellos, habrían encontrado a Dios indulgente, misericordioso” (C. 4:64).
- g) Los ángeles, en tanto también ellos piden indulgencia para los creyentes: Dice Dios: “Los que llevan el Trono y los que están a su alrededor celebran las alabanzas de su Señor, creen en Él y Le piden que perdone a los creyentes…” (C. 40:7); “… al celebrar los ángeles las alabanzas de su Señor y pedir Su perdón en favor de los que están en la tierra…” (C. 42:5).
- h) Los mismos creyentes, en tanto buscan el perdón para sus hermanos creyentes y para ellos mismos: Dios los cita diciendo: “… Y absuélvenos, perdónanos, apiádate de nosotros. Tú eres nuestro protector…” (C. 2:286).
Los intercesores en el Más Allá: Usamos el término intercesor en el sentido explicado al comienzo. En esta categoría entran los siguientes:
- a) Los profetas y los enviados: Dice Dios: Y dicen: “El Compasivo ha adoptado hijos ¡Gloria a Él! Son, nada más, siervos honrados. Dejan que sea Él el primero en hablar y obran siguiendo Sus órdenes. Él conoce su pasado y su futuro. No intercederán sino por aquellos de los que Él esté satisfecho…” (C. 21:26-28). Quienes fueron llamados “hijo” de Dios, son en realidad Sus siervos honrados e interceden por aquél que Él aprueba. Entre esos siervos honrados está Jesús, el hijo de María, quien fue un profeta. Significa que los profetas interceden por las personas a las que Dios considera digno de ello.
También dice Dios: “Lo que ellos invocan en vez de invocarle a Él no pueden interceder, salvo aquéllos que atestiguan la verdad y saben” (C. 43:86).
- b) Los ángeles: Los versículos precedentes prueban que los ángeles también pueden interceder, porque también fueron llamados hijas de Dios. Además, dice Dios: “¡Cuántos ángeles hay en los cielos, cuya intercesión no servirá de nada, a menos que antes dé Dios permiso a quien Él quiera, a quien Le plazca!” (C. 53:26); “Ese día no aprovechará más intercesión que la de aquel que cuente con la autorización del Compasivo, de aquel cuya palabra Él acepte. Conoce su pasado y su futuro…” (C. 20:109-110).
- c) Los testigos: Dice Dios: “Los que ellos invocan en vez de invocarle a Él no pueden interceder, salvo aquellos que atestiguan la Verdad y saben” (C. 43:86). Este versículo muestra que aquellos que atestiguan la Verdad tienen autoridad para la intercesión. El testigo que se menciona no se refiere al muerto en el campo de batalla. Se refiere al testigo de las acciones, como fue descrito en el capítulo de La Apertura, y será explicado con más precisión cuando nos ocupemos del versículo: “Hemos hecho de vosotros una comunidad moderada, para que seáis testigos de los hombres y para que el Enviado sea testigo de vosotros…” (C. 2:143).
- d) Los creyentes: Serán reunidos para testimoniar el Día del Juicio, de lo que se deduce que también pueden interceder como testigos. Dice Dios: “Los que creen en Dios y en Sus Enviados serán los veraces y testigos ante su Señor…” (C. 57:19).
La intercesión: ¿En qué sentido?
La intercesión en la creación se relaciona a toda causa en este mundo, que es el mundo de la causa y el efecto.
En cuanto a la intercesión en materia de legislación y juicio, algunas de las intercesiones borran todo pecado y su castigo, desde el politeísmo hasta el más pequeño. Por ejemplo, la verdadera fe adquirida y el arrepentimiento antes del Día de la Resurrección obran en ese sentido. Algunas intercesiones borran los efectos de algún pecado en particular, como ocurriría con algunas buenas acciones específicas. (Es decir, algunas buenas acciones actúan como intercesoras para borrar los efectos de algún pecado en particular). En lo que hace a la cuestión en discusión, es decir, la intercesión de los profetas y otros creyentes el Día del Juicio, ya hemos explicado que servirá a esos creyentes que podrían haber cometido grandes pecados, pero con cuya fe Dios está contento.
¿Cuándo se efectuará la intercesión?
Seguimos hablando de la intercesión en el Día del Juicio con el objeto de anular el castigo de los pecados. Ya hemos citado los versículos del capítulo “El Envuelto en un Manto”, “Cada uno será responsable de lo que haya cometido. Pero los de la derecha, en jardines, se preguntarán unos a otros acerca de los pecadores” (C. 74:38-41). Como explicamos antes, expresan claramente quién se beneficiaría de la intercesión y quién no. También denotan que la intercesión liberará de las cadenas de sus pecados a los creyentes que hicieron el mal, y les protegerá de habitar para siempre en el Infierno. Pero no hay nada que muestre que esa intercesión podría valer contra los trastornos del Día de la Resurrección. Más precisamente, prueban que será efectiva solamente para rescatar del Infierno a los creyentes pecadores, o evitarles la entrada al mismo.
De los versículos se puede inferir que la conversación mencionada tendrá lugar después que la gente del Jardín se haya ubicado allí, y la gente del Infierno, en este. Los intercesores entonces intercederán por un grupo de pecadores y los rescatará del Infierno. La frase, “en jardines”, lo indica, como así también la pregunta, “¿qué es lo que os ha conducido al infierno?” Ambas expresiones denotan una morada más o menos permanente. De la misma manera, el comentario que hace el propio Corán, “la intercesión de los intercesores no podrá hacer nada por ellos”, señala algo que está ocurriendo en tiempo presente, es decir, ambos grupos están establecidos en sus moradas.
En lo que hace al-Barzakh (البَرْزَخُ, el período entre la muerte y el Día de la Resurrección), la presencia del Profeta y de los Imames de su Casa (as) en el momento de la muerte, las preguntas en la tumba y la ayuda dada por ellos (as) a los creyentes para que superen las dificultades (algo que describiremos al tratar el versículo: “Entre la gente de la Escritura no hay nadie que no crea en él antes de su muerte…” C. 4:159), son cosas que no tienen nada que ver con la intercesión. Más bien están ejerciendo la autoridad que Dios les dio sobre la creación. Dice Dios: “…En los lugares elevados habrá hombres que reconocerán a todos por sus rasgos distintivos y que llamarán a los moradores del Jardín: “¡Paz sobre vosotros!”. No entrarán en él, por mucho que lo deseen…Y los moradores de los lugares elevados llamarán a hombres que reconozcan por sus rasgos distintivos. Dirán: Lo que habéis acumulado y vuestra altivez no os han servido de nada. ¿Son estos aquellos de quienes jurabais que Dios no iba a apiadarse de ellos? ¡Entrad en el Jardín! No tenéis que temer y no estaréis tristes” (C. 7:46-49). Esto da una visión de la autoridad conferida a ellos por medio del permiso de Dios. Si vemos el versículo 17:71 desde este ángulo, también arroja luz sobre dicho aspecto: (Recuerden que) el día que llamemos a todos los hombres con su Imām (con su Conductor), aquéllos a quienes se dé su Escritura en la diestra… La posición intermedia del Imām llamando a cada persona y dándole su libro, es una suerte de autoridad y poder conferido por Dios.
Para resumir una larga historia, la intercesión sucederá en la etapa final el Día del Juicio. Traerá la indulgencia divina a los pecadores creyentes, les evitará entrar al fuego y sacará a quienes entraron. Ello sucederá por extensión de la misericordia y/o manifestación de la benevolencia y magnanimidad (de Dios).
