La tragedia de Imam Husain: Después de la masacre (Parte 14)

SHAFAQNA – Lo que sigue es parte del libro La tragedia de Imam Husain Del libro “Kitab al Irshad” escrito por Sheij Al-Mufid que ha sido seleccionado por Shafaqna.

Humayd ibn Muslim reportó:

Por Dios, yo no vi a ninguna de sus mujeres o hijas o las mujeres de su familia que no tuviera sus ropas rasgadas pordetrás, arrebatadas y quitadas por la fuerza. Entonces llegamos a donde estaba ‘Ali ibn Al-Husain (P). Él estaba tendido sobre una cama y estaba muy enfermo. Shimr tenía consigo aun grupo de soldados de a pie y ellos le preguntaron: “Matamos a este enfermo?”. Yo dije: “¡Alabado sea Dios!, ¿también los muchachos han de ser matados? Éste es sólo un muchacho enfermo aunque sea quien es”. Y seguí discutiendo con ellos hasta que me los llevé de Allí.

Entonces ‘Umar ibn Sa’d llegó y las mujeres gritaban y lloraban en su cara. Él ordenó a sus seguidores: “Ninguno devosotros debe entrar a las tiendas de estas mujeres ni molestar a este muchacho enfermo”. las mujeres le pidieron que les regresara lo que les habían quitado para poder vestirse otra vez. Así que él les ordenó que lo que les hubiera sido quitado les fuera devuelto. Pero, por Dios, ninguno de ellos regresócosa alguna. Entonces él confió el cuidado de la tienda principal y las tiendas de las mujeres a un grupo de hombres que estaban con él. Dijo: “Cuidad a las mujeres para que nadie las lastime”.

Después de esto él regresó a su tienda y gritó a sus seguidores:

– ¿Quién se ofrece como voluntario para ir a donde está el cuerpo de Al-Husain y hacer que su caballo lo pisotee?.

Diez se ofrecieron. De éstos, Ishaq ibn Hayyat y Ajnas ibnMarthad, que Dios los maldiga, pisotearon el cuerpo de Al-Husain con sus caballos hasta que le rompieron y magullaron la espalda.

‘Umar ibn Sa’d despachó ese día -era el día de ‘Ashura’- lacabeza de Al-Husain (P), con Jawali ibn Muslim Al-Azdi, a ‘Ubaydullah ibn Ziyad. Entonces ordenó que las cabezas del resto de los seguidores de Al-Husain y de los miembros de su Familia que habían sido matados fueran cortadas. Había 72cabezas. Él envió a Shimr ibn Dhil-Yawshan, Qays ibn Ash’athy ‘Amr ibn Al-Hayyay con éstas. Ellos viajaron hasta que las llevaron a Ibn Ziyad.

‘Umar ibn Sa’d se quedó allí por el resto de ese día y hasta después del mediodía del día siguiente. Entonces reunió a las gentes para el viaje, y partió hacia Qufah. Llevó consigo alas hijas y hermanas de Al-Husain (P) junto con ‘Ali ibn Al-Husain (P). Éste estaba todavía enfermo con una disenteria yestaba casi al borde de la tumba.

Cuando Ibn Sa’d partió, algunos de los del clan de Banu Asad que habían estado en Al-Ghadiriyya fueron a donde estaban Al-Husain (P) y sus seguidores. Hicieron la oraciónfuneral sobre sus cuerpos. Luego enterraron a Al-Husain enel lugar donde todavía está su tumba, y sepultaron a su hijo ‘Ali ibn Al-Husain Al-Asghar a los pies de su cuerpo. Ellos cavaron alrededor del área junto a los dos pies de Al-Husain (P) para los mártires de su Familia y sus seguidores. Los juntaron y enterraron a todos juntos. Sin embargo, sepultaron a Al-Abbas ibn ‘Ali (P) en el sitio donde fue matado, sobre elcamino a Al-Ghadiriyya, donde todavía está su tumba (1).

Cuando la cabeza de Al-Husain (P) llegó y después de que Ibn Sa’d llegó al día siguiente llevando consigo a las hijas y la familia de Al-Husain (P), Ibn Ziyad se sentó ante el pueblo en el palacio de gobierno. Él había convocado a toda la gente en general y les había ordenado que estuvieran presentes para que vieran la cabeza. Él la puso frente a si mismo y empezó a mirarla sonriendo. En su mano tenía una caña y empezó a pegarle con ella en los dientes.

Cuando Zayd ibn Arqam, un Compañero del Profeta (PBd),que era entonces un anciano, lo vio golpeándole los dientesa la cabeza con la caña, dijo:

– Quita tu caña de esos labios, porque, por Dios, apartedel Cual no hay otra deidad, yo vi muchas veces a esoslabios besar al Mensajero de Dios (PBd).

Y después de decir esto empezó a llorar.

– ¿Hace Dios que lloren tus ojos? -preguntó Ibn Ziyad- ¿oestás llorando de alegría debido a la victoria de Dios? Sino fuera por el hecho de que eres un viejo que se ha vuelto tonto y cuya mente lo ha dejado, te cortaría la cabeza.

Zayd ibn Arqam se levantó frente a él y se fue a su casa. Mientras tanto, la Familia de Al-Husain (P) fue llevada ante Ibn Ziyad. Zaynab, la hermana de Al-Husain (P), venia en medio del grupo, pretendiendo no ser ella; llevaba puestassus ropas más sucias. Entró y se sentó en un rincón del palacio, y sus sirvientas se agruparon alrededor de ella.

– ¿Quién es esa mujer que se fue a un lado y se sentó en unrincón con sus mujeres? -demandó Ibn Ziyad-.

Pero Zaynab no respondió. Él repitió la pregunta.

– Ésta es Zaynab, hija de Fatima, la hija del Mensajero de Dios (PBd) -le dijo una de las mujeres-.

– Alabado sea Dios, el Cual os humilló, os mató y reveló la falsa naturaleza de vuestras pretensiones -dijo Ibn Ziyad cuando ella vino hacia él-.

– Alabado sea Dios, el Cual nos favoreció con Su Profeta, Muhammad (PBd) -respondió Zaynab- y Él nos purificó completamente del pecado. Él sólo humilla a los grandes pecadores y revela la falsa naturaleza de los que exceden Sus límites. Esos hombres no están entre nosotros, alabado sea Dios.

– ¿Cómo consideras que Dios ha tratado a tu familia? -preguntó Ibn Ziyad-.

– Dios decretó la muerte para ellos y ellos avanzaron valientemente a Sus lugares de descanso -replicó Zaynab-. Dios nos mandará llamar a vosotros y a nosotros para rendir cuentas. Vosotros presentaréis vuestras excusas ante Él y nosotros seremos vuestros adversarios ante Él.

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Ibn Ziyad se enfureció y ardió de cólera.

– Gobernador -intervino ‘Amr ibn Hurayth- ella es solamente una mujer y las mujeres no son responsables por nadade lo que dicen. No la culpes por sus errores.

– Dios ha sanado mi alma de vuestra maldad y de la rebelión de tu familia -le dijo él a ella-.

Zaynab (P) se sintió débil y lloró.

– ¡Por mi vida! -le gritó ella-, tú has matado a los adultos demi familia; habéis atravesado con las lanzas a mi familia; habéis cortado mis ramas jóvenes, y habéis arrancado míraíz. Sí esto te sana, entonces has sido sanado.

– Por mi vida -declaró Ibn Ziyad- ésta es una mujer que hace poesía. Tu padre fue un poeta.

– ¿Qué tiene qué ver una mujer con la poesía? -respondió ella- En verdad tengo cosas que me distraen de la poesía pero mi corazón me hace decir lo que digo.

‘Ali bin Al-Husain (P) fue presentado ante él.

– ¿Quién eres? -preguntó Ibn Ziyad-.

– Yo soy ‘Ali ibn Al-Husain -respondió él-.
– ¿No mató Dios a ‘Ali ibn Al-Husain? -dijo Ibn Ziyad-.
– Yo tenía un hermano que también se llamaba ‘Ali -respon-dió ‘Ali (P)-, las gentes lo mataron.
– Mas bien Dios lo mató -afirmó Ibn Ziyad-.
– «Dios recibe las almas a la hora de la muerte» (2)-dijo ‘Ali(P)-.
– ¡¿Cómo te atreves a responderme así?! -gritó enojado Ibn Ziyad-, y esto es lo último que dices debido a tu respuesta. ¡Lleváoslo y cortadle la cabeza!.
Zaynab, su tía, se colgó de él, rogando:
– ¡Oh, Ibn Ziyad!, ¿no has tenido suficiente de nuestra sangre?.
Entonces ella se colgó de ‘Ali (P) y dijo:
– ¡Por Dios, yo no lo dejaré. Si lo matas, matadme con él!.
Ibn Ziyad la miró y lo miró a él, y dijo:
– ¡Qué maravillosa es la relación familiar! Yo creo que ella quiere que la mate con él. Dejadlo, ya que lo veo por lo que él es.
Él se levantó de su asamblea para dejar el palacio e ir a la mezquita. Allí, él subió al púlpito. Alabó y glorificó a Dios, y entonces dijo:
– Alabado sea Dios, el Cual ha hecho evidente a la verdad y a los seguidores de la verdad y le dio la victoria al Comandante de los Creyentes, Yazid, y a sus partidarios, y mató al embustero, que es el hijo de un embustero, y a sus shi’as.
Entonces Abdullah ibn ‘Afif Al-Azdi, quien había sido uno de los shi’as del Comandante de los Creyentes (‘Ali ibn Abu Talib la paz sea con él), se paró frente a él y gritó:
¡Oh enemigo de Dios!, tú eres el embustero y tu padre y el hombre que te designó a ti y a tu padre. ¡Oh, Ibn Muryana!, tú matas a los hijos de profetas y tomas en el púlpito el sitiode los hombres de verdad.
– ¡Arrestadlo! -ordenó Ibn Ziyad-.
Los soldados lo atraparon pero él dio el grito de batalla delclan de Al-Azd y 700 hombres de ellos rápidamente se reunieron y lo arrebataron de los soldados.
En la noche Ibn Ziyad envió a alguien para sacarlo de sucasa. Él fue ejecutado y crucificado en Al-Sabja, que Dios tenga misericordia de él.
A la mañana siguiente ‘Ubaydullah ibn Ziyad envió la cabeza de Al-Husain (P) a Yazid después de que fue llevada portodas las calles y tribus de Qufah.
Se reporta que Zayd ibn Arqam dijo:
La cabeza fue traída; estaba clavada en la punta de una lanza y yo estaba en un cuarto de mi casa. Cuando la cabeza paso frente a mi ventana la oí recitar:
«¿Acaso no creéis que los Compañeros de la Cavernay la Inscripción estaban entre Nuestras señales maravillosas?» (3)
Yo me estremecí y grité:
– ¡Oh hijo del Mensajero de Dios!, tu cabeza es milagrosa, milagrosa (4).
Cuando terminaron de llevarla alrededor de Qufah y la llevaron de vuelta a la puerta del palacio, Ibn Ziyad la dio a Zahar Ibn Qays y también le dio las cabezas de los compañeros de Al-Husain. Lo despachó a Yazid ibn Mu’awiyya y mandó con él a Abu Burda ibn ‘Awf Al-Azdi y Tariq ibn Abu Zulayn Al-Azdi, junto con un grupo de hombres de Qufah, para llevársela a Yazid ibn Mu’awiyya a Damasco.
Abdullah ibn Rabi’a Al-Humyari reportó:
Yo estaba con Yazid ibn Mu’awiyya en Damasco cuando Zaharibn Qays le llevó la cabeza.
– ¡Ay de ti!, ¿qué hay detrás de ti? ¿Qué has traído? -demandó Yazid-.
– Oh Comandante de los Creyentes -replicó él-, te traigo las buenas nuevas de la ayuda de Dios y la victoria. Al-Husain ibn ‘Ali vino contra nosotros con 18 hombres de su familia y 60 de sus shi’as. Nosotros salimos a encontrarlos y les pedimos que se rindieran y se sometieran a la autoridad del gobernador ‘Ubaydullah ibn Ziyad o pelearan. Ellos eligieron pelear antes que someterse. Los atacamos cuando el sol se levantaba y los rodeamos por todos lados. Finalmente nuestras espadas tomaron su valor de las cabezas de la gente y empezaron a huir sin tener refugio alguno a dónde ir. Ellos trataron de refugiarse en las colinas abiertas y en las hondonadas, tal como las palomas buscan refugio contra el halcón. ¡Por Dios!, Comandante de los Creyentes, no fue otra cosa sino la matanza de animales cuando se sacrifican para la carnicería. Sólo tomó el tiempo que tarda un hombre en dormir su siesta para que nosotros hubiéramos acabado con el último de ellos. Allí estaban sus cuerpos desnudos, sus ropas manchadas de sangre, sus caras arrojadas en el polvo. El sol ardió sobre ellos; el viento dispersó el polvo sobre ellos; y sus visitantes fueron las águilas carroñeras y los buitres.
Yazid bajó la mirada por un rato, y luego la levantó y dijo:
– Yo hubiera estado satisfecho de vuestra obediencia a mis órdenes sin esta muerte de Al-Husain (P). Si yo hubiese sido el que lo acompañaba, le habría evitado este final.

Después de que ‘Ubaydullah ibn Ziyad hubo despachado lacabeza de Al-Husain, ordenó que se preparara a las mujeres y los jóvenes para viajar. Ordenó que ‘Ali ibn Al-Husain (P) fuera encadenado poniéndole la cadena alrededor de su cuello. Luego los despachó, para seguir a las cabezas, con Muhaffir ibn Tha’laba A-’Á’idhi y Shimr ibn Dhil-Yawshan. Ellos partieron con ellos hasta alcanzar a las gentes que ibancon la cabeza. ‘Ali ibn Al-Husain (P) no habló ni una palabra a las gentes que llevaban la cabeza en ese viaje. Finalmente ellos llegaron a su destino. Cuando llegaron a la puerta del palacio de Yazid, Muhaffir ibn Tha’laba levantó la vozy gritó:

– Aquí está Muhaffir ibn Tha’laba, el cual ha traído aestos viles transgresores al Comandante de los Creyentes.

‘Ali ibn Al-Husain (P) le contestó:

– ¿Qué cosa más mala y peor que él dio a luz la madre de Muhaffir?.

Cuando las cabezas fueron puestas frente a Yazid, y entre ellas estaba la cabeza de Al-Husain (P), Yazid recitó:

“Nosotros partiremos los cráneos de los hombres orgullosos que vengan contra nosotros; ellos fueron muy desobedientes e injustos”.

Yahya ibn Al-Hakam, hermano de Marwan ibn Al-Hakam, recitó:

“A la orilla del río un gran ejército se enfrenó al quees más cercano en parentesco a Yazid, el hombre con falso linaje. La progenie de Sumayya ha adquirido posición, mientras que la progenie de la hija del Mensajero de Dios no tiene ninguna”.

Yazid golpeó con su mano el pecho de Yahya ibn Al-Hakam y gritó:

– ¡Quieto!.

Entonces él le dijo a ‘Ali ibn Al-Husain (P):

– Hijo de Al-Husain, tu padre cortó el lazo de parentesco conmigo y mostró ignorancia de mis derechos, tratando de privarme de mi posición de autoridad. Ahora Dios lo ha tratado en la manera que viste.

‘Ali ibn Al-Husain (P) replicó:

– «Ninguna calamidad cae sobre la Tierra ni sobre vosotros mismos a menos que haya sido escrita en un libro antes de que Nos la traigamos a existir. Ello es fácil para Dios» (5).

– Respóndele, -urgió Yazid a su hijo Jalid-.

Jalid no supo qué decir en respuesta. Así que Yazid contestó:

– Más bien di: «Cualquier calamidad que os aflija es debida a lo que vuestras manos se ganaron. Y Dios perdona mucho» (6).

Él mandó llamar a las mujeres y a los niños y los hicieron sentarse ante él. Lo que vio era terrible.

– ¡Que Dios deteste a Ibn Muryana! -dijo él-, si hubiese lazo alguno de parentesco entre él y vosotros, él no os habríahecho esto; él no os habría enviado en este estado.

Fátima bint Al-Husain (P) reportó:

Cuando nos sentamos ante Yazid, él mostró compasión por nosotros. Un Ahmar de los sirios se levantó y le dijo a Yazid:

– Comandante de los Creyentes, dame ésta.

Él se refería a mí. Yo era entonces una muchacha bastante joven. Me estremecí ya que pensé que eso le iba a ser concedido. Cogí la falda de mi tía Zaynab y ella me dijo que eso nosucedería. Ella le dijo al sirio:

– Por Dios, tú eres un mentiroso. Por Dios, eres demasiado mal nacido. Eso no es para que tú ni él lo decidan.

– ¡Eres una mentirosa! -gritó Yazid enojado- eso es para que yo decida. Si yo deseo hacer algo, yo puedo hacerlo.

– No, por Dios -replicó ella-, Dios sólo te dejaría hacer esosi dejaras nuestra fe y profesaras creer en otra religión.

– ¿Es a mí -gritó Yazid, sacado de quicio y encolerizado- a quien estás tratando de esta manera?. Es tu padre quien dejó la religión, así como tu hermano.

– Yo me guío por la religión de Dios, la religión de mi padre y la religión de mi hermano -respondió ella-, y es por lo que debes guiarte, así como tu padre y tu abuelo, si es que eres un musulmán.

– ¡Enemiga de Dios!, tú mientes -gritó él-.

– Tú dices que eres un Comandante de los Creyentes, y sin embargo vejas injustificadamente a los demás y te has vuelto opresivo con tu autoridad -contestó ella-.

Entonces él, sintió vergüenza y se quedó callado.

– Dame esa muchacha -repitió el sirio-.

– Quédate soltero -le dijo Yazid-, ¡que Dios te haga morirde una vez!.

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Luego ordenó que ella fuera alojada en una casa cerca del banco del río junto con las demás mujeres. Con ellas envió también al hermano de ellas, ‘Ali ibn Al-Husain (P). Después les fue puesta una casa aparte a ellos, la cual estaba pegadaa la casa de Yazid. Ellos vivieron allí por varios días.

Después de un tiempo corto, Yazid mandó llamar a An-Nu’manibn Bashir y le dijo que hiciera preparativos para llevar aestas mujeres de vuelta a Medina. Cuando él estaba por despacharlas, mandó llamar a ‘Ali ibn Al-Husain (P) y hablóaparte con él. Le dijo:

– Que Dios maldiga a ibn Muryana (o sea, ‘Ubaydullah ibn Ziyad), si yo hubiera estado con tu padre, él nunca me habría pedido un favor sin que yo se lo concediera; yo lo habría protegido de la muerte con todo mi poder. Pero Diosdecretó lo que viste. Escríbeme desde Medina y todo loque necesites será tuyo.
Él les regaló ropas a él y a su familia. Envió con ellos, en el grupo de hombres bajo las órdenes de Nu’man ibn Bashir, aun mensajero, el cual le dio a An-Nu’man la orden de partircon ellos de noche; y que ellos fueran delante de él pero que nunca los perdierá de vista. Cuando ellos se detuvieran, éldebía irse a un lado, y él y sus seguidores deberían separarse alrededor de ellos como un grupo de guardias. Él sólo debía apartarse de ellos cuando alguna persona del grupo quisiera ir a lavarse o a hacer una necesidad, para no avergonzarlos.
El mensajero partió con ellos entre el grupo de An-Nu’man. Nu’man continuó manteniéndose cerca de ellos a lo largo del camino pero era amable con ellos, tal como Yazid lo había ordenado, y los cuidó hasta que entraron a Medina.
Después de que Ibn Ziyad hubo despachado la cabeza de Al-Husain (P) a Yazid, fue a ver a Abdul-Malik ibn Abu Al-Harith (7) As-Sulami y le dijo:
– Ve con ‘Amr ibn Sa’id ibn Al-‘As en Medina y dale las buenas nuevas de que Al-Husain fue matado.
Abdul-Malik reportó:
– Yo cabalgué hacia Medina. En el camino un quraysh me encontró. Preguntó:
– ¿Qué nuevas hay?.
– Las noticias son para el gobernador, luego las oirás -contesté-.
– A Dios pertenecemos y a Él regresaremos -dijo él-. Por Dios, Al-Husain (P) ha sido matado.
Cuando fui a ver a ‘Amr ibn Sa’id, él preguntó:
– ¿Qué te trae por aquí?.
– Lo que complacerá al gobernador -respondí- Al-Husain(P) ha sido matado.
– Sal y anuncia que fue matado -me dijo-.
Yo lo anuncié. Nunca he oído tanto lamento como el de los Banu Hashim en sus casas por Al-Husain ibn ‘Ali (P) cuando escucharon el anuncio de su muerte. Yo entré de nuevo con ‘Amr ibn Sa’id. Cuando él me vio, me sonrió y se río. Entonces citó un verso de ‘Amr ibn Ma’dikarib:
“Las mujeres de Banu Ziyad elevaron un gran lamento, como el lamento de nuestras mujeres llorando después de la Batalla de Al-Amab”.
– Este lamento es en pago por el luto por ‘Uthman -exclamó ‘Amr-.
Entonces subió al púlpito e informó a las gentes acerca de que Al-Husain ibn ‘Ali (P) había sido matado, y les ordenó que obedecieran a Yazid ibn Mu’awiyya. Después de esto, bajó del púlpito.
Uno de los sirvientes de Abdullah ibn Ya’far ibn Abu Talib (P) fue hacia él y le anunció la noticia de la muerte de sus dos hijos y le dijo que todos nosotros regresamos a Dios.
– Esto es lo que nos llega por causa de Al-Husain ibn ‘Ali,-dijo Abu Salasil, el sirviente de Abdullah-.
– ¡Oh hijo de una mujer obscena! -exclamó Abdullah ibn Ya’far, quitándose su zapato para golpearlo con él-. ¿Estás diciendo esto de Al-Husain (P)? Si yo hubiera estado presente con él, yo habría preferido no dejado y ser matado junto con él. Por Dios, yo no habría retenido a esos dos (hijos míos) y me consuelo de lo que les pasó al saber que ellos dos fueron matados junto con mi hermano y primo, consolándolo y soportando junto con él.
Él avanzó hacia los que estaban sentados con él y dijo:
– Alabado sea Dios, Quien me ha hecho la vida dura mediante la muerte de Al-Husain, ya que aunque yo no consolé a Al-Husain con mis propias manos, mis dos hijos lo consolaron.
Umm Luqman, hija de ‘Aqil ibn Abu Talib, que Dios tenga misericordia de ellos, salió gritando cuando oyó la noticia dela muerte de Al-Husain (P). Con ella estaban sus hermanas Umm Hani’, Ramla y Zaynab, hijas de ‘Aqil ibn Abu Talib.Ella lloró por sus parientes matados a la orilla del río y recitó:
“¿Qué diríais si el Profeta os preguntase: ‘¿Qué habéis hecho vosotros, la última de las comunidades religiosas, con mi progenie y familia después de mi partida de este mundo? Ellos están prisioneros y matados y han sido manchados con su propia sangre. ¿Qué clase de pago es éste al consejo que os di? ¿el que osopongáis a mí haciendo el mal a mis parientes cercanos?
”En la noche del día en el cual ‘Amr ibn Sa’id había dado en Medina el anuncio público de la muerte de Al-Husain ibn ‘Ali (P), a mitad de la noche los medineses oyeron una voz gritando. Ellos escuchaban la voz pero no veían a persona alguna. La voz decía:
“¡Oh hombres que ignorantemente a Al-Husain matasteis, oíd las nuevas del tormento y el castigo.
Todos las gentes del ciclo -los profetas, los ángeles ylos mártires- os juzgan.

Notas:

1-Estos detalles no son dados por At-Tabari.

2- Corán, 39:42

3- Corán, 18:91

4- Este relato no está en At-Tabari.

5- Corán; 57:22

6- Corán; 42:30

7- Al-Harith en At-Tabari, II, 383

 

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