La tragedia de Imam Husain: El relato del martirio de Al-Husain (AS) (Parte 7)

SHAFAQNA – Lo que sigue es parte del libro La tragedia de Imam Husain Del libro “Kitab al Irshad” escrito por Sheij Al-Mufid que ha sido seleccionado por Shafaqna.

Que la vergüenza caiga sobre ti, quienquiera que seas -gritó Ibn ‘Aqil-.

– Yo soy el que reconoció la verdad cuando tú la negaste; el que fue sincero a su Imam (refiriéndose a Yazid, a quien Dios maldiga) cuando tú lo engañaste; el que le fue obediente cuando tú te opusiste a él. Yo soy Muslim ibn ‘AmrAl-Bahili.

– Tu madre se ha enlutado por un hijo. -replicó Ibn ‘Aqil- ¡Qué grosero eres, qué rudo y qué duro es tu corazón !Hombre de Bahila, ¡tú eres más apropiado para el calordel fuego del Infierno y para permanecer allí eternamenteque yo!.

Él se sentó, recargándose contra una pared. ‘Amr ibn Al-Hurayth envió a uno de sus sirvientes a que trajera una jarracon una servilleta y un vaso. Escanció agua en el vaso y ledijo a Muslim que bebiera. Pero cada vez que él iba a beber, ‘Amr llenaba el vaso con sangre para que no pudiera beber. Hizo eso una vez, y luego dos más. Cuando Muslim intentóbeber la tercera vez, un diente suyo cayó dentro del vaso.

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– ¡Alabado sea Dios! -dijo él- si hubiera sido una provisión concedida por Dios para mí podría haberla bebido.

El mensajero de Ibn Ziyad salió y le ordenó que entrara averlo. Muslim entró pero no lo saludó como gobernador.

– ¿No saludas al gobernador? -demandó el guardia-.

– Si él quiere mi muerte, ¿qué caso tiene que yo lo salude con palabras de paz? -contestó Muslim- Y si él no quiere mimuerte, mi saludo de paz le será superfluo.

– ¡Por mi vida, serás matado! -declaró Ibn Ziyad-.

– Así sea -contestó él-.

– Ciertamente lo será –le dijo Ibn Ziyad-.

– Entonces déjame dictar mi testamento a uno de los hombres de mi misma tribu -dijo Muslim-.

– Hazlo -le contestó-.

Muslim miró a los que estaban sentados con ‘Ubaydullah. Entre ellos estaba ‘Umar ibn Sa’d ibn Abu Waqqas. Él le dijo:

– Umar, hay parentesco entre tú y yo y te necesito para que cumplas algo. Pero es un secreto.- ‘Umar se negó a escuchado.

– ¿Por qué te niegas a considerar la necesidad de tu primo? -preguntó ‘Ubaydullah- Así que ‘Umar se levantó con él y se sentó donde ibn Ziyad pudiera mirarlos a ambos.

– Tengo una deuda en Qufah -dijo Muslim- pedí prestados700 dirremes cuando vine a Qufah. Vende mi espada y pagala deuda por mí. Cuando yo haya sido matado, pide a Ibn Ziyad que te dé mi cadáver y sepúltame. Envía a Al-Husain (AS) alguien para que lo haga regresarse. Porque yo le escribí diciéndole que las gentes estaban con él y ahora sólo puedo pensar que está en camino.

– ¿Sabes qué me dijo, gobernador? -le dijo ‘Umar a ibn Ziyad- Él mencionó estas cosas…

– El fiel no te traicionará -dijo Ibn Ziyad a Muslim- pero seconfió en el traidor. En cuanto a lo que tienes, es tuyo, y no te impediremos hacer lo que quieres. En cuanto al cuerpo cuando te hayamos matado, no nos importa lo que sehaga con él. En cuanto a Al-Husain, si él no intenta dañarnos, nosotros no intentaremos hacerle daño.

Continuó Ibn Ziyad:

– Ibn ‘Aqil, tú viniste cuando estaban todos unidos y tú los dispersaste y dividiste sus opiniones de manera que se atacaron unos a otros.

– No -replicó Ibn ‘Aqil- yo no vine para eso sino porque las gentes del pueblo declararon que tu padre había matado asus mejores hombres, derramó la sangre de ellos y nombró gobernadores entre ellos como los gobernadores de Ciro y César. Nosotros vinimos a imponer la justicia y a hacerque se juzgara por medio del Libro.

– ¿Qué tienes tú que ver con eso, gran pecador? -gritó Ibn Ziyad- ¿Por qué no hiciste eso entre las gentes cuando estabas bebiendo vino en Medina?.

– ¡Yo!, ¿bebiendo vino? ¡Por Dios!, Dios sabe que tú noestás diciendo la verdad y que has hablado sin conocimiento alguno, ya que yo no soy como tú has dicho. Eres túel que puede ser descrito más correctamente como bebedor de vino y no yo; tú, que lames la sangre de los musulmanes y matas la vida que Dios ha hecho sagrada, y que derramas la sangre sagrada por causa de la usurpación, la enemistad y la mala opinión, mientras él (Yazid) se regocija y divierte como si nada hubiese hecho.

– ¡Tú, gran pecador! -gritó Ibn Ziyad- tu propia alma tehizo desear lo que Dios te impidió tener (o sea, la autori-dad), ya que Dios no te consideró digno de ello.

– ¿Quién es digno de ello si nosotros (los miembros de Ahlul Bait) no lo somos? -preguntó Muslim-.

– El Comandante de los Creyentes, Yazid -respondió Ibn Ziyad-

– ¡Alabado sea Dios! -gritó Muslim- nosotros aceptaremos el Juicio de Dios entre nosotros y tú en toda circunstancia.

– ¡Que Dios me mate si yo no te mato en tal manera comonadie en el Islam ha sido matado antes! -replicó Ibn Ziyad-.

– Tú eres la persona más adecuada para cometer crímenes de innovación en el Islam que no habían sido cometidos antes -respondió Muslim- porque tú nunca abandonarás aningún otro el malvado asesinato, el castigo impío, las prácticas vergonzosas y la dominación ambiciosa.

Ibn Ziyad empezó a maldecirlo, y a maldecir a Al-Husain, a ‘Ali y a ‘Aqil (AS), y mientras Muslim no le dijo nada.

– ¡Llevadlo a lo más alto del palacio! -ordenó Ibn Ziyad- y cortadle la cabeza, arrojadla al suelo y haced que su cuerpola siga.

– ¡Por Dios! -dijo Muslim- si hubiera algún parentesco verdadero entre tú y yo, tú no me matarías.

– ¿Dónde está el hombre cuya cabeza golpeó Ibn ‘Aqil consu espada? -preguntó Ibn Ziyad

-Entonces Bakr ibn Humran Al-Ahmari fue mandado llamar yél le dijo:

– Sube y serás tú el que le corte la cabeza.

Subió con él. Muslim dijo:- ¡Dios es Grande!

Solicitó el perdón de Dios y rezó invocando bendiciones parael Profeta (PBUH), diciendo:

– ¡Oh Dios!, juzga entre nosotros y las gentes que nos sedujeron, nos mintieron y nos abandonaron.

Lo llevaron a una parte que quedaba encima del lugar dondelos zapateros están ahora. Su cabeza fue cortada y arrojadadesde arriba y su cuerpo fue arrojado después de la cabeza.

Muhammad ibn Al-Ash’ath se acercó entonces a Ibn Ziyad yle recordó acerca de Hani’ ibn ‘Urwa. Él dijo:

– Tú conoces la posición de Hani’ en el pueblo y la de su familia en el clan. Sus gentes saben que yo y mis colegas telo trajimos. Te ruego ante Dios que me lo entregues ya que yo no quisiera enfrentarme a la enemistad del pueblo y desu familia.

Él prometió hacer eso pero entonces algo se le ocurrió después y ordenó que Hani’ fuera llevado inmediatamente al mercado y que allí le cortaran la cabeza.

Hani’ fue llevado encadenado hasta llegar a un lugar dondese vendían las ovejas. Empezó a gritar:

– ¡Oh Madhiy! ¿No hay nadie de Madhiy hoy para mí? ¡Oh Madhiy! ¿Dónde está Madhiy?.

Cuando él se dio cuenta de que nadie iba a ayudarlo, forcejeó con su mano y se libró de la cadena, gritando:

– ¿Qué hay, palo, cuchillo, piedra o hueso, con lo que un hombre pueda defender su vida?

A esto saltaron sobre él y ataron las cadenas más apretadamente. Le dijeron que estirara el cuello, pero él respondió:

– Yo no soy tan generoso con mi vida y no os ayudaré atomarla.

Un dependiente turco de ‘Ubaydullah llamado Rashid lo golpeó con una espada pero no le hizo nada.

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– ¡Hacia Dios es el Retorno! ¡Oh Dios, hacia Tu Misericordia y Tu Paraíso! -gritó Hani-

Entonces Rashid le dio otro tajo y lo mató.

Acerca de Muslim ibn ‘Aqil y Hani’ ibn ‘Urwa, que Dios tenga misericordia de ellos, dijo Abdullah ibn Al-Zubayr Al-Asadi

“Si no sabes lo que es la muerte, mira a Hani’ en elmercado:

Mira a un héroe cuya cara de heridas se cubrió, y aotro que muerto desde lo alto cayó.

El comandante del gobernador a ambos los derribó, y ellos se volvieron leyendas para todo el que viaje porcualquier camino.

Tú ves un cadáver cuyo color la muerte cambió, y un salpicar de sangre que abundantemente fluyó; un joven que era más recatado que una tímida doncella, y que era más decisivo que la hoja pulida de una es-pada de dos filos.

¿Va Asma’ cabalgando seguro sobre un animal que semueve al paso mientras que Madhiy a que tome venganza lo urge y Murad vaga alrededor de él?

¿Tienen todos ellos temor del que interroga y del interrogado?.

Si a vuestros dos hermanos no vengáis, entonces sedrameras que con poco se contentan”.

Cuando Muslim y Hani’, que Dios tenga piedad de ellos, fueron matados, ‘Ubaydullah ibn Ziyad envió sus cabezas con Hani’ ibn Abu Hayya Al-Wadi’i y Al-Zubayr ibn Al-Arwah At-Tardirni a Yazid ibn Mu’awiyya (que Dios lo maldiga). Le ordenó a su secretario que escribiera a Yazid acerca de loque había sucedido a Muslim y Hani’. El secretario, que era ‘Amr ibn Nafi’, escribió, pero él usaba muchas palabras ensu estilo. Fue el primero en usar demasiadas palabras paraescribir. Cuando ‘Ubaydullah vio la carta, ésta le desagradó.

– ¿Qué es esta prolijidad y este exceso? -preguntó- Escribelo siguiente:“Alabado sea Dios, el Cual fijó los derechos del Comandante de los Creyentes y le dio suficiente provisión contra su enemigo.

Escribo para informar al Comandante de los Creyentes que Muslim ibn ‘Aqil se refugió, en la casa de Hani’ibn ‘Urwa Al-Muradi. Yo les puse vigías y espías, y hombres escondidos contra ellos, y los engañé hastaque los saqué. Dios me dio poder sobre ellos. Así los tuve cautivos y los hice ejecutar.

Te he enviado sus cabezas con Hani’ Ibn Abí Hayya yAz-Zubayr ibn Arwah At-Tamimi. Ellos son ambos personas atentas y te son obedientes y sinceros. Que el Comandante de los Creyentes les pregunte acerca delo que él quiera preguntar sobre este asunto, ya queellos tienen conocimiento y verdad. Saludos”.

Yazid ibn Mu’awiyya escribió en contestación:

“No has ido más allá de lo que yo quería. Has actuado con la acción decisiva que yo quería. Te lanzaste alataque con la violencia del hombre que tiene controlde sus emociones. Tú me has satisfecho, has sido suficiente para la tarea, y corroboraste mi opinión acercade ti y la imagen tuya que tengo.

He mandado llamar a tus dos mensajeros y los interrogué y hablé con ellos. Encontré que la forma de pensar que tienen y sus méritos son como tú la mencionaste. Recíbelos a ambos con gentileza con mis recomendaciones.

He sido informado que Al-Husain partió para Iraq. Así que envía vigías y espías, mantente vigilante y detén a las personas sospechosas. Mata a cualquieraque sea acusado y escríbeme acerca de cualquier cosaque ocurra, si Dios Todopoderoso quiere”.

El intento de levantamiento de Ibn ‘Aqil en Qufah fue el martes 8 de Dhul Hiyyah del año 60 H (680), Él, que Dios tengapiedad de él, fue matado el miércoles 9 de Dhul Hiyyah, el día de Arafat (1).

Continua…

Nota:

1- El día de ‘Arafat es el día cuando los peregrinos se congregan sobre el Monte‘Arafat en la peregrinación del Hayy. El día de Tarwiya es el día anterior a. él cuando los peregrinos beben agua del pozo de Zamz

 

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