Las diferentes dimensiones de la religión islámica

by asadian
religión islámica, Islam, musulmán, Sagrado Corán

SHAFAQNA | por AbdulKarim Orobio: Los eruditos musulmanes dividen el conjunto de enseñanzas de la religión islámica en tres partes:

  1. Aqā’id (Creencias)

Esta sección abarca al grupo de enseñanzas de la religión que representa la cosmovisión correcta, al Creador, el origen y el final, más allá de que sea condición o no ser musulmán.

Por lo tanto, toda premisa religiosa que se utilice para describir los fenómenos del universo, se ubica en esta sección.

De esto se infiere que el Aqā’id Dīn (Las creencias de la religión) es más general que Usūl al-Dīn (Los Principios de la Religión), estos últimos únicamente abarcan a la parte de la creencia que incluye creer, conocer y tener fe pero con la condición de ser musulmán, como la creencia en el Tauhid (Monoteísmo), Nubuwwat (Profecía) y Ma’ād (Resurrección).

La Ciencia del Kalām se relaciona en realidad con esta misma sección de la Religión, y por lo tanto también se le denomina ‘ilm-al Aqā’id (La Ciencia de las Creencias).

  1. Akhlāq (La Ética)

Esta sección de las enseñanzas islámicas expone el carácter y los aspectos positivos y negativos del ser humano, sus atributos loables y la forma de adquirirlos, así como de adornarse con ellos; tales como  la piedad, la justicia, la veracidad y confiabilidad. En palabras del Mártir Profesor Mutahhari (Dios tenga misericordia de su alma):

“El Akhlāq trata de los temas y mandatos que influyen en cómo debe ser el hombre conforme a sus atributos espirituales y su comportamiento.[1]

La Ciencia del Akhlāq se encarga de delinear esta parte de la religión.

  1. El Ahkām (Leyes Prácticas)

Esta sección se relaciona con la práctica, es decir, lo que el ser humano debe hacer (obligatoriedades), qué es lo más conveniente a realizar (actos recomendables), lo que no debe hacer (Muharramāt-Prohibiciones), lo que es mejor no realizar (Makruhāt-actos indeseables) y las cosas que da lo mismo hacerlas o no (Mubaahāt-permisibilidades). La responsabilidad de exponer esta parte recae sobre la ciencia del Fiqh (jurisprudencia)

Datos claves

Todo lo dicho es la opinión de eruditos islámicos acerca de las dimensiones que abarca el Dīn (religión del Islam). Los eruditos occidentales, después de aceptar las tres dimensiones mencionadas, aluden a otros aspectos de la religión.

Uno de estos es la dimensión de la Parábola Religiosa. En los libros sagrados de las religiones reveladas aparecen historias con un contenido sagrado, acciones virtuosas y mayormente tienen un efecto moral y espiritual, como las historias de los Profetas enviados por Dios. También hay muchas de ellas en el Sagrado Corán.

El objetivo de estas historias no es meramente dar una información real histórica para añadir conocimiento de los pueblos pasados, sino que su principal propósito es corregir a las gentes, educarlas por medio de la ponderación en las acciones de los pueblos pasados, obteniendo así una moraleja. Los estudiosos de la religión en occidente, que han analizado al cristianismo y judaísmo e influidos por las historias tergiversadas de los libros sagrados de estas religiones, las cuales no podrían ser aceptadas por el intelecto, se han visto forzados a decir: “Las historias que se encuentran en las religiones pueden ser ficticias, porque su objetivo principal es educar y enseñar”.

Esto no lo aceptamos de ninguna manera para el Sagrado Corán, porque este libro sagrado es la verdad intacta y en él no se encuentra nada adulterado. Dios dice en el Sagrado Corán:

لاَ يَأْتِيهِ الْبَاطِلُ مِن بَيْنِ يَدَيْهِ وَلاَ مِنْ خَلْفِهِ تَنزِيلٌ مِنْ حَكِيمٍ حَمِيدٍ

Y en verdad, es una Escritura poderosa, a la que no alcanzará jamás la falsedad. Desciende gradualmente de Uno que es sabio, digno de alabanza (41:42)

            Por supuesto, nosotros también creemos que algunas de las aleyas del Sagrado Corán tienen un aspecto parabólico,[2] es decir, la realidad inteligible ha sido vestida con un traje tangible, pero hay una gran diferencia entre tener un sentido parabólico y un sentido ficticio para una historia.

Relacionado: ¿Cuál es el momento del arrepentimiento y cuándo es aceptado?

Resumen

  1. El conjunto de enseñanzas de la religión pueden dividirse en tres grupos: Creencias, Ética y Leyes Practicas
  2. La sección de las creencias abarca a todas las enseñanzas religiosas que presentan la cosmovisión correcta, al creador, el inicio y el fin. el conjunto de premisas religiosas que describen los fenómenos del universo se ubican en este grupo. El conocimiento relacionado con este aspecto de la religión, se le denomina Ciencia del Kalām o Ciencia de la Creencia.
  3. La parte del Akhlāq (ética) abarca las enseñanzas del Islam que moldean el carácter del ser humano, enseñando lo bueno y lo malo. Se le denomina Ciencia del Akhlāq.
  4. Las Leyes prácticas son la parte de la religión que enseñan las obligatoriedades, prohibiciones, actos preferibles, y actos indeseables y a la ciencia que se ocupa de estos se le denomina Jurisprudencia (Fiqh)
  5. Además de lo mencionado, se encuentran historias en los libros sagrados que tienen un sentido sacro y por lo general un efecto moral y espiritual. Los teólogos occidentales, a esta parte de las enseñanzas religiosas le llaman Parábolas y creen que estas historias pueden ser ficticias. Pero esta opinión no la podemos aceptar en lo que concierne a las historias que aparecen en el Corán.

La necesidad de indagar acerca de la religión

Primero debemos analizar que factor o factores hacen que sea necesario indagar  acerca de la validez o no de las religiones y por qué se debe encontrar ese credo correcto y adoptarlo.

El intelecto de todo ser humano de sano pensamiento le indica que esta investigación es necesaria y de ninguna manera permite lo contrario. El ser humano debe indagar, como se lo dictamina el intelecto; si aquellos que se proclaman la profecía y el mensaje (divino) en realidad son Profetas de Dios o no. Y en esta investigación se debe llegar hasta tal punto que uno tenga certeza de que todos ellos mintieron o que fueron veraces,  y de ser así, se aceptan sus palabras comprometiéndose uno con sus enseñanzas, porque:

  1. Por naturaleza el ser humano busca la felicidad y su perfeccionamiento, esto se origina en el amor innato, el cual es el más genuino estimulo de los actos del ser humano.
  2. El comunicado de aquel que se atribuye la profecía es que: Si alguien acepta Mis enseñanzas y actúa conforme a ellas, alcanzará la felicidad eterna; y si no lo hace obtendrá el castigo y sufrimiento por siempre.
  3. Hay una probabilidad de que esta proclamación sea válida, es decir, el ser humano no tienen certeza de la invalidez de las palabras de aquel que se atribuye la profecía.
  4. Puesto que “lo probable” (la felicidad y el castigo eterno del ser humano) es algo demasiado significativo y no hay algo que se compare con esto en importancia, por más pequeña que sea la probabilidad de validez de lo que proclaman, el raciocinio del hombre le dictamina que debe ponderar acerca de si lo que dicen es correcto o falso; particularmente si al observar las pruebas esta probabilidad se hace más sólida.

Así como si un ciego por su camino se encuentra con alguien que  le dice: “Si das diez pasos más en esta ruta caerás a un pozo en el cual serás torturado por siempre, pero si das diez pasos hacia la derecha, entraras a un jardín en el cual disfrutaras de los mejores placeres”. Entonces, el ciego le da la probabilidad de validez a lo que le han dicho, el intelecto le ordena que indague acerca de la validez o no de esas palabras o por lo menos, como precaución, cambien su ruta.

De esta forma, cuando alguien sabe que a lo largo de la historia han existido una cadena de personalidades nobles y sobresalientes, las cuales proclamaron venir de parte del creador del universo para mostrarle al ser humano el camino de la felicidad, y por una parte ve que estas personas no escatimaron esfuerzo alguno para transmitir su mensaje y guiar a la humanidad, soportando todo tipo de sufrimiento y dificultad, inclusive sacrificando sus propias vidas; lo más sabio es que esa persona se disponga a investigar si esto que ellos dijeron era verdad o no.

Más información acerca del argumento anterior

En otras palabras; evitar el perjuicio y la perdida probable es uno de los juicios absolutos del intelecto. Este juicio, unido a la intensidad o debilidad de la probabilidad y lo probable se hace más sólido o pierde validez. Entre mayor sea la probabilidad de perjuicio por una parte para el ser humano, y entre  más catastrófico sea ese perjuicio (por ejemplo el infierno), el juicio del intelecto con mayor firmeza aconseja alejarse de dicho mal.

Con respecto a la religión, la pérdida o perjuicio probable, que le acaecerá al ser humano por haberla negado es el castigo eterno. Y debido a que este perjuicio (probable) es enorme y horroroso, por más ínfima que sea la probabilidad de validez de la religión, el poder de raciocinio del intelecto nos lleva a alejar de nosotros dicha probabilidad.

Además del egotismo, del instinto de la conveniencia y de la evasión del perjuicio,  hay otra dimensión del ser humano que lo conduce a indagar por  la religión, y este es el sentimiento Fitrî (innato, naturaleza primigenia) por conocer la realidad y la verdad. El ser humano innatamente es un ser buscador de la verdad y el sentido de la curiosidad está impregnado en su ser. Este sentido motiva al hombre a preocuparse por si hay validez o no en la religión como tal.

¿Acaso el mundo tiene un creador?, ¿Quién es ese creador?, ¿Qué atributos posee? ¿Cómo es la relación de Dios con el ser humano?, ¿Acaso el ser humano, además de cuerpo material también posee un espíritu inmaterial?, ¿existe otro mundo después de este y qué relación hay entre la vida de este mundo y la vida después de la muerte? Estas preguntas y otras decenas más de este tipo no dejan tranquilo al ser humano curioso y escudriñador y siempre se cuestionará a sí mismo hasta encontrar respuestas que le satisfagan.

El Aqā’id (Creencias) en cada religión se encarga de dar respuesta a este tipo de preguntas desde su propia perspectiva

Resumen

Cualquier ser humano con raciocinio ve necesario indagar sobre la validez o no de las religiones; porque:

  • El ser humano en sus esencia busca la felicidad y la perfección
  • Los que se atribuyen la profecía han dicho: La felicidad y el castigo eterno dependen de si a aceptan o no las enseñanzas de la religión que les traigo.
  • Existe la probabilidad de que esta afirmación sea veraz.
  • La potencia de lo probable (por ejemplo; lo catastrófico que sería el infierno), compensa la debilidad de la probabilidad. Analizando estos cuatro fundamentos vemos que el intelecto dictamina que para alejar el enorme perjuicio probable (el castigo eterno) y lograr el gran beneficio probable (la felicidad eterna), debemos esclarecer si esta afirmación de aquellos que se atribuyen la profecía, es falsa o verdadera.

Además del instinto que nos lleva a buscar el beneficio propio y alejarnos del perjuicio, la inclinación innata del ser humano hacia conocer la verdad y la realidad lo despierta para que se disponga a indagar sobre la validez o falsedad de aquellos que proclaman la profecía

Notas:

1- Ashnā-i bā ‘Slum Islāmii, vol. 2, Pág. 109

2- Como ejemplo: Surah 59:21, 41:11

 

Fuente: Islamoriente

You may also like

Leave a Comment

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply.