SHAFAQNA – El señor Mikail Alvarez nos habla de su experiencia en el cariño hacia Imam Jomeini (ra).
A’udu billahi min ash shaitani ar rayim
Bismillahi ar Rahmani ar Rahim
Las alabanzas sean para Allah Señor de los Universos, Y Sus Bendiciones sean sobre el Profeta Muhammad, su Familia Purificada, y sobre todos aquellos que se esfuerzan en seguir el Camino Recto.
La maldición caiga sobre quienes los oprimen pues son la raíz del árbol de la perversidad.
As salamu ‘alaikum ua rahmatullahi ua barakatu.
Estos días conmemoramos un año más el aniversario del fallecimiento de una persona que, disguste a quien disguste, puede ser considerada sin duda como la figura de mayor relevancia en el mundo islámico, yo diría que no sólo en el SXX sino también en los últimos siglos.
Me refiero por supuesto a la persona del Imam Ruhullah Musaui al Jomeini Rahmatullah Alei.
Desgraciadamente nunca pude ni tan siquiera ver al Imam en vida. Supe de Imam Jomeini por primera vez cuando su figura irrumpió en los noticieros mundiales durante su exilio en Francia, cuando yo aún era un adolescente y no siendo musulmán todavía.
De inmediato captó mi atención. Era una persona extraña, de un país lejano, pero que aún así, a los ojos de un muchacho influenciado por el ambiente político que se vivió en esta tierra en los años posteriores a la muerte del General Franco, Imam Jomeini aparecía como una figura que se enfrentaba a otro dictador como era el Shah de Persia y sobre todo y por extensión, también como una figura que se oponía al imperialismo norteamericano.
Ciertamente poco sabía sobre Imam Jomeini, ni siquiera sobre Irán, pero de inmediato me captó.
Ya he dicho que en aquel tiempo, creo que 1978, yo aún no era musulmán; sin embargo entonces no existía en esta tierra la islamofobia popular que hoy se ha implantado, es más, en aquellos tiempos incluso se veía todo lo relacionado con el mundo árabe o islámico con cierta simpatía debido al recuerdo y en cierto modo reivindicación que entonces se hacía, aunque sólo fuera desde un punto de vista romántico, del pasado islámico de esta tierra, Andalucía, que entonces también estaba buscando su lugar dentro de la España heredera de la dictadura.
Por eso, el hecho de que Imam Jomeini fuese un líder religioso islámico en vez de un simple líder político o revolucionario al uso, no supuso ningún impedimento para que de inmediato captara mi atención y mi cariño.
Recuerdo incluso que entonces yo aún estudiaba en el instituto, y en la portada de mis libros de texto, a modo reivindicativo, llevaba imágenes de Imam Jomeini que recortaba de un periódico local que solía publicar retratos a plumilla acompañando a los artículos que publicaba sobre determinados personajes.
Poco después la Revolución triunfó en Irán en 1979, y aún desde mi desconocimiento real y lejanía, en cierto modo lo sentí como un triunfo del que también yo era partícipe.
Poco después también, y por circunstancias que no vienen al caso, llegué al Islam. Sinceramente he de reconocer que en mis primeros años como musulmán no sabía gran cosa, ni tampoco tenía mayor criterio para discernir entre unos caminos u otros, pero ciertamente desde el principio, y lógicamente, la figura de Imam Jomeini fue mi principal referente a pesar de que en aquel entonces no disponíamos prácticamente de ningún material con el que poder conocer casi nada.
Relacionado: Líder supremo de Irán: “El Imam Jomeiní transformó el modo de concebir la religión de la gente/El crimen cometido contra ese hombre de raza negra es algo que el Gobierno de EEUU ha hecho con el mundo entero“
Realmente mi vinculación con Imam Jomeini siempre se basó desde el principio más en una relación sentimental, una especie de flechazo de cariño, que en un acercamiento derivado de una decisión racional tras el estudio de obra alguna. Mi admiración hacia el Imam siempre fue como la admiración de un hijo por su padre islámico en este caso.
Recuerdo que durante los años 80 buscaba cualquier vídeo en el que apareciera el Imam, y entonces se trataba de vídeos físicos, no había nada parecido a Youtube precisamente. Por supuesto no los entendía, pero sólo escuchar su voz, el tono de su voz, ver la serenidad de su presencia, percibir el ambiente creado en la audiencia que estaba presente en aquellos años de Guerra Impuesta y tan cercanos aún al triunfo de la Revolución, era algo gratificante y que en cierto modo me acercaba a él.
Muchas de aquellas reuniones se realizaban en la husainiya existente junto a su casa en Tehran. Nunca tuve la oportunidad de estar allí durante la vida del Imam y ser uno más de los de esa audiencia. Tardé muchos años en poder visitar esa husainiya, pero la primera vez que estuve allí me sentí transportado de inmediato a aquellos vídeos que tantas veces había visto. Ese simple sillón cubierto con una sábana en el que solía sentarse el Imam para dirigirse a sus seguidores seguía allí, en el mismo sitio, como presidiendo la estancia desde el balcón. El Imam no estaba, pero se sentía allí en cada rincón de la husainiya.
Más de 30 años, 31, han pasado ya desde que el Imam nos dejó, pero para mí, como para tantos otros muchos, Imam Jomeini sigue estando presente día a día en nuestras vidas, sigue siendo nuestro referente. Ese cariño que nos inspiró en vida sigue estando vivo, tan vivo como si aún él estuviera entre nosotros, y así creo que seguirá siendo en todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerlos en vida.
He hablado hasta ahora de mi relación sentimental y de cariño hacia Imam Jomeini, pero creo que no sólo hay que quedarse en eso, porque la figura del Imam es inmensa más allá de la mera emoción. El Imam no sólo fue un gran jurista, no sólo fue un líder que luchó por poner en práctica toda esa teoría del Islam que otros prefieren mantener encerrada en botes o en libros sobre estantes pero sin comprometerse lo más mínimo con ella. Fue un gran filósofo, un místico, un maestro de la ética práctica, y tantas otras cosas más.
Imam Jomeini fue mucho y excepcional en el aspecto académico. Sin embargo su obra en estos campos es prácticamente desconocida sobre todo en español, idioma en el cual prácticamente no hay nada publicado.
Desde aquí quisiera hacer un llamamiento a quienes corresponda para que se proceda a una traducción de calidad de esta obra, y su consiguiente publicación y distribución, para así darla a conocer a las nuevas generaciones y que de verdad puedan beneficiarse de una persona tan excepcional como fue y es el Imam Ruhullah al Musaui al Jomeini Rahmatullah alai.
Que Allah SWT bendiga a Imam Joemini y le recompense por una vida dedicada a revivificar el verdadero Islam muhammadiano.
Que Allah SWT de larga vida a su obra y la mantenga fructífera.
Que Allah SWT nos permita conocer al Imam y ser verdaderos seguidores suyos, siguiendo su ejemplo como orientación en nuestras vidas.
As salamu ‘alaikum, ua rahmatullahi, ua barakatu.
