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Imam Hasan Askari (A.S), Imam Hadi (A.S)

SHAFAQNA- Lo que sigue es parte del libro Las Virtudes Morales del Profeta del Islam y de la Gente de su Casa que ha escrito por Bâqir Sharîf Al-Qurashî y ha traducido por Sheij Feisal Morhel que ha seleccionado por shafaqna.

En cuanto a las más elevadas virtudes del Imam Hasan Askari (A.S), éstas son un reflejo de la moral de su abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.), quien hizo que brotara la luz y la lucidez en el mundo de los árabes. Las siguientes son muestras de su sublime moral:

Su tolerancia

Uno de los atributos más exponentes en la moral del Imam Abû Muhammad (a.s.) era su amplia tolerancia, de manera que era una de las personas más tolerantes, quien más contenía sus enfado y el de mayor indulgencia para con aquel que le infringía algún daño. Los déspotas gobiernos abasíes le arrestaron y pusieron tras los barrotes de sus prisiones, tal como habían hecho anteriormente con su padre el Imam Hadi (A.S), pero él fue perseverante y no se quejó ante nadie más que Dios, Glorificado Sea.

 Su fuerza de voluntad

El Imam Abû Muhammad (a.s.) se distinguió por poseer una férrea voluntad y una inmensa determinación, asemejándose en ello a su abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.), quien resistió la incredulidad y la idolatría y permaneció firme frente a los inicuos de Qureish, y quien en una de sus eternas palabras doradas dijo (s.a.w.): “¡Por Dios! que si me pusieran el sol en la mano derecha y la luna en la izquierda para que dejara de lado esta responsabilidad, no lo haría, hasta morir, o Dios, Glorificado Sea, me brinde Su asistencia”. Asimismo fue la postura de su nieto ante esa prolongación de la Época de la Ignorancia manifestada en el gobierno abasí. El Imam permaneció firme rechazando sus oscuras políticas de las que surgía todo aquello que contradecía a Dios y a Su Mensajero (s.a.w.). Los abasíes se esmeraron por atraerle hacia su aparato estatal ofreciéndole para ello grandes sumas de dinero y elevados cargos de gobierno, solo que él (a.s.) insistió en su postura de rechazo a sus prácticas que conllevaban la difusión del mal y la corrupción, y que gastasen las riquezas de la comunidad en sus pasiones y noches de lujuria. La situación fue tal que los abasíes le consideraron el único representante de una oposición a su oscura política basada en la opresión y la tiranía.

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Su generosidad

Otra manifestación de las pautas morales y particularidad del Imam Abû Muhammad (a.s.) era su generosidad y magnanimidad, de manera que era el más generoso de la gente y quien realizaba más caridad a los pobres y desdichados. Las siguientes son muestras de su magnificencia:

1. Dispuso comisionados en la mayoría de las regiones del mundo islámico en las que se aceptaba su Imamato, y les confió la responsabilidad de recibir los fondos provenientes de las obligaciones religiosas para que ellos mismos los gastasen en los pobres y desposeídos, en conciliar a las personas y en otros usos que beneficiasen a la gente.

2. Muestra de su desbordante generosidad es lo narrado por el ‘alawî Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Ibrâhîm Ibn Mûsâ Ibn Ÿa‘far (a.s.) sobre que cierta vez fueron afligidos por una estrechez económica, por lo que su padre le dijo:

– “Vamos a ver a ese hombre (esto es, el Imam Abû Muhammad, con él sea la paz) puesto que me han hablado de su magnificencia”.
– “¿Acaso le conoces?”, preguntó su hijo.
– “No le conozco ni le he visto nunca”.
Ese desconocimiento y falta de comunicación de los ‘alawíes entre sí se debía al gran hostigamiento al que eran sometidos los descendientes del Profeta (s.a.w.) por parte de los abasíes, puesto que les asesinaban y arrojaban en oscuras prisiones, especialmente a aquellos que tenían comunicación con los Imames de Ahlul-Bait (A.S).
Como sea que fuere, el padre le dijo a su hijo:- “¡Qué necesitados estamos de que él -es decir, el Imam Abû Muhammad, con él sea la paz– ordene que se nos dé quinientos dírhams; doscientos para vestimentas, doscientos para comprar harina y cien para gastos”.
Su hijo le dijo:
– “¡Ojala ordenara que se me dieran trescientos dírhams a mí! Con cien dírhams compraría un burro, otros cien serían para gastos, y los otros cien para vestimenta. Con eso me iría a la montaña”.
Cuando finalmente se encontraron con el Imam (a.s.), éste les recibió con mucha amabilidad y hospitalidad.

En un momento dado dio una orden a su sirviente y éste le dio quinientos dírhams al padre y trescientos al hijo, que era lo que anhelaba, y además le dijo que no se fuera a la montaña sino que se dirigiera a la región de Saurâ’.(1) De esta manera, por la generosidad del Imam (a.s.) mejoró la situación de estos dos ‘alawíes.

3. Otro caso en que se manifiesta su benevolencia y sentido de la caridad es lo narrado por el confiable Abû Hâshim Al-Ÿa‘farî, quien se encontraba encarcelado y le escribió una carta en la que se quejaba de la estrechez de la prisión y la dureza de la misma. El Imam (a.s.) le respondió:
– “Tú rezarás la oración del mediodía hoy en tu casa”.
No pasó mucho rato que fue liberado y rezó la oración del mediodía en su casa. Abû Hâshim también estaba en estrechez económica por lo que el Imam (a.s.) le envió cien dinares y un escrito en el que le decía: “Si tienes alguna necesidad no tengas vergüenza ni te retraigas. Pídela, que tendrás lo que deseas, si Dios quiere”.(2)

Éstas fueron algunas muestras de su mar de generosidad que salvó a muchos pobres y desprovistos.

 

Notas:

1- Haiât Al-Imâm Al-Mahdî (a.s.), p.40,, citado de Al-Gaibah, del Sheij At-Tûsî.
2- Ibíd., citado de Al-Gaibah, de An-Nu‘mânî.

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