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Siria, Turquía, Irak, Daesh
Vehículos militares de EE.UU. llegan cerca de la ciudad iraquí kurda de Bardarash tras retirarse del norte de Siria, 21 de octubre de 2019. (Foto: AFP)

SHAFAQNA – Hispan TV: En un comunicado emitido, el Ministerio de Defensa de Irak hizo notar que Bagdad no permitirá la permanencia sin tiempo límite de los uniformados estadounidenses que llegaron a suelo iraquí, tras abandonar, por una orden presidencial, a los aliados kurdos en el norte de Siria ante las ofensivas militares de Turquía.

De ahí que las tropas norteamericanas no estarán autorizadas a permanecer más de cuatro semanas en las bases instaladas en la región semiautónoma de Kurdistán iraquí, añadió la Cartera.

La Defensa iraquí, no obstante, reconoció que el despliegue de las fuerzas estadounidenses se realizó con el permiso del Gobierno del primer ministro Adel Abdul-Mahdi.

El portavoz de la Defensa y del comando de las operaciones conjuntas de las Fuerzas Armadas de Irak, Yahya Rasul, a su vez, enfatizó que Kurdistán no se va a convertir en una base permanente de las fuerzas extranjeras y que Bagdad espera que Washington cumpla con la fecha límite establecida.

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Sobre si EE.UU. cumplirá o no con el ultimátum de Bagdad, distintos analistas coinciden en que las palabras del presidente estadounidense, Donald Trump, y de su Administración “no valen prácticamente nada”.

El flujo desesperado de los desplazados sirios, que huyen de los bombardeos turcos, y el retorno de los terroristas de EIIL (Daesh, en árabe), así como el reforzamiento de la presencia militar estadounidense en Irak forman parte de las preocupaciones de los políticos y pueblo de Irak.

Las decisiones del mandatario estadounidense también provocaron indignaciones en el propio EE.UU. El representante republicano por Michigan, Justin Amash, criticó el domingo: “las palabras de Trump: Envíenlos a los soldados de vuelta a casa. La acción de Trump: Envíenlos a Irak”.

Varios políticos estadounidenses coinciden en que la postura de la Casa Blanca ante los aliados kurdos envía un peligroso mensaje, es decir, que ni los aliados ni los adversarios pueden confiar en las palabras o promesas de Washington.

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