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Imam Sayyad (A.S)

SHAFAQNA- Lo que sigue es parte del libro Las Virtudes Morales del Profeta del Islam y de la Gente de su Casa que ha escrito por Baqir Shareef al-Qurashi y traducido por Sheij Feisal Morhel que ha seleccionado por shafaqna.

No hay en la historia quien se asemeje al Imam Zain Al-‘Âbidîn en sus bellas virtudes y elevación personal, salvo sus padres quienes iluminaron la existencia mediante sus cualidades, su genialidad y profunda fe en Dios, Glorificado Sea. Este gran Imam es un modelo inigualable en la historia de la humanidad, a causa de los valores altruistas y atributos virtuosos que poseía, los cuales se elevaron hasta los más sublimes niveles de perfección. Entre los mismos se encuentran los siguientes:

 Su tolerancia

La tolerancia es uno de los más elevados atributos con los que se distingue el ser humano, y el Imam Sayyad (A.S) se contaba entre las personas más tolerantes y que más contenían su enfado. Los narradores han mencionado muestras de su tolerancia; entre éstas:

1. Él tenía una sierva que le vertía el agua cuando quería hacer la ablución para el rezo, y cierta vez, por accidente, se le soltó la jarra de las manos y cayó sobre su noble rostro, lo cual le provocó una herida abierta. Inmediatamente ella dijo: Dice Dios, Majestuoso e Imponente: «Y los que contienen su ira». El Imam seguidamente le respondió con amabilidad: “He contenido mi ira”.
La sierva anheló una mayor indulgencia y muestra de nobleza de parte del Imam (a.s.), por lo que procuró más de su favor diciendo:
«…Y los que perdonan a la gente».
El Imam le contestó con amabilidad:
“Dios te ha perdonado”.
La sierva aspiró al favor y amabilidad del Imam (a.s.) y dijo:
«Y Dios ama a los bienhechores». (1)
El Imam procedió con ella con mayor benevolencia diciendo:
“¡Vete! ¡Eres libre!”. (2)

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2. Entre las muestras de su tolerancia está lo siguiente: un individuo de entre los más viles de la sociedad profirió maldiciones e insultos al Imam (a.s.) sin motivo alguno, y el Imam le respondió con benevolencia:
“¡Oh joven! Tenemos por delante una cuesta empinada; si es que llego a atravesarla entonces ya no me importará lo que dices, y si quedo desconcertado en la misma entonces seré peor de lo que dices”. De esta manera, el Imam no se molestó por la grosería de esa persona carente de moral y educación.

3. Otra muestra de su gran tolerancia es que cierta vez salió de la mezquita y una persona se apresuró a insultarle. Los presentes quisieron escarmentarle pero el Imam (a.s.) se los impidió y se dirigió hacia el hombre, y con una sonrisa rebosante le dijo:
“Lo que Dios ha cubierto de ti es mayor. ¿Acaso necesitas algo para que te ayudemos?”.
El hombre se avergonzó y deseó que lo tragase la tierra. El Imam se compadeció de él y le colocó la túnica negra que traía puesta y además ordenó que se le dieran mil dírhams. Tras esto el hombre se encaminó, y cada vez que veía al Imam (a.s.) le honraba y enaltecía diciendo: “Ciertamente que eres de los hijos de los profetas”. (3)

4. Entre las muestras de su tolerancia está que una persona le agravió y el Imam (a.s.) volvió su rostro, pero el infame se dirigió a él diciéndole: “¡Es a ti a quien me refiero!”.
Y el Imam (a.s.) inmediatamente le respondió: “Y es de ti que yo me aparto”.
De esta manera, el Imam (a.s.) se marchó sin corresponderle del mismo modo, (4) anteponiendo las palabras del Altísimo que expresan: «Y apártate de los ignorantes». (5)

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5. Muestra de su elevada tolerancia es que una persona le insultó, pero él (a.s.) le dijo: “Si es que somos como dices, entonces pedimos perdón a Dios; y si no somos como dices, que Dios te perdone a ti”.
El hombre se sintió consternado y comenzó a pedir perdón al Imam diciendo:
“¡Que yo sea sacrificado por ti! No es cierto lo que dije. ¡Perdóname!”.
El Imam (a.s.) fue amable con él y le dirigió apacibles palabras y se comportó con una exaltada moral, de manera que conquistó su corazón y pensamientos completamente, el hombre le pidió perdón y empezó a decir:
“Dios bien sabe donde dispone Su Mensaje, entre quienes le place”. (6)
Éstas fueron algunas muestras de su gran tolerancia que narraron los historiadores y las cuales ponen de manifiesto capacidades ilimitadas en las virtudes en él plasmadas.

Notas:

1.Sura Âl ‘Imrân; 3: 134.
2.Ta’rîj Dimashq, t.36, p.155; Nihâiat al-Irb, t.21, p.326.
3.Al-Bidâiah wa an-Nihâiah, t.9, p.105.
4.Ibíd.
5.Sura al-A‘râf: 7: 199.
6.Sifat as-Safwah, t.2, p.54.

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