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SHAFAQNA – ¿Acaso es necesario e indispensable que el Imam sea Infalible? ¿Acaso puede ser de otra manera? Tengamos en cuenta lo dicho anteriormente: el Imam es aquel que ha sido designado por parte de Dios para guiar a la Humanidad, para conducirla en el camino del objetivo de su existencia, para ser un punto de referencia para la gente. Para esto, no pueden faltarle dos cuestiones fundamentales:

1.- Debe ser un líder único y no puede compartir su cargo. 2.- Debe ser Infalible y no puede dejar de ser la máxima cumbre de las virtudes, conocimiento y cualidades nobles, sin que nadie lo supere en esto.

Sin estas dos condiciones no puede cumplir su función de Imam. Si hay dos Infalibles capacitados al mismo tiempo, sólo uno puede ejercer la función de liderazgo y el otro debe someterse al primero. De lo contrario, inevitablemente surgirán contradicciones y ambigüedades produciendo en la gente la confusión, el caos y el desvío del camino de la obediencia. Pues Dios establece un Imam para la gente siendo obligatorio para ellos obedecerlo y seguirlo en todo. Si la obligación recae en dos Imames al mismo tiempo y surge un desacuerdo en una cuestión aunque sea menor, la gente no podrá obedecer a ambos al mismo tiempo y por eso deberá apartarse del camino de la obediencia. Esto implicaría una falla en el sistema de la creación de Dios, en tanto que Dios es Perfecto y su creación carece de fallas. Tal como dice el Sagrado Corán:

“No ves ninguna contradicción en la creación del Compasivo. ¡Mira otra vez! ¿Adviertes alguna falla? Luego, ¡Mira dos veces más! Tu mirada retornará a ti cansada, agotada”. (67: 3 y 4)

De ahí que Dios no pueda establecer más de un Líder en función por vez.  Tal como es imposible que exista más de Un Dios Único, como dice el Sagrado Corán:

“Si hubiera habido entre ellos otros dioses aparte de Dios, se habrían corrompido. ¡Glorificado sea Dios, Señor del Trono, por encima de lo que cuentan!” (21: 22)

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Además de ser único, el líder designado por Dios debe ser Infalible, pues de lo contrario Dios estaría ordenando la obediencia a quien comete errores y faltas, y es imposible que esto ocurra. De no ser Infalible, no puede conducir a la Humanidad por el camino de su perfeccionamiento y evolución. Y debe ser el mejor de todos los presentes en conocimiento, virtudes y aptitud. Pues de no serlo, Dios estaría ordenando la obediencia a quien es inferior y no al superior, lo cual carece de lógica, belleza y nobleza, y no sería algo digno de Dios, Quien es Sabio, Prudente, Conocedor de todas las cosas, Justo y Perfecto.

En cuanto a la Infalibilidad, el Imam tiene los mismos requisitos que el Profeta. Es decir, así como un Profeta debe ser Infalible, un Imam también debe serlo. Ambas funciones, la Profecía y el Imamato, implican un grado de conciencia, cercanía a Dios y contacto con El tal que inevitablemente hacen que la persona sea Infalible. Si fuera de otra manera, Dios hubiese escogido mal a quien le encomendó la Misión de Profeta o Imam, y esto es imposible que ocurra. Dice el Sagrado Corán:

“… Dios sabe perfectamente a quien confiarle Su Mensaje…”   (6 : 124)

En consecuencia, el Imam que ocupe la función de liderazgo general de parte de Dios ha de ser Infalible.

   ¿Acaso el Imam es superior al Profeta?

La función de Imam o líder es superior a la función de Profecía o transmisión del Mensaje. El Imam es quien pone en práctica y ejecuta el Mensaje transmitido por Dios y su Misión es superior a la función de Profecía. Por eso es que pueden haber dos Profetas en un mismo tiempo cumpliendo la transmisión del Mensaje de parte de Dios, pero sólo puede haber un Imam.    La prueba de la superioridad de la función de Imam es que Abraham (la Paz sea con él) primero fue escogido Profeta y luego Imam. Dice el Sagrado Corán:

“Y (acordaos de) cuando su Señor probó a Abraham con distintos medios (como su caída al fuego, el pedido de sacrificio de su hijo, etc.) y él los cumplió perfectamente. (Entonces Dios) le dijo: ‘He de ponerte como un Guía (o Líder: “Imam”) para los hombres’. (Abraham) le dijo: ‘¡Establece (el Liderazgo también) para mi Descendencia!’. Dios le contestó: ‘Mi Promesa no alcanzará a los inicuos (y sólo una parte de tu Descendencia será pura, infalible y digna de esta elevada jerarquía).’”  (2:124)

Las pruebas con las que Dios examinó a Abraham (P) tuvieron lugar cuando él ya era Profeta. Luego Dios lo designa Imam y él considera este rango de tal nobleza y jerarquía que lo pide para su descendencia. Y Dios le otorga esta categoría elevada a los purificados de la descendencia de Abraham (con él sea la Paz), exceptuando a los inicuos.

Esta categoría la ocupó nuestro Profeta Muhammad (BPD) en su tiempo, siendo él el mejor de todos los seres humanos de todos los tiempos, el de jerarquía más elevada. Luego le sucedieron en el Imamato Ali ibn Abi Talib, Hasan, Husein y luego los Imames descendientes de Husein hasta el Imam Mahdi (la Paz sea con todos ellos). Ellos son lo mejor de toda la Humanidad después del Profeta Muhammad (BPD) y por ende son superiores a los demás Profetas. Esta superioridad se debe a que comparten el grado elevadísimo del Mensajero de Dios (BPD), quien supera al resto de los Profetas. En consecuencia, es la superioridad de Muhammad (BPD) la que los hace superiores a ellos sobre otros Profetas (P). La prueba concreta de tal superioridad de los Imames (P) ha de evidenciarse al final de los tiempos cuando surjan el Imam Mahdi (P) y el Profeta Jesús (P), quien ha de rezar detrás del primero, muestra inequívoca de su reconocimiento respecto de la jerarquía del Imam (P).

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¿El Imamato es igual al califato?

Cuando hablamos de “Imamato” nos referimos a un cargo presente entre los hombres en todos los tiempos. No estamos hablando de la sucesión del Profeta Muhammad (BPD). En los tiempos en que estaban los Profetas, uno de ellos ocupaba el cargo de Imam. Luego del Profeta Muhammad (BPD), el cargo le corresponde a quienes son purificados miembros de la descendencia de Abraham (con él sea la Paz): Alí, Hasan, Husein y los Imames de Ahlul Bait (P). Este cargo fue de ellos más allá de la decisión política tomada sobre la cuestión del califato después del Profeta Muhammad (BPD). En consecuencia, el Imamato y el califato son dos asuntos diferentes.

El asunto del califato es una cuestión del pasado y hoy no tiene ningún provecho debatirla. Digamos lo que digamos, la historia no puede cambiarse. Por eso, la posición de los sabios shiitas al respecto es la que se refleja en las siguientes palabras del sheij Kashful Ghita:

“No es nuestra intención olvidarnos de algunos de los servicios que los califas han brindado al Islam ni negarlos. Porque sólo los tercos hacen estas cosas, y no somos tercos. También estamos muy lejos de querer insultar o hablar mal de ellos. Por el contrario, deseamos agradecer sus buenas obras y pasar por alto sus errores, diciendo que ese es un grupo de gente que ya ha desaparecido y ha recibido lo que se merecía, sea algo bueno o malo; es Dios Quien le pedirá cuentas por sus actos. Luego, sí El los dispensa, es por Su favor, y si los castiga es por Su justicia.”   (“Orígenes del Shiismo y sus Principios”)

Los musulmanes actuales deben preocuparse por los asuntos que atañen a sus propias vidas y sus propias religiones. Por eso deben concentrarse en investigar el asunto del Imamato independientemente de la cuestión del califato, cuestión que no afecta en nada los asuntos actuales.

                                                                             Continua

Explicando el shiismo del Dr. Néstor Pagano.

Supervisión general: Sheij Huyyatul Islam Muhammad Moallemi Zadeh.

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