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SHAFAQNA | por Abdul Ahad Dawud : A través de este capítulo y los que le seguirán me propongo demostrar que la doctrina del Islam respecto a la Divinidad y al último gran Mensajero de Dios es perfectamente cierta y conforme a las enseñanzas de la Biblia.

Dedicaré el presente capítulo a discutir el primer punto y en los siguientes intentaré mostrar que Muhammad[1] es la verdadera consumación del pacto, y que en él y solamente en él están real y literalmente cumplimentadas todas las profecías del Antiguo Testamento.

Quiero dejar en claro que los puntos de vista expuestos en este capítulo y los que seguirán son absolutamente personales, y que yo soy el único responsable de las investigaciones en las Sagradas Escrituras Hebreas, para lo cual no tomé conceptos o criterios de nadie. Sin embargo no asumo una posición autorizada en la exposición de las enseñanzas islámicas.

No tengo la más mínima intención ni deseo de lastimar los sentimientos religiosos de los amigos cristianos. Siento un profundo respeto y quiero a Jesús, Moisés y Abraham de la misma manera que a Muhammad y a todos los otros santos profetas de Dios.[2]

Mis escritos no tienen la intención de provocar una disputa amarga, y por lo tanto sin sentido, con las distintas iglesias cristianas, sino que las invito a una amena y amigable investigación de todas estas importantes cuestiones con un espíritu amplio, de amor e imparcialidad. Si los cristianos desisten de su intento de definir la esencia del Ser Supremo y confiesan su Absoluta Unicidad, entonces la unidad entre ellos y los musulmanes no solamente es probable sino extremadamente posible. Porque una vez que la Unidad de Dios es aceptada y reconocida, los otros puntos de diferencias entre ambas doctrinas pueden ser zanjados más fácilmente.

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Allah (Dios) y sus atributos

Hay dos puntos fundamentales entre el Islam y los cristianos que, por consideración a la verdad y la paz del mundo merecen una investigación muy seria y profunda. Como ambas religiones afirman su origen de una, y la misma fuente, se deduce que no debería existir ningún punto importante de controversia entre ellas. Ambas grandes religiones creen en la existencia de la Divinidad y en el Pacto entre Dios y el Profeta Abraham. Sobre estos dos puntos principales debería arribarse a un acuerdo totalmente consciente y final entre los adherentes inteligentes de ambas creencias. ¿Somos pobres e ignorantes mortales que creemos y adoramos un Dios, o vamos a creer en una pluralidad de dioses y a temerles?. ¿Quién de los dos, Jesús o Muhammad, es la consumación del pacto divino? Estas dos cuestiones deben ser respondidas de una vez por todas. Sería una pérdida de tiempo refutar aquí a quienes, ignorante o maliciosamente, suponen que Allah en el Islam es distinto del Dios verdadero y solamente una deidad ficticia, creada por Muhammad.

Si los sacerdotes y teólogos cristianos conociesen sus escrituras en el idioma hebreo original, en vez de por traducciones, de la misma manera como los musulmanes leen su Corán en árabe, verían claramente que Allah es el mismo nombre semítico antiguo del Ser Supremo que transmitió la revelación y habló a Adán y a todos los profetas. Dios, Allah[3], es el Único, Autoexistente, Omnisapiente y Todopoderoso. Abarca, llena, toda cosa, espacio y existencia. Es la fuente de la vida, el conocimiento y la fuerza. Allah es el Único Creador, Regulador y Gobernante del universo. Es absolutamente Uno. La esencia, la persona y la naturaleza de Dios está absolutamente más allá de la comprensión humana, y por lo tanto todo interno por definir Su Esencia es no solamente fútil, sino peligroso para nuestro bienestar espiritual y nuestra fe, porque ello conducirá ciertamente al error.

La rama trinitaria de la iglesia cristiana, durante unos 17 siglos, ha exprimido todos los cerebros de sus santos y filósofos para definir la Esencia y la Persona de la Divinidad. ¿Y qué han inventado? Todo lo que los Atanasios, Agustines y Aquinos han impuesto sobre los cristianos “bajo pena de la condenación eterna”, creer en un Dios que es “el tercero de tres” Dios, en su Sagrado Corán, condena esta creencia con estas solemnes palabras; «No creen, en realidad, los que dicen: “Dios es el tercero de tres’ (es decir: uno entre tres). No hay más dios que Dios, Uno y Único, y si no paran de decir eso un castigo doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean» (5:73)[4]

Notas :

[1] Muhammad (pronunciado con la “h” aspirada como en inglés) es mal pronunciado en español como “Mahoma”. El lector puede encontrar una historia completa de su vida en la obra Luz de la Eternidad, de Ya’far Subhani, Ediciones Mezquita At-Tauhid. (Nota del Editor en español).

[2] «Di: ‘Creemos en Allah (Dios) y en lo que se nos ha revelado, en lo que se ha revelado a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas han recibido de su Señor. No hacemos distingos entre ninguno de ellos y nos sometemos a El» (Corán, 3:84)

[3] El autor utiliza casi invariablemente la palabra “Allah” para designar a Dios en el texto, lo cual hemos respetado. Señalemos que el nombre “Allah” designa a la Divinidad en lengua árabe no habiendo otra palabra para hacerlo. Así, tanto los musulmanes como los cristianos y judíos árabes, en el pasado como en el presente, utilizan el nombre “Allah” para designar al Dios Único. Aclararnos esto porque no faltan aún hoy día quienes piensan que “Allah” es un Dios propio del Islam, lo cual sería lo mismo que decir que porque los ingleses dicen “God” se refieran a otro Dios. Sin embargo la preferencia de utilizar en cualquier lengua el nombre árabe original está fundamentada en firmes argumentos. “Allah” es la forma con artículo de “lláh”, “divino”, así “Allah” sería “Lo Divino” o “El Dios”, Único. E “lláh” es la misma raíz en árabe que la raíz “Eloh” del Antiguo Testamento hebreo, que en su forma plural mayestática “Elohim” se encuentra tantas veces en la Biblia para designa; a Dios. La palabra “El” en hebreo-arameo (Dios), análogamente ligada a la misma raíz, es usada en muchos nombres compuestos (ej.: Gabriel, Miguel, Daniel, etc.). En arameo, lengua semítica emparentada con el árabe, Dios también se dice “Allaha”. En suma “Allah”. es la palabra que se utilizó siempre en las lenguas sagradas en que se manifestó la Revelación para designar al Ser Supremo, y muy probablemente, por ejemplo, es la palabra que utilizó Jesús (P), que hablaba en su época el arameo de Palestina, y esto se confirma con algunos pasajes que han sobrevivido en arameo dentro de las traducciones griegas, como aquel en que el crucificado dice: “Eli, Eli, lima shabaktani”; “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?” -Allah- es entonces el Nombre que Dios prefirió para designarse a Sí Mismo, y es también el nombre perdido por los israelitas que es recuperado con la Revelación del Sagrado Corán y el Islam. (Nota del Editor en español).

[4] Para las citas coránicas se indicará siempre un primer número indicando la surah o capítulo, seguido de dos puntos y el número del/los versículos. Por ejemplo 5:73, es sura 5 versículo 73. En el caso de las citas de la Biblia se indicará de la misma forma pero expresando el Libro al cual se refiere empleando las abreviaturas en uso para las referencias bíblicas. (Nota del Editor en español).

continuará el 24 de julio de 2019

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