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SHAFAQNA-Entre las súplicas y ruegos que dejaron como recuerdo nuestros guías, se encuentra la luminosa obra del cuarto de nuestros queridos Imames, Zainul `Abidin (P), el Sahifah Al-Sayyadiah.

Esta obra contiene súplicas y ruegos, a Dios, Glorificado sea, para que nos ayude a resolver nuestros problemas y satisfacer nuestras necesidades. Por ello, cuando el hombre siente que sus dificultades no tienen solución, cuando se siente en un callejón sin salida, espontáneamente extiende sus manos al cielo y pide e implora a Dios -un poder superior y misericordioso- Su ayuda. Y realmente que este hecho proporciona a nuestra alma tranquilidad, disminuyendo el miedo y la preocupación, y fortaleciendo nuestro espíritu. Los psicólogos eruditos y todos aquéllos que están relacionados con los problemas del alma, aceptan las súplicas como el mejor alimento y medicina del espíritu humano, como el mejor medio para encontrar la paz interior y disminuir las presiones.

El Islam utiliza esta percepción natural para dirigir y educar a la humanidad. Los Inmaculados Imames, por medio de las súplicas y los ruegos que dejaron como recuerdo, educan a sus seguidores en las creencias correctas, igualmente muestran el medio para la curación de las enfermedades y misteriosos complejos del alma humana.

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Uno de los eruditos, referente a este tema nos dice: “Uno de los grandes tesoros de la ciencia y educación islámica son las súplicas que nos legaron el Mensajero de Dios (BP) y los Inmaculados Imames (P), ya que aluden a diferentes temas tales como son el monoteísmo y la teología, la profecía, el Imamato, el sistema de gobierno y la práctica de gobernar, la ética, los derechos civiles, las leyes prácticas y las diferentes modalidades, de manera que puede decirse que todos ellos son un legado de la escuela que influye en gran medida en el desarrollo de la mente, y en el progreso espiritual y social de los musulmanes, y mientras que los musulmanes no la tomen como referente no podrán llegar a la perfección en el Islam”.

Entre las súplicas y ruegos que dejaron como recuerdo nuestros guías, se encuentra la luminosa obra del cuarto de nuestros queridos Imames, Zainul `Abidin (P), el Sahifah Al-Sayyadiah.

Uno de los eruditos de la Escuela Suní, autor de la obra Tafsir ay-Yauahir, cuando la Universidad de Teología de Qum le envió una copia del Sahifah Al-Sayyadiah, después de estudiarla les escribió diciendo: “Tome con honor la obra entre mis manos la cual encontré única ya que consta de ciencias, estudios y conocimientos que no pueden encontrarse en ninguna otra obra. Realmente es una pena que nosotros, hasta hoy, no nos hayamos familiarizado con esta gran obra literaria, que considero eterna en cuanto a lo que el Mensajero de Dios (P) nos legó, y aseguro que sus palabras son superiores a la palabra de cualquier hombre e inferiores a la de Dios. Ciertamente que es una obra espléndida, que Dios les otorgue lo mejor en la otra vida por este precioso obsequio que me han enviado, que les favorezca y coloque el triunfo en sus manos”.

Han sido escritas muchas explicaciones tanto en árabe como en farsi respecto al Sahifah Al-Sayyadiah. El difunto Al-lamah Sheij Aqa Bodorg Tehrani en su preciada obra Al-Dhariah nombra
aproximadamente setenta interpretaciones respecto al Sahifah Al-Sayyadiah.

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A continuación mencionamos algunas de las súplicas que se encuentran en el Sahifah Al-Sayyadiah.

En la octava súplica leemos lo siguiente:

“¡Oh Dios!, te suplico me des Tu Protección contra la ambición exagerada, y contra la impetuosidad de la ira, y la fuerza de la envidia, la falta de paciencia, la escasez de conformidad, la depravación inmoral, la pasión inoportuna, el exceso de celo, la entrega de los deseos, la oposición a lo correcto, la negligencia y
su sopor, el meterme en problemas, la preferencia del mal sobre el bien, la persistencia en el pecado, la subestimación de la culpa, la sobreestimación de mis (buenas) acciones, la competencia con los adinerados, el desprecio a los pobres, el abuso de poder sobre aquéllos que dependen de mí, la ingratitud hacia quienes me trataron con bondad, el ayudar a los opresores, el abandonar a los oprimidos, el desear lo que no es mío, y el hablar de cosas importantes sin tener conocimiento. Imploramos Tu Protección contra tener la intención de traicionar a alguien, y contra el sentirnos orgullosos de nuestras buenas obras, y de tener ilusiones lejanas. ¡Oh Señor!, corremos hacia Ti buscando protección contra el mal interior (los malos pensamientos), contra la subestimación de los pecados veniales, el dominio de Satanás sobre nosotros, la caída en calamidades provocadas por el curso de los eventos, y la opresión de un tirano. Corremos hacia Ti buscando protección contra el derroche y contra la falta de sustento. Pedimos Tu Protección para que evites que seamos ridiculizados por nuestros enemigos, y el rogar a nuestros semejantes, pasar privaciones, y morir sin preparación. Solicitamos Tu Protección contra el gran lamento (el Día del Juicio Final), la desgracia terrible, el mal destino, la privación de la buena recompensa y la llegada del castigo. ¡Oh Dios!, bendice a Muhammad y a sus descendientes, y protégeme de todo esto a mí y a todos los verdaderos creyentes y las verdaderas creyentes. ¡Por Tu Misericordia, oh más Misericordioso de quienes muestras misericordia!”.

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