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Agente de seguridad birmano vigilan a rohingyas en la localidad de Buthidaung, estado de Rajine, 25 de enero de 2019. (Foto: AFP)

SHAFAQNA – Hispan TV : En un nuevo informe publicado la oenegé asegura que dispone de “nuevas pruebas” que muestran que los soldados birmanos siguen llevando a cabo “ataques indiscriminados” en el estado de Rajine, donde en 2017 lanzaron una sangrienta campaña militar —considerada “genocidio” por la Organización de Naciones Unidas (ONU)— contra la minoría musulmana Rohingya.

El dosier, basado en decenas de testimonios de personas de diferentes grupos étnicos, así como en fotografías, vídeos e imágenes satelitales, deja claro que el Ejército birmano ha matado y herido a decenas de civiles en Rajine desde principios de este año, además de haber cometido ejecuciones extrajudiciales, tortura, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas.

“Menos de dos años después de que la indignación sacudiera al mundo por las atrocidades en masa perpetradas contra la población Rohingya, el Ejército de Myanmar vuelve a cometer terribles abusos contra los grupos étnicos”, afirma en un comunicado Nicholas Bequelin, director regional de AI para Asia oriental y el sureste asiático.

Con este motivo, Bequelin insta al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) a imponer un embargo de armas a Myanmar y llevar el caso del Ejército birmano a la Corte Penal Internacional (CPI).

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“Las nuevas operaciones en el estado de Rajine muestran a un Ejército no rehabilitado, que sin mostrar arrepentimiento ni rendir cuentas aterroriza a la población civil y perpetra violaciones generalizadas como táctica deliberada”, agrega el militante por derechos humanos.

AI acusa asimismo al Gobierno de la líder birmana de facto Aung San Suu Kyi de “guardar silencio” sobre las violaciones de derechos humanos y de bloquear la llegada de medicamentos y comida, además del acceso de las organizaciones humanitarias a la región.

Miles de musulmanes Rohingya fueron asesinados en 2017 por la violencia de los militares birmanos, y más de 900 000 de ellos huyeron al vecino país de Bangladés, donde ahora viven hacinados en campamentos de refugiados improvisados.

En enero, la enviada especial de la ONU para Myanmar, Yanghee Lee, exigió el enjuiciamiento del jefe del Ejército birmano por cometer “genocidio” en Rajine y crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en otras partes del país.

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