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SHAFAQNA- Lo que sigue es parte del libro Nahyul Balagha escrito por Sayyid Muhammad Radi y traducido por Muhammad ‘Ali Anzaldua Morales y Abdul Jabir Arce que ha sido seleccionado por Shafaqna.
Discurso 180
En este discurso, Hazrat ‘Ali (P) ha hecho una descripción gráfica de aquellas gentes que estaban a su alrededor y que se habían declarado hipócritamente como sus seguidores. Estos eran la clase de musulmanes con cuya ayuda había de hacer frente a Mu’awiyah por un lado, a los jariyitas por otro y a los seguidores de Abdullah Ibn Zubair por otro más. Incluso ante tales dificultades, Hazrat ‘Ali (P) sacó adelante su trabajo de forma tan acertada que cuando estos enemigos del Islam no pudieron triunfar directamente, intrigaron contra él y lo asesinaron cuando estaba haciendo sus oraciones en la Mezquita de Kufa, siendo muerto mientras se encontraba arrodillado ante Dios.

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Doy alabanza a Dios por cualquier cosa que haya decidido y destinado para mí. También Le alabo por las pruebas por las que estoy pasando por vuestra culpa y las calamidades a las que tengo que hacer frente por causa vuestra.
Sois la clase de gente que me desobedece cuando doy una orden y rehúsa venir cuando os llamo. Si conseguís un respiro de la guerra, os dejáis llevar por vana jactancia y autoalabanzas y, si comienza una guerra, sois lo peores cobarde que uno pueda encontrar. Si otros se reúnen a mí alrededor, emitís malas opiniones sobre ellos. Y si se os trae por la fuerza al campo de batalla, simplemente huís corriendo.
Pero aún así, pido todavía a Dios que os muestre el camino correcto. Pero informadme, ¿qué esperáis? ¿Porqué no intentáis ayudaros y combatir por vuestra causa? ¿Estáis esperando que la muerte os libre de estas responsabilidades? ¿O que la desgracia y humillación extrema pongan los topes finales a la profundidad de vuestra degradación?
¡Por Dios! Cuando llegue el día de mi muerte, y ha de llegar alguna vez, la separación será un alivio para mí porque odio vuestra compañía y estoy a solas en medio de vuestra multitud. Que Dios os ayude.
Me maravillo de vosotros, ¿No es suficiente el Islam para uniros en un centro? ¿No queda en vosotros sentido del honor para defenderos y a vuestra causa?
¿No es asombroso que Mu’awiyah haya reunido un número de mercenarios mezquinos, viles y bárbaros a su alrededor y le ayuden fiel y sinceramente sin ninguna esperanza de futuro, excepto el botín que les permite llevar, mientras que yo os invito con todas las esperanzas de un presente feliz y un brillante futuro en este mundo y en el próximo y que, sin embargo, no me obedecéis sino que os oponéis a mí, aunque estáis considerados la crema de la sociedad islámica y los mejores en todo, sólo porque no os permito llevar a cabo un pillaje sin piedad y una explotación cruel de los débiles e indefensos? Rehusáis obedecer mis órdenes, ya estén conforme a vuestras opiniones o contra ellas.
De todas las cosas y acontecimientos por las que habré de hacer frente, lo que más amo es mi muerte -qué feliz seré de encontrarla recordad que os he enseñado el Libro de Dios y os lo he explicado con argumentos completamente lógicos y racionales. He dado juicios que estaban completamente basados en los principios de justicia, he traído cosas a vuestro conocimiento que no conocíais antes. Os he hecho reconocer cosas de las que erais ignorantes. Os he hecho daros cuenta de la belleza y utilidad de tantas cosas en la vida que vosotros considerabais aborrecibles y que odiabais.
Ojalá que el ciego pudiera ver, y el hombre en un profundo sueño de ignorancia y paganismo pudiera salir de su torpeza. Qué ignorantes son y qué lejos de las enseñanzas del Islam están aquellas gentes con tienen en Mu’awiyah como su líder y al hijo de Nabegha (‘Amru Ibn ‘As) como su maestro.

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