Una hoja del libro Nahyul Balagha: Las Causas del fracaso de los Kufís

SHAFAQNA- Lo que sigue es parte del libro Nahyul Balagha escrito por Sayyid Muhammad Radi y traducido por Muhammad ‘Ali Anzaldua Morales y Abdul Jabir Arce que ha sido seleccionado por Shafaqna.

Discurso 29

En este discurso Hazrat ‘Ali (P) ha censurado las palabras y acciones de la gente que le había rodeado, que habían jurado obedecerle y luchar contra los enemigos del Islam, pero cuando llegó el tiempo de la acción, mostraron timidez y cobardía. Hazrat ‘Ali (P) les ha dicho que, si por cobardía eran incapaces de proteger sus propias casas, ¿cómo podrían proteger las cosas de otros? Esperaban la victoria sin intentar alcanzarla o merecerla.

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¡Oh gente! Aunque parezca que viven juntos, sus puntos de vista y propósitos son divergentes. Ustedes son jactanciosos y hablan tan fuerte que sus palabras parecen sufi cientemente poderosas para romper duras piedras, y sin embargo, actúan tan tímidamente como para tentar a sus enemigos a atacarles más y más. Cuando se reúnen, hablan como si fueran a alcanzar un gran éxito y sin embargo, cuando les llega la hora de combatir por la causa de la Verdad y la Justicia, intentan evitarlo.

Quien reclame su ayuda no recibirá nunca honor y gloria y quien simpatice con ustedes no tendrá nunca paz espiritual. Sus excusas y protestas son debido a sus defectuosas y erróneas formas de pensar. Desean diferir la guerra, como un mal deudor, que intenta en vano postergar el día del pago de su deuda.En verdad que una persona manca, despreciada y humillada, puede evitar

la opresión y la injusticia, y sepan también que los derechos no pueden obtenerse, sino mediante esfuerzo, empeño y trabajo. ¿Qué casa y tierra defenderán, cuando permiten que sus casas sean saqueadas y destruidas, y bajo que guía y liderazgo combatirán cuando yo ya no esté entre ustedes?

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¡Por Dios! Quienquiera que confíe en ustedes es decepcionado malamente, quienquiera que intente alcanzar el éxito con su ayuda, está condenado al fracaso, y quienquiera que desee sacar adelante una guerra con su ayuda, estará intentado combatir con armamentos rotos e inútiles.

¡Por Dios! Ni creo en ustedes, ni espero su ayuda y tampoco puedo asustar al enemigo con ustedes a mi lado. ¿Qué les ha ocurrido? ¿Cómo pueden ser mejoradas sus mentes? ¿Hay un remedio para su enfermedad? ¿No se dan cuenta de que sus enemigos son también hombres como ustedes? Ustedes hablan de cosas sin entenderlas. No les preocupa en absoluto la forma y medios de conseguir el triunfo a causa de sus pecaminosas vidas. Esperan una victoria sin ser aptos para obtenerla o merecerla.

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