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SHAFAQNA – Hispan TV : De acuerdo con la información que circula en las redes sociales, Zakariya Bader al-Jabir, de seis o siete años, visitaba con su madre la ciudad sagrada de Medina, cuando su madre saludó en voz alta en un taxi al gran Profeta del Islam, el Hazrat Mohamad (P) y a su familia —muy apreciados en concreto entre los shiíes— mientras se acercaban a la mezquita del gran profeta.

El hecho, que tuvo lugar el pasado 27 de enero, enfureció tanto al conductor que paró el coche, llevó al niño fuera del vehículo, lo cogió del reverso de su ropa y le cortó la garganta con una pieza de cristal ante los ojos de su madre y los viandantes, según recogieron el viernes los medios.

Sin embargo, hay fuentes que aseguran que los hechos se produjeron después de que el chófer preguntara a la mujer por la religión que practicaba. La respuesta, no obstante, enloqueció al conductor.

La desesperada madre solo gritaba y miraba cómo moría su hijo, mientras nadie se molestó en intervenir.

“No hubo intervenciones de nadie ni respuestas por parte de las autoridades hasta el momento”, denunció el Observatorio Shií de Derechos, con sede en Washington (EE.UU.), que también considera que el crimen tiene sus raíces en falta de protección a la comunidad shií por parte de las autoridades saudíes.

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El grupo pro derechos humanos, asimismo, recordó “la matanza” y “la represión militar” que ejerce los Aal-Saud contra los shiíes. “Muchos shiíes están en prisión”, denunció.

Últimamente, Riad ha intensificado los arrestos por motivos políticos, el procesamiento y la condena de escritores disidentes y activistas por derechos humanos. El Prisoners of Conscience desveló en septiembre que Arabia Saudí había detenido a más de 2600 activistas como parte de la creciente represión, liderada por el príncipe heredero del reino, Muhamad bin Salman.

Mientras los usuarios en las redes sociales presionan para que se realice una investigación sobre el horrendo homicidio, las autoridades saudíes aún no han emitido los resultados tras la detención del asesino.

De todas formas, parece que el niño fue víctima del crimen sectario y de odio del wahabismo, que propaga el régimen de Riad, si bien los medios estatales insisten en que el motivo del crimen no era el hecho de que el niño pertenecía a una familia shií y tratan de vincular el crimen con problemas mentales del autor. Las autoridades, sin embargo, han mantenido silencio, tal y como lo hicieron en el caso del periodista Jamal Khashoggi.

Khashoggi, un columnista de The Washington Post, crítico con la monarquía, fue asesinado el pasado 2 de octubre en el consulado saudí en Estambul (Turquía). Aunque hay muchos indicios de que el crimen se cometió por orden del príncipe heredero saudí, las autoridades siguen negando cualquier vínculo entre la cúpula real saudí y el brutal asesinato.

Amnistía Internacional (LA) también culpa a Bin Salman de un “ambiente de temor” y de “reprimir” la libertad de expresión en Arabia Saudí.

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