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SHAFAQNA – Parstoday : En esta serie se dará a conocer la interpretación de las aleyas del Corán.

Primeramente escucharán las aleyas 14 y 15 de la sura La Araña:

وَلَقَدْ أَرْسَلْنَا نُوحاً إِلَى قَوْمِهِ فَلَبِثَ فِيهِمْ أَلْفَ سَنَةٍ إِلَّا خَمْسِينَ عَاماً فَأَخَذَهُمُ الطُّوفَانُ وَهُمْ ظَالِمُونَ

Enviamos Noé a su pueblo y permaneció con él durante mil años menos cincuenta. Luego, el diluvio les sorprendió en su impiedad. (14:29)

فَأَنجَيْنَاهُ وَأَصْحَابَ السَّفِينَةِ وَجَعَلْنَاهَا آيَةً لِّلْعَالَمِينَ

Les salvamos, a él y a los de la nave, e hicimos de ella un signo para todo el mundo. (15:29)

Estas aleyas y las aleyas siguientes aluden al destino de los pueblos anteriores que vivían en la época de profetas como Noé, Moisés y Abraham y explican el nivel de su fe o su desatención y desobediencia hacia ellos. Basándose en estas aleyas, aunque el Hazrat Noé durante casi mil años invitó a su pueblo hacia Dios y les orientó, solo unas pocas personas se convirtieron a la religión de este Hazrat y la mayoría se opuso y prefirió seguir el camino del ateísmo. Por eso, por voluntad divina, se aplicó un duro castigo y el diluvio sorprendió a todos los opositores y fueron destruidos y solo los creyentes pudieron salvarse para convertirse en una señal para todo el mundo. Para que todos sepan que si un pueblo sigue el camino de la oposición y se resiste ante lo justo, de hecho, terminará destruido.

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De estas aleyas aprendemos que:
Primero: la fe y el ateísmo dejan una influencia directa en la destrucción y la salvación de los pueblos en este mismo mundo.
Segundo: según el Corán, es posible una vida larga de casi mil años al igual que el Hazrat Noé. Por eso, creer en la vida del Hazrat Mahdi- que Dios acelere su llegada- desde hace 1200 años hasta el momento, es algo posible.
Tercero: en la propagación de la religión, la paciencia y resistencia son algo necesario y no hay que esperar que la mayoría del pueblo acepte la religión divina.

Ahora escucharemos las aleyas 16 y 17 de la sura La Araña:

وَإِبْرَاهِيمَ إِذْ قَالَ لِقَوْمِهِ اعْبُدُوا اللَّهَ وَاتَّقُوهُ ذَلِكُمْ خَيْرٌ لَّكُمْ إِن كُنتُمْ تَعْلَمُونَ

Y a Abraham. Cuando dijo a su pueblo: ¡Servid a Alá y temedle! Es mejor para vosotros. Si supierais…(16:29)

إِنَّمَا تَعْبُدُونَ مِن دُونِ اللَّهِ أَوْثَاناً وَتَخْلُقُونَ إِفْكاً إِنَّ الَّذِينَ تَعْبُدُونَ مِن دُونِ اللَّهِ لَا يَمْلِكُونَ لَكُمْ رِزْقاً فَابْتَغُوا عِندَ اللَّهِ الرِّزْقَ وَاعْبُدُوهُ وَاشْكُرُوا لَهُ إِلَيْهِ تُرْجَعُونَ

Servís, en lugar de servir a Alá, solo ídolos, y creáis una mentira. Los que vosotros servís, en lugar de servir a Alá, no pueden procuraros sustento. ¡Buscad, pues, en Alá el sustento! ¡Servidle, dadle gracias! ¡A él seréis devueltos! (17:29)

Después del Hazrat Noé, el Hazrat Abraham es el segundo profeta de Dios que tuvo un Libro celestial. Él advertía a la gente de las consecuencias nefastas de adorar a ídolos y les invitaba a servir al único Dios. Aquel Hazrat consideraba que una de las raíces de la idolatría era la necesidad financiera y les decía: si se arrodillan ante los ídolos por pobreza, tienen que saber que estos no tienen ningún papel en su vida y no son capaces de suministrar sus necesidades. Pero, si sirven a Dios y agradecen sus bendiciones, se salvarán de lo que les espera por servir a estos ídolos sin vida ya se arrodillarán ante Quien procura el sustento en este mundo y después de la muerte y en el otro mundo también el fin de su vida está en sus manos.

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De estas aleyas aprendemos que:
Primero: la adoración sin piedad no tiene ningún beneficio.
Segundo: quienes en lugar de servir a Alá, sirven a los demás están en realidad incurriendo en una forma de ateísmo.
Tercero: la religión, al igual que invita al pueblo a esforzarse por el bienestar y el abastecimiento de las necesidades mundanas, les solicita que agradezcan las bendiciones divinas y solamente, adoren a Dios, único.

Ahora es momento de escuchar la aleya 18 de la sura La Araña:

وَإِن تُكَذِّبُوا فَقَدْ كَذَّبَ أُمَمٌ مِّن قَبْلِكُمْ وَمَا عَلَى الرَّسُولِ إِلَّا الْبَلَاغُ الْمُبِينُ

Si desmentís, ya otras generaciones, antes de vosotros, desmintieron. Al Enviado solo le incumbe la transmisión clara. (18:29)

A continuación de las aleyas anteriores, el Hazrat Abraham en esta aleya en unas palabras dirigidas a los opositores dice: yo no espero que toda la gente acepte la religión divina, ya que, la experiencia de los pueblos anteriores, muestra que mucha gente ha negado a los profetas y no han aceptado su invitación. Mi deber y el de todos los profetas divinos es transmitir la invitación divina y no tenemos ninguna responsabilidad ante la aceptación o no del pueblo. Yo debo responder ante mi responsabilidad que se basa en propagar la religión de Dios. Si toda la gente se opone y prefiere ser ateo, no tengo nada más que hacer.

De esta aleya aprendemos que:
Primero: los profetas no obligaban al pueblo a aceptar la religión divina y consideraban que su deber es la transmisión clara de la religión y no obligar a que la acepten.
Segundo: los creyentes no tienen que esperar que toda la agente acepte la religión divina al igual que ellos. Si ellos realizan su deber propagandístico, no tienen ninguna responsabilidad ante los opositores.

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