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SHAFAQNA- What follows is part of the book Nahyul Balagha written by  Sayyid Muhammad Radi and translated by Muhammad ‘Ali Anzaldua Morales and Abdul Jabir Arce who has been selected by Shafaqna.
In this speech, Hazrat ‘Ali (P) has described to this world, his vicious pleasures
and about the attitude of the pious people toward life. He also talks about
the irrational form of ordinary people whose ordinary mind craves power and
ephemeral pleasures:
“I warn you against this world, because it is a dwelling of mortality and a temporary residence, it is not a place where one can find lasting peace and prosperity, it has been decorated with temptations and attractions and deceives people with such adornments. and despicable are his attractions that are despicable before God.
It is a place where blessings and virtues in pure state (without being mixed with some evils) can not be found, where lawful things are painfully intermingled with the forbidden, where the virtues are confused with vices -without any possible hope – where pleasures are mixed with pain and where life will end with death God has not approved -the world- for His Friends nor has kept him away from His enemies. Here, the virtues are rare and the vices are obvious and obvious. A place where accumulated wealth is subject to decline, powerful empires are destined to be overthrown and erased from the face of the earth; where prosperous people are predisposed to become poor quickly.
What kind of good is a house that can easily be broken and destroyed? What kind of good is a life that ends suddenly as it happens with provisions during the middle of a long trip and with no possibility of renewing them? Or what good is a life that ends quickly as a short trip? … “
¿Cómo es que habéis olvidado la muerte y siempre tenéis deseos y esperanzas inalcanzables ante los ojos de vuestra mente? El mundo se ha apoderado de tal modo de vuestros intelectos que ha excluido de vuestros pensamientos toda consideración del más allá. Sus atractivos señuelos son tan poderosos que os han hecho olvidar la siguiente vida. Os sentístan halagados de los placeres mortales que la vida que el Paraíso no encuentra lugar en vuestra imaginación.
Aunque el Islam os ha hecho hermanos y no hay nada que os divida, vuestras mentes, bajo la influencia de la perversidad, la malicia y el vicio, crean disensiones y desunión entre vosotros, con el resultado de que ni os aconsejáis ni os ayudáis los unos a los otros, ni os amáis o cooperáis unos con otros.
¿Qué ha sido de vosotros? Estáis felices y complacidos con los mezquinos y pobres -aunque fácilmente obtenibles- placeres de este mundo y, la privación de las inmensas y abundantes riquezas del Paraíso no os causa pena. La pérdida de las posesiones mundanas, aunque despreciables y mezquinas, os pone tan triste que incluso vuestras caras reflejan la profundidad de vuestro pesar y lo elevado de vuestro dolor como si vosotros y este mundo fuerais inmortales y sus riquezas y placeres fueran a durar para siempre.
¡Qué mezquinos sois! Lo único que os impide exponer las debilidades y defectos de vuestros hermanos es el temor de que ellos a su vez expongan vuestros fallos y males. Al parecer, los factores en común sobre los que estáis de acuerdo y que os mantienen unidos, son un agudo deseo de conseguir la riqueza y el poder de este mundo y vuestra indiferencia absoluta hacia la vida del más allá.
Vuestra Religión está solamente en vuestros labios, no se ha alojado en vuestro corazón. Por lo que se refiere a Sus Preceptos y a Sus Prohibiciones, os comportáis como un hombre que no necesita -para nada- trabajar y que cree haberse procurado la aprobación y consentimiento de Su Dueño por sus acciones y pensamientos.

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