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SHAFAQNA – Parstoday : El octavo día del mes de Rabi al-Awwal (el tercer mes del calendario islámico), fue un día triste para los habitantes de la ciudad de Samara, pues conocieron la noticia del martirio del joven Imam Hasan Askari.

El Imam Askari, el undécimo Imam de los musulmanes shiíes, nació el año 232 del calendario lunar. Su padre fue el Imam Hadi, el décimo Imam de los musulmanes chiíes, y su madre fue una mujer digna llamada Hadise. Como Abu Muhammad al-Hasan ibn Ali fue obligado por el califa abasí de su tiempo a residir en el barrio Askar en Samarra, se conoce como Hasan Askari. Además se le conoce por otros denominativos famosos como Al-Daki y Abu Mohamad.

Tras el martirio de su padre, el Imam Hadi (P), el Imam Askari, a la edad de 22 años se encargó de dirigir a la comunidad islámica durante el corto periodo de seis años pues cayó mártir a los 28 años. El Imam fue enterrado en su casa en la ciudad de Samarra, al lado del mausoleo de su prominente padre.

La vida de los grandes hombres está llena de enseñanzas y los que buscan el camino de la felicidad deben seguir sus enseñanzas sabias. En esta vía, el Imam Hasan Askari es una de los mejores guías. Este Imam rezaba y ayunaba constantemente de día y de noche, de tal forma que el Imam Askari es considerado el más devoto hombre de su época. Mohammad Shakeri, uno de los compañeros del Imam ha dicho: “El Imam empezaba a rezar. Yo me dormía y cuando me levantaba, el aún estaban rezando”.

Pese a que el Imam Askari siempre estaba bajo vigilancia de funcionarios y espías del gobierno, con sus palabras influyentes, reveló la verdad en una época que la gente vivía en la oscuridad. El Imam se esforzó mucho por defender las puras enseñanzas islámicas, señalaba las desviaciones de las diferentes sectas islámicas y mostraba el camino de la salvación y la llegada a la redención.

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El Imam Hasan Askari pasó su corta vida en medio de restricciones y en un periodo marcado por represión social y política del califato abasí. A pesar de que su corta vida, tuvo una influyente presencia en la sociedad de aquella época. El martirio del Imam Askari a tan temprana edad demuestra que los crueles califatos abasíes estaban preocupados por la presencia influyente de tal personaje entre la gente. El Imam siempre invitaba a las personas a tomar conciencia de los asuntos y criticaba las políticas de los crueles gobernadores. Mientras la sociedad sufría  pobreza, injusticia y discriminación, una personalidad como el Imam Hasan Askari no podía guardar el silencio. El Imam se sentía responsable de lo que ocurría a su alrededor y se dedicaba a que sus seguidores tomaran conciencia política y despertaran intelectualmente. Mostrando su antigua hostilidad con la familia del Profeta, el califa abasí encarceló al Imam y obstaculizó su relación directa con la gente. Pero, la desfavorable situación y las duras limitaciones impuestas por el califato abasí, no consiguieron frenar que el Imam Askari expanda sus ideas en toda la sociedad y educó a eruditos quienes desempeñaron papeles destacados en la divulgación de las enseñanzas del Islam y la resolución de dudas. Según el Sheij Tusi, el Imam Askari educó a más de 100 eruditos, entre ellos, famosas personalidades como Ahmad Ashari Qomi, Ozman Ibn Said Amri, Ali ibn Yafar y Mohamad ibn Hasan Saffar.

El Imam Hasan Askari gozaba de un puesto especial entre los infalibles pues consideró su responsabilidad preparar a los seguidores de su escuela para entrar en la época de la ausencia del Imam Mahdi. En una época en que la oscuridad dominaba los pensamientos, y diferentes tipos de innovaciones habían invadido la religión, el Imam reveló la verdadera religión de manera clara a la gente. La más interesante actividad política del Imam Askari fue fortalecer los conocimientos de las importantes personalidades shiíes para que defiendan con argumentos válidos los objetivos de la escuela shií ante las dificultades. Por eso, las grandes personalidades shiíes estuvieron bajo una gran presión, pero el Imam se esforzaba por aumentar su paciencia ante las presiones para que pueden llevar a cabo sus importantes responsabilidades sociales, políticas y sus deberes religiosos.

En una carta dirigida a Ali ibn Husain ibn Babewell Qomi, uno de los grandes juristas shiíes, el Imam Askari, después de darle consejos y guías, le recuerda: “Ten paciencia y espera la llegada (de Imam Mahdi) que el Profeta ha dicho: ‘la mejor acción de mi ummah (comunidad) es esperar la llegada’. Nuestros chiíes sufrirán de tristeza hasta que aparezca mi hijo, el duodécimo Imam; quien establecerá la justicia en la tierra, mientras esté colmada de crueldad. Ten paciencia y ordena a los shiíes que esperen. La tierra es de Dios y Él pondrá a cualquier sirviente que quiere como su gobernante”.

La mirada de la familia del Profeta sobre los asuntos materiales era de tal modo que podían  resolver los problemas de la gente y, al mismo tiempo, satisfacer a Dios. Entonces, no se negaban a usar sus propiedades y su riqueza para satisfacer a Dios.

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