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SHAFAQNA-Lo que sigue es parte del libro “LA VERDAD SOBRE EL ISLAM” por Abdun-Nabi Chaaban que ha sido seleccionado por islamoriente.

EVENTO DE GHADIR KHUMM

Una vez culminada la última peregrinación, el Profeta (P) partió hacia Medina, con la enorme caravana hasta que llegó al lugar llamado Gadir hum (arroyo Khumm), el día 18 de Dul-Hayya, del año 10 de la emigración. Allí, repentinamente el ángel Gabriel le ordenó al Profeta (P) detenerse en ese lugar, junto con sus acompañantes. Esto era para revelarle el siguiente versículo: “¡Mensajero! ¡Transmite lo que te fue revelado por tu señor, pues si no lo haces no habrás comunicado en absoluto su mensaje! Dios te protegerá de la gente; Dios no guía al pueblo impío” (5:67).

Luego de guiar la oración del mediodía, el Profeta (P) se dispuso a cumplir el mandato. Se dirigió a la muchedumbre diciendo: “¡Oh, Gente! pronto seré llamado (a dejar este mundo) y responderé. Seré interrogado y vosotros lo seréis, ¿Qué decís pues?” La muchedumbre respondió: “testimoniamos que has comunicado (el mensaje divino), que te has esforzado y has aconsejado bien, y que Dios te recompense por ello con el bien”. El Profeta (P) dijo entonces: “¿No testimoniáis que no hay divinidad sino Dios y que Muhammad (P) es su siervo y Mensajero, que el Paraíso es realidad, el fuego infernal es realidad, que la muerte es realidad, que la resurrección después de la muerte es realidad, que la Hora (Juicio Final) es inminente, no hay duda en ello, y que Dios resucitará lo que hay en las tumbas?”, a lo que la muchedumbre respondió: “por cierto que sí, testimoniamos todo eso”.

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Luego siguió diciendo: “Os interrogaré cuando retornéis a mí (el Día del Juicio) sobre las dos joyas preciosas (Al-zaglain): ¿Cómo me sucedisteis en ellas? La joya mayor es el libro de Dios (el Corán) majestuoso y poderoso, uno de sus extremos está en mano de Dios altísimo, y el otro en vuestras manos; aferraos a él y no os extraviaréis ni erraréis jamás, y (la otra joya) mi Familia (Ahlul-Bait). Sobre esto me ha informado el sutil, informadísimo: no pasarán hasta que retornen a mí en la Fuente” (la fuente del paraíso en que el Profeta (P) dará de beber como bienvenida a los creyentes fieles luego del juicio final).

Inmediatamente después, el Profeta (P) llamó a Alí Ibn Abi Talib (su primo y su yerno), tomó su mano y la elevó para que la gente lo reconociera; enseguida dijo: “¡Oh, Gente! ¿Quién tiene primacía entre vosotros antes que vosotros mismos?” La muchedumbre contestó: “Dios y su Profeta (P) saben más”. Entonces, el Profeta (SAAWAWS) siguió diciendo: “De quien yo sea su Mawla (guía, líder), éste, Alí, es su Mawla ¡Dios mío! Sé amigo de quien sea su amigo, y enemigo de su enemigo, y auxilia a quien lo auxilie, y humilla a quien lo humille, y haz morar la verdad con él donde se encuentre”.

Después de pronunciar estas palabras el Profeta (P) pidió a sus acompañantes: “Que el que esté  presente, lo comunique al que esté ausente”.

Inmediatamente después de este sermón, el Profeta (P) recibió lo que sería la última revelación del Corán: “Hoy he completado para vosotros vuestra religión y he perfeccionado mi merced en vosotros, y me complazco para vosotros con el Islam como religión” (5:3).

Después de la proclamación hecha por el Profeta (P), muchos se acercaron a Alí para felicitarlo por esta autoridad investida por el mismo Profeta (P), por inspiración divina. Entre los que felicitaron a Alí, se encuentran: Abu Bakr, Omar Ibn Al Qattab y Ozmán Ibn Affán, quienes serían, después de la muerte del Profeta (P), los primeros Califas o sucesores. Los tradicionistas de la escuela Shi´ita y la mayoría de los de la escuela sunnita manifiestan que el versículo mencionado (último versículo revelado) fue revelado el día de “ Gadir hum”, aunque existen otras versiones negando que éste sea el último versículo del Corán, o que el mismo haya sido revelado en esta circunstancia.

Preparación de la Legión de Ousámah

Unos días antes de su muerte, el Profeta (P) ordenó la preparación de un ejército o legión, bajo el mando de Ousámah Ibn Daid Ibn Hárizah, con el fin de ser enviado en una incursión en contra de los romanos que todavía estaban al noroeste de la península arábiga y representaban un peligro latente para la nación islámica. Además, todavía los romanos no habían sido castigados por el asesinato de los mensajeros enviados por el Profeta (P) en una misión pacífica, ya que en la batalla de Mu´tah, la cual tuvo este fin, el ejército musulmán tuvo que retroceder, debido a que se encontraron en una situación sumamente desfavorable.

Ousámah era una persona muy joven, y era hijo de Daid Ibn Hárizah, siendo éste un esclavo. El Profeta (P) había ordenado que todos los que emigraron a Medina y muchos de sus compañeros, incluyendo Abu Bakr, Omar, Ouzmán, Saad Ibn Abi Waqqás, Abu Ubaidah Ibn al-Yarráh y otros, deberían acompañar a Ousámah; de esto, Alí Ibn Abi Táleb fue exceptuado. Algunos compañeros se sintieron insultados por que el Profeta (P) designó al hijo de un esclavo liberado para que guiara a los emigrantes y compañeros de mayor edad, y entonces comenzaron a quejarse y a criticar esta decisión.  Cuando llegaron las noticias al Profeta (P), se consternó. A pesar de su fiebre y dolor de cabeza, salió muy enojado de su residencia, se subió al pulpito y declaró: “¡Oh gente! ¿Qué es lo que dicen de la designación de Ousámah como comandante del ejército? Dijeron lo mismo cuando el padre de Ousámah fue encargado para guiar el ejército en la batalla de Mu´tah.  ¡Por Dios! Ousámah merece ser comandante, igual como su padre merecía también liderar el ejército”. Insistiendo y confirmando su decisión, el Profeta (P) dijo: “Apresúrense a unirse a la Legión de Ousámah. ¡Que Dios maldiga a aquél que no se una al ejército de Ousámah! (de los que fueron ordenados unirse al mismo)”.

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Así, según las órdenes del Profeta (P), Ousámah fue al campamento y le ordenó al ejército que iniciara su marcha. Cuando se iba a montar en su caballo, su madre le informó que el Profeta (P) estaba agonizando. Después de recibir estas noticias, Ousámah y otros compañeros se devolvieron. Abu Bakr y Omar aún estaban en Medina y no se habían unido al campamento del ejército.

Día de la Catástrofe o Día de “Arradíyyah”

Unos días antes de su muerte, estando en su mezquita en compañía de muchos de sus compañeros, el Profeta (P) –a pesar de estar muy enfermo- solicitó material de escritura: “Tengan a mano el material de escritura, ya que les diré algo que les evitará el descarrío por siempre”. Sin embargo, y por primera vez en la vida del Profeta (P), su petición (orden) no fue cumplida. Omar Ibn Al Qattab les dijo al resto de los compañeros que no era necesario obedecer al Profeta (P) en estos momentos, ya que él se encuentra muy enfermo y puede que esté delirando; además, Omar añadió que el Corán era lo suficiente como para que los musulmanes no se descarriaran. A raíz de lo que dijo Omar, se inició una discusión entre los presentes, donde un bloque asentía que se cumpliera la petición del Profeta (P), mientras que otro bloque le daba la razón a Omar. El Profeta (P) se molestó enormemente por la discusión que se generó, así como por las voces altas y el gran ruido, por lo que les ordenó que se callaran y que lo dejaran. Los Shi´itas tienen plena convicción de que el deseo del Profeta (P) era dejar formalizado el mandamiento de anunciar a la nación islámica que Alí sería su sucesor. Unos días después, el alma del Profeta (P) dejó este mundo para unirse con su Dios, sin lograr dejar escrito lo que él había deseado escribir unos días antes.

Así, éste quedó como uno de los más importantes y críticos eventos previos a la muerte del Profeta (P), ya que toda la nación islámica quedó, desde aquel momento hasta nuestros días, y hasta la eternidad, sin saber cuál era el deseo, consejo o mandato del Profeta (P). Muchos consideran que no dejar que el Profeta (P) explicitara su último mandato, ha sido el factor principal causante de todos los sucesos ocurridos después de su muerte y hasta nuestros días, en la nación islámica, incluyendo las divisiones, masacres y luchas. Es por esta razón que algunos musulmanes, especialmente los Shi’itas, llaman al día en que este evento ocurrió como “el Día de la Catástrofe” o “Día de Arradíyyah”.

Muerte del Profeta Muhammad (P)

El Profeta (P) sabía que se estaba acercando la hora de su despedida de esta vida; de hecho, hubo muchas señales de ello, entre las que se pueden destacar las siguientes:

  • Durante la última peregrinación, el Profeta (P) realizó los rituales muy diferentes y más completos de los que se habían venido practicando en los últimos siglos, siguiendo así la práctica del Profeta Abraham (AS), la cual había sido tergiversada al pasar los siglos. Al mismo tiempo, les exhortó a los musulmanes prestar mucha atención a los rituales que él estaría mostrando, ya que ésta sería la última vez que él los acompañaría.
  • Al regreso de la última peregrinación, el Profeta (P) comunicó en Ghadir Khumm, como ya se mencionó, que Alí sería su sucesor.
  • Al recibir la revelación del capítulo (“An-Nasr”): “Cuando llegue el auxilio de Dios y la victoria, * y veas a la gente entrar en masa en la religión de Dios. * proclama la infinita Gloria de tu Señor, alábale y pídele perdón; ciertamente, Él siempre acepta el perdón” (110:1-3), el Profeta (P) mencionó que la misma es –al mismo tiempo- una indicación de la consolidación de la religión musulmana, lo cual ya había sucedido al venir las delegaciones (jefes de tribus) de toda Arabia a adoptar el Islam, así como una señal del acercamiento de su muerte. El Profeta (P) le dijo a su hija Fátima -al recibir esta revelación- que su muerte (del Profeta) estaba ya cerca, lo cual le hizo llorar; inmediatamente le comentó que ella sería la primera de su familia que lo seguiría hacia la otra vida, lo cual le contentó y le hizo sonreír; y así pasó.
  • La revelación del versículo: “Hoy he completado para vosotros vuestra religión y he perfeccionado mi merced en vosotros, y me complazco para vosotros con el Islam como religión” (5:3), indicando -de alguna manera- el fin de las revelaciones del Corán, fue interpretado por el mismo Profeta (P) como el fin de su misión en este mundo y que su desaparición física estaría cercana.
  •  Durante el último año de su vida, en diversos sermones, el Profeta (P) daba mensajes similares a los de una persona que se está despidiendo, y los cuales indicaban –de alguna manera- que él estaba ya cerca de dejar este mundo.
  • El ángel Gabriel, por mandato divino, le dijo al Profeta (P) que Dios le da a elegir entre  las llaves de los tesoros de este mundo y la inmortalidad en él, seguida del Paraíso, por un lado, y el inmediato encuentro con su Señor y el Paraíso, por el otro, y él eligió el encuentro inmediato con su Señor y el Paraíso.

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Así, unas 10 semanas después de terminar el Profeta (P) su última peregrinación y estando ya en Madinah, sufrió de unos dolores fuertes, acompañados de fiebre, lo cual duró hasta su muerte, el día 28 de Sáfar – o el 12 de Rabíh Al Áwwal-  del año 11 de la emigración, equivalente al 8 de Enero del año 632 DC, a los 63 años de edad.

Alí, el primo y yerno del Profeta (P), lo acompañó  durante sus últimas horas de agonía, manteniéndolo abrazado. Al morirse el Profeta (P), Alí y Al Abbás -su tío- se encargaron de lavarlo y amortajarlo, acciones imprescindibles antes de enterrar a una persona musulmana.

Así pues, se murió Muhammad (P),  el último y sello de los profetas, después de una vida caracterizada por la ejemplaridad, desde su infancia.

Murió Muhammad, quien nos dejó los mejores ejemplos de: devoción, amor, paciencia, perseverancia, hermandad, solidaridad, honestidad, indulgencia, tolerancia, justicia y humildad.

Se murió Muhammad (P),  a quién toda Quraish (La Meca) lo llamaba “El Honesto”, inclusive sus adversarios.

Se murió Muhammad (P) quien dedicó su vida entera a la causa de Dios.

Se murió Muhammad (P),  a quién sus compañeros lo amaban más de lo que cualquier otra persona –inclusive profeta- haya sido amado y querido por sus compañeros.

Murió Muhammad (P), después de cumplir con el mandato divino, de transmitir la última revelación de Dios, el Corán, así como las enseñanzas de la religión  que completaría y sellaría el ciclo profético.

Murió Muhammad (P) después de haber eliminado el politeísmo de la península arábiga.

Murió Muhammad, a quien Dios le dijo: “Y, en verdad, posees un nobilísimo carácter” (68:4).

Murió Muhammad, cuya vida y predicación no fueron más que una misercordia para todos los pueblos: “Y no te hemos enviado sino como misericordia para toda la humanidad” (21:107).

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