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SHAFAQNA – Risalatul Huquq o Tratado Sobre los Derechos es el único libro atribuido al Imam As-Saÿÿâd (a.s.) excepto sus hadizes, súplicas y cartas.

Los derechos de los subordinados según el Imam As-Saÿÿâd (a.s.):

En cuanto a los derechos de quienes son tus subordinados por medio de la autoridad (ra’iatuka bis sultan), consisten en que sepas que tú asumiste su control en virtud de tu poder sobre ellos, ya que lo que los ha colocado en posición de subordinados ante tí es su debilidad y sumisión. Lo más conveniente para aquel a quien su propia debilidad y sumisión te han hecho (indispensable y) suficiente para él, hasta llegar a convertirlo en tu subordinado y a tornar efectivo tu mandato sobre él, es que no se te resista mediante algún poder o fuerza y que no pida amparo en aquello que considere mayor que tú, salvo en Allah por medio de Su Misericordia, Protección e Indulgencia. Lo más conveniente para tí es que cuando reconozcas la virtud de ese poder y fuerza que Allah te concedió, seas agradecido con Allah, que a quien agradece a Allah, El le otorga Sus bendiciones. No hay Fuerza sino en Allah(1).

En cuanto al derecho de quien es tu subordinado por medio del conocimiento, (ra’iatuka bil ‘ilm), es que sepas que Allah te ha dispuesto como depositario para ellos(2) en relación con el conocimiento que te ha otorgado y a la sabiduría que te ha conferido. Si actúas en buena forma respecto de aquello que Allah te ha conferido y te comportas como un depositario benevolente, que aconseja desinteresadamente a su siervo en su servilismo, que es paciente, reflexivo, que cuando ve a alguien necesitado le ayuda con los bienes que tiene, estarás bien encaminado, esperanzado y afianzado. Esto siempre que no traiciones a Allah, no seas opresor con Su creación, ni objetes Su Grandeza y derecho a privar (de las cosas)(3).

En cuanto al derecho de quien está subordinado a tí por medio del contrato matrimonial (milkun nikah), es que sepas que Allah la ha dispuesto como sosiego, tranquilidad, alegría y protección. De esa forma, ambos deben agradecer a Allah por su respectivo compañero y saber que es una bendición de Su parte. Debes tratar de la mejor forma a esa compañía que Allah te ha dado en gracia, honrarla y tratarla con ternura. Si bien tu derecho sobre ella es (de tono) más áspero e indefectible su obediencia a tí, debes saber que ella posee el derecho a la indulgencia y al cariño. Sentirse a gusto con ella está en consumar el placer, lo cual necesariamente debe ser acatado. Y eso, en  verdad que es algo magnífico. No hay Fuerza sino en Allah(4).

En cuanto al derecho de quien está subordinado a tí por medio de tu posesión de él (como tu esclavo)(5) (milkul iamin), es que sepas que es la criatura de tu Señor, tu carne y tu sangre (o sea al igual que tú eres de carne y sangre), que tú lo posees y no lo creaste sino que fue Allah el que lo hizo. No creaste su oído, ni su vista, ni tampoco dispusiste los medios para su subsistencia, sino que Allah te ha abastecido con todo eso. Luego El lo sometió a tí y te lo confió depositándolo (en tus manos) para que le protejas y procedas con él de la forma en que El dispuso. Que le alimentes con aquello que tú mismo comes y le vistas con aquello que tú mismo vistes, ni le impongas aquello que no pueda realizar. Si le aborreces, aléjale dejándole en manos de Allah y reemplázale, pero no atormentes a una criatura de Allah. No hay Fuerza sino en Allah(6).

Notas:

1-En las dos versiones citadas sólo dice: “…es que sepas que han pasado a depender de tí a causa de su debilidad y tu fortaleza. De aquí que es obligatorio para tí actuar con justicia y ser como un padre compasivo con ellos. Deberías perdonarles su ignorancia y no apresurarte a castigarles y deberías agradecer a Allah por las potestades que te ha dado sobre ellos”.

2-O sea, “te ha dispuesto para ellos como depositario o responsable”. Es probable que alguna de estas expresiones se haya omitido durante las transcripciones del manuscrito.

3-En las dos versiones citadas dice: “El derecho de tus subordinados por medio del conocimiento, es que sepas que Allah, Poderoso e Imponente, te hizo responsable de ellos solamente por medio del conocimiento que El te ha dado y Sus acopios que El ha hecho accesibles a tí. Si obras favorablemente al enseñarle a la gente, no tratándole con rudeza ni molestándole, entonces Allah aumentará Su generosidad hacia tí. Pero si rehusas darle a la gente tu conocimiento o la tratas rudamente cuando buscan un conocimiento de tí, entonces Allah, Poderoso e Imponente, tendrá derecho privarte del conocimiento y su esplendor, y hará que la gente te aparte del lugar en que te tenía en su corazón”.

4-En las dos versiones citadas dice: “El derecho de la esposa (zauyah), es que sepas que Allah la ha dispuesto como reposo y alegría para tí.. Deberías saber que ella es una bendición que Allah te ha otorgado, por lo que deberías honrarla y tratarla gentilmente. Si bien tu derecho respecto a ella es de gran importancia, ella tiene el derecho a recibir, (recíprocamente), un trato bondadoso de tu parte, ya que es (como) una prisionera (asir) a quien tú alimentas y vistes. Y si acaso ella actuase con ignorancia, tú deberías perdonarla”.

5-En ese período de la historia islámica aún era común la esclavitud debido a la guerra en las fronteras contra los incrédulos, donde los soldados de uno u otro bando, que invariablemente eran capturados en las batallas, pasaban a ser esclavos sin importar su raza o posición social. Esto era algo común para los pueblos de la época y es el único tipo de esclavitud reconocida y legislada en la Shari’ah o ley islámica. Ver al respecto la súplica del mismo Imam (P) denominada “Para la gente de las fronteras”, citada en Sahifatus Sayyadaih que es una compilación de sus súplicas.

Las fuentes indican que el Imam a menudo tenía esclavos, muy probablemente porque la gente se los daba como parte de sus limosnas, a lo cual estaba autorizada la familia del Profeta (BPD), y también porque acostumbraba comprarlos para liberarlos. Se dice que el Imam nunca golpeó a sus esclavos, pero que anotaba sus faltas. Luego, al fin del mes de Ramadán, los reunía y leía sus malas acciones, para pedirles a continuación que supliquen a Allah para que los perdone, de la misma manera que él los había perdonado. Después los liberaba dándoles generosos regalos. Si tenía un esclavo al comienzo o mitad del año, lo liberaba en las vísperas de la Fiesta del Desayuno (‘Idul Fitr) y entonces compraría otro esclavo (para liberarlo más tarde). Lo antedicho figura en A’ianush Shi’ah / T.4 / pp. 193 y 194.

En una oportunidad el Imam (P) llamó a su esclavo dos veces, pero éste no le respondió. El Imam le dijo: “¿No escuchaste mi voz?”. El esclavo contestó: “Sí la escuché”. El Imam (P) le preguntó. “¿Por qué no me respondiste entonces?”. Contestó el esclavo: “Porque estoy seguro de que contigo no corro ningún peligro”. Dijo el Imam (P) entonces: “¡Alabado sea Allah, Quien hizo que mi esclavo esté a salvo de mí!”. Lo antedicho se narra en A’ianush Shi’ah ( T.4 / P. 200, y en Bihar / T.46 / P.56).

En otra oportunidad una esclava volcaba agua para el Imam (P) mientras estaba haciendo la ablución para la oración. Repentinamente el jarrón se le cayó de las manos y le golpeó la cara al Imam (P) produciéndole un corte. El Imam (P) se volvió hacia ella y entonces la esclava dijo: “Allah dice: «…(esos) que reprimen la ira»”. El Imam (P) respondió: “Yo he reprimido mi ira”. Ella continuó (la aleya coránica) y dijo: «Y perdonan a la gente». Dijo el Imam (P): “Allah te ha perdonado”. La esclava completó la aleya diciendo: «Allah ama a quienes hacen el bien» (S.C; 3:134). Dijo el Imam (P): “Vete. Eres una mujer libre”. Esto está tomado de Al Bihar / T.46.

6-En las dos versiones citadas dice: “En cuanto al derecho de  tu esclavo (mamluk), es que sepas que es la criatura de tu Señor, hijo de tu padre y madre, y tu carne y sangre. No lo posees por que lo hayas hecho (o creado) en vez de Allah, ya que no creaste ninguno de sus miembros, ni le diste su sustento, sino que Allah te ha abastecido con todo eso. Luego El lo sometió a tí y te lo depositó bajo tu confianza para resguardarte a través del bien que le hagas. Por lo tanto, compórtate bien con él, de la misma manera que Allah se ha comportado contigo. Si le aborreces, reemplázalo, pero no atormentes a una criatura de Allah, Poderoso e Imponente. No hay Fuerza sino en Allah”.

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