El ‘irfan teórico

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SHAFAQNA – El ‘irfan teórico, como se ha dicho antes, se ocupa de la ontología, y trata de Dios, el mundo y el ser humano. Este aspecto del irfan se parece a la filosofía teológica (falsafeyeh-ye ilahi), la cual también busca describir al ser. Al igual que la filosofía teológica, el irfan también define su tema, principios esenciales y problemas, pero mientras que la filosofía confía solamente en principios racionales para sus argumentos, el ‘irfan basa sus deducciones en principios descubiertos mediante la experiencia mística (kashf) y luego revierte a la razón para explicarlos.

Las deducciones racionalistas de la filosofía pueden ser comparadas al estudio de un pasaje escrito originalmente en la misma lengua; los argumentos del ‘irfan, por otro lado, son como estudiar algo que ha sido traducido de otro idioma en el que estaba escrito originalmente. Para ser más precisos, el ‘arif quiere explicar aquellas cosas que pretende haber presenciado con su corazón y su entero ser utilizando el lenguaje de la razón.

La ontología del ‘irfan es en diversas maneras profundamente diferente de la ontología de los filósofos. En opinión de los filósofos, tanto Dios como las restantes cosas tienen realidad, con la diferencia de que mientras Dios es el Ser Necesario (wayib al-wuyud) y Existente por Sí mismo, las cosas que no son Dios son solamente existentes posibles (mumkin al-wuyud), existentes por otro, y son efectos del Ser Necesario.

Sin embargo, la ontología del ‘arif no tiene lugar para otras cosas que no sean Dios existiendo junto a Él, aunque sean los efectos cuya causa es Él; más bien, el Ser Divino abraza y abarca todas las cosas. Es decir, todas las cosas son nombres, cualidades y manifestaciones de Dios, no existentes junto a Él.

El objetivo del filósofo también difiere del ‘arif. El filósofo quiere comprender el mundo; quiere formar en su mente una imagen correcta y relativamente completa del reino de la existencia. El filósofo considera que la señal más alta de la perfección humana yace en la percepción, por medio de la razón, de la naturaleza exacta de la existencia, de manera que el macrocosmos encuentre un reflejo en su mente mientras que él, a su vez, se convierte en un microcosmos racional.

Así cuando se define la filosofía se dice que:

“(La filosofía es) la transformación (final) de un conocedor (‘alim) racional en un mundo (‘alam) real”.

Esto significa que la filosofía es un estudio por el cual un ser humano se convierte en un microcosmos racional similar al macrocosmos real. Pero el ‘arif, por su parte, no tiene nada que ver con la razón y la comprensión; desea alcanzar el mismo núcleo y realidad de la existencia, Dios, para quedar conectado a Él y contemplarlo.

Para el ‘arif, la perfección humana no significa tener en la mente una imagen del reino de la existencia; más bien, es retornar, recorriendo la vía espiritual de progresión, al origen del cual uno procede, superar la separación de distancia entre uno mismo y la Esencia Divina, y, en el dominio de la proximidad, aniquilar el finito yo para morar en la Infinitud Divina.

Las herramientas del filósofo son la razón, la lógica y la deducción, mientras que las del ‘arif son el corazón, la lucha espiritual, la purificación y disciplinamiento del alma, y un dinamismo interior.

Más adelante, cuando lleguemos a la concepción del mundo del ‘irfan, también hablaremos de cómo difiere de la cosmovisión de la filosofía.

El ‘irfan, tanto teórico como práctico, está estrechamente relacionado con la sagrada religión del Islam. Como cualquier otra religión —de hecho más que ninguna otra— el Islam ha explicado la relación del hombre con Dios, con el mundo y consigo mismo; y también ha prestado atención a la descripción y explicación de la existencia.

Ahora, se plantea aquí inevitablemente la cuestión sobre la relación entre las ideas del ‘irfan y las enseñanzas del Islam. Por supuesto, los ‘urafa’jamás han pretendido tener algo que decir que estuviera por encima o más allá del Islam, y son serios en su desmentido de cualquier imputación de esa naturaleza. De hecho, ellos afirman que han descubierto más de las realidades del Islam, y que son los verdaderos musulmanes.

Tanto si se trata de la enseñanza práctica del ‘irfan como de la teórica, los ‘urafa’ siempre respaldan sus opiniones mediante referencias al Corán, la Sunnah del Profeta y los Imames, y la práctica de los más eminentes Compañeros del Profeta.

A pesar de todo, otros han sostenido puntos de vista diferentes sobre los ‘urafa’ , algunos de los cuales son los siguientes:

(a) Un grupo de muhaddithun y jurisprudentes ha sido de la opinión de que los ‘urafa’ no están ligados prácticamente al Islam, y de que sus referencias al Corán y la Sunnah son simplemente un ardid para engañar a la gente sencilla y atraer hacia ellos los corazones de los musulmanes. Este grupo considera que el ‘irfan, básicamente, no tiene relación con el Islam.

(b) Un grupo de modernistas que no tienen relaciones favorables con el Islam y están dispuestos a dar una tumultuosa bienvenida a cualquier cosa que da la apariencia de libertad frente a las observancias prescritas por la Shari’ah (ibadah) y que puede ser interpretada como un movimiento o insurrección en el pasado contra el Islam y sus leyes, al igual que el primer grupo, cree que en la práctica los ‘urafa’ no tienen fe o creencia en el Islam, y que el irfan y el tasawwuf fueron un movimiento de los pueblos no árabes contra el Islam y los árabes, disfrazado bajo ropajes de espiritualidad.

Este grupo y el primero están unidos en su opinión de que los urafa’ se oponen al Islam. La diferencia entre ambos es que el primer grupo considera al Islam sagrado y, contando con los sentimientos islámicos de las masas musulmanas, quiere condenar a los urafa’ y, de esta manera, arrojarlos fuera de la escena de las ciencias islámicas. El segundo grupo, sin embargo, apoyándose en las grandes personalidades de los ‘urafa’ —algunos de los cuales son de renombre mundial— quiere utilizarlas como un medio de propaganda contra el Islam.

Restan valor al Islam sobre la base de que las sutiles y sublimes ideas del ‘irfan que se encuentran en la cultura islámica son de hecho ajenas al Islam. Consideran que estos elementos penetraron en la cultura islámica desde fuera, porque, dicen ellos, el Islam y sus ideas medran en un nivel mucho más bajo. Este grupo sostiene también que las citas que los ‘urafa’hacían del Corán y la Sunnah se debían solamente al disimulo y al temor de las masas. Esto, afirman ellos, era un medio para salvar sus vidas.

(c) Además de los dos anteriores, hay también un tercer grupo que adopta una posición más bien neutral sobre el ‘irfan. La opinión de este grupo es que el ‘irfan y el sufismo contienen muchas innovaciones y desviaciones que no concuerdan con el Corán y las tradiciones; que esto es más cierto de la enseñanza práctica del irfan que de sus ideas teóricas, especialmente donde adopta un aspecto sectario. A pesar de todo, dicen, los ‘urafa’ , como los sabios islámicos de otras categorías y la mayoría de las sectas islámicas, han tenido las intenciones más sinceras hacia el Islam, y jamás han querido hacer ninguna afirmación contraria a sus enseñanzas. Es completamente posible que hayan cometido errores, de igual manera que otras clases de eruditos y sabios —teólogos, filósofos, comentadores coránicos y jurisprudentes— han cometido errores, pero esto jamás se ha debido a una mala intención hacia el Islam.

Según este grupo, el tema de la supuesta oposición de los ‘urafa’ al Islam fue suscitado por quienes abrigaban un prejuicio especial contra el ‘irfan o contra el Islam. Si una persona estudia desinteresadamente los libros de los ‘urafa’ , provisto que esté familiarizada con su terminología y lenguaje, aunque pueda encontrarse con muchos errores, no dudará de la sinceridad de su completa devoción al Islam.

En nuestra opinión, este tercer punto de vista es el mejor, porque no creemos que los ‘urafa’ hayan tenido malas intenciones hacia el Islam. Al mismo tiempo creo que es necesario que quienes tienen un conocimiento del ‘irfan y de las profundas enseñanzas del Islam emprendan una investigación objetiva y un estudio desinteresado de la conformidad de los temas del ‘irfan con las enseñanzas islámicas.

Uno de los puntos importantes de contienda entre los ‘urafa’ y los no ‘urafa’, especialmente los jurisprudentes, es la particular enseñanza del ‘irfan sobre la Shari’ah, la Tariqah (la Vía espiritual) y la Haqiqah (la Realidad). Ambos concuerdan en decir que la Shari’ah, el cuerpo de la ley islámica, se basa sobre una serie de realidades y objetivos beneficiosos.

Los jurisprudentes generalmente interpretan estas metas como consistiendo de ciertas cosas que conducen al ser humano a la felicidad, es decir, al nivel más elevado posible de beneficio de los favores materiales y espirituales de Dios al hombre. Los ‘urafa’ , por su parte, creen que todos los caminos terminan en Dios, y que todas las metas y realidades son simplemente los medios, causas y agencias que impulsan al ser humano hacia Dios.

Los jurisprudentes dicen solamente que las leyes de la Shari’ah llevan implícitos una serie de benignos objetivos, que esos objetivos constituyen la causa y el espíritu de la Shari’ah, y que la única forma de alcanzar esos objetivos es actuar de acuerdo con el Shari’ah. Pero los ‘urafa’ creen que las realidades y objetivos subyacentes a las leyes de la Shari’ah son de la naturaleza de estaciones y etapas en el ascenso del ser humano hacia Dios y en el proceso del acceso por parte del hombre a la realidad final.

Los ‘urafa’ creen que el aspecto esotérico de la Shari’ah es la Vía, la Tariqah, a cuyo final está la Realidad (al-Haqiqah), esto es el tawhid (en el sentido mencionado antes), que es una etapa adquirida después de la aniquilación del yo del ‘arif y su egoísmo. De esta manera el gnóstico cree en tres cosas: la Shari’ah, la Tariqah y la Haqiqah, y que la Shari’ah es el medio hacia o la cáscara de la Tariqah, y la Tariqah, a su vez, es el medio hacia o la cáscara del núcleo de la Haqiqah.

En las conferencias sobre kalam hemos explicado cómo los jurisprudentes ven el Islam. Creen que las enseñanzas islámicas pueden ser agrupadas en tres ramas. La primera de la ellas es el kalam, que trata sobre las doctrinas principales (usul al-aqa’id). En las cuestiones relacionadas con las doctrinas es necesario que el ser humano adquiera, mediante la razón, una creencia y fe inquebrantables.

La segunda rama es la ética (ajlaq). Expone las instrucciones sobre nuestros deberes en lo tocante a las virtudes y vicios morales.

La tercera rama, el fiqh, trata sobre las leyes (ahkam) que se refieren a nuestras acciones y conducta exterior.

Estas tres ramas de las enseñanzas islámicas están separadas entre sí. La rama del kalam se relaciona con el pensamiento y la razón; la rama del ajlaq tiene que ver con el alma, sus facultades y hábitos; y la rama del fiqhse refiere a los órganos y miembros del cuerpo.

Sin embargo, en el tema de las doctrinas, los ‘urafa’ no consideran que la simple creencia mental y racional sea suficiente. Afirman que hay que alcanzar aquellas cosas en las que uno cree; uno tiene que esforzarse por levantar los velos que se interpolen entre uno mismo y esas realidades.

Similarmente, respecto a la segunda rama no consideran que la ética sea adecuada a causa de ser estática y limitada. En lugar de una ética filosófica, sugieren una metodología espiritual (sayr wa suluk) con su composición particular.

Finalmente, contra la tercera rama no tienen críticas; solamente en casos particulares expresan opiniones que podrían, posiblemente, ser tomadas como opuestas a las leyes del fiqh.

Los ‘urafa’ , por lo tanto, denominan a estas tres ramas Shari’ah, Tariqah y Haqiqah. A pesar de todo, creen que exactamente de la misma manera que un ser humano no puede ser dividido en tres secciones, es decir, el cuerpo, el alma y la razón, que no están separadas entre sí y que forman un todo indivisible del cual constituyen sus aspectos exteriores e interiores, lo mismo sucede con la Shari’ah, la Tariqah y la Haqiqah.

Una es la corteza exterior, otra es el núcleo interior y la tercera es el núcleo del núcleo. Hay una diferencia, sin embargo, en que los ‘urafa’ consideran que las etapas de la existencia humana son más de tres; esto es, creen en una etapa que trasciende el dominio de la razón. Esto, si Dios quiere, lo explicaremos más adelante.

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