Los cinco pilares del Islam

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SHAFAQNA – Hay cinco pilares en el Islam que un musulmán está llamado a seguir. El primer Pilar es declarar la shajada como la primera forma de conversión: no hay más Dios que Alá y Muhammad es Su Mensajero. Las otras cuatro son las obligaciones prácticas de oración diaria, ayuno en el Ramadán, pago del zakat, que es un dinero distribuido a los pobres, usualmente hecho en conexión con el Ramadán, y la peregrinación a la Meca.

Al tomar el Islam, los conversos declaran la shajada repitiendo que no hay más Dios que Alá y Muhammad es Su profeta. Ellos también toman un estilo de vida que tiene muchos requerimientos y obligaciones a medida que se encaminan en el camino recto. Aunque dichas prácticas parecen requerir de un gran esfuerzo, las respuestas a nuestro cuestionario indicaron que, en general, las mujeres encuestadas estaban dichosas con la oportunidad de tener tales disciplinas como parte de sus vidas. Algunas mujeres encontraron muy fuerte el ayuno, mientras que para otras fue relativamente fácil. Muchas de las mujeres pudieron adaptarse fácilmente al horario de las oraciones obligatorias diarias, mientras que otras tuvieron que hacer un gran esfuerzo para poder acostumbrarse. Usar el pañuelo fue una bendición para unas; a otras, por el contrario, les llevó años llegar al momento de usarlo.

• Ya que mi esposo me mostró el Islam, para mi fue fácil aprender a vivir como musulmana observando su ejemplo diario y el de sus amigos. En lo concerniente a las prácticas religiosas más específicas, él me enseñó cómo ayunar y hacer mis abluciones, pero mi cuñada quien se convirtió en una hermana para mí durante nuestra estadía en Marruecos, y quien había empezado a usar el jiyab sólo hacía unos meses, fue quien me ayudó a perfeccionar mis prácticas y me dio la confianza y el entusiasmo para empezar a rezar cinco veces al día.

La primera vez que ayuné temía mucho no poder hacerlo, pues nunca había estado un rato sin dejar de comer. Mi esposo me explicó la importancia de ayunar, pero me dijo que no era obligación si no podía hacerlo, ya que Alá nunca nos pide más de lo que podemos dar. Su moderación me ayudó a sobrellevarlo, así que ayuno desde entonces. Las cinco oraciones diarias son probablemente lo más difícil, ya que nuestro sistema americano no nos permite hacerlas a tiempo. A veces el tiempo me gana, pero nunca dejo de hacer mis oraciones, sí se me pasen algunas sin hacer. Parece muy poco, pero el sólo acto de rezar es lo que mantiene a Alá en mi corazón.

En todo momento las mujeres encuestadas expresaron las bendiciones, la paz y la satisfacción traídas a sus vidas por la disciplina requerida para cambiar sus vidas, para enfocar sus acciones y deseos hacia Alá.

El segundo de los cuatro pilares del Islam es la ejecución de las cinco oraciones diarias (salat) que son requeridas a todos los musulmanes. Estas oraciones se recitan en idioma árabe y tienen ciertos movimientos y posiciones en varios momentos. Las oraciones deben estar precedidas de abluciones o limpieza completa del cuerpo. Se lavan los brazos, la cara y se frotan los pies. Las mujeres usan un traje especial. La persona debe realizar su oración dirigiéndose hacia la Meca, lo que indica la unión de todos los musulmanes.

• Hay un horario preestablecido para ofrecer las oraciones diarias: en la mañana, antes de la salida del sol, al medio día, en la tarde, en el ocaso y en la noche. Las oraciones tardan en ejecutarse al rededor de cinco minutos cada una. Las mujeres no pueden hacer sus oraciones cuando están en la etapa menstrual. Los musulmanes, por supuesto, son libres de hacer oraciones personales en cualquier momento o lugar. Los musulmanes en todo el mundo dejan sus zapatos en la entrada para no ensuciar la alfombra donde realizan las oraciones.

• Rezar cinco veces al día fue una gran exigencia para mí. Cuando mi esposo me dijo cinco minutos después de mi conversión que tenía que hacer las oraciones yo dudé en hacerlo. No estaba muy acostumbrada a estar tan activa en una religión. Pero una vez comencé, no quería parar.

• El cambio al Islam me ha enseñado a estar con los pies en la tierra, más relajada, más enfocada. No puedes desviarte tanto cuando sabes que la próxima oración viene y te trae, te encamina de nuevo. Esto ha tenido un efecto positivo en la familia en mi matrimonio, y a la vez me ha ayudado a ser mejor y más calmada como pareja y como madre. La parte más significativa para mi tiene que ver con el proceso interno (las oraciones, la lectura y el trabajo espiritual en general que está cambiando mi vida espiritual). Ser capaz de detenerse por unos segundos y rendirle tributo a Alá por todo lo que está sucediendo para que me guíe es una verdadera bendición.

• Rezar de acuerdo a las horas del salat (oración ritual) es lo más difícil. Todavía no me he acostumbrado al horario.

• Aprender a realizar el ritual de la limpieza corporal y la oración fue fácil para mí. Mi esposo escribió la fonetización de las oraciones en un papel y añadió unos dibujos mostrándome cómo debía ubicarme en cada etapa de la misma (cómo pararme, cómo hacer las genuflexiones y las postraciones). Memoricé las palabras de las oraciones sólo en un día, pero me tomó quizás una semana practicar los movimientos hasta asegurarme de hacerlos correctamente. Disfruto el ritual de la ablución, el traje para rezar y las oraciones porque siento que estoy más cercana a mi Creador. Quiero ofrecerle mi devoción y mi agradecimiento a Él por todo lo que me ha dado.

Las oraciones se recitan en árabe y a todos los musulmanes se les exhorta para que aprendan el idioma y así puedan leer el Corán en su lengua original. Los niños que estudian en escuelas islámicas aprenden árabe también.

• Todavía estoy aprendiendo a vivir como musulmana. Hago muchas preguntas y leo bastante. Mi suegra me envió un libro de oraciones en árabe y lo memoricé. Usar el pañuelo y aprender a hacer los rituales de limpieza ha sido difícil para mí. He visto muchos videos islámicos, he tomado muchas notas y he asistido a muchos debates.

• La parte más difícil es la oración. Lo hago fonéticamente en árabe pero temo que pronuncie mal y mis oraciones no sean aceptadas. Pero yo se que mientras lo intente y tenga la buena intención de hacer lo mejor, Dios va a entenderme. Rezar en árabe y no saber el Corán y el hadiz ha sido lo más difícil para mí.

• Aprendí a vivir como musulmana principalmente a través de mi propia lectura e investigación. Mi esposo me escribió las oraciones en árabe después de haberlas aprendido en inglés. Sólo estoy en el inicio del aprendizaje de algunas secciones del Corán (no puedo leer la hermosa caligrafía del árabe, así que tengo que pedir que me lo lean). Sólo he aprendido lo básico del Islam. Ha sido un poco difícil en realidad incorporar todas las prácticas religiosas que creo que son importantes, pero estoy satisfecha de haberlas logrado.

El tercer pilar del Islam es el ayuno (siyam) y se hace principalmente en el mes de Ramadán, el nombre del noveno mes del año lunar en el calendario islámico. Es un mes sagrado para los musulmanes y combina el ayuno, la oración y la caridad.

El ayuno durante el mes de Ramadán es una obligación religiosa. Durante el tiempo el musulmán puede comer antes del amanecer, pero no debe hacerlo, ni tomar agua, ni tener relaciones sexuales con su esposo o esposa hasta que llegue el ocaso. Entre las excepciones para el ayuno obligatorio están los niños, los ancianos, los enfermos, los viajeros, las mujeres en embarazo, las mujeres que tienen dificultades con el amamantamiento y las mujeres en el período de menstruación. Los adultos deben ponerse al día con su ayuno en otro tiempo al haber mejorado su situación. Usualmente el rompimiento del ayuno se hace en comunidad con los otros musulmanes.

El último día del ayuno se llama eid-al-fitr y es motivo de celebración mayor con regalos, comidas especiales, tarjetas y adoración. Las mujeres conversas terminan amando el mes de Ramadán aunque haya sido difícil para ellas. También es una época que se presta para que los lazos entre los hermanos de la comunidad se estrechen y se de igualmente un crecimiento espiritual individual. Algunas veces se siente frustración al practicar el ayuno en comunidades no musulmanas.

• Mi primer mes de Ramadán es motivo de recordación. Fue sólo seis cortos meses después de mi shajada. Fue más fácil de lo que me imaginé, aunque fue una lucha interior. Para ser honesta rompía mi ayuno tres veces al día. El ayuno es algo que requiere de un compromiso religioso total y una mente abierta.

• Ayunar un mes entero una vez al año fue difícil al comienzo, pero entre más aprendía por qué ayunábamos y el efecto que este acto tenía para mi, más fácil se tornaba.

• Ayunar durante el Sagrado Mes de Ramadán ha sido la práctica más difícil con la que me he encontrado. Antes de mi primer ayuno me preocupaba porque pensaba que no sería capaz de asumir el reto. Por supuesto que al final pude hacerlo porque ayunar es fácil cuando lo haces por Dios. A veces mi garganta estaba seca o me daba dolor de cabeza y quería tomarme alguna medicina pero me abstenía. Pensaba en el Imam Hussein y sus seguidores quienes fueron martirizados sedientos en el desierto de Karbala. Pensaba también en los que o tienen hogar, en aquellos golpeados por la pobreza, quienes no saben si tendrán otro plato de comida. Ayunar le ayuda a uno a ganar una cercanía con Dios, conciencia espiritual, bondad y generosidad hacia otros, humildad y agradecimiento. Dado que ésta es una época tan espiritual, siempre espero el Sagrado Mes de Ramadán todo el año. Durante los diez últimos días del mes me da tristeza porque se que se va a terminar pronto.

• Vivir como musulmana no ha sido tan difícil ya que lo he estado haciendo inconscientemente por algunos años. Mi esposo si me ayuda a hacer mi vida como musulmana más llevadera porque él también es musulmán y las cosas entre dos son mejores. Los únicos momentos en que encuentro dificultades para practicar el Islam es en navidad, cuando todo está cristianizado, y tengo que explicar por qué no celebro esta época. El otro momento es durante el mes de Ramadán cuando la gente me pregunta qué voy a almorzar y les tengo que decir que estoy ayunando. Es difícil para la gente entender esto, y yo se que ellos me juzgan por ello, pero no voy a comprometer mi fe por un emparedado en un restaurante de comidas rápidas.

El cuarto pilar del Islam es el pago de un impuesto de caridad o diezmo llamado zakat, y se paga durante el mes de Ramadán junto con el ayuno y la adoración.

El quinto y último pilar del Islam es el hajj, que es la peregrinación mayor a la Meca para aquellos que tengan los medios económicos. La oportunidad para la peregrinación se da una vez al año y es la congregación más grande en el mundo; de dos a dos y medio millones de personas viajan de todos los continentes para cumplir con esta obligación.

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