Mística islámica y poesía surrealista – La escritura

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SHAFAQNA – Me indicó (…) que por su disposición natural no le hablaba a nadie más que por símbolos. Ibn Arabí

Si no te sitúas lejos de la descripción, quedarás atrapado por ella. Al-Niffari

Conforme más rica es la visión, más pobre resulta la expresión. Al-Niffari

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La locución teopática (xath)*

El sufismo estableció una escritura dictada por la experiencia subjetiva en el seno de una cultura dirigida por un saber de carácter religioso, institucional y público. Pero dicha escritura se quedó al margen de la historia cultural árabe: es una escritura sin lugar. Es como si sus autores no hubieran vivido en un lugar, sino en sus textos. O como si el texto fuese su patria y su realidad, y el sufí se moviese en el interior de ese texto creando con él, y en él, el mundo con el que sueña, y las palabras fuesen para él los refugios, horizontes y símbolos de los senderos de ese mundo. Con esta escritura, el sufí se dirige hacia lo trascendente y dialoga con él, pero lo hace a través de la experiencia. Ya no habla con lo trascendente a través del texto, sino a través del cuerpo. Es un coloquio directo entre el yo y el tú, entre el ser humano y Dios, en el que  el  yo  escucha  al  tú  en  un  diálogo  particular  con él, viéndolo y contemplándolo directamente y no por medio del aprendizaje o la tradición. Ese diálogo es en sí mismo un estado y, por lo tanto, no puede institucionalizarse. Es un estado que cambia, no de una persona a otra, puesto que cada persona posee sus propios estados, sino dentro de la misma persona y a cada instante. El conocimiento es asimismo un estado: no es inamovible, o sea, no tiene fin. Es un conocimiento que rechaza lo preestablecido, lo prefabricado, lo cerrado. Un conocimiento que conforme más amplio es, más percibimos su estrechez y que conforme más creemos acercarnos con él a la tranquilidad, más aumenta nuestra perplejidad. Por ello, el conocimiento sufí mana de lo presente aquí y ahora y no de un conocimiento anterior. El conocimiento previamente producido e institucionalizado es ya incapaz de dar respuesta a lo aquí presente, pues es un conocimiento público, mientras que dicho presente requiere la individualidad de la experiencia y su temporalidad específica.  Esta temporalidad es tu tiempo, es lo que tú eres en el tiempo, lo que tú eres en tanto individuo específico en un instante histórico específico. En la experiencia sufí el tiempo es lo que hay entre el pasado y el futuro, es lo que tú eres en él, es «la espada», o lo que «te aniquila”. La escritura sufí, igual que el conocimiento sufí, es la historia de ese tiempo, la historia de la relación entre el yo y el tú, o la historia del diálogo entre ambos.  Es un conocimiento no transmisible por no ser racional, sino gustativo. Y puesto que cada cual tiene «su gusto», cada cual tiene «su conocimiento».  Un conocimiento personal que induce al otro a que también tenga su conocimiento. Al otro no le basta con «leer» para conocer, debe «vivir» y «experimentar». El conocimiento es descubrimiento y observación, no transmisión. Es lo presente, no lo pasado, el ahora, no el ayer, el aquí, no el allí, la persona, no la comunidad ni la institución.

Abu Nasr al-Sarrach define el xath como «una expresión extraña que describe un éxtasis (wachd) de desbordante energía e intensa y arrolladora ebullición .El vocablo xath, cuyo origen es desconocido y no viene en Lisán al-‘arab, por lo que no ha de ser árabe, adquirió en el uso popular el significado de divergencia, espontaneidad y salida de lo acostumbrado.

Abd  al-Rahmán  Badawi determina  en  cinco  los elementos  necesarios  para  que  se  produzca  el xath: 1) éxtasis intenso; 2) que la experiencia sea una experiencia de unidad; 3) que el sufí se halle en estado de embriaguez; 4) que escuche en su interior una voz divina invitándolo a la unión; y 5) que, cuando todo esto se produzca, el sufí se encuentre en estado de imperceptibilidad sensorial y se ponga a traducir la experiencia en primera persona como si la Verdad [Dios] fuese quien habla por su boca

Al-Sarrach describe la misma expresión verbal teopática (xatha) diciendo que «por fuera es fea, pero por dentro es recta y correcta». También relaciona el significado de xath con el movimiento: al-xathen la lengua de los árabes es el movimiento (haraka), y se dice xataha yaxtahu si algo se mueve… Por tanto, xathes una voz tomada del movimiento, es decir, del movimiento de los misterios de quienes entran en éxtasis (al-wáchidin),cuando su éxtasis es muy intenso, y lo explican con una expresión verbal que resulta extraña a quien la escucha.»

No obstante, existe también un éxtasis estático (sakin), que algunos sufíes prefieren al éxtasis dinámico. A este respecto, Abu Saíd Ibn al-A‘rabí dice en Kitab al-wachd (Libro del éxtasis) que hay un éxtasis que obliga al reposo (sukún) y en el que el reposo es preferible al movimiento. Y hay otro éxtasis que obliga al movimiento y en el que el movimiento es más perfecto, puesto que quienes lo experimentan se deben al movimiento impuesto por la coerción. De no ejercer dicha coerción, el éxtasis sería débil, por lo que para producirse realmente impone movimiento por necesidad.

Luego continúa hablando sobre la preferencia de una u otra de ambas experiencias estáticas: Quien exalta a quienes experimentan el éxtasis estático (ahl al-sukún) lo hace por la excelencia y vigorosa capacidad de sus intelectos, mientras que quien prefiere a aquellos que experimentan el éxtasis dinámico (al-mutaharriqín) lo hace por la fuerza que tiene lo importado de la memoria y que pasaba desapercibido al intelecto; este segundo éxtasis es preferido por la excelencia de lo importado. Si ambos intelectos son iguales, ninguno es superior, pero el estático es más perfecto. Lo que no creo es que dos hombres, o dos intelectos, o dos elementos importados, sean iguales; los sabios niegan esta posibilidad. Si abolimos la igualdad, volvemos a lo que decíamos al comenzar esta cuestión, es decir, que no tiene sentido preferir el éxtasis estático al dinámico, ni viceversa, ya que el estado sobrevenido que impone el movimiento y el que impone el reposo son diferentes. La preferencia no puede establecerse aquí por el movimiento o por el reposo hasta que se conozca el estado que sobreviene a quienes se mueven y a quienes permanecen en reposo. Si un estado exige reposo y quien lo experimenta no está en reposo, esa persona será más imperfecta, lo mismo que si un estado requiere movimiento y quien lo experimenta no se mueve será prueba de su imperfección.

*Xath:concepto relacionado con el éxtasis y el trance místicos difícil de explicar (y, por tanto, de traducir) dentro de la propia tradición árabe. Aunque el autor mencionará aquí otros de sus posibles sentidos, Adonis se atiene a la interpretación dada por Louis Massignon del xath como «locución teopática», en alusión a las palabras que profiere el sujeto poseído por la divinidad y que parecen vagas, erráticas, incomprensibles, paradójicas y, a veces, casi blasfemas. Cf. Massignon, L., La Passion de Hallâj, i, París, Gallimard, 1975 (1ª ed. 1922) y Essai sur les origines du lexique de la mystique musulmane,París, 1922, reed. Le Cerf, 1999. Henri Corbin, y otros autores, prefieren traducir el término simplemente por «paradoja», pues no siempre conlleva un fenómeno teopático. Las locuciones del xath pueden considerarse, en esencia, como destellos de embriaguez, o lucidez, según se mire, que buscan dar forma verbal a la máxima paradoja sufí: expresar lo inexpresable [n.t.].

 

Fuente: Adonis, SUFISMO Y SURREALISMO, Traducción del árabe por José Miguel Puerta Vílchez

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