Todo lo que existe en el mundo es un signo de Dios

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SHAFAQNA – El mundo entero es un nombre de Dios, pues un nombre es un signo y todas las criaturas que existen en el mundo son signos de la Esencia Sagrada, de la Verdad Altísima (al-haqqe ta-ala). Algunas personas pueden alcanzar un entendimiento profundo con lo que se quiere decir por “signo”, mientras otros se agarrarán solo al significado general de que ninguna criatura existe por sí misma.

Es una proposición evidentemente racional e intuitivamente comprendida por todo ser humano, que una existencia posible, es decir, algo que puede existir o no existir, no puede llegar a existir por sí misma sino que necesita de algo exterior a ella que le dé existencia. Deberá estar conectada a la Existencia Eterna Misma, sin principio ni final.

Si imaginamos un espacio ilusorio y eterno, no tiene realidad, es ilusorio. Este espacio que es sólo espacio, no puede ser que así como así, sin razón, se transforme en una existencia o que se pueda encontrar en él una existencia.

Están aquellos que dicen que el espacio infinito existe desde el principio y que dentro de esta infinitud, las formas vinieron a la existencia, seguido primero por vapores y gases y después por formas de vida. Está en contra de los dictados de la razón, sea como sea, que una cosa pueda cambiarse en otra por sí misma, sin la acción de una causa externa. Tal causa es siempre necesaria para la transformación de una cosa en algo diferente, como por ejemplo cuando el agua se congela o hierve. Si la temperatura no pasa de bajo cero o por encima de 100 grados (en ambos casos son causas externas), el agua se mantendría tal cual es. Asimismo, una causa externa es necesaria para hacer que el agua se contamine.

Para llegar a ser, se necesita de una causa y es inconcebible que un ser posible pueda llegar a existir sin una causa que le de existencia.

La tesis de que cada efecto necesita de una causa y que cada ser posible necesita de una causa es evidente para la inteligencia.

Así pues, cualquier persona racional puede entender la tesis de que todas las cosas de este mundo son nombres y signos de Dios, pero el significado real del asunto es que aquí no se trata de poner nombres, por ejemplo, imaginemos que queremos dar a conocer una cosa y diferenciarla de lo que no es ella, para ello le damos un nombre, y así decimos: lámpara, automóvil o Zaid. Dios es “un Ser” infinito, que posee los atributos de perfección en un grado infinito y que no está sujeto a ninguna limitación. Ya que si tuviera límite sería un ser posible y la razón nos dice de forma tajante que lo que existe y no tiene limitación alguna será “un ser que reúne todas las perfecciones”. Ya que si careciera de alguna perfección estaría limitado y por tanto sería contingente.

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