¿Por qué no se pospuso el nacimiento del Imam Mahdi hasta la época de su aparición?

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SHAFAQNA – La respuesta a esta pregunta puede aclararse exponiendo la filosofía detrás de la ocultación y de la espera de su aparición, así como concientizándonos de las ventajas y bendiciones con las que nos beneficia su existencia, inclusive aunque esté oculto. Por un lado, se dice que entre los motivos para su ocultación está el que no sea cargado con la lealtad de nadie, o que esté seguro de cualquier intento de asesinato. Por otra parte hay otras razones que hacen necesario el que esté vivo, es decir, hay beneficios y ventajas en su mera existencia.

El Imam, quien construiría una nueva civilización sobre las ruinas de civilizaciones materialistas pasadas, debe equiparse con el conocimiento y experiencia apropiada. Esto puede lograrse solamente presenciando los altibajos de muchas civilizaciones y con el debido paso del tiempo.
Además, la ocultación del Imam Mahdi (a.s.) es una prueba y medio para examinar a los siervos de Al-lah (s.w.t). Por lo tanto, los motivos con los que se prueba a los creyentes, pueden también apoyarse en la existencia de un Imam vivo pero oculto, quien en este caso se convierte en un conducto para la concreción de la norma Divina.
Muy asociado al termino ocultación se encuentra el termino Intizar (espera) de la reaparición del doceavo Imam. Esa espera es muy efectiva tanto en la autoconstrucción personal como en la solidaridad social.
Aunque estos dos efectos pueden lograrse sin creer en un Imam vivo oculto, la presencia de dicha creencia fortalece estos dos efectos exponencialmente.
Las bendiciones de la Existencia del Imam Mahdi (a.s.) en el Periodo de la Ocultación.
La vida del Imam Mahdi (a.s.), en el periodo de la ocultación para el corpus de los hadices Shiitas ha sido comparada con el sol que se oculta detrás de las nubes. Los siguientes son un número de beneficios que surgen del sol proverbial de su existencia:
1. La presencia del líder en el campo de batalla es un apoyo candente para la moral de los soldados. De la misma manera, la presencia del Imam Mahdi (a.s.) da esperanza a los creyentes.
2. La supervisión por parte de un Imam vivo que observa la conducta de sus seguidores deja una huella peculiar en los creyentes, conduciéndolos a su perfeccionamiento espiritual.
3. Todo los Imames infalibles (a.s.), los Representantes Divinos (siendo el último el Imam Mahdi) son tesoros de la gracia y el conocimiento Divino en cada época. Ellos son las criptas de los secretos Divinos y los guardianes de las pruebas de la religión radiante, es decir el Islam, ocultos o visibles. Son los responsables de salvaguardar al Islam de los intentos de aquellos que tratan de tergiversarlo, para así preservar los conceptos Islámicos incambiables en su forma original, convirtiéndose así la Ultima Religión -lo cual se terminó y completó con el fin de la Revelación-en el cuerpo de la sociedad. Esta gran tarea Divina se lleva a cabo en nuestra era a través de la existencia del Imam Mahdi (a.s.)
4. Hay quienes son capaces de ascender hasta las nubes, directamente, gozando de los rayos de la existencia del Mahdi y gradualmente se purifican bajo la luz de este vínculo, el cual a su vez llevará a un desarrollo espiritual de las masas.
5. Creemos que el Imam Mahdi (a.s.) tiene la autoridad Divina sobre los seres y las acciones de la gente (al-Wilāyat al-takwiniyyah). Es decir, la guía ­-la felicidad y la desgracia- están bajo su mandato. Es su obligación guiar a la gente hacia el Destino final, lo que requiere que esté vivo.
6. El hombre Universal (al-Insān al-Kamil) es el objetivo de la creación, si algún día el Hombre Universal se ausentara de la tierra, esta colapsaría y no habría alguien más que pueda proclamar ser este Hombre Perfecto, excepto el Imam.
7. Para unir estas dos dimensiones de la Unidad Esencial y la Multiplicidad Externa, se necesita la existencia de un ser que tenga participación en ambas dimensiones, es decir, un ser en el que se manifieste la combinación de la Verdad y la creación. Éste servirá como conducto para la Efusión Divina; y dicho ser no es otro sino el Hombre Universal—La Evidencia Divina—quien debe estar presente en todas las épocas.
Respuesta Detallada
La Respuesta a esta pregunta por una parte está en clarificar la lógica detrás de la ocultación y el concepto del Intizar—esperando la reaparición del último Imam—. Por otra parte, también depende de dirigir la pregunta a si hay ventajas en la presencia del Imam al-Mahdi (a.s.) en tanto este oculto. Pero antes de sumergirnos en la filosofía y beneficios del Intizar, debemos señalar que la verdadera causa de la ocultación es uno de los secretos Divinos a los cuales no tenemos acceso.[1] Sin embargo, recurriendo al Hadiz y a la razón podemos descifrar algunos aspectos de la ocultación. Éstos pueden ser representados en dos grupos: 1. Aquellos que relacionan al Imam Mahdi, y 2. Aquellos que se relacionan con otros temas.
El Primer grupo es así:
  1. Se ha registrado en los libros de hadiz que el Imam se ocultó para no ser cargado con la fidelidad de nadie.[2]
  2. En algunos casos, la razón que se da para la ocultación es protección frente al peligro de asesinato.
  3. Se ha decretado que el Imam debe transformar al mundo, llevar a cabo una reformación general, desgarrar todas las civilizaciones fundadas sobre el poder, la riqueza y la decepción, después de lo cual construirá una nueva basada en los valores Divinos. Eso no sería posible sin una gran cantidad de conocimiento y experiencia. Esto se logra únicamente presenciando los altibajos de las civilizaciones pasadas; siendo necesario para ello una larga vida, de ahí su ocultación.
El segundo grupo:
  1. Poner a prueba al siervo de Al-lah (s.w.t) está entre los temas que se mencionan acerca de la filosofía detrás de la ocultación. El Imam Musa ibn Ya’far al-Kāzim (a.s.) dijo: “Cuando se oculte el quinto hijo de la progenie del séptimo Imam, sé consciente de tu fe, cauteloso de que nadie te convenza de abandonarla. ¡Oh, hijo mío!, la ocultación del Poseedor de la Autoridad (Ṣāhib al-Amir) es inevitable y por consiguiente algunos creyentes abandonaran su fe. Al-lah pondrá a prueba a Sus siervos por medio de la ocultación”:[3]
  2. La expectativa del Faray (literalmente significa ‘alivio’, la reaparición del doceavo Imam) es un factor que conduce a la autoperfección. Esta anticipación es significativa únicamente en el contexto de la ocultación, pues sin ésta la expectativa no tendría significado.
Esperar el gobierno de la Verdad en esencia se compone de dos elementos, uno negativo y el otro positivo: estar inconforme con el statu quo y la esperanza y deseo de una mejor situación.
Si estos elementos penetran en el interior del espíritu humano, darán como resultado: El abandono de cualquier tipo de cooperación y compromiso con los agentes de la opresión y corrupción, por una parte, y la preparación física espiritual para la formación de un gobierno unificado y universal por otra.
Estos dos elementos le dan movimiento al ser humano, lo concientizan y despiertan. Es por este motivo que la esperar el ‘alivio’ se considera una forma de adoración[4]y aquellos que desean esperar El Alivio han sido descritos análogamente como los que se reunirán bajo la carpa (tienda) del Imam Mahdi (a.s.), unificados en su bandera.
Anhelar una revolución en la cual los pecadores y opresores no estén incluidos, estimula al creyente a comprometerse con el autoperfeccionamiento para no hacer parte de esos grupos.
Yuxtaponiendo esta realidad con los hadices que explica que en su ocultación, el Imam Mahdi (a.s.) supervisa constantemente la condición de sus seguidores-revisando su desempeño semanalmente-,[5]se hace aparente que la creencia en un Imam vivo inserta una influencia mucho más fuerte en el entrenamiento espiritual de los creyentes, y la convicción que habrá un Imam que nacerá en el futuro y que será responsable de formar un gobierno universal.
  1. Además de estimular el atuoperfeccionamiento espiritual, la espera en la reaparición del Imam también es un factor potente para generar una cooperación social, porque el programa que prevén los creyentes no es personal, y por lo tanto el creyente sincero también se esfuerza en reformar la situación de los demás.
  2. Los creyentes sinceros no pierden la esperanza a pesar de la proliferación de la corrupción, porque visualizan la meta frente a ellos y así evitan participar en la corrupción que los rodea. Aunque también sería posible tener la esperanza y evitar la corrupción si el Imam Mahdi (a.s.) naciera en el futuro, sin embargo, es obvio que creer en un Imam vivo ensancha y perpetua estos dos elementos (mantener la esperanza y evitar la corrupción)
Las Bendiciones de la Presencia del Imam al-Mahdi (a.s.) en el Periodo de la Ocultación.
1. Infundiendo Esperanza
La creencia en un Imam vivo que puede reaparecer en cualquier momento es similar a la presencia del líder de un ejército en el campo de batalla, lo que es alentador y anima a las tropas con la esperanza de la victoria.
2. La estimulación del Mejoramiento Espiritual y la Auto-perfección
Como ya lo dijimos, saber que el Imam (a.s.) monitorea semanalmente el desempeño de sus seguidores puede influir positivamente en los creyentes. Porque las aleyas Coránicas (como 9:105) y los muchos hadices (al-Kāfi, vol. 1, pág. 219-220) narrados acerca de la presentación del desempeño de los virtuosos, los libertinos y pecadores diariamente, cada Lunes o Martes—dependiendo de la narración—al Santo Profeta del Islam (PB) y a los Imames Infalibles (a.s.), demuestra claramente la necesidad de evaluar la conducta de uno y estar autovigilante. Los creyentes se ven a sí mismos en la presencia del Honorable Imam y entonces no se atreven a cometer errores de tal forma que irrespeten su santidad. Luchan inclusive con más fuerza en el camino hacia el progreso y la auto-preparación en un intento por acercarse más él.
3. Salvaguardar la Religión Divina
El Comandante de los creyentes, el Imam Ali ibn Abi Talib (a.s.) elucida en una frase radiante la necesidad de la presencia de los líderes Divinos en cada época: “Sí, la tierra nunca queda vacía de alguien que se levante con la Evidencia Divina. Puede ser Aparente u oculto. Para que no se invaliden (perezcan) las evidencias y pruebas de Al-lah”.[6]
Con el paso del tiempo y la incorporación de intereses e ideas personales en los preceptos religiosos genuinos, se han creado algunas tendencias, las cuales se inclinan hacia programas que pueden parecer atractivos a las masas pero que son desviaciones de la religión genuina, estableciendo el escenario para la explotación de los conceptos celestiales por parte de oportunistas corruptos, alterando parte de los conceptos de la religión; siendo esto muy dañino. Esta Agua Pura, la cual descendió desde el Cielo de la Revelación, pierde gradualmente su pureza al ser canalizada a través de las mentes de varios tipos de personas. Las miopes alteraciones de individuos falibles pueden entremezclarse fuertemente en el cuerpo original de la religión haciendo que resulte difícil cualquier intento por redescubrir la doctrina original. Considerando esta realidad, ¿No debería haber alguien que preserve la doctrina del Islam intacta para el beneficio de las futuras generaciones? ¿Acaso deben las futuras generaciones estar a la expectativa de la llegada de una nueva Revelación Celestial? Sin duda que la respuesta a esta última pregunta es negativa. La puerta de la revelación se clausuró con el Sello de los Profetas. Entonces ¿Cómo puede ser preservada la religión original? ¿Cómo puede esta religión mantenerse sin manchas de impureza de las tergiversaciones y supersticiones humanas para el beneficio de las futuras generaciones? ¿Hay alguna opción aparte de la línea de los líderes infalibles?
4. Ejercitando a un Equipo
La ocultación del Imam Zamān beneficia al mundo así como cual el sol está oculto detrás de las nubes.[7]El sol aún bloqueado por las nubes beneficias a los seres. Una de las bendiciones de la presencia del Imam Zamān durante el periodo de la ocultación es que la elite de los creyentes pueden ascender más allá de las nubes, beneficiándose directamente de los rayos del sol de su existencia, construyéndose a sí mismos a través de esta asociación y a la vez entrenar a la comunidad de creyentes más grande.
5. La influencia espiritual
 El entrenamiento existencial por medio de la Wilāyat al-Takwini (La Autoridad Existencial). El Imam al-Zamān (a.s.) es un personaje sin igual cuyos rayos penetrantes existenciales influyen los corazones de todos aquellos que los perciben, indiferentemente de lo que son. Es por estos medios que obra el Imam Infalible para mejorar las almas de la gente, aunque ellos mismos no sean totalmente conscientes de esto. El Imam (a.s.) tiene autoridad en un aspecto interior del comportamiento de la gente. Él es consciente de los asuntos relacionados al quid y realidad del tema de la guía, con respecto a las almas y al desempeño de la gente. La buena y mala conducta de los humanos está develadas para él. Es él quien monitorea los caminos de felicidad y desgracia. Entonces, la estación del Imamato es concomitante con la autoridad Divina de la guía. Esta guía no se limita a mostrar el camino, lo que es deber de todos los profetas Divinos e incluso los creyentes. Aunque por supuesto, es su deber pastorear a los siervos de Dios hacia la Meta Destinada.[8]
6. El mundo de la creación es como un jardín.
Los seres humanos que están en el camino hacia la perfección son sus árboles fructíferos, los desviados son la hierba inútil y salvaje. El propósito de regar este jardín sería saciar a los arboles fructíferos, no a la hierba: “Ciertamente mis siervos piadosos heredarán la tierra”[9]Y si algún día mueren todos los arboles de este jardín y se extinguen los virtuosos, no habría razón para continuar regando el jardín y cesaría la Efusión Divina. El Imam Infalible (a.s.) es el Hombre Universal, corona del partido de los piadosos y por ende el propósito principal de la creación. Es por este motivo que Dios se dirige a él diciendo: “si no fuera por ti, no habría creado las Esferas (el universo),”[10]o también dice: “Si la tierra quedara sin un Imam, ésta colapsaría”[11]y también, “es debido a la bendición de su existencia que todo lo demás recibe el sustento y que la tierra y los cielos permanecen fijos”.[12]
7. Ser un intermediario de la Efusión
En la disciplina de la gnosis se explica que la Verdad en Sus manifestaciones esenciales es unidad absoluta, en tanto que en la dimensión de la multiplicidad y la actividad Divina Se manifiesta a Sí Misma por medio de individualidades particulares. Sin embargo, lo anterior carece de cualquier rasgo de multiplicidad, y lo segundo carece de cualquier señal de unidad real. Por lo tanto, necesita existir una tercera forma de manifestación que pueda combinar la Estación de la Unión con la Estación de la Separación, sirviendo como istmo entre la dimensión del Señoría Divino y la dimensión de la dependencia, estableciendo la fusión de la Verdad y la creación; en una palabra: Uniendo al mundo de la naturaleza con el mundo de la Unidad. El Hombre Universal—el Imam Infalible, siendo el ejemplo más claro—es este vínculo y como tal es el intermediario en la efusión hacia la dimensión de la pura multiplicidad. De ahí que, él es la manifestación del señorío de la Verdad. Bajo estos conceptos, se aclara que la siguiente narración que describe el rol de los Imames Infalibles no es una exageración: “Es por ellos que Al-lah le da el sustento a Sus siervos; es por ellos que desciende la lluvia de los cielos, es por ellos que brotan las bendiciones sobre la tierra (para beneficiar a las criaturas)”.[13]Una mención a esta realidad que el Imam Muhammad ibn ‘Ali al-Baquir (a.s.) dice: “Nosotros somos los Nombres Divinos Hermosos.”[14]
[1] Bihar al-Anwar, vol. 52, pág. 91
[2] Bihar al-Anwar, vol. 51, pág. 113
[3] Bihar al-Anwar, vol. 51, pág. 113
[4] Bihar al-Anwar, vol. 52, pág. 22
[5] Al-Kafi, vol. 1, pág. 219-220
[6] Al-Kāfi, vol. 1, pág. 178-180
[7] Biharl al-Anwar, vol. 52, pág. 92
[8] Al-Mizān, vol. 1, pág. 275-276
[9] Surat al-Anbiya’ (21): aleya 105
[10] Bihar al-Anwar, vol. 15, pág. 28
[11] Al-Kāfi, vol. 1, pág. 179
[12] Mafātih al-Yinān, Du’a al-‘Adilah
[13] Bihār al-Anwar, vol. 23, pág. 19
[14] Al-Kāfi, vol. 1, pág. 1, no. 4

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