El Imam As-Sadiq (la paz sea con él)

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SHAFAQNA – El Imam  Sadiq (la paz sea con él), al igual que el Profeta del Islam, centrándose en el Corán y  la tradición de Hazrat Mohammad, se dedicó a dispersar las diferencias intelectuales en el cuerpo de  la nación islámica, ya que la unidad ha sido una de  las necesidades del Islam y las diferencias entre las ramas de esta religión divina no pueden ser motivo para perturbar la unidad de los musulmanes.

Estamos en el aniversario del nacimiento del profeta de la misericordia, enviado de amabilidad y último mensajero divino, el Hazrat Mohammad. El día 17 de Rabi-ol- Awal, del año Amolfil, coincide con el año 570 de la era cristiana, cuando el mundo se iluminó de luz por el nacimiento de un hombre  a quien  cuarenta años después,  Dios le encomendó la misión de guiar a los hombres hacia la salvación. Una tarea que realizó con buenos modales y humildad. El profeta, en una era caracterizada por el escándalo, la injusticia y la ignorancia, recitó a todas esas personas atrapadas en la ignorancia y la idolatría, el más bello lema que haya existido: “Di, no hay Dios más que Alá, y podrán obtener la salvación”.

Con estas palabras iluminadas, Mohammad, obsequió a las personas la religión más elevada y completa: el Islam. Los que la aceptaron y atestiguaron la unicidad de Dios y la misión del Hazrat Mohammad, recibieron con orgullo el nombre de musulmán. Gracias a su labor,  se acabaron las guerras y las matanzas entre hermanos y,  bajo las enseñanzas espirituales del Islam, todos juntos se unieron en un espíritu sincero y amable.

El Corán alaba a Mohammad por sus buenas costumbres y por su bondad que han hecho que se gane el corazón de los hombres. Él cambió a las personas más violentas en grandes hombres influyentes. Empero, ahora hay un grupo cuya alma está bloqueada por la ignorancia y la oscuridad y que con rencor, bajo el nombre de Dios y su Enviado, cometen los más atroces crímenes contra los musulmanes y se sienten orgullosos.

 

Pareciera como si este grupo de musulmanes engañados hubiera regresado de la era de la ignorancia.

Asimismo,  el  17 de Rabi  ol-Awal del año 83 la hégira lunar (702 dC), el mundo del Islam se adornó con un nacimiento bendito. Este día que coincide con el aniversario del nacimiento de Profeta del Islam, llegó al mundo el Imam Sadiq (las paz sea con él) en la ciudad de Medina, que hizo brillar otra estrella en el cielo de Ahlul-Beit del Profeta. Aquel Hazrat vivió 65 años, de los cuales 34  los dedicó a la responsabilidad de Imamato y el liderazgo.

En todo el país persa, chiíes y suníes decoran este día las mezquitas, casas, calles y tiendas con coloridos adornos y luces, y distribuyen dulces para festejar el aniversario del nacimiento del Profeta del Islam y del Imam Yafar al-Sadiq.

Con este motivo, los iraníes se reúnen en lugares religiosos, como el mausoleo del Imam Reza (la paz sea con él), ubicado en la santa ciudad de Mashad (noreste de Irán). La colaboración de los musulmanes chiíes y suníes iraníes para celebrar este emblemático día muestra la unidad y la solidaridad del pueblo persa.

En diferentes países islámicos, la conmemoración del nacimiento del Profeta del Islam (P) se celebra cada año del 12 al 17 del mes de Rabi  ol-Awal. Este período es conocido como la “Semana de la Unidad Islámica”, una iniciativa impulsada por el fundador de la República Islámica de Irán, el Imam Jomeini (que descanse en paz), con la finalidad de fomentar la unidad entre los musulmanes y dejar de lado las diferencias; así como lo enfatizó varias veces el mismo Profeta.

Como estamos en la Semana de la Unidad, antes que nada queremos resaltar que el Imam Sadiq consideró la solidaridad entre los musulmanes como el más importante principio, especialmente, durante su época, en la que se habían propagado escuelas y movimientos desviados. Aquel Hazrat consideró a los musulmanes como hermanos y jamás tomó una postura preferencial por uno u otro. En un relato de aquel Hazrat se lee: “Un musulmán es hermano de otro musulmán, es su ojo y su espejo, es su guía y jamás le traiciona ni le miente”. Imam Sadiq  recomendó a los chiíes mantener relaciones pacíficas con los seguidores de otras religiones.

Durante su vida en la tierra, el gran profeta del Islam siempre fue consciente de la justicia y la visión humana, así como de la iluminación en la sociedad humana. El consideró la unidad y simpatía como el primer paso para lograr sus objetivos supremos. Así pues, tras presentarse en Medina y establecer el sistema islámico, al principio, firmó varios pactos importantes. El primero fue con la gente de  Medina que incluyó a  musulmanes y no musulmanes. En una parte de este pacto de fraternidad se lee: “Los musulmanes son amigos y partidarios uno del otro, y estarán unidos en su enfrentamiento a la tiranía y la violación. Los firmantes del pacto forman una nación única y nadie tiene derecho a oprimir a su aliado. Si ocurre alguna divergencia entre ellos, la referencia para resolverla es Dios y su mensajero.
El pacto de hermandad entre los inmigrantes de la Meca a Medina y los  Anṣar (‘ayudante’ en árabe,  son los originarios de Yathrib convertidos al islam. Es un término islámico que se aplicaba originalmente a algunos de los acompañantes del sublime profeta) también, fue un método eficaz para la creación de la unidad e inducir el espíritu de solidaridad religiosa. El Profeta hizo un pacto de hermandad entre los inmigrantes y los Ansar, de tal forma que se consideraban socios incluso en sus casas y bienes.

La comunidad ideal del Profeta es una sociedad en la que todos los miembros de esta religión monoteísta se basen en el vínculo de la hermandad en su trato con los demás. En esta anhelada comunidad  se mantendrán juntos el espíritu de la hermandad y la unidad de todas las personas en sus relaciones. Según el Profeta: “Como creyentes, el amor, la amistad y la paz entre ustedes mismos, los convertirán en una unidad física. Si uno de los miembros sufre un problema, los otros miembros también lo sufrirán”.

Una de las pautas del Profeta para fomentar la unidad, fue su ejemplo de vida y su comportamiento. Los buenos modales de aquel Hazrat siempre han sido uno de los más importantes factores para atraer a las personas puras. La amabilidad milagrosa del Profeta causa que a veces que los oponentes se unan a sus filas. De hecho, el comportamiento y los buenos modales del Enviado de Dios fueron el eje de la unidad de las almas.

La comunidad ideal del Profeta es una sociedad en la que todos los miembros de una religión monoteísta se basen en el vínculo de la hermandad en su trato con los demás. En esta comunidad ideal se mantendrán juntos el espíritu de la hermandad y la unidad de todas las personas en sus relaciones. Según el Profeta: “Como creyentes, el amor, la amistad y la paz entre ustedes mismos, los convertirá en una unidad física. Si uno de los miembros sufre un problema, los otros miembros también lo sufrirán”.

Por lo tanto, independientemente del aspecto divino y bendito que posee todo Imam, la cercanía del Imam Sadiq a su abuelo y a su padre causó que el talento natural y la inteligencia de este hazrat alcanzaran los límites de la perfección y la sabiduría. Después del fallecimiento de su padre, asumió el Imamato a la edad de 34 años y fundó la valiosa Escuela Yafari en el transcurso de este tiempo, que coincidió con el gobierno de cinco califas omeyas que provocaron molestias y preocupaciones en el alma de Imam Sadiq y de dos califatos abasíes, Safah y Mansur, que en tiranía y crueldad no fueron menos que los omeyas. Uno de estos nefastos hechos contra el Imam se refiere a los diez últimos días de su vida santa en los que pasó situaciones muy difíciles e inseguras.

El Imam Sadiq,  como un luchador infatigable en el campo del pensamiento y la acción, se esforzó por realizar una Yihad verdadera y por fundar un movimiento científico que fue necesario para que la verdadera religión sacara de escena a las creencias basadas en supersticiones y resistiera con la fuerza de la lógica y el poder del razonamiento ante los asaltos de las ideas desviadas.

En el periodo brillante del Imam Sadiq (P), creció la teología y la sabiduría islámica más que la filosofía griega, pues aumentaron los sabios, filósofos y ulemas en el Islam. El Imam Sadiq (P) se encargó de recopilar y solventar las cuestiones jurídicas, científicas y teológicas que estaban dispersas. La Teología Yafari se basa en un ritual religioso que fue revelado por Dios a través de Su Profeta y el Corán. Esta teología, rica y dinámica, describe y explica los principios primarios y secundarios que se han planteado desde el inicio del Islam.

Felicitamos una vez más el aniversario del nacimiento del Imán Sadiq y,  para terminar el programa, les invitamos a escuchar unas palabras de aquel hazrat:

“Los hermanos necesitan tres cosas para fortalecer su fraternidad  y no  separarse: Justicia, bondad y no tener celos” y “El musulmán que ayude a su hermano musulmán cuándo éste se lo pida, es como si hubiese hecho yihad por Dios”.

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