Nacimiento Fatima Zahra (La paz sea con ella)‏

36
Compartir

SHAFAQNA – Preparado por el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam AL-GADIR

El Imam Sadiq (P) transmitió que Fatimah (P) dijo: “Cuando fue revelada la aleya 63 del Sura An–Nur (24): ﴿ لا تَجْعَلُوا دُعاءَ الرَّسُولِ بَيْنَكُمْ كَدُعاءِ بَعْضِكُمْ بَعْضاً ﴾ “No os dirijáis al Enviado como os habláis los unos a los otros”, yo tenía miedo de llamar “padre” al Mensajero de Dios y por ello le decía: ¡Oh, Mensajero de Dios!” Dos o tres veces el Profeta (BP) no dijo nada, pero una vez me miró y dijo: “¡Oh, Fatimah!, esta aleya que fue revelada no te concierne a ti, ni a tu familia ni a tus descendientes. Tú eres una parte de mí y viceversa. Tú cuando me llames dime “padre”, que estas palabras le dan vida a mi corazón y agradan más a Dios”.

Alabado sea Dios, Señor de los mundos, y sus bendiciones sobre nuestro amado Profeta Muhammad (BP) y sobre su familia purificada.

Su nombre es Fatimah, y es conocida por: Umm Al Hasan, Umm Al Husain, Umm Al Muhsin, Umm Al A’immah, Umm Abiha.
Sus sobrenombres más conocidos son: Zahra, Batul, Saddiqah Kubra, Mubaraqah, ‘Adhra’, Tahirah y Saiiedat–un Nisa.
Su padre fue Muhammad hijo de ‘Abdul.lah y Mensajero del Islam.
Su madre fue Jadiÿah Al Kubra, la primera esposa del Profeta (BP) y la primera mujer que tuvo fe en él.
Su nacimiento fue en La Meca, el quinto año de la Profecía.
Su martirio fue en Medina en el año 11 de la Hégira, dos meses y medio después de la muerte de su padre.
Su tumba, por deseo propio, y según lo que ella misma testamentó, fue sepultada por la noche y en secreto por el mismo ‘Ali (P), y hasta hoy no se sabe el lugar exacto de su santa sepultura.

Sus hijos fueron Imam Hasan Muÿtabah, Imam Husain, el Señor de los Mártires, Zainab Al–Kubra, Umm Kulzum y Mohsen (que fue abortado).

NACIMIENTO DE LA NIÑA EN LA CASA DE DIOS

Fue un viernes del mes de Ÿumada az Zani, cinco años después del comienzo de la misión profética , bajo el cielo de Al–Hiÿaz, a las faldas de las montañas de piedra de La Meca, en la casa de la profecía, en el lugar que era iluminado por el Corán que los labios del Profeta (BP) recitaban; esos labios que sólo pronunciaban la palabra “Al.lah”. Una casa que los ángeles conocían y frecuentaban; allá donde el Enviado de Dios susurraba la oración del alba y de la noche, y en donde el sonido angelical de la lectura del Corán a media noche, unía la tierra con el cielo.

En la casa que daba esperanzas al huérfano, donde se ayudaba al necesitado, en la que se daba refugio a los cautivos: la casa del Profeta (BP) y Jadiÿah (P). En ella nació una pequeña niña… la hija del Enviado, un retoño del Mensajero, un cuerpo lleno de pureza, toda la humanidad en una mujer, que era esposa y ocupaba la misma jerarquía que ‘Ali (P) –el califa de Dios sobre la Tierra–, una Señora entre todas las mujeres del mundo:

“Fatimah Az-Zahra’ (P), la paz sea con ella”.

Con el nacimiento de Fatimah (P), la casa del Profeta (BP), fue, más que antes, un centro de bondad y dulzura frente a los grandes y penosos sufrimientos que en ese entonces padecía el Mensajero de Dios en La Meca a manos del grupo de los incrédulos.

La pequeña Fatimah, acariciaba, como una brisa suave, las cansadas mejillas de su padre y de su afligida madre, y apaciguaba los dolores de aquellos días en que comenzaba a fructificar la misión y el mensaje profético… ¡Qué maravilloso era que una pequeña pudiese tranquilizar al Mensajero hasta el punto que éste dijera acerca de ella: “Es mi alma. Percibo en ella el olor del Paraíso”.

Y esto no es extraño refiriéndose a Fatimah (P) ya que ella pertenece al grupo de los purificados, y Dios Todopoderoso le hizo el honor de nombrarla en el Corán:

﴿ إِنَّما يُرِيدُ اللَّهُ لِيُذْهِبَ عَنْكُمُ الرِّجْسَ أَهْلَ الْبَيْتِ وَ يُطَهِّرَكُمْ تَطْهِيراً ﴾

“Al.lah sólo quiere alejar de vosotros la impureza ¡Oh, Gente de la Casa! Y purificaros completamente”. (33:33)

Dios Altísimo, claramente dice que:

“Vosotros, familia del Profeta (BP) estáis purificados de cualquier pecado y lejos de las malas acciones”.

Fatimah (P) es un resumen de la existencia del Profeta (BP) del Islam en todos los aspectos. La luminosa existencia de Fatimah Az-Zahra’ (P) es digna de la atención celestial; ella fue seleccionada entre todas las mujeres frente a Dios y, con su propia pureza, demuestra la honorable posición de la mujer. La existencia de Fatimah (P) es, por sí misma, el testimonio más evidente de que la mujer puede alcanzar la cumbre intelectual y espiritual tal como lo lograron los grandes hombres santos.

Junto a su padre:

El honorable padre de Fatimah (P) al que no es necesario calificar, ya que Dios Todopoderoso le presentó como el dueño del mundo:

﴿ خُلُقٍ عَظِيمٍ﴾

“… de eminente carácter”. (68:4)

﴿ وَ ما يَنْطِقُ عَنِ الْهَوىإِنْ هُوَ إِلاَّ وَحْيٌ يُوحى ﴾

“no habla por propio impulso, si no que él transmite lo que se la ha revelado”. (53:3 y 4)

fue con quien Fatimah (P) pasó su luminosa vida. Bajo la luz del rayo de la revelación y bajo la sombra de un padre que fue enviado con la misión de enseñar al hombre toda su dimensión como ser humano: “No he venido a otra cosa que a perfeccionar el carácter de los seres humanos”.

Tenía aproximadamente dos años cuando los incrédulos del Quraish boicotearon a su padre económica y socialmente, y se vio obligada a soportar tres difíciles años, sufriendo hambre y penalidades, en “la quebrada de Abu Talib” junto a su padre, madre, tío y demás musulmanes y familiares.

En el décimo año de la Revelación, poco después de ser liberados de “la quebrada” murió su honorable madre, tras haber soportado los sufrimientos de diez años de lucha, especialmente la presión de las dificultades y penas durante el boicot económico y social. Fatimah (P) se quedó huérfana de madre, esto supuso para ella un gran sufrimiento y una enorme tragedia y fue lo que ocasionó que se uniera más que antes a su padre, ya que su educación pasó a depender totalmente del Profeta (BP).

A los ocho años, poco después de la emigración del Gran Profeta (BP) a Medina, acompañada de las demás mujeres de la Casa del Profeta (BP) y acompañadas todas éstas de ‘Ali (P) viajaron desde La Meca a Medina y nuevamente se encontró en compañía de su padre. Durante los diversos problemas que tuvo que soportar el Mensajero del Islam en Medina, Fatimah (P) siempre lo acompañó y ayudó.

En la guerra de Uhud después de que los musulmanes fueron obligados a retroceder y se refugiaron en la montaña, Fatimah (P) viajó apresurada desde Medina al campamento del Gran Mensajero y, en compañía del Príncipe de los Creyentes, ‘Ali (P), curó las heridas que éste había sufrido…

Fatimah (P) creció con el Islam, fue compañera del Islam y del Corán, respiraba en el ambiente de la revelación y la profecía. Su vida siempre estuvo unida a la del Profeta (BP), incluso cuando se casó y nacieron sus hijos su casa lindaba con la de su padre y él frecuentaba más que cualquier otro lugar la casa de Fatimah (P). Todas las mañanas antes de ir a la mezquita iba a visitarla. Un sirviente del Mensajero de Dios dijo: “Cuando el Profeta (BP) quería viajar, la última persona de quién se despedía era de Fatimah (P), y cuando regresaba del viaje, a la primera persona que visitaba era a Fatimah…”. Durante las últimas horas de vida del Mensajero de Dios, Fatimah Az-Zahra’(P) no se separaba de la cabecera del lecho de su padre y lloraba, y él la consolaba diciéndole que ella sería la primera en unirse a él”.

La madre de Fatimah (P):

Fatimah (P) pasó los cinco primeros años de su infancia bajo la tutela de su honorable y devota madre Jadiÿah, que era la primera dama del Islam y de quién el Profeta (BP) expresó: “Jadiÿah es una de las mejores mujeres”.

Jadiÿah (P) era tan amada y respetada por el Mensajero del Islam que no tomó otra esposa mientras ella estuvo viva y después de su muerte la recordaba continuamente, al punto que, algunas veces que le hacían un regalo, éste decía: “Llévenlo a tal persona, pues ella era amiga de Jadiÿah”.

‘Aishah relató: “El Profeta (BP) la recordaba con tanto amor que un día protesté diciendo:“¡Oh, Enviado de Dios, Jadiÿah no era más que una anciana y Dios te ha dada algo mejor que ella!” El Profeta (BP) se enojó y dijo: “Juro por Dios que no me ha dado nada mejor que ella. Jadiÿah tuvo fe mientras los demás eran incrédulos, me apoyó cuando los demás me desmentían, puso sus propiedades en mis manos cuando los demás me privaron de ellas y Dios Todopoderoso creó mi descendencia a través de ella…”.

Estas palabras son muy ciertas, ya que los sacrificios que hizo Jadiÿah para que prosperara el mensaje y la misión del Profeta (BP) fueron determinantes en la historia del Islam y algunos eruditos dijeron: “El Islam y la misión profética alcanzaron su esplendor por la espada de ‘Ali (P) y la ayuda económica de Jadiÿah”. O sea: Dios Altísimo creó a estas dos personas como medio para que confirmaran quién era Su Profeta, y las guerras que libró ‘Ali (P) y la ayuda económica de Jadiÿah (P) fueron dos factores importantes para que se desarrollara y triunfara el Islam. Por ello, los musulmanes de todos los tiempos, deben el Islam primeramente a Dios Todopoderoso y al Gran Profeta (BP) y después a estas dos honorables personas.

Fatimah (P) es el recuerdo de tal madre y de tal padre. Con la muerte de Jadiÿah (P) en el décimo año de la profecía, fue la pequeña Fatimah la que llenó ese vacío en la familia.

La emigración a Medina:

En ese mismo año que murió Jadiÿah (P), el Profeta (BP) perdió a su devoto tío y gran protector Abu Talib.

Abu Talib era uno de los más íntimos acompañantes del Mensajero de Dios y como era jefe de los de Quraish y principal de La Meca –ya que tras la muerte de Abdul Muttalib a él le correspondió el honor, como hijo mayor, de ser el guardián de las llaves de la Ka’bah– poseía una gran influencia entre la gente de La Meca y las tribus del Quraish.

Fue un protector muy importante para el Mensajero del Islam y los musulmanes pues, mientras estuvo vivo, los incrédulos del Quraish no se atrevieron a atentar contra Muhammad (BP).

Abu Talib siempre apoyó y sirvió en todo lo que le fue posible al Profeta (BP). Para ser un obstáculo eficaz contra los complotes de los de Quraish, ocultó su fe hacia el Islam, y vivía disimulando y aparentando que ayudaba y apoyaba a su sobrino Muhammad (BP) por ser el hijo de su hermano. Esta táctica, permitió que los incrédulos de Quraish, por miedo y respeto a él, no se atrevieran a intentar nada en contra del Profeta (BP).

Así fue, con la muerte de Abu Talib la situación del Gran Profeta (BP) empeoró. Las molestias y persecuciones de los quraishitas se hicieron cada día más intensas, hasta que llegaron a un punto en que decidieron matar al Mensajero de Dios. Para ello eligieron un joven de cada una de las diferentes tribus del Quraish, encargados de irrumpir repentinamente en la casa del Mensajero de Dios, atacarle y asesinarle. De esta forma, la culpa por la muerte del Profeta (BP) se repartiría entre las diferentes tribus de los quraishitas, y los Bani Hashim –familia y parientes del Profeta (BP)– no podrían vengarla, por lo que se verían obligados a aceptar una compensación económica como indemnización de tal asesinato.

Como consecuencia de tales planes, Dios Todopoderoso ordenó al Profeta (BP) que emigrara de La Meca y se refugiase en Medina, la ciudad de su madre. Antes de que lo hiciera, un grupo de los Jefes de Iazrib (Medina) visitaron al Enviado, aceptaron el Islam e hicieron un pacto defensivo en los términos siguientes: si Muhammad (BP) emigraba a Iazrib, dispondría de su apoyo militar y económico, y manifestaron su disposición a defender el Islam y a él mismo con sus propias vidas, llegado el caso.

La misma noche en que los de Quraish decidieron llevar a término sus palabras de asesinato, Muhammad (BP) salió de La Meca y ‘Ali (P), arriesgando su vida valientemente, durmió en el lecho del Profeta, tapado con una manta que impedía, a los ocasionales espías, darse cuenta del engaño, de manera que cuando atacaron la casa del Enviado de Dios, se encontraron saliendo de debajo de la manta y haciéndoles frente al mismo ‘Ali Ibn Abi Talib (P).

Después de doce días, el Profeta (BP) llegó a la parte baja del oasis de Iazrib, llamada “Quba” y que se encuentra a unos diez o doce kilómetros del centro del oasis. Allí se instaló provisionalmente, esperando a que ‘Ali (P) y las mujeres de la familia, entre ellas su propia hija Fatimah, llegasen sanos y salvos.

‘Ali (P), después de cumplir los encargos del Profeta (BP), se dirigió a Medina, llevando a las mujeres de la Casa del Profeta (BP) y a Fatimah (P). En el camino se encontraron con algunos de los incrédulos que los molestaron y trataron de evitar su viaje, por lo que ‘Ali (P) se vio obligado a utilizar la espada y matar a unos de ellos, ante lo cual, el resto de los incrédulos, temerosos, regresaron por el mismo camino por el que habían llegado. Después de algunos días ‘Ali (P) y sus acompañantes llegaron felizmente junto al Profeta (BP) y todos juntos hicieron su triunfal entrada en Medina.

Personalidad celestial de Fatimah (P):

La personalidad divina de la Gran Dama Fatimah (P) es superior a lo que nosotros podemos percibir, y más honorable de lo que nosotros podemos describir. Ella forma parte de los impecables y amarla y respetarla a ella y a su familia es una obligación religiosa, y si la enfadamos se considera como si enfadáramos a Dios . ¿Cómo es posible que una personalidad intelectual y espiritual de dimensiones desconocidas pueda ser descrita con palabras nuestras, mortales limitados?…

Por lo tanto, debemos escuchar quién es Fatimah (P) de la boca de los Imames Impecables. A continuación recogemos algunas virtudes de la vida de esta gran señora, relatados por ellos mismos:

● El Mensajero del Islam (BP) dijo:

“Se presentó un ángel por obra y gracia de Dios y me dio una buena nueva: … Hasan y Husain son los Señores entre todos los hombres del Paraíso, y Fatimah es la Señora entre todas las mujeres del Paraíso”.

● Así también dijo: “Las mejores mujeres del mundo son cuatro: María, hija de Imran; Jadiÿah, hija de Juwailed, Fatimah hija de Muhammad; y Asiah hija de Muzahem (la esposa del Faraón)”.

● Y también dijo: “El Paraíso está ansioso por recibir a cuatro mujeres privilegiadas: María hija de Imran, Assiah esposa del Faraón, Jadiÿah hija de Juwailed (esposa del Profeta Muhammad -BP- en este mundo y en el Paraíso) y Fatimah (P) hija de Muhammad (BP)”.

● Y dijo: “Si Fatimah está triste Dios se entristece y si Fatimah está alegre, Dios también lo está”.

● El Imam Musa Ibn Ÿa’far (P), transmitió del Gran Profeta: “Dios Todopoderoso eligió a cuatro de entre las mujeres, María, Asiah, Jadiÿah y Fatimah (P)”

● El Imam Rida (P) transmite que el Mensajero del Islam dijo: “Hasan y Husain después de mí y de su padre son los mejores seres del mundo, y su madre es la mejor de las mujeres sobre la Tierra”.

● En la obra Sahih Al Bujari y en el Sahih Al Muslim, que son dos de los libros más fiables para los musulmanes sunnitas, está registrado que el Profeta (BP) dijo: “Fatimah es la Señora entre todas las señoras que se encuentran en el Paraíso”.

● En cierta ocasión le preguntaron al Profeta (BP): “¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Es Fatimah la Señora entre las mujeres de su época?” A lo que respondió: “Eso es cierto para María hija de Imran, pero mi hija Fatimah es la Señora entre todas las mujeres del mundo, desde la primera hasta la última…”.

● Relata Mufaddil: “Pregunté un día al Imam AsSadiq (P) acerca de lo que el Mensajero de Dios había dicho referente a Fatimah (P), de que ella es la Señora entre todas las mujeres del mundo. ¿Es que acaso se refería a todas las mujeres de su época?”

El Imam me respondió: “Eso fue cierto con relacion a María, que fue la Señora entre todas las mujeres de su tiempo, pero Fatimah Az-Zahra’ (P) fue la Señora entre todas las mujeres que han existido, desde la primera hasta la última”.

● Del Imam ‘Ali Ibn Musa Ar Rida (P) –el noveno de los Inmaculados Imames–, relata de su honorable ancestro ‘Ali (P), el Amir de los Creyentes, que el Profeta (BP) dijo: “En el Día del Juicio, por orden de Dios, una voz proclamará desde los pies del Trono Divino: ¡Oh, los que fueron creados!, ¡cierren sus ojos pues Fatimah hija de Muhammad va a pasar ante ustedes!”

● Abu Aiiub Ansari transmitió también que el Profeta (BP) dijo: “El Día del Juicio, una voz a los pies del Trono Divino proclamará: ¡Oh, vosotros que esperáis el Día del Juicio! Inclinad la cabeza y cerrad vuestros ojos hasta que Fatimah cruce el camino!, y la honorable Fatimah pasará acompañada por setenta mil huríes del Paraíso”.

● El Profeta (BP) anunció a Fatimah (P): “…¡Oh, Fatimah! Dios Todopoderoso miró nuevamente el mundo y de él escogió para ti un esposo y me fue revelado que se lleve a cabo este enlace ¿es que no sabes que Dios Altísimo, por tu generosidad y honor, dispuso que te cases con el hombre que entre todos los musulmanes fue el primero en acepto el Islam, aquél cuya humildad y paciencia son inmensas y su sabiduría mucho más?”

● Imam Sadiq (P) dijo:“Si Dios no hubiese creado a Fatimah para ‘Ali (P), el Amir de los Creyentes, no hubiese habido en el mundo mujer que pudiese ser su esposa”.

● Sufian Ibn Uiaina dice que el Imam Sadiq (P), en el comentario de la aleya:

﴿ مَرَجَ الْبَحْرَيْنِ يَلْتَقِيانِ﴾

“Ha dejado fluir las dos grandes masas de agua, que se encuentran”. (55:19).

Dijo: “Se refiere a ‘Ali y a Fatimah…”.

Y:

﴿ يَخْرُجُ مِنْهُمَا اللُّؤْلُؤُ وَ الْمَرْجانُ ﴾

“De ambas provienen la perla y el coral”. (55:22)

“Se refiere al Imam Hasan (P) y al Imam Husain (P)”.

● Cuando le fue preguntado al Imam Sadiq (P): “¿Por qué Fatimah (P) fue llamada “Zahra” –es decir: luminosa?” El Imam respondió: “Es que cuando ella se pone en pie para efectuar sus rezos su luz ilumina a todos los habitantes de los cielos tal como las estrellas iluminan a los habitantes de la Tierra”.

● Fue dicho:“A veces, cuando Fatimah (P) estaba efectuando sus rezos y uno de sus pequeños lloraba, podía verse cómo la cuna se movía, y eran los ángeles los que los acunaban”.

● El Imam Baqir (P) dice: “El Mensajero de Dios envió a Salman a casa de Fatimah para que efectuara un trabajo. Salman relató: “Me detuve en la puerta y saludé y oí la voz de Fatimah que dentro de la casa estaba leyendo el Corán y oí el molino (molino manual que tenían en las casas para hacer la harina) que daba vueltas por sí mismo…”.

El afecto del Profeta (BP) hacia Fatimah Az-Zahra’ (P):

Una de las cosas extraordinarias que hacían más luminosa la vida de Fatimah (P), era el intenso cariño que el Profeta (BP) sentía por ella. Este cariño era tan grande que debe considerarse como algo excepcional en la vida del Mensajero del Islam y, puesto que el honorable Enviado de Dios es el mejor de los seres humanos y el siervo más cercano de Dios Todopoderoso, la pauta del derecho y la balanza de la justicia y la razón, al punto que todas sus promesas y actos y hasta sus expresiones son un documento de honestidad y la base de las leyes religiosas; de forma que, al igual que el Libro Sagrado, deben ser considerados modelos para nuestros actos hasta el Día del Juicio, y el mismo Libro de Dios directamente dice:

﴿ وَ ما يَنْطِقُ عَنِ الْهَوىإِنْ هُوَ إِلاَّ وَحْيٌ يُوحى ﴾

“No habla por propio impulso, no es sino una revelación que se le ha hecho”.(53:3 y 4)

Tomando en cuenta estas especialidades, se evidencia la honorable posición espiritual de Fatimah (P) y comprendemos tal y como los Imames Impecables dijeron–, por qué se encuentra dentro de los Purificados y del grupo de los seres celestiales.

El Profeta (BP) tuvo otros hijos e hijas, y era muy amable con ellos, así como con el resto de su familia, parientes y hasta con los ajenos a su familia, pero a pesar de todo era muy evidente y distinto el especial cariño y comportamiento que tenía hacia Fatimah (P) y lo más interesante es que, en diferentes oportunidades manifestó claramente este cariño frente a la gente y lo enfatizó, y este es un dato que demuestra que Fatimah (P) y la familia de Fatimah (P) están unida al destino del Islam y que la relación entre el Profeta (BP) y Fatimah (P) no era una simple relación entre un padre y una hija amada, sino que afecta cuestiones relativas a la vida de una sociedad y al futuro de un pueblo; y que guardaba estrecha relación con las órdenes divinas referentes a la guía y al Imamato de los musulmanes.

A continuación observemos el amor que se dejaba ver en el comportamiento del Profeta (BP) hacia Fatimah (P):

1. Era costumbre del Profeta (BP) cuando quería viajar, despedirse de Fatimah en último lugar, y cuando regresaba del viaje a la primera persona que iba a visitar era a Fatimah (P).

2. El Imam Baqir (P) y el Imam Sadiq (P) dijeron que el Profeta (BP) siempre que se quería ir a dormir besaba la mejilla de Fatimah (P), ponía la cara de ella sobre su pecho y pedía a Dios por ella.

3. El Imam Sadiq (P) transmitió que Fatimah (P) dijo: “Cuando fue revelada la aleya 63 del Sura An–Nur (24):

﴿ لا تَجْعَلُوا دُعاءَ الرَّسُولِ بَيْنَكُمْ كَدُعاءِ بَعْضِكُمْ بَعْضاً ﴾

“No os dirijáis al Enviado como os habláis los unos a los otros”,

yo tenía miedo de llamar “padre” al Mensajero de Dios y por ello le decía: ¡Oh, Mensajero de Dios!” Dos o tres veces el Profeta (BP) no dijo nada, pero una vez me miró y dijo: “¡Oh, Fatimah!, esta aleya que fue revelada no te concierne a ti, ni a tu familia ni a tus descendientes. Tú eres una parte de mí y viceversa. Tú cuando me llames dime “padre”, que estas palabras le dan vida a mi corazón y agradan más a Dios”.

4. El Profeta (BP) dijo: “Fatimah es una parte de mí mismo, si alguien la llena de alegría es como si a mí alegrara, y si alguien la molesta es como si me hubiese molestado a mí. Fatimah es entre los seres humanos la más querida para mí”.

5. Y también dijo: “Ella es una parte de mi y de mi corazón y de mi alma. Si alguien la molesta es como si me molestase a mí y si alguien me molesta, es como si molestase a Dios”.

6. ‘Umir Sha’bi, Hasan Basri, Sufian Zurì, Muyahid, Ibn Ÿabir, Ÿábir Ibn ‘Abdul.lah Al-Ansari, Imam Baqir (P) e Imam Sadiq (P) transmiten que el Gran Mensajero del Islam dijo: “Ciertamente Fatimah es parte de mí mismo, si alguien la entristece es como si me hubiera entristecido a mí”.

Y Bujari dijo que Mansur Ibn Mujarramah había dicho lo mismo.

Y lo que fue narrado por Ÿaber es así: “…pues si alguien la molesta ciertamente es como si me hubiese molestado a mí y si alguien me molesta, ciertamente a Dios molesta”.

Dichos parecidos a los citados fueron mencionados en el Sahih Al-Muslim y Haliah Abu Na’im y en muchos otras obras de los eruditos sunnitas.

7. El Profeta (BP), mientras tenía la mano de Fatimah entre las suyas, dijo: “Quienes la conocen, la conocen y quienes no la conocen sepan que ella es Fatimah, hija de Muhammad, y ella es parte de mí, de mi alma y del corazón que se encuentra entre mis costados, por tanto, si alguien la molesta, a mí me molesta y ciertamente molesta a Dios”.

8. Dijo el Profeta (BP): “… mi hija Fatimah es la Señora entre las señoras del mundo, desde la primera hasta la última. Es parte de mí mismo, la luz de mis ojos, parte de mi corazón y del alma que está dentro de mi cuerpo y es una hurí (ángel) del Paraíso personificada y (nacida) de mí. Cuando se coloca de pie en su lugar de oración para adorar al Creador, su brillo ilumina a los ángeles del cielo como el brillo de las estrellas ilumina a los humanos en la Tierra, y Dios, El Poderoso, El Majestuoso, dice a sus ángeles: “Ángeles míos, ésta es mi servidora Fatimah, observad a la Señora entre mis servidoras, cómo se ha colocado de pie frente a Mí y su cuerpo tiembla por respeto y temor a Mí, y con su corazón se dirige hacia Mí para adorarme. Sean testigos que a sus seguidores los he perdonado del fuego del Infierno…”.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here