La madre en el Islam

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SHAFAQNA – “Madre… qué linda y sagrada palabra. Una palabra que lleva el perfume de la bondad y afectos a la memoria y genera un sentimiento cálido y puro”.
El mundo occidental sólo recientemente ha descubierto el elevado valor de la madre, mientras que los musulmanes hace muchos siglos han creído en su exaltada posición debido a las divinas enseñanzas del Islam. El Islam otorga un extraordinario valor a la madre y ha llamado con frecuencia la atención de la gente al respecto.
Satisfacer a la madre es considerado un signo de perfección, pues dijo que el Mensajero de Dios (B.P.): “El Paraíso depende de la satisfacción de la madre”, y dijo también:
AL YANNAH TAHTA AQDAM IL UM
“El Paraíso está debajo de los pies de las madres”
Esto es una señal del honor otorgado a las madres y si nosotros colocáramos todas las palabras, escritas o dichas, acerca de la posición de la madre sobre una balanza y la sentencia anteriormente citada sobre otra balanza, lo dicho por el amado Profeta (B.P.), inclinaría definitivamente el peso a su favor.
El Islam no se ha limitado a exaltar la posición de la madre, sino que le ha otorgado el rango de legisladora, considerando sus órdenes y prohibiciones como algo obligatorio a obedecer en algunos casos.
Por ejemplo: Cuando algo que es recomendado por Dios (como un acto meritorio pero no obligatorio) se superpone con una prohibición por parte de la madre, el hijo debe obedecer a la madre.
Si un hijo quisiera ayunar en forma meritoria o llevar a cabo un viaje con objetivos religiosos, y la madre se lo prohíbe, le corresponde obedecer a la madre, y si él le desobedece en este asunto, no sólo fracasará en obtener su recompensa espiritual, sino que su rechazo a obedecer significará incluso cometer un pecado.
Otro caso en que la orden de la madre es respetada aún en contraposición con las órdenes de Dios, es cuando una orden obligatoria divina se superpone a la prohibición de la madre, con la condición de que dicha acción no se oponga a las leyes obligatorias e incondicionales como lo son las oraciones diarias, o el ayuno del mes de Ramadán. En ese caso, la obediencia a la orden de la madre es prioritaria con respecto a la ley de Dios. En el caso del Yihad (Lucha Santa), aquellos que sean capaces de luchar contra los agresores de los musulmanes deben tomar parte en el combate, pero si un hombre joven posee las calificaciones necesarias para participar en la Lucha Santa y su madre no le permite ir (con la condición de que su no participación no provoque un perjuicio a los musulmanes), él puede abstenerse de participar en la guerra ante la prohibición de su madre y quedarse a su lado.
Un hombre fue al Profeta (B.P.) y le dijo: “Oh, Profeta de Dios, yo soy joven y valiente, y estoy preparado para la acción y el servicio, y deseo ir al frente de batalla para el avance del Islam, pero mi madre no me permite alejarme de ella e ir a la guerra”
El Noble Profeta dijo: “Ve, y quédate junto a tu madre. Juro por Dios, Quien me escogió como Profeta, que la recompensa espiritual que recibes por servir a ella cada noche, haciéndole feliz con tu presencia, es tan grande como si combatieras durante un año en la Guerra Santa” (Kafi, vol.2, pág. 130).
El Islam considera el respeto a los padres y la observancia de sus derechos, la mayor obligación que debe tener una persona después de la obediencia a Dios. Dice el Sagrado Corán al respecto: “Sé agradecido Conmigo y con vuestros padres” (Sura Lucman, aleya 14).
Aquí, Dios Altísimo, luego de referirse a Su Propio Derecho, habla acerca del derecho de los padres.
Un hombre fue hacia el Sello de los Profetas y dijo: ¡Oh, Profeta de Dios! guíame ¿a quién debo hacer el bien para beneficiar completamente con mi buena acción?
El respondió: “Hazle el bien a tu madre!”
El preguntó: “¿Luego de ella?
El Profeta repitió: “¡Haz el bien a tu madre!
Una vez más preguntó: “¿Y luego de ella?”
El Profeta respondió: “A tu madre”
El hombre dijo: “¿A qué otra persona debo hacer el bien?”
El Profeta respondió: “A tu padre” (Bilhar al Anuar, vo1.74)
Un hombre le preguntó al Imam Sadiq (P.): “¿Cual es el favor que Dios prescribió en el Sagrado Corán para ofrecer a los padres? El Imam respondió: “Deberías adoptar un cambio benevolente y cariñoso en tu aproximación con ellos y no obligarlos a que te pidan ayuda ante una necesidad, pues es mejor que tú veas cuáles son sus necesidades antes de que ellos te pidan”.
Dios dijo: “No alcanzaréis la piedad auténtica mientras no gastéis algo de lo que amáis. Y Allah conoce bien cualquier cosa que gastáis” (Sura 3:92)
Si tus padres te causan preocupación, tú no debes causarles problemas, y si ellos te castigan, tú no debes herirlos u ofenderlos. Debes rezar por ellos y demostrarles bondad y afecto. Vuestra voz nunca debe levantarse sobre la de ellos.
Dijo el cuarto Imam (p.) Zainul’ Abidiín: “Es un derecho de tu madre a tu respecto que recuerdes que ella te llevó en su vientre durante largos meses y te alimentó con su vida”.
Ella ocupó toda su vida para cuidarte y protegerte. No tuvo reparo si ella misma estaba con hambre, mientras que tú eras alimentado hasta saciarte, o si ella estaba sedienta, mientras que tu sed era aplacada, o si no tenía poco abrigo, mientras que tú estabas bien cubierto, o si estaba bajo el ardiente sol, mientras que tú estabas protegido. Obvió su dulce sueño y toleró el dolor del insomnio por amor a ti. Ella te protegió del calor del verano y del frío del invierno. Soportó todo dolor para tenerte y debes tenerla en cuenta.
Tú debes saber que eres incapaz de agradecer a tu madre como corresponde, a menos que Dios te ayude y te conceda el favor y la capacidad para compensarla.
Los derechos que han sido determinados en el Islam para la madre, y algunos de ellos han sido mencionados también, se debe a los dolores y padecimientos que ella ha sufrido en la diligencia de la vida y cuerpo de su hijo, como por ej.: responsabilidad, luego de tolerar los agotadores dolores, ella puede ofrecer un ser humano bien educado a la sociedad.
Naturalmente, sólo una madre, quien cumple sus obligaciones perfectamente, y educa un individuo útil y competente con el conjunto de sus esfuerzos, puede gozar de estos derechos.
Una madre quien, por amor a sí misma o bien para participar de bailes o centros de corrupción o noches de diversión que evade su responsabilidad de educar a su hijo y lo o la pone a cargo de una “niñera” o en guardería; es, de hecho, cometer una imperdonable injusticia hacia su hijo, y de este modo, ella no puede esperar se beneficiaría de los derechos de una madre y de la posición que ello representa.
En apariencia, la vida de los niños en un jardín de infantes es linda y placentera. Sus ropas son limpias y bonitas, sus cabellos están bien peinados, su escuela es administrada acorde a las reglas de higiene, y sus habitaciones están bien equipadas y los edificios están según los criterios técnicos. Sus camas tienen sábanas limpias y su comida es preparada bajo programas apropiados. Los chicos pasan jugando suficiente tiempo y duermen un rato. En resumen, gran parte de sus inclinaciones físicas y psicológicas son satisfechas.
Pero existen también otras emociones y deseos en un niño que el ambiente social del jardín no puede satisfacer.
Las caricias particulares que causan alegría y regocijo en un niño, pueden ser proveídas sólo por el abrazo de una madre y no en un jardín de infantes. Un niño, viviendo entre otros niños, tiene una vida dependiente y, consecuentemente, no puede adquirir personalidad ni independencia personal que son tan deseadas por el ser humano.
En el hogar, todo movimiento y gesto de un niño, y sus juegos y risas llaman la atención de sus familiares. El niño asimila mucho de esta atención, y siente mucho placer por ello. Cuando una criatura, está rodeada por muchos de otros niños, se parece a una ola que rompe y desaparece en medio de cientos de otras olas (El niño desde el punto de vista de la herencia y la educación, Vol. J, pág. 267)
Educar a un niño requiere constante cuidado, y ello puede ser brindado por los parientes que lo rodean, dado que ellos y, especialmente la madre quien, desde el comienzo de la vida del niño reconoce sus características físicas y psicológicas.
El error cometido por la actual sociedad es reemplazar al hogar familiar y el amor de la madre por los jardines y escuelas elementales.
Las madres que envían a sus hijos a las guarderías para librarse a sí mismas y conseguir trabajos de oficina, siguiendo sus caprichos, fantasías, ocupándose de sus propias actividades literarias y artísticas o gastando su tiempo en juegos o, yendo a los cines, están actualmente extinguiendo al hogar familiar donde sus niños pueden aprender muchas cosas.
El índice de crecimiento de los niños que vive bajo el cuidado de sus familias es mayor al de aquellos que permanecen en un internado entre niños de su misma edad
Consecuentemente, él aprende un poco de sus compañeros, y no puede mostrar un correcto desarrollo cuando es menospreciado a una oscura posición en la escuela (“El hombre no descubierto “, 260)
Cada madre, no sólo daña la felicidad de sus hijos, sino también que da un golpe sobre el cuerpo de la sociedad, y además ellas frustran la posibilidad de beneficiar a cada niño. Un niño que no ha aprendido la lección de afecto de su madre, y sus emociones no son estimuladas en su regazo, no puede esperar que demuestre afecto en los años subsiguientes.
Efecto de la madre sobre sus hijos
Grandes personalidades del mundo deben sus éxitos principalmente a sus madres que, paulatinamente han ampliado con sus deberes y han llevado a cabo su rol en la formación de sus niños.
Los grandes sabios del Islam, el ya desaparecido Hajj Sheij Murteza Ansarí, lloró desconsoladamente por la muerte de su madre, se arrodilló ante su cadáver y derramó muchas lágrimas de dolor. Uno de sus discípulos le dijo para consolarlo y con simpatía: “No es apropiado que tú, con tal grado académico, actúes como una persona sin sosiego y llores por la muerte de una mujer anciana”.
El gran hombre levantó su cabeza y dijo: “Parece que no sabes acerca de la elevada posición de una madre. Yo debo mi posición a la correcta educación que he recibido de mi madre y por su gran esfuerzo. Fue ella la fundadora de mis progresos y quien me guió hasta mi posición actual desde que era estudiante”.
Este es el ejemplo de la influencia de la madre sobre su hijo, y debe haber muchas madres cuyos esfuerzos han contribuido al progreso de grandes estudiantes.
Edison, no sólo fracasó en demostrar algún talento en su infancia, sino que también parecía ser un estúpido desde que él ha tenido una excesiva…….
Sus familiares allegados precisan que él sufría una aberración…….
Aún en la escuela se ausentó por más de tres meses y fue apodado “estúpido” debido a sus reiteradas preguntas a la profesora. Entonces, un día vino a su casa apurado y le narró esto a su madre. Ella tomó su mano y volvieron a la escuela. Dirigiéndose a la maestra, ella dijo: “Tú no sabes lo que dices. Mi hijo es más inteligente que tú. El problema radica en este mismo hecho. Ahora yo lo regresaré a mi casa y me encargaré su educación yo misma y te demostraré qué talento se encuentra oculto en él”. Tal fue la extraña predicción de la madre! Entonces ella actuó tal como lo había prometido y emprendió su educación escolar.
Un amigo de la familia de Edison escribe al respecto: “Muchas veces mientras pasaba por la casa de Edison veía que la Sra. Edison y su hijo estaban sentados en el vestíbulo mientras ella se dedicaba a enseñarle a él. Este lugar servía de aula de clase y el único alumno era él. Sus gestos y movimientos eran parecidos a los de su madre y él la amaba mucho. Cuando ella hablaba, él escuchaba atentamente como si ella fuese un océano de conocimiento”. Como resultado de los esfuerzos de su madre, Edison puedo, incluso leer obras maestras tales como las escritas por Gibbon, Hume, Platón y Homero, antes de los 9 años. Esta madre sabia e inteligente también le enseñó geografía, historia, aritmética y ética. Edison asistió a la escuela sólo por tres meses y había aprendido todo en su infancia a través de su madre. Ella fue una verdadera maestra en todos los sentidos de la palabra desde su cuidado no sólo por su educación sino en descubrir sus talentos naturales y desarrollarlos.
Años más tarde, cuando Edison alcanzó la cima de su fama dijo: “En mi infancia me di cuenta qué importante es la figura de la madre! Cuando la maestra me llamó “estúpido” ella me defendió. Yo decidí seriamente probar que ella no se había equivocado respecto a mí”. También dijo: “Yo espero no perder nunca los efectos de la educación de mi madre. Si ella no me hubiese incentivado, es probable que yo no me hubiera convertido en un inventor. Según la opinión de mi madre, si aquellos quienes tuvieron errores en su adolescencia se hubiesen educado, y prestado suficiente atención y cuidado, ellos no se hubieran convertido en inútiles parásitos en la sociedad. La experiencia que ella ha adquirido como maestra le enseñaron muchos secretos de la naturaleza humana. Yo siempre fui muy distraído y si no hubiera sido por la atención de mi madre, seguramente me hubiera desviado del curso apropiado. Pero su constancia y bondad fueron factores más poderosos que me mantuvieron al margen de la desviación y el error” (El Poder y la Posición de las mujeres en la Historia, Página 267).
Smiles dice: “Un modelo y ejemplo son los factores más importantes en la educación moral del niño. Si una persona desea que sus hijos sean virtuosos, deberá proveerles definitivamente estos buenos modelos. Pero el modelo que constantemente tienen frente a sus ojos es la madre. Las madres pueden con su personalidad, simpatía y esfuerzos, establecer el fundamento de una vida feliz para sus hijos y prepararlos para el futuro, mientras que las madres frívolas y egoístas con sus actos erróneos, conducen a sus hijos hacia la aflicción y el infortunio. Will Durant dijo en una discusión acerca de los profundos efectos de las acciones de los padres sobre sus hijos: “El mejor lugar, la mejor escuela y lo mejor de entre cualquier cosa yace en un lugar donde haya menos órdenes.
De este modo puede verse claramente cómo, sin órdenes ni castigos, un niño puede ser conducido hacia un buen comportamiento. Y si este método no surte efecto, en algunos casos, es porque nosotros, los propios padres, no actuamos de acuerdo a las órdenes que les damos a nuestros hijos. Nosotros pretendemos de su parte moderación, mientras que nos excedemos en la comida y la bebida, por ejemplo. Recomendamos bondad, pero reñimos en presencia de otros. Advertimos a nuestros niños de que no coman caramelos o vean películas llenas de violencia, pero secretamente las vemos hasta que un día el niño descubre nuestro secreto. Enseñamos la bondad y la gentileza con rudeza e impaciencia.
Esperamos humildad de un niño pero deseamos mostramos invencibles como los dioses. Sin embargo, éstos aprenden nuestras modalidades y acciones, no nuestras palabras. Y sus preocupaciones y rebeldías se deben al hecho de que ellos imitan nuestros actos pasados. Muéstrame vuestros niños, entonces te diré qué clase de compañero eres tú. Si esperas buenos modales de tus hijos, sé educado tú mismo y si esperas limpieza de ellos, sé limpio tú mismo. Nada más es necesario incluso si te encuentras en un estado de ira violenta y muestras intensidad y rudeza en tus palabras mantendrás vivo en su mente aquellas rudas palabras a través de la imitación. El buen comportamiento puede ser enseñado solamente a través de modelos y ejemplos, y por medio de una constante paciencia. Esto es, por supuesto, una ardua tarea que requiere de una nueva auto-educación. Así es como nuestros hijos nos educan a nosotros”. (“Pleasures of philosophy”, Will Durant, P. 198.)
El Islam, explícitamente, declara que una de las principales causas de desviación en los niños es la desviación de los propios padres. El Profeta (B.P.D.) afirma que cada niño entra al mundo con una naturaleza casta que está preparada para aceptar el monoteísmo y las virtudes morales, pero son los padres quienes arrastran a sus hijos, con una mala educación, hacia la perversión y la corrupción, y a veces hacia la infidelidad e hipocresía. (“Safinatul Bahar”, Vol 2, P. 373)
Esto es la consecuencia de la innegable influencia de los padres sobre el espíritu de los niños que, exaltados líderes del Islam han hecho cuantiosas recomendaciones a los padres, y que tanto han valorado sus esfuerzos.
El Santo Profeta (B.P.D.) del Islam dijo: “Respeten a vuestros hijos y enséñenles los buenos modales, de modo que vosotros recibáis la gracia divina y la salvación”. (Makarimul Ajlaq P. 255)
En otra oportunidad dijo: “Si educan a vuestros niños en los buenos modales y le brindan una correcta educación esto es mejor que ofrecer una parte de vuestra riqueza todos los días en el camino de Dios”. (Makarimul Ajlaq P. 255)
En otra narración citada del sello de los Profetas, dice: “Cuando alguien deja este mundo, su registro de acciones es sellado, y este último no puede ser modificado en su favor excepto por tres cosas:
1.- Si él ha realizado buenas acciones en esta vida y siempre ha brindado ayuda a la gente.
2.- Si él ha dejado conocimiento para que la gente se beneficie del mismo. 3.- Si ha dejado hijos honestos quienes implorarán por él. ( The way of perfection, Ahmad Amin P. 144 )
Cuando los padres cumplen con sus responsabilidades educando adecuadamente a sus hijos, pueden gozar plenamente sus derechos como tales, y disfrutar de la ventaja de tener una buena descendencia.
El Islam se dirige a los descendientes con una serie de recomendaciones acerca del buen trato hacia los padres.
Dice el Imam Sadiq (p.): “La bondad y la benevolencia a los padres son signos de las personas piadosas. Ningún acto de devoción religiosa complace tanto a Dios como el respeto a los padres”. (Misbahu Shari’a P. 48)
Dice el Santo Profeta (B.P.D.): “Una mirada de afecto de los hijos hacia los padres es considerado un acto de devoción religiosa”. (Kashaful Ghama, P. 243)
Dice el sexto Imam (p.): “Si deseas que Dios te agracie con una larga vida, complace y satisface a tus padres”.
El sello de los Profetas dice: “La satisfacción de Dios yace en la satisfacción de los padres, y Su ira en la de ellos.”
Dice el Imam Baqir, el quinto Imam (p.): “Existen cuatro cosas (virtudes), que de poseerlas, se recompensará a una persona con una casa en el cielo por gracia divina:
1.- Ocuparse de los huérfanos y proveerles refugio.
2.- Tener compasión por los inválidos y desamparados.
3.- Tener buen corazón y buena conducta hacia los padres
4.- Ser benevolente con los súbditos y sirvientes. (Kheesal-e Saduq Vol. I, Pág. 106)
La benevolencia hacia la madre de uno es la enmienda de los pecados.
El Islam considera la benevolencia hacia la madre de uno un camino provechoso para la expiación de los propios pecados, y hacerle el bien es como un medio de salvación para las faltas y atracción de la satisfacción de Dios. .,’
Un hombre se dirigió hacia el noble Profeta del Islam (E.P.D.) y dijo: “Oh, ¡Profeta de Dios!: Yo he pecado mucho en la vida, y he cometido un acto perverso. ¿Está la puerta del arrepentimiento abierta para mí, y Dios acepta mi penitencia?
El Profeta dijo: “¿Alguno de tus padres está vivo?” El dijo: “Sí, mi padre vive”. El Profeta dijo: “Entonces, ve hacia él y hazle el bien (de este modo tus pecados pueden ser perdonados). El se despidió y se retiró. Entonces el Profeta dijo: “¡Hubiera deseado que su madre también estuviese viva!” Queriendo significar que si su madre hubiese estado viva para recibir las bondades de su hijo, los pecados de éste habrían sido perdonados más rápidamente. (Buharil Annuar, Vol. 74, Pág.82)
La ira de la madre
En el Islam la ira e insatisfacción de la madre para con sus hijos son considerados medios de infortunio y destrucción de los mismos.
En algunas narraciones islámicas, se ha dicho explícitamente que aquéllos que maltratan a sus padres, nunca olerán el perfume del cielo, ni lograrán felicidad.
Un joven compañero del Profeta (B.P.) se encontraba enfermo y se vio obligado a permanecer en reposo. El Profeta fue a visitarlo y lo encontró seriamente grave y aprovechando los últimos momentos de vida, le dijo: “confiesa la unicidad de Dios y di “No hay más Dios sino Allah”.
El joven tartamudeó y no pudo pronunciar la sagrada frase. El Profeta le preguntó a una mujer que estaba presente: “¿Este joven tiene madre?”. Ella Respondió: “Sí, yo soy su madre”. El Profeta le preguntó: “Está usted insatisfecha con él?”. La madre dijo: “Sí, pues no me hablo con él desde hace seis años”. El Profeta le pidió que perdone los errores de su hijo. Ella dijo: “¡Oh, Profeta de Dios! Lo haré porque tú me lo pides”. Entonces el Profeta se volvió hacia el joven y dijo: “Ahora pronuncia la frase “No hay más Dios sino Allah”. El muchacho ahora pudo liberar su lengua y la pronunció! (Amali Toussi, Vol. Y, P. 62)
Dice el Imam Sadiq (p.): “Quien desee pasar fácilmente la agonía de la muerte, deberá actuar con benevolencia con sus parientes, y tratar a su madre con bondad. Entonces la agonía de la muerte se volverá fácil de soportar para él, y no sufrirá durante su vida de indigencia.” . (Amali Saduq, P.234)
Un hombre preguntó al Profeta acerca de la benevolencia hacia los propios padres. El Profeta repitió su recomendación de hacer el bien a los padres tres veces, pero ha dado prioridad al derecho de la madre sobre el padre. (Kafi, Vol. 2, Pág. 162)
Otra recomendación acerca de la madre
Un hombre llamado Zacaría-Ibn-Ibrahim dijo: “Yo era un cristriano que abrazó el Islam e hizo la peregrinación a la Casa de Dios. Tuve el honor de visitar al Imam Sadiq (P.) y le dije que recientemente me había convertido del Cristianismo al Islam. El Imam Sadiq (p.) preguntó: “¿Qué beneficio ha encontrado en el Islam para abrazarlo? Yo cité el versículo del Corán, el cual dice así:
“…Tú no sabías lo que eran la Escritura y la Fe, pero hemos hecho de él luz con la que guiamos a quienes queremos de nuestros siervos…” (Corán Sura 42:52)
El Imam (p:) dijo: “Así, Dios te guió hacia el Islam e iluminó tu corazón con Su Luz”
Entonces rezó por mí para que recibiera más guía.
Entonces le informé que mis padres y parientes permanecían siendo cristianos, y mi madre era ciega, entonces le pregunté:. ¿Es conveniente para mí que viva con ellos y tenga relaciones de parentesco? El Imam Sadiq (p.) preguntó: “¿Ellos comen cerdo? Dije: “No”. Entonces el Imam dijo: “No es incorrecto que te sociabilices con ellos” y agregó: “Ten cuidado de tu madre y sé benevolente con ella, y cuando muera debes arreglarle tú mismo las cuestiones de su funeral.”
Cuando volví de mi peregrinación a la Meca y llegué a Kufa, me mostré benevolente con mi madre tal como me lo había recomendado el Imam. La alimenté yo mismo, arreglé sus ropas, peiné su cabello y la serví de la mejor manera.
Cuando ella se enteró que yo cambié de creencia, ella dijo: “Hijo mío, en otros tiempos, cuando profesabas nuestra religión, no actuabas de este modo. ¿Cuál es la razón de tanto afecto desde que abrazaste el Islam?”
Le dije: “Un descendiente del Profeta (B.P.) me ha recomendado que actúe de este modo”
Ella dijo: “¿El es tu Profeta?
Le dije: “¡No! No vendrá otro Profeta luego del nuestro. El es un hijo del Profeta
Ella dijo: “Estas recomendaciones son las mismas a las de todos los profetas, pero tu religión es mejor que la mía. Guíame para volverme una musulmana. ”
Yo le enseñé el camino del Islam, y ella se hizo musulmana, realizó las oraciones del mediodía, la tarde, el crepúsculo y la noche. Pero se sintió enferma en medio de la noche. Yo me quedé junto a su cama y la asistí.
Ella dijo: “¡Hijo mío! repite para mí las palabras islámicas de fe”. Así lo hice y ella las repitió, y murió esa misma noche.
A la mañana siguiente, la ceremonia fúnebre fue realizada por un grupo de musulmanes según los ritos islámicos, y yo recité una oración por el cadáver y la enterré con mis propias manos. (Kafi, Vol. 2 P. 16, Buharil-Anuar, Vol.74)
Día de la madre
Un punto a mencionar aquí es que durante algunos años, el 16 de diciembre había sido escogido como el “día de la madre”, donde eran mantenidas ciertas ceremonias cada año. Los periódicos publicaban artículos acerca de esta ocasión, se componían poemas, y se hacían regalos a las madres por parte de sus hijos.
Esto es, por supuesto, una cosa linda, pero no es suficiente con realizar cada ceremonia y ofrecer regalos en apreciación a los esfuerzos de una madre.
Sin embargo, debe intentarse educar a las madres acerca de su importante responsabilidad y hacerles comprender que la administración de una familia y educación de los niños están entre las mayores y más ilustres ocupaciones, en comparación con otros trabajos que no son tan significativos.
Según Napoleón, una madre hamaca la cuna con una mano y el mundo con la otra.
Como ya hemos dicho, las obras laboriosas y esfuerzos prometedores de una madre pueden educar a un niño tal que podría producir una gran transformación en el mundo.
Las madres deberían tratar de ofrecer una sociedad honesta y niños bien educados, y tener especial cuidado con su fe y creencias, debido a que la experiencia nos ha mostrado que una descendencia incrédula no solamente es inútil a sus padres sino que, a veces, es también dañina y peligrosa.
Frecuentemente, leemos publicaciones que cuentan casos de jóvenes que han golpeado a su madre o su padre o peor aún que los han matado.
¿Por qué sucede esto? La experiencia nos dice que no existe otra razón para este tipo de ofensas y crímenes excepto la carencia de fe y la ausencia de bases espirituales que desencadena esto.
Si los padres desean obtener un beneficio tanto terrenal como celestial y eterno de sus niños, deberían dedicar total atención a sus asuntos y creencias religiosas de la misma forma que cuidan de su salud y educación.
Los hijos, también, deberían familiarizarse profundamente con sus obligaciones hacia sus padres, y recordar que la verdadera felicidad de los hijos depende de la aprobación sincera de sus padres.
Si los escritores, oradores y poetas adoptaran tal actitud hacia el “Día de la Madre” e informaran a las madres y sus hijos respecto de sus obligaciones básicas, entonces podremos decir que ellos han cumplido un servicio y una obligación.
Después de la muerte de la madre
La muerte de una madre es una pérdida irreparable, pero el orden de la creación, de acuerdo a la sabiduría de Dios, demanda que cada criatura viviente deberá dejar un día este mundo.
Uno debe permanecer satisfecho y sometido a la voluntad de Dios y su propio destino. Pero existen ciertas obligaciones que los hijos deben realizar luego de la muerte de su madre si es que ellos desean su propia felicidad.
En otras palabras, los derechos de los padres no cesan con su muerte, y estos derechos deben ser observados por sus hijos luego de la muerte de éstos.
Dijo el quinto Imam (p.): “Un hijo debe ser benevolente con sus padres mientras se encuentran con vida, y no debe sólo pagar su deuda en el momento de su muerte, rezar por su salvación y luego olvidarse de ellos totalmente. En tal caso, estos hijos serán incluidos por Dios en la categoría de aquéllos que se han tenido un mal comportamiento para con sus padres.” (Kafi, Vol 2, Pág. 130)
Lo que podemos concluir de ésta y otras narraciones islámicas es que si un padre o una madre han contraído una deuda, sus hijos deberán hacer uan esfuerzo para pagarla y rezar por su salvación.
Deberá dar limosna en nombre de ellos, alimentar a una persona necesitada para alegrar sus almas, prestarle cuidado y acariciar a un huérfano, realizar actos caritativos similares. La recompensa de tales actos será dada a los padres así como a sus hijos, y Dios los bendecirá y los agraciará por dichas acciones benévolas y caritativas. (Kafi, Vol 2, Pág. 127)

*Masuma Paz es Socióloga y Presidenta de la Unión de Mujeres Musulmanas Aergentinas (UMMA)(Extraído del libro The Status of Mother in Islam, por Seyed Mohammad Suhufi) Fuente: Unión de Mujeres Musulmanas Argentinas (UMMA)
tercercamino.com

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