LA ALQUIMIA DEL AMOR

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SHAFAQNA – La primera pregunta respecto a esta biografía que escribí respecto a ese siervo probo de Dios e integro místico como lo fue Yenâbe Shaij Rayab ‘Alî Jaîiât, que puede surgirles a los lectores, y especialmente a los discípulos de ese gran hombre, es: “El autor nunca vio a Yenâbe Shaij, y su rama de trabajo e investigación no es la biografía de personalidades, entonces, ¿por qué y con qué motivo se dispuso a realizar este trabajo?”.

La atracción de las palabras de Yenâbe Shaij:

Se narra que el Imam ‘Alî (P) expresó:

إنّ على كُلِّ حق حقيقةً ، وعلى كُلِّ صَوابٍ نوراً

“Por cierto que sobre toda realidad hay una realidad (superior), y sobre todo buen acto hay una luz”.1

A principios de mi adolescencia, y en un encuentro fortuito en la Mezquita de Yamkarân de la ciudad sagrada de Qom con uno de los adeptos de Yenâbe Shaij Rayab ‘Alî, comencé a apreciar a esa gran personalidad sin haberla visto. Vi en sus palabras destellos de verdad, luz y atracción, de lo cual se percibía el perfume de las palabras de los awlia’ o santos de Dios.

Hacía muchos años que abrigaba yo el deseo de que un día se compilaran las palabras de “ese querido que no tuvo instrucción”2, ese instructor de moral, ante quien cayeron de rodillas muchos profesores de la universidad y de escuelas religiosas, y de que tal obra estuviera a disposición de todos, en especial de la generación joven -que al principio del camino de la vida necesita intensamente algo como ello.

Sin lugar a dudas, si alguno de los discípulos de Yenâbe Shaij, de entre aquellos expertos escritores, se hubiera ocupado de tal preciada y constructiva tarea, hubiese tenido lugar hoy una obra mucho más completa que la presente, pero por la razón que fuera, ello no se realizó, y el caso es que ya fallecieron muchos de los discípulos de Yenâbe Shaij y aquellos que le acompañaron en su vida, que podrían haber desempeñado un provechoso papel en la elaboración de tal compendio.

Hace unos años sentí que la oportunidad estaba desapareciendo de a poco, y que, si en este período no se recopilaban las memorias de los adeptos de Yenâbe Shaij que aún se encuentran con vida, tal vez después ya no hubiese sido posible compilar su vida llena de enseñanzas, y así, los sedientos de la verdad se hubieran visto privados de poder familiarizarse con las realidades alcanzadas por este hombre celestial.

Así, comenté el tema con uno de los hermanos en la fe y le pedí que, tomando como punto de partida los temas básicos que yo había preparado respecto a Yenâbe Shaij, se entrevistara con sus adeptos y grabara sus recuerdos en cinta magnética.

Ello se llevó a cabo y luego las entrevistas se trasladaron al papel, y con la ayuda del Centro de Investigación de Astane Quds Radawi, fue ordenado e impreso con el nombre de Tandîs Ijlâs (“La Imagen de la Sinceridad”) en el mes de Jordad del año 1376 H.S. (Junio de 1997) por Publicaciones Dâr Al-Hadîz.

El libro Tandîs Ijlâs era bastante completo, y debido a la atracción de este hombre celestial, tuvo una formidable aceptación por parte de los lectores, especialmente por parte de la generación joven, de manera que en un corto período fue reimpreso once veces, y cien mil ejemplares se pusieron a disposición de los interesados.

A pesar de ello, al proseguir con la investigación, salieron a la luz puntos sorprendentes de la conducta espiritual y método de auto-desarrollo de Yenâbe Shaij. Esta vez, a pesar de la presión de muchos trabajos, por diferentes motivos tomé la decisión de ordenar yo mismo este compendio de forma que pudiera hasta cierto punto revelar la personalidad espiritual y el secreto del desarrollo y auto-formación de ese peregrino espiritual que alcanzó lo procurado. Por la gracia divina, el resultado de esa decisión fue el libro que ahora se encuentra en vuestras manos bajo el nombre de “La Alquimia del Amor”. A este respecto hay varios puntos que son dignos de considerar:

El método de redacción

Para compilar este libro, primeramente se procedió a revisar y poner en papel nuevamente todas las entrevistas que se realizaron con los adeptos de Yenâbe Shaij Rayab ‘Alî. Después, se extrajeron los puntos importantes y educativos contenidos en esas entrevistas y se distribuyeron a lo largo de cuatro partes: “Sus particularidades”; “La transformación especial”; “La auto-formación”; y “Su fallecimiento”. Luego de ello, comenzó la tarea principal de distribuir las secciones y ordenarlas.

Un punto importante que diferencia a la biografía de Yenâbe Shaij de otras, es el haber usado textos islámicos para confirmar las recomendaciones de Yenâbe Shaij y el hecho de cotejarlos con algunos de sus develamientos místicos. Asimismo, se hace mención de algunos develamientos místicos y carismas que tuvieron lugar para otros awlia’ de Dios porque se ajustaban al tema.

Otro punto es que los textos islámicos que se mencionan en cada tema, fueron citados generalmente con su fuente al pie de la página, para que quienes así lo deseasen pudieran dirigirse al tema que quisieran con las referencias del libro Mîzân Al-Hikmah.

Mucho más que una biografía

De esta manera, este libro sobre el fallecido Yenâbe Shaij, más que una biografía suya, llegó a ser un libro que indica el camino de la auto-formación y la manera de alcanzar el sublime objetivo de la humanidad, e incluso un remedio para el auto-desarrollo, que puede guiar al peregrino espiritual por el camino del Libro Sagrado y la Tradición de los Inmaculados, hacia la categoría de la gente de la Verdad.

El Imam Jomeini -que Allah esté complacido de él- en la introducción de su libro “La explicación del hadîz: Los ejércitos del intelecto y de la ignorancia”, a la vez que pone énfasis en la ineficacia de los libros que tratan sobre la moral en forma académica y filosófica, y la necesidad que tiene la sociedad de libros de moral de este estilo, escribe lo siguiente:

“A mi humilde modo de ver, la moral académica e histórica, asimismo la explicación literaria y científica y el comentario de los hadices realizados de esta manera, es desviarse del objetivo y de lo propuesto y alejarse de lo ya cercano. Lo importante en la ciencia de la moral y la explicación de los hadices relacionados a ello, o en la exégesis de las benditas aleyas que se refieren al tema, es que el escritor fije en las almas cada uno de sus propósitos mediante las albricias, la advertencia, la amonestación, el consejo, la recordación y llevar a la reflexión.

En otras palabras: un libro de moral debe ser una amonestación escrita y por sí mismo curar los males y los defectos, y no simplemente señalar el camino de la curación.

Hacer comprender las raíces de la moral y mostrar el camino de la curación no acercará a una persona al objetivo, ni dará luz a un corazón ensombrecido, ni corregirá un vicio. Un libro de moral es aquel que, mediante el estudio del mismo, el alma insensible se torna mansa, la impura se purifica y la tenebrosa se ilumina, y ello se da cuando el sabio a la vez que orienta, encamina, y a la vez que muestra el remedio, también es un curador y el libro constituye por sí mismo un remedio para la dolencia y no es una simple receta.

Las palabras de un médico espiritual deben ser consistentes para que sirvan de remedio, y no tener el juicio de una mera receta. Esos libros mencionados, conforman sólo una receta y no un remedio, e incluso me atrevería a decir que es dudoso que muchos de los mismos conformen siquiera una receta, pero es mejor no entrar en ese tema”.3

El apreciado lector comprobará que este libro sobre la vida de Yenâbe Shaij, no es solo una receta que prescribe el remedio, sino que en realidad tiene el juicio de un remedio y cura las dolencias del corazón, amansa los corazones y acerca al peregrino espiritual un poco más hacia el objetivo.

La consistencia de las fuentes de referencia

Tal como hemos señalado, las fuentes de referencia de esta biografía de Yenâbe Shaij, las conforman las conversaciones que se realizaron con sus discípulos y adeptos, y excepto algunos raros casos, todo lo registrado fue narrado de Yenâbe Shaij sin intermediario, y todos los narradores, ya sea que sus nombres hayan sido mencionados o que por alguna razón no se hubieran mencionado, son personas dignas de confianza de las cuales yo tengo la plena certeza de que sus palabras reflejan la verdad.

Un punto digno de considerar es que todo lo registrado en el texto del libro respecto a Yenâbe Shaij, son conversaciones con sus discípulos, si bien ello se cita sin mencionarse las referencias.

Otro punto es que al trasladar al papel los diálogos se ha puesto la máxima precaución y esfuerzo por transmitir las mismas expresiones, y por hacer las menos correcciones de estilo y gramaticales posibles.

Los grados de la gente de la mística

La mayor cualidad de Yenâbe Shaij es haber alcanzado la alquimia del amor a Dios. Él era especialista en esa práctica4 y por eso mismo su biografía lleva el nombre de “La alquimia del amor”. Haciendo uso de dicha alquimia, Yenâbe Shaij alcanzó la realidad del tawhîd. En la Tercera Sección de la Tercera Parte leerán que Yenâbe Shaij dijo:

“La realidad de la alquimia es alcanzar a Dios mismo… El amor a Dios es el último grado de la servidumbre a Dios… El eje de referencia del valor de las acciones, es el amor a Dios, Glorificado Sea, que posee aquel que realiza tales acciones…”

Pienso que cada persona que lea la historia de la vida de Yenâbe Shaij, podrá verificar que en verdad llegó a alcanzar la alquimia del amor a Dios. Mediante el amor a su Creador, logró estados de perfección y posiciones espirituales que no sólo son difíciles de imaginar para nosotros, sino que incluso es imposible.

Tal vez sucediera que el hecho de no alcanzar a comprender la posición de la gente de la mística, provoque que personas desinformadas lleguen a negar ello. Por eso, el fundador de la República Islámica de Irán, el Imam Jomeini -que la complacencia de Al·lah sea sobre él- advirtió a su querido hijo Ahmad al respecto y le dijo:

“¡Hijo mío! Lo que en primer lugar te aconsejo es que no niegues la posición de las gentes de la espiritualidad y la mística, puesto que ese es el proceder de los ignorantes. Y aléjate de los que niegan la posición de los awlia’ puesto que esos son los salteadores de caminos de la Verdad”.5

Y en sus consejos a la esposa de Hayy Ahmad, dijo:

“No pretendo declarar puros a los que invoquen ello, puesto que “cuántos mantos de ascetas hay que merecen el fuego”. Lo que quiero es que no niegues el fundamento de la espiritualidad. Esa misma espiritualidad que es mencionada en el Libro Sagrado y en la Tradición, y que los detractores no toman en cuenta, o se ocupan del tawhîd del común de la gente. Yo te aconsejo en primer lugar, salir del grueso velo de la negación, lo cual impide todo desarrollo y paso positivo. Ese paso no conforma la perfección, pero si abre el camino hacia ella…

En cualquier caso, mediante el espíritu de la negación no se puede encontrar el camino hacia la espiritualidad. Aquellos que niegan la posición de los místicos y los grados de los peregrinos espirituales, desde que son ególatras y vanidosos, no consideran como parte de su ignorancia aquello de lo que no tienen conocimiento, para no hacer mella en su vanidad y engreimiento”.6

Personas que no son factibles de llegar a conocer

Los grados de las gentes de la mística, constituyen estados de perfección que no son factibles de ser descriptos y explicados para la mayoría de la gente. A este respecto se ha narrado un bello hadîz del Imam As-Sâdiq (P) en el que expresó:

لا يقدر الخلائق على كنه صفة اللَّه عزّ وجلّ ؛ فكما لا يَقدِر على كنه صفة اللَّه عزّ وجلّ فكذلك لا يقدر على كنه صفة رسول اللَّه صلى الله عليه وآله، وكما لا يقدر على كنه صفة الرسول صلى الله عليه وآله فكذلك لا يقدر على كنه صفة الإمام عليه السلام، وكما لا يقدر على كنه صفة الإمام عليه السلام كذلك لا يقدر على كنه صفة المؤمن

“Las criaturas no pueden inferir la esencia de los atributos de Dios, Imponente y Majestuoso. Así como no pueden entender la esencia de los atributos de Dios, Imponente y Majestuoso, tampoco pueden entender la esencia de los atributos del Mensajero de Dios (BP). Así como no pueden entender la esencia de los atributos del Mensajero de Dios (BP), tampoco pueden entender la esencia de los atributos del Imam (P). Así como no pueden entender la esencia de los atributos del Imam (P), tampoco pueden entender la esencia de los atributos del creyente”.7

Cuando el ser humano alcanza el grado de la aniquilación en Dios, se convierte en su califa y representante en el mundo de la existencia. Es en esa situación que no es posible analizar y describir sus estados de perfección. A este respecto, tal como lo vimos en las palabras del Imam As-Sâdiq (P), no hay diferencia entre el Mensajero (BP), el Imam (P) y el creyente. Según esto, no será sorprendente si decimos que la posición y grados de perfección de personas como Yenâbe Shaij no son factibles de ser descriptos.

Uno de los discípulos de Yenâbe Shaij, que es una persona por la cual siento un profundo aprecio desde hace muchos años, y de quien se ha transmitido numerosas veces a lo largo de este libro, expresa lo siguiente respecto a la posición de Yenâbe Shaij:

Un día Yenâbe Shaij me dijo:

“¡Fulano! En este mundo nadie me conoció, pero seré conocido en dos oportunidades. Una cuando el doceavo Imam -que Al·lah apresure su manifestación- se presente, y otra en el Día de la Resurrección”.

Así, vemos que hacer conocer en su forma real los estados de perfección espiritual de Yenâbe Shaij, no conforma una tarea que este libro u otros semejantes puedan realizar, pero el mayor efecto que la compilación de un libro sobre Yenâbe Shaij puede llegar a tener, es brindar luz de una forma general sobre las particularidades de su vida, el secreto de haber alcanzado los grandes estados de la gente de la espiritualidad y de la mística, y su proceder en la enseñanza y la educación, lo cual por sí mismo constituye una labor valiosa y grande que por merced de Dios, el Agraciador, pudo tener lugar. Agradecemos a Al·lah por habernos brindado el éxito de poder llevar a cabo ello. Tal vez este escrito pudiera servir de introducción para que se concrete la predicción de Yenâbe Shaij acerca de que se llegará a conocerle en forma general después de su muerte, tal como transmitiera su hijo, respecto a que él una vez expresó:

“Nadie me conoce. Y es después de mi muerte que me conocerán”.

Muhammad Ray Shahri

22 / 4 / 1999

  • 1. Al-Kâfî, t.2, p.54, h.4; Mîzân Al-Hikmah, 13, 6520, 3962, 20838.
  • 2. En alusión a los versos del poeta Hâfedz que dicen: “Mi querido que no ingresó a escuela alguna, ni escribió palabra alguna, pero que, con una indicación, se convirtió en instructor de cien maestros”.
  • 3. La explicación del hadîz: Los ejércitos del intelecto y de la ignorancia.
  • 4. Ver en la Tercera Sección de la Tercera Parte: “La mayor habilidad de Yenâbe Shaij”.
  • 5. Sahife-ie Nûr, t.22, p.371.
  • 6. Ibíd., t.22, p.348.
  • 7. Mîzân Al-Hikmah, 1, 390, 289, 1400.

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