GHAYBAH (La maledicencia)

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SHAFAQNA – La maledicencia

¿Por qué  la gente habla de los demás?
La justificación que a veces damos para esto es quizás la falta de información de su prohibición a pesar de todas las enseñanzas acerca de los versículos y hadices que nos advierten acerca de este tema. Esta es la mínima excusa que dan aquellos que habitualmente se imbuyen en este pecado. Quizás les parece que este tipo de pecados no afecta su nivel espiritual, puesto que no es muy visible. Si Satanás les insinúa que consuman licor o cometan adulterio con una mujer incasta no le obedecerían porque es un pecado que aparentemente es visto por la sociedad como algo muy bajo. Para ellos este es uno de los pecados más evidentes.
Si la gente hubiera recurrido a su poder intelectual y buscara la luz que yace en ellos habrían encontrado una diferencia muy distante entre estos dos pecados. No, no se pueden comparar los pecados que  desautorizan el derecho de Dios, Alabado sea, especialmente y que pisotean el honor de sus siervos, porque el honor  vale más y es más precioso que la riqueza material. Entre más valioso sea algo, mayor es el pecado que lo viola como veremos más adelante.
Me gustaría  mencionar una serie de frases acerca de la ghaybah (maledicencia o murmuración) para que veamos como el Corán y la Sunnah lo han prohibido, como el intelecto nos lleva a esta conclusión, denominándolo Kashf al Reeba an Ahkam al-Ghayba (remover la duda acerca de las normas relacionadas con la maledicencia), luego hablaremos de la relación de esta con la envidia, y por ultimo hablaremos acerca de la comunicación, la exhortación del amor y la armonía. Este pequeño libro ha sido organizado con una introducción, los capítulos y una conclusión.
Acerca de su definición y un grupo de prohibiciones que llevan consigo amonestaciones, aquí mostramos algunas de ellas:
Decimos que la ghaybah es una expresión que tiene dos definiciones:
Una de ellas es muy conocida: Ghaybah es mencionar el estado o condición de alguien cuando esta persona de la cual se habla no está presente, es decir en su ausencia, sabiendo que a ella le disgustaría saber que se dice esto de ella, atribuyéndole algún defecto para subestimarlo y hablar mal de él.
El otro significado es atraer la atención de alguien comentando algo de alguien, cosa que con la cual esta persona detesta ser identificado o que se le atribuya. Esta es mas general que la primera debido a que la ghayba no se refiere únicamente a hacer pronunciamientos verbales (es decir puede ser en forma de gesticulaciones).
El Profeta Muhammad le preguntó a sus compañeros: “¿Acaso saben lo que es la ghaybah?”, estos respondieron; “Al-lah y Su Mensajero saben mejor”. El dijo; “Es cuando dicen algo acerca de vuestro hermano lo cual el detesta que se diga de él”, luego le dijeron al Profeta: “Supón que lo que digo acerca de mi hermano es verdad”. Él dijo: “Si lo que dices es verdad, eso es ghaybah, y si no lo es entonces es calumnia”. [1]
Algunas personas mencionaron el nombre de un hombre en presencia del Profeta (BP), diciendo: “Que débil es.” El profeta dijo: “Han hecho maledicencia de vuestro compañero”. Luego dijeron: “O Mensajero de Dios, lo que hemos dicho de él es verdad”, él dijo: “Si le adjudican algo que no es verdad, estarían calumniando”.[2]
Existe consenso acerca de que la ghayba es un pecado. Es un pecado capital basándonos en  el Corán y en la Sunna Divina.
Dios Todopoderoso claramente dirige nuestra atención hacia este tema en el Corán, haciendo una similitud entre  aquel que es acusado de comer la carne de su hermano muerto. Dice “ O…49;12.
El Mensajero de Dios dijo: “Un Musulmán tiene prohibido lastimar a otro musulmán, sea derramando su sangre, hurtandole algo de sus pertenencias o hiriendo su honor”. [3]
Yabir ibn Abdul-lah al-Ansari y Abu Sa´id al-Khudri dijeron: “Dijo el Profeta: Tengan cuidado con la murmuración porque la murmuración es peor que el adulterio. Un adultero se arrepiente y es posible que Dios acepte su arrepentimiento, pero aquel que hace maledicencia no es perdonado a menos que primero lo perdone aquel de quien ha hablado”.[4]
Se cita del Profeta que dijo: Los ángeles escribas reportan las acciones de un siervo de Dios y este posee una luz similar a los rayos del sol que permanecen hasta que llegan a los cielos inferiores en tanto que los ángeles escribas piensan profundamente acerca de sus acciones y dan testimonio de él. Pero cuando llegan a la puerta, el ángel a cargo dice, “! Golpeen el rostro del dueño de estas acciones!, estoy a cargo de monitorear la murmuración; mi Señor me ha ordenado  no dejar ingresar ninguna buena acción de aquel que cometió maledicencia (murmuración, hablo mal de los demás)”.[5]
Anas ibn ´Azib ha dicho: “El Mensajero de Dios nos dio un sermón una vez hasta que las mujeres libres en su casa lo escucharon. Él Dijo, “O compañeros que han creído en la lengua más no en el corazón. No hablen de los demás y no se fijen en los defectos de los demás porque si alguien hace esto Al-lah también detallará sus defectos, y si Dios lo hace hará públicos sus defectos aunque se encuentren escondidos en sus hogares”.[6]
Sulayman ibn Yabir dijo: “me fui a ver al Profeta de Dios (BP) y le dije: “Enséñame algo bueno con lo que Dios me beneficie”, el Profeta dijo: “No subestimes ninguna buena acción aunque sea darle un vaso de agua a alguien que lo necesita,  o cuando te encuentres con tu hermano lo recibas con una sonrisa. Pero cuando se aleje no hagas maledicencia de él””.[7]
Anas ibn Malik dijo: “El Profeta de Dios nos dio un sermón cierto día y habló de la usura, haciendo énfasis en lo grande que es este pecado. Luego dijo: “Un dírham que se obtenga por medio de la usura es considerado por Dios peor que 36  actos de adulterio que un hombre cometa. La peor clase de  usura es cuando uno habla mal del honor de un musulmán””.[8] (Tanbih al-Khawatir, vol. 1, p. 116)
Yabir dijo; “Estábamos junto al Profeta de Dios cuando nos acercamos a dos tumbas en las cuales había gente siendo atormentada. El profeta dijo: No están siendo atormentado por haber cometido un pecado capital. Uno de ellos solía hacer maledicencia de la gente. El otro no se purificaba después de orinar. Luego dijo pidió dos hojas de una palma y plantó cada una en una tumba respectivamente. Luego dijo; “Esto aliviará su tormento en tanto que no se sequen”[9]
Anas dijo: “El Mensajero de Dios (BP) le ordenó a la gente que ayunaran y luego dijo, “Nadie romperá su ayuno hasta que yo le de permiso”: La gente ayunó y cuando anocheció llegó un hombre y dijo, “O Mensajero de Dios he mantenido mi ayuno; por lo tanto dame permiso para romperlo”, y el Profeta le dio permiso. Luego llegó un hombre y dijo “O Profeta de Dios, dos mujeres jóvenes de nuestro clan han mantenido su ayuno pero les da vergüenza acercarse a ti; así que por favor dales permiso para romper  su ayuno. El Profeta se alejó de él, el hombre de nuevo le hizo la petición y el Profeta dijo, “Ellas no mantuvieron su ayuno. ¿Cómo puede alguien ayunar en tanto que come carne de ser humano?” Ve y diles que si era que ayunaban entonces que vomiten para que vean”. El hombre regresó donde las mujeres y les narró lo que dijo el Profeta. Cada una vomitó un coagulo de sangre. El hombre retornó donde el Profeta y le dijo lo que vio. El Profeta dijo; “Juro por Dios, Aquel que tiene mi alma en sus manos que si estos coágulos se hubieran quedado en el estomago de estas dos mujeres habrían sido consumidas por el fuego.” Otra versión de este suceso dice que cuando el Profeta se alejó del hombre, este retornó y le dijo: “O Mensajero de Dios, por Dios que casi que ellas mueren de hambre y sed”. El Profeta le dijo al hombre que le trajera a estas dos mujeres y les ordenó que vomitaran. Cada una vomitó tanta sangre que llenó una vasija. Luego dijo: “Estas mujeres se abstuvieron de lo que Dios les ha permitido y rompieron su ayuno con lo que Dios les ha prohibido. Se sentaron juntas y comieron carne de gente”.[10]
También se ha dicho que: “Aquel que consuma la carne de su hermano en esta corta vida le será traída la  carne en la otra vida y se le dirá, ¡Cómela muerto así[11] como la comías cuando estabas vivo:” comerá , gritará y se enfadará con indignidad”.
El Mensajero de Dios una vez apedreó a un hombre por haber cometido adulterio. Alguien le dijo a su amigo, “Este hombre ladraba como los perros[12]”. El Mensajero de Dios les trajo una carroña y les dijo, “Coman de ella”. Estos dijeron, “O Mensajero de Dios, como nos pides que comamos carroña mal oliente”. Él dijo, “Ustedes acaban de comer la carne muerta de vuestro hermano y esta es mas mal oliente  que la carroña”.
El Imam Sadiq (a.s.) dijo: “La maledicencia es prohibido para todo musulmán. Consume las acciones así como el fuego consume la madera”.[13]
Al-Sadiq narró de sus abuelos citando al Imam Alí (a.s.) que el Mensajero de Dios dijo (P):
“Cuatro personas le aumentarán el sufrimiento a los habitantes del fuego: Se les dará a beber de agua hirviente del infierno. Se lamentarán tanto que la gente del infierno se dirán unos a otros, “Que sucede con estos cuatro que nos lastiman más de lo  que ya sufrimos aquí”? Uno de ellos  estará colgando de un ataúd hecho de madera ardiente y un hombre correrá con él. La boca de un hombre emitirá sangre y pus. Y un hombre comerá su propia piel. Se le dirá al hombre del ataúd, “¿Qué sucede con ese hombre, puesto que aumenta nuestro sufrimiento?”. Él dirá, “Este hombre murió debiéndole dinero a la gente; no tenía la intención de pagar o de cumplir con su deber ante ellos”. Luego se le dirá al hombre que corre con él, “¿Qué sucede con  ese hombre que nos hace sufrir?”. Dirá, “Ese hombre no le preocupaba si la orina caía en su cuerpo (no practicaba la tahara). Luego se le dirá al hombre de cuya boca sale pus y sangre, “¿Qué sucedió?”  Dirán que este hombre solía hacer mímica de la gente. Observaba cualquier defecto de los demás y luego lo imitaba”. Luego se le dirá al hombre que come su carne, “¿Qué sucedió?”. Dirán, este hombre solía comer la carne de la gente por medio de la murmuración y la maledicencia (la ghayba).[14]
Dijo el Profeta Muhammad (P): Todo aquel que se dedique a hablar de su hermano para descubrir sus defectos habrá colocado su primer paso en el infierno y Dios le revelará sus faltas a toda la creación”.[15]
Todo aquel que hable a espaldas de un musulmán hará que  sus buenas acciones le sean anuladas y que se invalide su ablución, si muere en ese estado, será considerado como aquel que hizo permitido lo que Dios prohibió.[16]
Dijo el Mensajero de Dios (P):
Sentarse en una mezquita para esperar la oración es  adoración siempre y cuando no se cometa algo horroroso. Le preguntaron, “O Mensajero de Dios, que es eso horroroso?”. El Profeta dijo: La Ghaybah.[17]
El hijo de Abu Umar narró de Abu Abdul-lah (a.s.) que dijo: “Aquel que diga lo que ve en un creyente con sus propios ojos y escuchó con sus propios oídos será incluido entre aquellos de quienes Dios ha dicho, 24;19
Al-Mufaddal cita de Abdul-lah ibn Umar que Abu Abdul-lha dijo : “ Aquel que narre una historieta acerca de un creyente con la intención de deshonrarlo, de poner por el suelo su prestigio y hacer que la gente piense mal de él, Dios lo quitará su protección y lo dejará bajo la protección del Demonio, e inclusive Satanás no aceptará protegerlo”.[18]
Dios Todopoderoso inspiró a Moisés hijo de Imran: si un murmurador se arrepiente será el último en entrar al Paraíso y si no se arrepiente será el primero en entrar al infierno (Masabih al-Shari´a, p. 205)
Se narra que Jesús (la paz sea con él) caminaba junto a sus discípulos y pasaron cerca de un perro muerto. Los discípulos dijeron, “¿Qué mal que huele “, Jesús dijo, “Que blanco que son sus dientes.[19] Es como si el profeta quería evitar que hablaran mal del perro, llamando su atención para que mencionaran lo mejor de las criaturas de Dios.
Se ha indicado con respecto a la interpretación de este versículo de Dios Todopoderoso: “104: 1 que el chismoso es aquel que calumnia a la gente, en tanto que el murmurador es aquel que come la carne viva …
(ver la continuación en archivo pdf)

[1]Tanbih al-Khwatir, Vol. 1, p. 118. Al-Targuib wal Tarhib, vol. 3, p. 515.
[2]Ad-Durr al-manzur, vol. 6, p. 96
[3]Tanbih al-Khawatir, vol, p. 115.
[4]Tanbih al-Khawatir, vol. 1, p. 115. Irshad al-Qulub, p. 116.
[5]Al-Targuib wal Tarhib
[6]Tanbih al-Khawatir, vol. 1, p. 115.
[7]Tanbih al-Khawatir, vol. 1, p. 115.
[8]Tanbih al-Khawatir, vol. 1, p. 116
[9]Tanbih al-Khawatir, vol. 1, p. 116
[10]Ihya Ulim ad-Din, vol. 3, p. 134, Ad-Durr al-manzur, vol. 6, p. 96.
[11]Ihya Ulim ad-Din, vol. 3, p. 135
[12]Tanbih al-Khawaatir, vol. 1, p. 116.
[13]Misbah al-Shar´iah, pp. 204-205
[14]Iqbal ´Amal, p. 294.
[15]Iqbal al-´Amal, p. 337.
[16]´Iqbal al-´Amal, p. 332.
[17]Al-kafi, vol. 2, p. 257
[18]Al-Kafi, Vol. 2, p. 358; ver también al-Ikhtisas, p. 32
[19]Tanbih al-Khawatir, vol. 1, p. 117.
Traducido por Abdul Karim Orobio

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