Islam, Occidente y Los Derechos Humanos

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SHAFAQNA – Sin tener en cuenta la negligencia que existe en las dos visiones de los derechos humanos, la islámica y la occidental[1], en este artículo nos abocaremos a encontrar las similitudes y diferencias entre lo que se conoce como ‘derechos humanos occidentales’ reflejados en la Declaración de los Derechos Humanos, así como sus convenios adjuntos, y lo que es llamado ‘derechos humanos islámicos’. Sin embargo, el énfasis se pondrá en las similitudes, las divergencias solo se explicarán brevemente. Lo que nos hace poner más énfasis en las similitudes es que, como en otros períodos, las necesidades del hombre en la era presente son la paz y la reconciliación entre las religiones y las naciones. Esto está confirmado por el hecho de que, en los últimos años, el diálogo entre las religiones —particularmente entre el Islam y el Cristianismo— se han incrementado y las reuniones sostenidas han jugado un papel innegable en unir a los seguidores de las grandes religiones y en establecer lazos entre filósofos, teólogos y expertos cristianos e islámicos.

Por otra parte, el mensaje[2] del presidente de la República Islámica de Irán al pueblo americano junto con su teoría sobre el diálogo entre las civilizaciones hace a los pensadores conversar aún más sobre el tema y considerar mejores conexiones para la satisfacción mutua, y lo que se consideran los lazos de la ley internacional a través de dichas reuniones. Otro factor que prueba la necesidad de investigar sobre este tema es que veinte años después del surgimiento de la Revolución Islámica, y a pesar de los mensajes de aliento del fundador de la República Islámica de Irán, el Imam Jomeini, así como de los discursos del presente líder de la Revolución el Ayatolá Jamenei, —todos sobre las ideas comunes de las religiones y civilizaciones—, y a pesar de todo lo que el presidente ha notificado al mundo en el último año y medio, todavía algunos tiranos y políticos del mundo están tratando de sofocar la Revolución y la República Islámica. Ellos no aceptan el reclamo de independencia y libertad de la República Islámica de Irán con su invitación a observar los derechos de las personas oprimidas y subyugadas del mundo, especialmente los oprimidos en Palestina. Con el objetivo de satisfacer sus intenciones coloniales y hegemónicas, excitan los sentimientos del público en contra de nuestro gobierno y sus principios ideológicos. En consecuencia, es nuestra obligación y un compromiso para los buscadores de la verdad y la realidad, los verdaderos aspirantes a la prosperidad humana y defensores de la paz del mundo y los acuerdos entre las religiones y el diálogo de las civilizaciones, identificar los lazos entre las religiones y las culturas en todo el mundo y aplicarlos como un antídoto en contra de la propaganda hostil y anti-humana del imperialismo internacional y el sionismo que vive en hostilidad y discordia entre las naciones.
2. Enfoques posibles
Los estudios comparados de los derechos humanos occidentales e islámicos se han ampliado por años y se han escrito muchos libros y artículos sobre el tema. Los expertos occidentales e islámicos sostienen tres enfoques generales:
El primer enfoquees la del rechazo total o la aprobación completa. Algunos pensadores islámicos rechazan las opiniones vertidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, creyendo que ésta tiene raíces en las pasiones y concupiscencia humana e incluso la consideran una apostasía, y buscan tales derechos únicamente en el Islam. En contraste con ellos, algunos defensores de los derechos humanos occidentales a veces juzgan las enseñanzas del Islam como incompletas y aún injustas. Ellos desaprueban la propia esencia del Islam o creen que ciertos temas se limitan tan sólo a ciertos períodos y lugares.
Los admiradores de la civilización occidental, que están en todo lugar incluyendo el propio mundo islámico, sostienen el segundo enfoque. Ellos son creyentes pero no reconocen nada excepto la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Aquellos que creen en religiones tales como el Islam piensan que la cuestión de los derechos humanos es algo fuera del dominio de la religión y si bien creen que la religión tiene algunas responsabilidades en este mundo, consideran esta categoría como algo que todavía no había alcanzado un nivel de madurez durante el surgimiento de las religiones. Además, las religiones, en su opinión, son únicamente expresiones de las enseñanzas generales divinas, y si las religiones han hablado de esto, fue solamente de manera acorde a su propia época, y estas enseñanzas nunca pueden ser generalizadas a todos los períodos incluyendo el nuestro. Entre estos, los más religiosos son aquellos que creen que la religión es demasiado elevada para intervenir en tales problemas, sobre los cuales, según sus opiniones, la religión no tiene responsabilidad alguna y sobre los que Dios ha otorgado libre albedrío a los mismos seres humanos. Este enfoque sostiene que la religión está separada de la política y no considera que ello sea una falla sino una perfección de la religión. Este grupo considera que el ámbito de la religión es demasiado valioso para interferir en los asuntos de este mundo. Sin embargo, lo que les ha hecho enfrentar ciertas dificultades son algunas divergencias que existen entre la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el texto coránico y las realidades religiosas. Al final de este artículo, se abordarán estos casos.
El tercer enfoquees el que se ubica entre ambos, descubriendo las similitudes y conexiones entre los derechos humanos occidentales y los islámicos en las fuentes, sustancias y fundamentos de cada uno, comprendiendo que las similitudes son mayores a las discrepancias.
3. El enfoque de este artículo
Este artículo adhiere a este último enfoque, y se propone demostrar que los derechos enumerados tienen cosas en común, incluso en su origen o fuente, aquello que constituye su infraestructura teórica e ideológica global. Es necesario aquí dar una breve explicación sobre tres términos: recursos legales, fundamentos y materiales. Como se requiere para las normas legales escritas, primero tenemos que conocer las fuentes, después extraer/deducir los principios legales, y finalmente ocuparse de la recopilación del material legal[3]. Por ejemplo, uno de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos declara que todas las personas son iguales ante la ley. Este artículo tiene un contenido que es la justicia. La justicia tiene una base que se origina en los puntos de vista ideológicos y generales, que son conocidos como fuente.
4. Fuente común y general de los derechos humanos occidentales e islámicos
El origen de la aparición de los derechos parece ser diferente en las escuelas basadas en la revelación divina y las materialistas. Los juristas que no adhieren al origen divino de los derechos sostienen que éstos han tomado forma por la consciencia y la razón del hombre, que puede distinguir, en el dominio social y personal, entre el bien y el mal. Por ejemplo Jean-Jacques Rousseau en su obra “Emilio” (o “De la educación”), considera la consciencia como un instinto eterno, divino, una voz celestial interna, un juez justo y benevolente que distingue entre el bien y el mal. Por su parte, los seguidores de los profetas creen que son estos quienes han revelado estos derechos a los seres humanos por orden de Dios. Sin embargo, parece que estas dos perspectivas no son contradictorias y se complementan una con la otra. Dice el Sagrado Corán sobre el ser humano: “¡Por un alma y Quien la creó de forma armoniosa y equilibrada!, inspirándole lo que la corrompe y el temor que la mantiene a salvo”. [Sura 91:7-8].
Estos versículos hablan claramente sobre la inspiración esencial que Dios le ha conferido a cada individuo, mostrándole el camino del bien y del mal. En consecuencia, desde la perspectiva del Corán, el ser humano o la consciencia, a través de la inspiración divina, puede distinguir entre los caminos del bien y del mal. Por otra parte, la inspiración es una categoría sublime que puede ser contenida solamente por las almas e intelectos superiores. En otras palabras, la revelación y la profecía, constituyen la cima del crecimiento de la razón humana y es una prerrogativa de esas almas superiores y de su extraordinario raciocinio. Por eso, nuestros eruditos han llamado al último profeta, “la Razón Universal”. En lugar de inducir a contradicciones e inconsistencias entre estas dos fuentes, es mejor encontrar los nexos comunes entre ellas, que son el énfasis en el alma humana, la razón y la consciencia. Por supuesto, la única diferencia significativa es que en las escuelas de inspiración divina el alma humana y el intelecto se han desarrollado de manera tan extraordinaria y excepcional en ciertos seres humanos superiores —que en realidad son los Profetas (P)—, que los ha hecho merecedores de recibir la revelación divina. Las escuelas divinas han puesto en realidad el énfasis en el intelecto humano, un intelecto que con la ayuda de la revelación divina, es capaz de captar directa y completamente la realidad y lo correcto. Mientras que es posible que existan errores y deficiencias en los trabajos de otros intelectuales, incluso en aquellos filósofos, juristas y pensadores que han innovado y fundado nuevas escuelas de pensamiento. Esta opinión también se verifica en las ideas de los precursores del pensamiento innovador de occidente. En otra parte de su obra Rousseau dice:
“Para descubrir la mejor ley posible para la gente, es necesario recurrir a la razón (general) universal. Una razón que ve las pasiones humanas pero no es afectada por ellas, que conoce bien la naturaleza pero no tiene relación con ella, y cuya prosperidad no es la nuestra pero nos ayuda a obtener la prosperidad”[4].
Añadimos a esto que esta razón universal, con las características que menciona Rousseau, está personificada en los Profetas (P), aunque el sentido del texto de Rousseau implica que tenía a Dios en mente.
5. Principios comunes
a. Unidad de la humanidad
El fundamento y principio de la primera declaración de derechos humanos fue la unidad del género humano. Esta opinión no solo no es diferente a la religiosa, sino que se puede decir que está directa o indirectamente tomada de ella. Dado que el Sagrado Corán se dirige al hombre con expresiones tales como: “Oh humanidad”, “oh hombres”, “oh gente” y similares, podemos entender que, en la concepción coránica, los seres humanos son una unidad. Esta afirmación también está confirmada por el versículo que dice: “¡Oh gentes! En verdad, os hemos creado de un macho y una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus para que os conozcáis…” [Sura 49:13].
Por otra parte, lo que nos ha llegado a través de las palabras y actos del Noble Profeta (BP) y nuestros otros líderes religiosos son una confirmación de tal afirmación. Nos referimos por ejemplo a esta famosa frase del Profeta (BP): “Todos vosotros provenís de Adán, y Adán proviene de la tierra”. Lo consignado por escrito en la Declaración de los Derechos Humanos se origina la ideología dominante en la época en que ella fue redactada. O sea, después de la Segunda Guerra Mundial, los redactores de la Declaración de los Derechos Humanos creían que la familia humana es una unidad con beneficios y pérdidas en común. Esta opinión se origina en su manera de ver el mundo, lo que condiciona la manera de ver y entender la realidad. La teoría de la unidad de la humanidad está basada en la realidad de la creación. Aquí arribamos al vínculo entre los derechos humanos islámicos y occidentales ya que también en opinión del Islam la familia humana es una unidad que conlleva beneficios y desventajas similares.
b. La dignidad esencial del hombre
Otra fuente común de los derechos humanos desde la perspectiva islámica y occidental es el honor y el valor inherentes a la condición humana. “En verdad hemos honrado a los hijos de Adán”(Corán, 17:70).
En el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se reconoce la dignidad intrínseca de todos los miembros de la familia humana y se habla de su honor y valor. Creemos que esta Declaración ha sido directa o indirectamente afectada por las enseñanzas del Corán o, cuando menos, que ambas son compatibles con la razón y el intelecto sublime de los seres humanos. Una diferencia profunda que creemos existe entre ambas, es que una está originada directamente en la revelación, mientras que la otra está conectada a la fuente de la revelación a través de varios vínculos.
c. El individuo y la sociedad
Entre los otros puntos de contacto entre los derechos humanos tal cual los entiende el Islam y occidente, está el problema del individuo y la sociedad, así como la identidad personal de los seres humanos. Sin tener en cuenta las discusiones teóricas y filosóficas relacionadas a la autenticidad del individuo y de la sociedad, en los derechos humanos occidentales e islámicos, siempre se piensa acerca de los medios y las instituciones que protegen los beneficios de uno en contra de las violaciones del otro. Lo que es interesante es que la contradicción entre los miembros de la sociedad significa el conflicto de un individuo con otro individuo sobre aquello a lo que tienen derecho, mientras que el conflicto entre los beneficios de la sociedad y los individuos puede ser resuelto por las instituciones sociales. Esta experiencia de miles de años de antigüedad, ha hecho que el hombre instituyera el gobierno, dándole poder y legitimidad con el propósito de dar orden a las relaciones de los individuos entre sí y con la sociedad. Existen muchas similitudes y vínculos entre las leyes humanas escritas y lo que está consignado en el Libro (El Corán) y en la Tradición que, en aras de la brevedad, no mencionaremos en este trabajo.
6. Material común
Además de lo discutido con anterioridad respecto de las fuentes, principios y origen de los derechos humanos, también se pueden encontrar otros puntos en común entre los derechos humanos islámicos y los occidentales. Se pueden mencionar, por ejemplo, estas tres cuestiones: a. la vida, b. la libertad y c. la justicia.
a. La vida
Algunos eruditos islámicos dividen la vida en dos, la parte material y la parte espiritual, y piensan que la atención a la vida espiritual presente en el Islam y la indiferencia hacia ella en los derechos humanos occidentales es un indicio de superioridad de aquellos sobre éstos. Sin embargo, parece que, para ambas partes, cuando se habla sobre el derecho a la vida se está hablando del período usual de tiempo de los seres humanos que nacen y mueren. El reconocimiento de este tipo de vida (la vida material) está entre los vínculos que conectan los derechos humanos occidentales e islámicos. El derramamiento de sangre y el homicidio son tan nocivos desde el punto de vista islámico que matar a un ser humano está considerado como matar a toda la humanidad, como dice el siguiente versículo: “…Quien matara a un ser humano sin que este haya cometido un crimen o corrompido en la tierra, es como si hubiera matado a toda la humanidad…” [Sura 5:32]. Esto se refiere al concepto convencional de homicidio, aunque profundizando en el versículo pueden encontrarse significados más abarcativos.
b. La libertad …
(ver la continuación en archivo pdf)
Fuente: Islam, Occidente y Los Derechos Humanos
De punto de vista del Imam Jomeini (ra)

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