La Interpretación Ejemplar del Sagrado Corán Sura al-Kâfirûn (Los Incrédulos)

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SHAFAQNA – Contenido y mérito de su lectura

El lenguaje, el contenido y la ocasión en que se reveló esta sura, son claras pruebas de que ha sido en La Meca y es muy remoto alegar que haya sido revelada en Medina.

Fue revelada, cuando los musulmanes todavía constituían una minoría y la mayoría era incrédula.

En ese entonces, el Enviado de Dios (PB) estaba muy presionado, puesto que se le insistía que se conciliara con la idolatría. Él rechazaba la conciliación, pero lo hacía pacíficamente.

Su modo de actuar es una lección para todos los musulmanes, enseña que cuando están en juego las bases de la religión, bajo ninguna circunstancia cabe la conciliación con los enemigos.

La sura reitera dos veces: “No adoro lo que adoráis”, como énfasis, que decepcionará a los oponentes por completo y también dice dos veces: “Vosotros no adoráis lo que adoro”,como prueba de su impertinencia. En frases muy sintéticas, el Corán advierte al Profeta (PB) que les dijera: “Yo me quedo con mi credo y vosotros con vuestra corrompida e idólatra religión.”

Respecto a su mérito, se han relatado innumerables dichos, que nos demuestran la extraordinaria trascendencia de su contenido.

Dijo el noble Profeta (PB) “Quien recite la Sura al-Kâfirûn es como si recitara la cuarta parte del Corán. La persona que lo haga, queda apartada de los rebeldes satanaces, se purifica de politeísmo y el temor, no lo abarcará el Día del Juicio Final”.[1]

Si el Profeta (PB) compara esta sura, con la cuarta parte del Corán, posiblemente se deba a que aproximadamente una cuarta parte de él, se refiere a la lucha contra el politeísmo y la idolatría y la sura en cuestión sería una síntesis de ello.

Y si habla del alejamiento de los rebeldes satanaces, es porque esta Sura rechaza a los inicuos asociadores y como sabemos, la asociación a Dios es el medio de mayor utilidad para los satanaces.

En cuanto a lo del Juicio Final, se debe en primera instancia al monoteísmo y el rechazo de la asociación, a los cuales la sura se refiere principalmente.

Se relata, que un hombre visitó al Profeta (PB) y le dijo: “Enviado de Dios (PB), deseo que me enseñes algo que pueda leer antes de dormir”. Le aconsejó el Profeta (PB): “Lee la Sura al-Kâfirûn y luego duérmete, por cierto que es prueba de tu repudio al Shirk (asociación)”.[2]

Y cierta vez Muhammad preguntó a Ÿubair Ibn Mat‘am: “¿Por ventura te gustaría ser el mejor sustentado?”. “Sí, Enviado de Dios (PB)”, respondió. “Bien, entonces lee estas cinco suras: Al-Kâfirûn, An-Nasr, Al-Ijlâs, Al-Falaq y An-Nâs, comenzando la lectura de cada Sura con Bismil·lâh ar-Rahmân ar-Ram”, le sugirió el noble Profeta (PB).[3]

En un dicho del Imam AsSâdeq (P) leemos: “Mi padre solía decir la Sura al-Kâfirûn es un cuarto del Corán, y cuando terminaba de recitarla decía: ¡Adoro a Dios Único! ¡Adoro a Dios Único!”.[4]

Nº 109 – Sura al-Kâfirûn (Los Incrédulos)

Bismil lâhi ar rahmâni ar rahîm

1. Qul iâ aiiuhal kâfirûn

2. La a‘budu mâ ta‘budûn

3. Ua lâ antum ‘âbidûna mâ a‘bud

4. Ua lâ anâ ‘âbidun mâ ‘abadtum

5. Ua lâ antum ‘âbidûna mâ a‘bud

6. Lakum dînukum ualia dîn

 

En el nombre de dios, el compasivo, el misericordiosísimo

1. Di: “¡oh, incredulos!”

2. No adoro lo que adoráis

3. Ni vosotros adoráis lo que adoro

4. Y jamás adoraré lo que adorasteis

5. Ni vosotros adoraréis lo que adoro

6. Vosotros tenéis vuestra religión y yo tengo la mía.

Ocasión en la que tuvo lugar su revelación

De acuerdo a los hadices, su revelación se debió a un grupo de jefes de la iniquidad, tales como Walîd Ibn Mugairah, Âss Ibn Uâ’il, Hârez Ibn Qais y Umaîiah Ibn Jalaf y otros, que le decían: “¡Oh Muhammad! Ven y profesa nuestro credo y nosotros profesaremos el tuyo y además compartiremos contigo todos nuestros privilegios”. Adora durante un año a nuestros dioses y el año siguiente nosotros adoraremos al tuyo. Si tu credo es el mejor, lo compartiremos contigo y si el nuestro resultara serlo, tú lo compartirás con nosotros”.

Les decía el Enviado de Dios (PB): “A‘ûdu bil·lâhi minash shirk” (Me refugio en Dios de la asociación).

Continuaban diciéndole: “Al menos, toca a alguno de nuestros dioses y ruégales la bendición, luego de ello te afirmaremos y adoraremos a tu Dios”. En Enviado de Dios (PB) les respondió: “Yo espero la orden de mi Señor”.

En aquella oportunidad, fue revelada la Sura al-Kâfirûn. El Enviado de Dios (PB) se dirigió al Masyid-ul Harâm, se detuvo frente a un grupo de jefes quraishíes y recitó las aleyas. El hecho los decepcionó completamente y a raíz de ello, incrementaron sus molestias hacia el Profeta (PB) y sus fieles.[5]

Interpretación:

“Jamás me conciliaré con la idolatría”.

1. Qul iâ aiiuhal kâfirûn

1. Di: “¡oh, incredulos!”

2. La a‘budu mâ ta‘budûn

2. No adoro lo que adoráis

3. Ua lâ antum ‘âbidûna mâ a‘bud

3. Ni vosotros adoráis lo que adoro

Con estas aleyas, queda determinada la radical diferencia entre ambas líneas. Dice claramente: Yo jamás asociaré nada a Dios y vosotros con vuestra impertinencia, imitando ciegamente a vuestros ancestros, cometiendo infinidad de actos ilícitos y obteniendo abundantes beneficios a través de la idolatría, jamás estaréis dispuestos a adorar a un único Dios.

Y dice nuevamente, a fin de cerciorarlos de que el Profeta (PB) jamás cambiaría su posición:

 

4. Ua lâ anâ ‘âbidun mâ ‘abadtum

4. Y jamás adoraré lo que adorasteis

5. Ua lâ antum ‘âbidûna mâ a‘bud

5. Ni vosotros adoraréis lo que adoro

“Por lo tanto, ya no insistáis, lo que pedís es imposible.”

6. Lakum dînukum ualia dîn

6. Vosotros tenéis vuestra religión y yo tengo la mía.

La mayoría de los intérpretes, afirman que “Kâfirûn” va dirigido a un grupo específico de entre los idólatras. Posiblemente su prueba, sea que finalmente la mayoría de los mequinenses creyeron. Entonces, la sura, cuando dice: “Vosotros tenéis vuestra religión y yo tengo la mía”, seguramente está referida, a aquel grupo que no creyó hasta el fin de sus vidas, siendo que la mayoría, aceptó el Islam luego de la toma de La Meca.

En lo que sigue, exponemos las respuestas de los interrogantes que pudieren surgir:

a) ¿Por qué la sura comienza con el imperativo “Dí”?:

¿Acaso no hubiese sido mejor, ir directamente al grano y decir “¡Oh incrédulos!”? En otras palabras, ¿no hubiese sido mejor que el Profeta (PB) aplicara la orden de Dios y dijera: “¡Oh incrédulos!, en lugar de decir: “Di: ‘¡Oh incrédulos’?” Si prestamos atención en el contenido de la Sura, la respuesta quedaría esclarecida, puesto que los inicuos habían hecho al Profeta (PB) una propuesta conciliatoria y él debía rechazarla y decir: Jamás me rendiré, ni mancharé mi adoración con el politeísmo.

Si el vocablo “Qul” (Di), no estuviera en el comienzo de la frase, el resto de los versículos corresponderían a Dios y no sería correcto que Dios mismo dijera “no adoro lo que adoráis”. Asimismo el vocablo, conformaba parte del mensaje que transmitía Gabriel al Profeta (PB) y éste, debía emitirlo tal cual como lo recibió, a fin de mantener la genuinidad del Corán. Todo esto, esclarece que Gabriel (P) y el noble Mensajero de Dios (PB), no habían alterado en lo más mínimo el Mensaje divino y que fueron encomendados y obedientes de su Señor. Dice el sagrado Corán:

“Mas, cuando se les recita nuestras lúcidas aleyas, quienes no esperan nuestra comparecencia dicen: ¡preséntanos otro Corán que no sea éste o bien modifícalo! Diles: ‘No me incumbe modificarlo por mi propia voluntad; sólo me atengo a lo que me ha sido revelado, porque temo el castigo del día aciago, si desobedezco a mi Señor’.” (Corán 10:15)

b) ¿Por ventura los idólatras negaban a Dios?:

Los idólatras jamás negaban a Dios. El Corán mismo contiene aleyas que lo afirman. He aquí un ejemplo:

“Y si les preguntas: ¿Quién ha creado los cielos y la tierra?, dirán: ‘Dios’.” (Corán 31:25).

Entonces cabe una pregunta; ¿cómo es posible, que esta sura diga “No adoro lo que adoráis” ? La respuesta se esclarece, si consideramos que en ella no se habla de la creación, sino de la adoración. Los idólatras reconocían a Dios como creador del Universo, sin embargo, sostenían que los ídolos debían ser adorados, para que fueran intermediarios entre ellos y Dios, o también solían decir: No podemos adorar a Dios dado que es invisible, necesitamos adorar una corporización y los ídolos encierran una forma.

El Generoso Corán, descarta este tipo de imaginación y fantasía y afirma, que la adoración sólo es debida al único Dios, no a los ídolos ni mucho menos a su conjunto.

c) ¿Cuál es el motivo de la reiteración de las aleyas?:

Respecto a este tema, existen variadas versiones. Un grupo, cree que sólo se cita para dar énfasis. Así como ellos insistían y reiteraban su propuesta, el Generoso Corán reitera su rechazo. Inquirió Abu Shâker Disânî (un escéptico de la época del Imam AsSâdeq (P)), respecto a esta reiteración a uno de los discípulos del Imam AsSâdeq (P), llamado Abû Ÿa‘far Ahual (Muhammad ibn ‘Alî Nu‘mânî Kufî, conocido como Mu’min AtTâq). Este último, no sabía responderle, por tal motivo viajó a Medina y preguntó al Imam.

Le respondió: “El motivo, se debe a que Quraish había propuesto al Enviado de Dios (PB): Adora un año a nuestros dioses y al año próximo nosotros adoraremos a tu Dios; al año siguiente vuelve a adorar a nuestros dioses y al cuarto año volveremos a adorar a tu Dios”. La Sura al-Kâfirûn fue revelada, negando todas sus propuestas. Como la propuesta fue reiterada, la respuesta también lo fue.”

Abu Yafar llevó la respuesta a Abu Shaker, éste le dijo: “Hadha mâ hamalah-ul ibil minal hiÿâz”: “Esta es una carga que los camellos han traído del Hiyaz”, (insinuando que esas no eran sus propias palabras sino las del Imam). [6]

Algunos sostienen, que la reiteración corresponde: una al presente y la otra al futuro, es decir: “Ni en el presente, ni en el futuro adoraré a vuestros dioses”. Quede claro que esta versión no se afirma en bases sólidas.

Existe una tercera versión, que señala que las primeras aleyas, expresan la diferencia entre los adorados y sus reiteraciones y esa es la diferencia en la adoración, es decir: Yo jamás adoraré a vuestros adorados, ni mi adoración es igual a la vuestra, puesto que es sincera y está apartada de toda asociación, mientras vosotros adoráis ciegamente imitando a vuestros ancestros.[7]

No obstante ello, lo más acertado, sería interpretar que sólo constituye un énfasis. Además, el dicho que hemos citado lo reafirma. Existe también, una cuarta versión que sostiene que las aleyas reiterativas dicen: Lo que vosotros adoráis, yo no lo adoro. Y la cuarta aleya está en pasado y dice: No adoré a vuestros dioses, tampoco en el pasado (¿cómo pretenden pues que lo haga hoy?).

Esto, no sería muy remoto, teniendo en cuenta la realidad de las conjugaciones de los verbos en ambas aleyas. De cualquier manera, la misma sólo dilucidaría la reiteración de la cuarta aleya, sin hacerlo con la quinta.[8]

d) ¿Acaso el contenido de la aleya es una licencia para la idolatría?:

Muchas veces se ha imaginado, que la última aleya confiere una paz absoluta y dá permiso, para que los incrédulos continúen en su credo, dado que no insiste en la admisión del Islam. Por supuesto, es una idea vana e infundada.

El lenguaje de la sura, demuestra que la expresión es en realidad, una forma de menosprecio y amenaza. Su sentido sería: ¡Permanezcan en su credo, ya que pronto verán sus nefastos resultados! Esto se asemeja bastante a la aleya que dice: “Y cuando oyen futilidades, se alejan de ellas y dicen: somos responsables de nuestras acciones y vosotros de las vuestras. ¡Que la paz sea con vosotros! (como saludo de despedida). No aspiramos a la amistad de los ignorantes.” (Corán 28:55).

Los testimonios más evidentes respecto a este tema, son las cientos de aleyas coránicas, que repudian la asociación a Dios en todas sus formas, la consideran lo más ruin y un pecado imperdonable.

También se han citado otras respuestas a este interrogante, como por ejemplo: La aleya encierra una expresión tácita, es decir: “Lakum ÿazâ’u dînukum ua lia ÿazâu dînî”; el producto de vuestra religión será para vosotros y el de la mía para mí[9]. Sin embargo, la primera respuesta es la correcta.

e) El jamás se concilió con la asociación a Dios:

En efecto, la realidad de esta sura, expresa que el monoteísmo y el politeísmo son dos polos absolutamente opuestos; que son dos rumbos opuestos y no se asemejan en lo más mínimo. El primero, aproxima al hombre a Dios, mientras que el segundo lo aleja de Él. El “Tawhîd” es la clave de la unión, mientras que el “Shirk” es el factor de la discordia y la división. El uno, eleva al ser humano desde este mundo material al Más Allá de la naturaleza, vinculándolo con el infinito Ser de Dios; mientras el otro, lo arroja al abismo y lo vincula a seres limitados, débiles y efímeros.

Por tal motivo, el Profeta del Islam (PB) y todos los grandes Profetas (P) que le precedieron, no solo no se conciliaron ni un sólo instante con el politeísmo, sino que lucharon en su contra. En la actualidad los seguidores de la verdad, sabios y difusores de esta religión, deben seguir la línea de los profetas (P) y hacer público su repudio e irresponsabilidad de toda clase de politeísmo y conciliaciones con los asociadores. Éste es el genuino camino del Islam.

¡Oh Dios nuestro! Apártanos de cualquier forma de politeísmo, de todo pensamiento y práctica politeísta.

¡Oh nuestro Creador! Ciertamente las tentaciones de los asociadores contemporáneos son peligrosas.

¡No permitas pues que caigamos en sus trampas!

¡Oh Señor nuestro! Agrácianos con la valentía y la firmeza necesarias, para rechazar cualquier propuesta de conciliación con la incredulidad y el politeísmo así como lo hiciste con el noble Profeta (PB).

¡Así sea, oh Señor de los Mundos!

Fin de la Sura al-Kâfirûn

 

Fuente: La Interpretación Ejemplar del Sagrado Corán- tomo 27

Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados.

Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com

Fundación Cultural Oriente


[1] Maÿma‘ al-Baiân, t. 20, p. 551.

[2] Ibíd

[3] Ibíd

[4] Ibíd.

[5] La mencionada “ocasión de revelación” se transmite a través de muchos intérpretes de Corán con una mínima diferencia en el texto, entre ellos: Tabresî en Maÿma‘ al-Baiân, Qurtubî y Abûl Futûh Ar-Râzî en sus respectivos libros de Tafsîr, y Suiûtî en Ad-Durr al-Manzûr.

[6] Tafsîr ‘Alî ibn Ibrâhîm, t. 2, p. 445.

[7]Según esta interpretación, “Mâ” (ما) en la segunda y tercera aleya es mausulah (relativo) y en la cuarta y quinta aleya es infinitivo (esta opinión es transmitida por Abûl Futûh Ar-Râzî en el tomo 12, p. 192 de su Tafsîr. Asimismo Tabresî en su libro Mayma’ hace referencia a ello bajo la interpretación de las dichas aleyas.

[8] Según esta interpretación deberíamos traducir el término “‘âbidun” que es “sujeto”, con el sentido de pasado.

[9] No obstante, hay que tener en cuenta que “din”, en la frase “ualia din” tiene “kasrah” y éste demuestra que en realidad era “ualia dini” (con la letra ia) que indica el posesivo: “mi religión”.

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