¿Por dónde comenzamos para educar al niño?

21
SHARE

SHAFAQNA – A fin de que la enseñanza y la educación sean beneficiosas, se debe comenzar mucho antes de lo que generalmente hoy se piensa, es decir, desde las semanas posteriores al nacimiento. En primer lugar se debe prestar atención únicamente a las cuestiones fisiológicas, y después del primer año a las cuestiones psicológicas.

Un punto digno de considerar es que el valor del tiempo no es el mismo para el niño, puesto que el período de un día a la edad de un año es, por mucho, más largo de lo que lo es a la edad de treinta años, y quizás capte seis veces más los sucesos fisiológicos y psicológicos. Por lo tanto, no se debe dejar pasar este período tan significativo de la infancia sin ser aprovechado. Es muy probable que a lo largo de los primeros seis años de vida sea más determinante el resultado de observar pautas y normativas de vida.

Es por ello que Hadrat ‘Alî (a.s.) dijo:

« مَنْ لَمْ يَتَعَلَّمْ في الصِّغَرِ لَمْ يَتَقَدَّمْ في الكِبَرِ ».

“Quien no aprende durante la infancia no puede prosperar en la adultez.”4

Por lo tanto, el período de la infancia es la mejor época para aprender el modo y método correcto de vida, puesto que el poder de imitación, recepción y aprendizaje del niño es poderosísimo. En este período de su vida el niño graba en su interior todos los movimientos, palabras y comportamientos de quienes lo rodean con toda precisión, cual una película fotográfica.

Es por ello que al mismo tiempo que el cuerpo del niño se desarrolla y perfecciona, se debe orientar su psiquis de forma correcta para que las cualidades elogiables se dispongan en su ser, puesto que es muy difícil modificar las conductas morales de los niños que no han sido educados con un método adecuado.

Las personas más felices y afortunadas son aquéllas que desde el principio crecieron con una educación correcta y sana, y los atributos exaltados y valiosos se les han fijado en cuerpo y alma.

Algunos psicólogos consideran al niño como un arbusto pequeño cuyo estado pueden cambiar fácilmente los jardineros mediante programas correctos. Pero es muy difícil corregir a quienes, al igual que un árbol añoso, se acostumbraron a una formación baja e indeseable, y aquel que desee cambiar el comportamiento de este tipo de personas deberá soportar muchas dificultades.

LEAVE A REPLY