Ahlul Bayt (P) en el Noble Corán

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SHAFAQNA – El Noble Corán es la fuente de pensamiento y origen de la Shari’ah y de los valores islámicos. Aquello que contiene el Corán es revelación y palabras sagradas y divinas, las cuales conforman la organización de la vida y detallan sus leyes.

Cada musulmán sabe que aquello que contiene el Corán es su legislación y mensaje en la vida y que es necesario actuar según él y marchar conforme a su guía.

Este mismo Corán se ha referido a Ahlul Bayt (P) de las siguientes maneras:

1- Aclarando su nombre convencional con el cual los denomina. A veces los llama Ahlul Bayt, como en la aleya de la purificación, y otras los llama Al-Qurba, como en la aleya referida al amor hacia ellos. En este sentido fueron reveladas muchas aleyas aclaradas por la tradición profética y explicadas a la Ummah en su momento, lo que fue narrado por los comentadores del Corán y narradores de tradiciones en sus libros y enciclopedias.

2- Registrando sucesos y acontecimientos que particularizaron a Ahlul Bayt (P) y revelando muchas aleyas que nos hablan de las virtudes y posición que ostentan, y otras que los alaban, orientando todas ellas a la Ummah a congregarse a su alrededor. A veces los mencionan en conjunto, como en la aleya de mubahalah (la maldición recíproca), o en la de it’am (alimentar a los demás) en la sura de Ad-Dahr y en otras; y a veces los mencionan en forma individual, como en la aleya de wilaiah (supremacía):

“Vuestro Wali (protector, señor) es Allah, Su Mensajero y aquellos creyentes que realizan la oración y dan el zaqa (limosna) estando en ruku (inclinación de la oración)”. (Corán; 5:55)

A causa de su gran número, examinaremos solo algunas de las aleyas que se refieren a Ahlul Bayt (P), explicando y aclarándolas para establecer así su virtud y supremacía:

Primero: la aleya de tathir (Purificación)

“… Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, ¡Ahlul Bayt!, y purificaros de sobremanera”. (Corán; 33:33)

Tanto las exégesis del Corán como las diferentes narraciones, coinciden en que, al decir Ahlul Baytin Nabi (la gente de la casa del Profeta), la aleya se refiere a: Alí, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain (P).

Dice Suiutí (destacado sabio de la escuela sunnah), en su obra Ad-Durrul Mansur:

“Cuenta At-Tabarani de Umm Salamah (una de las esposas del Profeta) que el Mensajero de Allah (ByP) le dijo a FatImam (P): “Tráeme a tu esposo y a sus dos hijos”. Ella los trajo y entonces el Mensajero de Allah (ByP) extendió sobre ellos un manto fadakí que los cubrió; luego colocó su mano sobre ellos y dijo: “¡Dios mío! Por cierto que ellos son la gente de Muhammad” -y según otra versión la familia de Muhammad-. Dispón Tus bendiciones y gracias sobre la familia de Muhammad, así como lo hiciste con la familia de Ibrahim. Ciertamente que Tú eres Loable y Glorioso”.

Dijo Umm Salamah: “Levanté el manto para entrar junto a ellos y él (ByP) lo estiró de mi mano y dijo: “Tú tienes tu situación y en ella estás bien”.

También fue narrado por Umm Salamah que el Mensajero de Allah (ByP) estaba en su casa, en su lecho, y tenía sobre él un manto de Jaibar. Entonces llegó FatImam (P) con una olla con jazira (un tipo de comida), y el Mensajero de Allah (ByP) le dijo: “Llama a tu esposo y a tus dos hijos Hasan y Husain”. Ellos fueron y mientras estaban comiendo le fue revelado al Mensajero de Allah (ByP):

“… Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, ¡Ahlul Bayt!, y purificaros de sobremanera”. (Corán; 33:33)

Entonces el Profeta (ByP) los cubrió con el manto y luego sacó su mano a través de él y señalando al cielo, exclamó:

“¡Dios mío! Ellos son la gente de mi casa y mis más íntimos. Aleja de ellos la impureza y purifícalos de sobremanera”.

Dijo esto tres veces.

Continúa narrando Umm Salamah: “Metí la cabeza bajo el manto y dije: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Me incluyo entre vosotros? Respondió: “En donde estás, estarás bien (lo cual repitió dos veces).

Continuamente el Mensajero de Allah (ByP) explicaba a su Ummah el significado de la bendita aleya y se empeñaba en que la entendieran para que procurasen así, por su medio, la luz y marchasen sobre su guía. Él dijo (ByP):

“Esta aleya fue revelada respecto a cinco personas: Yo, Ali, Fatima, Hasan y Husain… Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, ¡Ahlul Bayt!, y purificaros de sobremanera”.

Asimismo fue narrado por Aisha la explicación de esta aleya, lo que es una confirmación de las personas a las cuales se refiere.

Dice: “Salió el Mensajero de Allah (ByP) cierta mañana llevando un manto de pelaje negro, entonces llegó hasta él Al-Hasan a quien cubrió con el mismo, luego llegó Al-Husain a quien hizo entrar junto a ellos, luego vino Fatima y también la cubrió. Por último llegó Ali y lo mismo ocurrió con él. Después dijo (ByP):

“… Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, Ahlul Bayt, y purificaros de sobremanera”.

Nos llega a través de otra narración que cuando el Enviado de Allah (ByP) pasaba delante de la puerta de FatImam (P), al dirigirse a realizar la oración de la alborada, decía: “¡A rezar Ahlul Bayt, a rezar… Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, ¡Ahlul Bayt!, y purificaros de sobremanera!

Es así como el Corán habla sobre Ahlul Bayt (P) y deja en claro la pureza de sus personas, las que se encuentran alejadas de la desobediencia y los pecados, y de actuar siguiendo las pasiones del alma. Es por eso que su conducta y personalidad son un modelo a seguir.

Si el Corán los describe con tales conceptos, es para enfatizarle a la Ummahsu lugar y situación, para orientar su atención hacia ellos, para que sean imitados y se recurra a ellos para entender y extraer las leyes de la Shari’ah, para determinarle a la Ummah el referencial práctico al cual dirigirse ante las diferencias de opinión o contradicciones en el entendimiento de lo doctrinal.

Esto se entiende claramente por el énfasis que pone el bendito Corán en muchas de sus aleyas, al presentar a Ahlul Bayt (P) como un modelo para los musulmanes, después del Mensajero de Allah (ByP).

Si el Profeta puso tanta atención en detenerse frente a la casa de Ali y FatImam (P), en forma continuada, por espacio de varios meses, para llamarlos en momentos de la alborada, invitándolos a la oración y nombrándolos “Ahlul Bayt” a viva voz, fue para hacerle conocer a la Ummah las personas a quienes se denomina “Ahlul Bayt (P), explicando así la “aleya de la purificación”. Al mismo tiempo, estaba haciéndoles conocer su distinguida posición al dirigir la atención hacia ellos y volver obligatorio el amarles, obedecerles y aceptar su supremacía.

Nos narra At-Tabarani de Abul Hamra, lo siguiente, que textualmente dice así: “Vi al Enviado de Allah (ByP) llegarse hasta la puerta de Ali y FatImam (P) continuamente, durante un período de seis meses y decir: “Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, ¡Ahlul Bayt!, y purificaros de sobremanera”.

Menciona Al Fajru Ar-Razi en At-Tafsir Al-Kabir que el Mensajero de Allah (ByP), después de haber sido revelada la aleya que dice:

“… Y ordena a tu gente realizar la oración, y tú mismo sé perseverante en ella”. (Corán; 20:132)

… comenzó a ir continuamente, todas las mañanas, donde Ali y FatImam (P) y decir: “… a la oración”. Se mantuvo haciendo esto por varios meses.

Nos llega en un hadiz de Hammad Ibn Salamah, de Ali Ibn Zaid, de Anas Ibn Malik que: El Profeta durante seis meses, pasó por la casa de FatImam (P), cada vez que salía para rezar y decía: “A rezar, Ahlul Bayt. Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, Ahlul Bayt, y purificaros de sobremanera”.

Aquí también encontramos una aclaración y un indicio de la especial atención que tenía el Mensajero de Allah (ByP) por esa casa y por enfatizar a los musulmanes que aquellos eran la gente de su casa, de quienes Allah alejó la impureza y purificó de sobremanera. Esto lo hizo después de dirigírsele Allah, Poderoso e Imponente, diciendo:

“… Y ordena a tu gente realizar la oración, y tú mismo sé perseverante en ella”. (Corán; 20:132)

De la aleya “Allah solo quiere alejar de vosotros la impureza, Ahlul Bayt, y purificaros de sobremanera”, resulta obvio por la utilización de las expresiones ankum (de vosotros) y iutahhirukum (purificaros a vosotros), que están en plural masculino y no en plural femenino (como está en expresiones anteriores), que se refiere a los cinco mencionados.

En muchos libros de Tafsir está registrado que si se hubiera referido a las esposas del Profeta (ByP), hubieran sido utilizadas las expresiones ankunna(de vosotras) iutahhirukunna (purificaros a vosotras), dirigiéndose así a ellas en plural femenino.

Esta aleya marca un camino de extenso contenido y orienta nuestras miradas a realidades fundamentales en la vida islámica, para que no se nos confunda la comprensión de las cosas, ni se pierdan los reales propósitos del Libro de Allah, el cual quiere edificar la Ummah sobre las bases de la pureza y el alejamiento de lo impuro y lo abominable, y el cual dispone a Ahlul Bayt como minarete de tal edificación.

No existe entre los musulmanes nadie a quien el Corán describa de tal manera, ni nadie a quien el Profeta (ByP) se haya dirigido con atributos semejantes, como lo son el calificativo de absoluta pureza y de estar alejado de todo pecado y falta, excepto Ahlul Bayt (que la paz sea con ellos).

Segundo: la aleya de mawadda (El cariño)

“Di: No os pido por ello ninguna recompensa, excepto el amor a mi familia”. (Corán; 42:23)

El Mensajero de Allah (ByP) explicó a quiénes se refiere la bendita aleya… quiénes son aquellos a los cuales se hizo obligatorio amar, obedecer y marchar sobre su sendero.

Los exégetas, narradores de hadices y expertos en biografías, han transmitido que “la familia del Profeta (Qurban Nabí) a los que se refiere esta aleya son: Ali, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain (con ellos sea la paz).

Dice textualmente Az-Zamajshari en su Tafsir Al-Kashshaf: “Se narra que los idólatras se reunieron cierta vez y se preguntaron entre ellos: ¿Acaso visteis a Muhammad pedir alguna recompensa por lo que ofrece y hace? Entonces fue revelada la aleya que dice:

“Di: No os pido por ello ninguna recompensa, excepto el amor a mi familia”.

Luego continúa Az-Zamajshari: “Se narra que cuando fue revelada, le preguntaron: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Quiénes son tus familiares a los cuales se nos hizo obligatorio amar?”. Respondió: “Ali, Fatima y sus dos hijos”.

En el Musnad de Ahmad Ibn Hanbal, se transmite de Sa’id Ibn Yabir que Ibn Abbas dijo: “Cuando fueron reveladas las siguientes palabras del Altísimo: “Di: No os pido por ello ninguna recompensa, excepto el amor a mi familia”, la gente preguntó: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Quiénes son tus familiares a quienes se nos hizo obligatorio amar?”. Respondió (ByP): “Ali, Fatima y sus dos hijos”.

Esto mismo comprueba Al-Fajru Ar-Razi en su Tafsir Al-Kabir, quien después de mencionar lo dicho por Az-Zamajshari (autor de Al-Kashshaf) sobre la familia de Muhammad (ByP), dice textualmente: “… y yo digo que la familia de Muhammad (ByP) son aquellos quienes de cuyos asuntos se encargaba; entonces, todos aquellos de cuyos asuntos se preocupaba de la forma más fuerte y completa, son el “al” (la familia), y no hay ninguna duda de que la relación que existía entre el Profeta (ByP) y Ali, Fatima, Al- Hasan y Al-Husain, era la más fuerte de las relaciones. Esto, como es sabido a causa de las narraciones mutawatir (de transmisión comprobada), implica que ellos sean el “al” (la familia).

También hay discrepancia respecto al término “al“. Se dice que son los parientes y también se dice que son su comunidad.

Si nos inclinamos por la primera opinión, o sea que son los parientes, entonces ellos serían el “al“; y si nos inclinamos por la segunda, o sea que se refiere a la comunidad, formada por quienes aceptaron su prédica, también entonces estarían incluidos. Queda claro que en cualquier caso ellos son el “al“… pero, ¿se incluye a alguien más dentro de este término? Es en esto que hay discrepancia.

Narra el autor de Al-Kashshaf que cuando fue revelada esta aleya, la gente dijo:”¡Oh Mensajero de Allah! ¿Quiénes son tus familiares a los cuales se nos hizo obligatorio amar?”. Respondió: “Ali, Fatima y sus dos hijos”. Partiendo de esto se comprueba que estos cuatro son los familiares del Profeta (ByP). Al verificarse esto, se llega al resultado de que ellos fueron privilegiados con el mayor homenaje. Son varios los indicios de ello:

I- La palabra del Altísimo: “… excepto el amor a mi familia”, cuya argumentación ya hemos visto.

II- No hay duda de que el Profeta (ByP) amaba muchísimo a FatImam (P). Por ejemplo dijo (ByP): “Fatima es parte de mí y me molesta lo que le molesta”.

Así también se comprueba a través de las narraciones mutawatir que Muhammad (ByP) quería mucho a Ali, a Al-Hasan y a Al-Husain. Esto implica que toda la Ummah deba quererlos, según la palabra del Altísimo:

“Di: Si amáis a Allah, entonces seguidme (haced como yo) y Allah os amará”. (Corán; 3:31)

“… seguidle (haced como él), tal vez así seáis guiados”. (Corán; 7:158)

“… que sean prevenidos aquellos que desobedecen sus órdenes”. (Corán; 24:63)

“Realmente tenéis en el Mensajero de Allah un excelente ejemplo”. (Corán; 33:21)

III- La bendición para “Ali Muhammad” (la familia de Muhammad), implica una gran dignidad. Por eso mismo esta súplica fue dispuesta como sello del Tashahhud (testimonio) de la oración, que es cuando decimos:

“Dios mío, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, y apiádate de Muhammad y de su familia”.

Este magnífico honor y derecho no lo posee nadie más que “Ali Muhammad”. Todo esto indica que amar a la familia de Muhammad (ByP) es obligatorio.

Dijo el Imam Ash-Shafi’i (que Allah esté complacido de él):

Si amar a la familia del Profeta es herejía…

¡Qué atestigüen los Dos Tesoros que soy un hereje!

Transmite At-Tabarí de Ibn Abbas que dijo: “Cuando fue revelado “Di: No os pido por ello recompensa, excepto el amor a mi familia”, preguntaron: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Quiénes son tus familiares a los cuales se nos hizo obligatorio amar?”. Respondió: “Ali, Fatima y sus dos hijos”. El mismo hadiz transmite Ahmad Ibn Hanbal en su Manáquib, al igual que Ibn Mundhar, Ibn Abi Hátam, Ibn Mardwiah y At-Tabarani en Al Mu’yamul Kabir, a través de Ibn Abbas.

En una narración de Al-Hasan Ibn Ali (P) se cuenta que se dirigió a la gente diciendo: “Yo formo parte de Ahlul Bayt, a quienes amar fue prescripto por Allah para todo musulmán, al decir: “Di: No os pido por ello ninguna recompensa, excepto el amor a mi familia”.

En la aleya de tathir (purificación) el Corán ha demostrado la pureza e intachabilidad de Ahlul Bayt (P), y mediante el reconocimiento de esas virtudes le hace entender a la Ummah el valor que poseen y el preponderante rol que cumplen en la vida de la misma.

Es con todo esto que se hacen acreedores a la mawaddah (amor) y a la lealtad con la que ordena en la aleya el Corán, el cual no se refiere solamente a la relación afectiva y al amor de corazón, ya que el amor y el cariño que solo existen en el alma y la conciencia sin materializarse ni verificarse, no tienen ningún valor.

La materialización de cariño y amor para con la familia del Mensajero de Allah (ByP), se logra esforzándose por imitarlos, marchando sobre su senda y aferrándose a su escuela de vida y a todo aquello que se origina de ellos y que los dispone en la Ummah en esa posición de liderazgo y guía.

Cuando el Corán pone en boca del Profeta (ByP) las palabras de esta aleya, le está ordenando informar a su comunidad y a toda la gente que: no quiere de ellos ninguna recompensa, ni retribución por el hecho de difundir el mensaje y por los sufrimientos en el camino de invitar y guiar hacia Allah, excepto amar a su familia, serles leales y marchar sobre su sendero. Esto tiene por objetivo preservar la marcha original de la Ummah y organizar su línea doctrinal y legislativa.

Para eso, la Ummah debe orientarse hacia Ahlul Bayt, conforme a lo estipulado en el Corán.

Si Ahlul Bayt no fuera una garantía de rectitud y de capacidad para liderar la Ummah hacia el camino de la guía, el Corán no hubiera traído tales revelaciones respecto a ellos, ni le hubiera sido ordenado al Mensajero de Allah (ByP) que dispusiera como un derecho propio el exigir a la comunidad que amase a Ahlul Bayt (P).

Este texto coránico nos describe la necesidad de aferrarse y seguir a Ahlul Bayt a causa de su garantía de pureza y rectitud de sus personas. El Corán quiere inspirarnos con esto la confianza para aferrarnos al amor de Ahlul Bayt (P) y a su sendero, y para tomar el Islam a través de su guía, ya que son un camino seguro, de garantizada integridad.

Esos comentarios que citamos de boca de los exégetas, narradores y expertos en hadiz, nos transmiten la explicación de esta bendita aleya dada por el Mensajero de Allah (ByP), e infunden en los corazones el amor a Ahlul Bayt (P), convirtiéndolo en una realidad que vive en la conciencia de cada musulmán. Este amor se materializa en la conducta, se manifiesta en los sentimientos y la benevolencia, y delimita la posición tomada en relación a Ahlul Bayt (P), sus enemigos y sus amigos, en relación a su senda y a lo que se ha registrado de ellos en lo que se refiere a: hadices, jurisprudencia, ideología, argumentos, explicaciones de la doctrina y sus leyes, forma de actuar relacionada con el liderazgo y la política, etc.

Toda esta dignidad y nobleza tienen un propósito y es imprescindible que los musulmanes entiendan su profundo contenido.

Tercero: la aleya de mubahalah (La maldición recíproca)

“… Y a quien te discuta respecto a ella, después de haberte llegado el Conocimiento, diles: “¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras; a nosotros mismos y a vosotros mismos; luego maldigámonos mutuamente para que la maldición de Dios caiga sobre los embusteros!” (Corán; 3:61)

Hay un suceso histórico de eterna trascendencia, el cual fue narrado por historiadores y exégetas, y que le revela a la Ummah el carácter sagrado dispuesto por Allah sobre Ahlul Baytin Nab (la gente de la casa del Profeta), que son: Ali, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain (la paz sea con ellos). Así también define su posición en la comunidad y señala la grandeza de su valía y rango inigualables ante Allah, Glorificado Sea.

El suceso, según lo narrado por los historiadores, exégetas y expertos en tradiciones, es el de mubahalah, el cual ocurrió de la siguiente manera:

Una delegación de los cristianos de Nayrán llegó para argumentar y debatir con el Mensajero de Allah (ByP), entonces Allah, Glorificado Sea, le ordenó a través de esta bendita aleya que llamara a Ali, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain, y saliera con ellos hacia el valle e invocara a los cristianos instándolos a que llamaran a sus hijos y a sus esposas y salieran con ellos para que suplicaran a Allah que hiciera descender el castigo divino sobre los mentirosos.

Dice Az-Zamajshari en Al-Kashshaf: “Cuando él (ByP) los invocó a la mubahalah, dijeron: “Espera hasta que volvamos y deliberemos”. Cuando estuvieron a solas le dijeron al Aqui (el lugarteniente que tomaba las decisiones): “¡Oh Abdul Masih! ¿Qué opinas?”. A lo que respondió: “¡Oh asamblea de cristianos! ¡Por Allah! que ciertamente sabéis que Muhammad es un Profeta enviado, pues eso es un asunto que os ha llegado con detalle de parte de vuestro Señor. ¡Por Allah! que nunca un pueblo se ha atrevido a hacer una mubahalah con un Profeta y su pueblo continuó viviendo y sus niños creciendo. Si llegáis a hacer eso, en verdad que seríamos aniquilados, y si os rehusáis, solo os quedaría inclinaros a vuestra religión y manteneros en lo que tenéis. ¡Despedíos del hombre y volved a vuestras comarcas!

Al otro día se presentó el Mensajero de Allah (ByP), abrazando a Al-Husain (P), llevando a Al-Hasan (P) de la mano, mientras FatImam (P) caminaba junto a él y Ali (P) junto a ella. Dijo el Profeta (ByP): “Cuando yo suplique, decid: Amén”.

Entonces dijeron los nobles de Nayrán: “¡Oh comunidad de cristianos! Por cierto que estoy viendo rostros los cuales, si Allah quisiera por medio de ellos quitar las montañas de sus lugares, lo haría. Si realizáis la mubahalah, seréis aniquilados, y no quedaría sobre la faz de la tierra ningún cristiano, hasta el día de la resurrección”.

Dijeron: “¡Oh Abul Qasim! Preferimos no hacer la mubahalah contigo y reconocer tu religión, afianzándonos en la nuestra”.

Dijo (ByP): “Si os rehusáis a hacer la mubahalah, entonces convertíos al Islam. Tendríais los mismos derechos de los musulmanes y las mismas obligaciones”.

Ellos rehusaron, por lo cual dijo el Profeta (ByP): “Entonces tendré que combatir contra vosotros”. Dijeron: “No tenemos la fuerza suficiente para entrar en guerra con los árabes, pero haremos un acuerdo de paz contigo basado en que no nos ataques, ni nos amedrentes, ni nos hagas renegar de nuestra religión, a cambio de que cumplamos en darte todos los años dos mil cabezas de ganado, mil en Safar, mil en Rayab y treinta armaduras de hierro”.

El Profeta aceptó ese pacto y dijo: “Juro por Quien mi vida está en Sus manos que el exterminio se había acercado a la gente de Nayrán, y si hubieran aceptado la mubahalah, se hubieran convertido en monos y cerdos, el valle como un gran fuego los hubiera consumido y Allah hubiera aniquilado a Nayrán junto a toda la comarca, incluso a los pájaros en las copas de los árboles. Lo mismo le hubiera ocurrido a la totalidad de los cristianos, hasta ser eliminados”.

Luego Az-Zamajshari prosigue con sus palabras, haciendo una exégesis de la aleya de mubahalah y de la posición de Ahlul Bayt (P), después de atestiguar la grandeza de su situación espiritual, mediante el hadiz de Aisha. Continúa diciendo: (En la aleya) son mencionados antes que (el párrafo que dice) anfusana (a nosotros mismos), para hacer notar lo digno de su posición y lo cercano de su situación respecto a Allah, para que se sepa que ellos tienen preferencia ante el anfus (el sí mismo que aquí representa al Profeta) y están mezclados con él.

Este es uno de los más fuertes indicios sobre las virtudes de la gente del Kisá(manto) y un claro argumento sobre la veracidad de la profecía de nuestro Profeta (ByP), ya que absolutamente nadie, ni opositor ni partidario, narra o afirma que los cristianos hayan respondido afirmativamente a la mubahalah.

El Corán desafía por medio de Ahlul Bayt a los enemigos del Islam, declara a sus enemigos mentirosos y los expone a la maldición y al castigo divino. “… y dispondremos la maldición de Allah sobre los mentirosos”.

Si no fuera por la garantía de fortaleza y veracidad de lo que se origina de ellos, Allah no les habría concedido tal nobleza, ni tampoco el Corán hubiera mencionado algo al respecto.

Al Fajru Ar-Razi ha registrado en su Tafsir Al-Kabir, la misma narración que Az-Zamajshari relató en forma completa.

Los dos Tafsires concuerdan completamente en este tema, solo que Al-Fajru Ar-Razi, luego de citar lo mismo que Az-Zamajshari, añade a sus palabras lo siguiente: “… y debes saber que existe unanimidad entre los sabios del Tafsir y del hadiz respecto a lo correcto de esta narración”.

El desaparecido sabio Tabatabai dice que: aquellos a los que se refiere esta aleya, por medio de quienes Allah reta a sus enemigos a una maldición recíproca, son: el Mensajero de Allah (ByP), Ali, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain (que la paz sea con ellos). Textualmente dice: Los sabios del hadiz son unánimes al transmitirla y aceptarla de pleno acuerdo. Asimismo la han afianzado los autores de enciclopedias en sus obras, entre ellos Muslim en su Sahih y At-Tirmidhi en el suyo, y confirmado por los historiadores. También los exégetas concuerdan en mencionarla y registrarla en sus tafsires sin objetarla ni desconfiar de ella, muchos de los cuales también eran especialistas en hadices e historiadores, como At-Tabarí, Abul Fidá, Ibn Kazir, As-Suiutí y otros.

De esa forma los exégetas del Corán son unánimes al determinar quiénes son Ahlul Bayt (P) y que es obligación amarlos, a la vez que confirman su rango y posición en la Ummah.

En las dos aleyas anteriores, el Corán afirma el atributo de purificación que posee Ahlul Bayt (P), o sea: Ali, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain. En esta bendita aleya, Allah y su Mensajero invocan mediante ellos a sus enemigos a una mubahalah o mutua maldición, reconociéndose así su majestuoso rango y sagrada posición.

Si ellos no tuvieran un carácter sagrado ante Allah, Glorificado Sea, Su Mensajero (ByP) no hubiera hecho tal exhortación, saliendo él mismo junto a estas puras estrellas, como lo son Ahlul Bayt (P), para desafiar a los enemigos de Allah con la mubahalah para que descienda un castigo, con la garantía de respuesta a esta súplica.

En la aleya hay sutilezas idiomáticas en las cuales es necesario detenerse, como por ejemplo la forma en que las personas a las que se refiere (Ali, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain), están añadidos a la persona del Mensajero de Allah (ByP), ya que el pronombre posesivo se refiere a él: abna’una (nuestros hijos), nisa’una (nuestras mujeres) y anfusana (nosotros mismos).

Si no se hubiera materializado el suceso, y el Mensajero de Allah (ByP) no hubiera salido junto a Ahlul Bayt para realizar la mubahalah, de acuerdo al sentido, se hubiera generalizado y con la palabra nisa’una (nuestras mujeres), se hubiera considerado a las mujeres del Profeta (ByP), con abna’una (nuestros hijos), a FatImam (P) y a sus demás hijos, y con anfusana (nosotros mismos), a su sagrada persona únicamente.

Al salir el Mensajero de Allah (ByP) con nadie más que estos cuatro, nos estaba esclareciendo el significado de la aleya, que es: que la mejor de las mujeres de la comunidad y su modelo, es FatImam (P), que los mejores de entre los hijos de los musulmanes son Al-Hasan y Al-Husain (con ellos sea la paz), a quienes el Corán nombra como hijos del Mensajero de Allah (ByP)… el mismo Corán que considera a Ali (P) como si fuera el mismo Mensajero de Allah (ByP).

Cuarto: la aleya de As-Salah (La bendición)

“Por cierto que Allah y sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! ¡Bendecidle y saludadle reverentemente! (Corán; 33:56)

En las aleyas anteriores, el Corán mencionaba la pureza de Ahlul Bayt, la obligatoriedad de amarlos y que ellos son la familia y gente de la casa del Profeta (ByP). Hemos visto como los exégetas coránicos determinaron sus personas con sus nombres. Así vimos que el “al” (familia) al que las aleyas se refieren son: Ali, Fatima, Al-Hasan y Al-Husain.

En la presente aleya hay un precepto obligatorio que es el de la bendición al Profeta (ByP) y a su distinguida familia (P). Asimismo encontramos una distinción exclusiva para ellos y un engrandecimiento de su posición y nobleza, para hacerle saber de esa forma a la Ummah su preponderante situación en su vida y en su mensaje.

Al Fajru Ar-Razi ha registrado en su Tafsir Al-Kabir, la explicación dada por el Mensajero de Allah (ByP) respecto a esta bendita aleya. Dice: “Le preguntaron al Profeta (ByP): “¿Cómo te bendecimos?, ¡Oh Mensajero de Allah! Respondió: “Decid: ¡Dios mío! Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, así como bendijiste a Ibrahim y a la familia de Ibrahim. ¡Ciertamente que Tú eres Loable y Glorioso!

Antes de citar esta última narración, expone el Tafsir de la aleya, luego dice: “Esta es una de las razones para la escuela shafi’i de que la forma imperativa de un verbo implica su obligación como norma islámica, y que es por eso que es obligatorio bendecir al Profeta (ByP), aunque si bien no es obligatorio hacerlo fuera del Tashahhud (testimonio de la oración), lo es dentro de él.

Luego Ar-Razi continúa diciendo: “Teniendo en cuenta que Allah y sus ángeles lo bendicen, entonces, ¿qué necesidad tiene de nuestras bendiciones? A esto se responde que: las bendiciones que se le proclaman no son porque él las necesite, ni siquiera tiene necesidad de las bendiciones de los ángeles teniendo las de Allah, sino que son para que nosotros manifestemos su grandeza, como misericordia para con nosotros mismos, al ser recompensados por ello. Es por eso que el mismo Profeta (ByP) dijo: “A quien me bendice una vez, Allah le bendice diez veces”.

En Ad-Durrul Manzur de As-Suiutí., dice: “Narraron Abur Razzaq, Ibn Abi Shaibah, Ahmad Ibn Hanbal, Abd Ibn Hámid, Al-Bujari, Muslim, Abu Dawud, At-Tirmidhi, An Nisaí, Ibn Maya e Ibn Mardwiah, todos de Ka’b Ibn Uyrah que dijo: Dijo un hombre: “¡Oh Mensajero de Allah! En cuanto a cómo saludarte… eso lo hemos aprendido, pero ¿cómo hacemos para bendecirte?”. Respondió (ByP): “Di: Dios mío, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, así como bendijiste a Ibrahim y a la familia de Ibrahim. Ciertamente que Tú eres Loable y Glorioso”.

Aparte de esta narración, hay dieciocho hadices más que indican la inclusión de la familia del Profeta (ByP) junto a él en la bendición, los cuales fueron narrados por autores de Sunan (colecciones de hadices) y enciclopedias, a través de un gran número de compañeros del Profeta (ByP). Entre ellos: Ibn Abbas, Talhah, Abu Sa’id Al-Jidri, Abu Hurairah, Abu Mas’ud Al-Ansari, Buraidah, Ibn Mas’ud, Ka’b Ibn Umrah, y Ali (P).

En el mismo libro dice: “Narraron Ahmad y At-Tirmidhi de Al-Hasan Ibn Ali (P), que el Mensajero de Allah (ByP) dijo: “Avaro es aquel ante quien soy mencionado, y no me bendice”.

Es así como los sabios y eruditos dictaminan la obligatoriedad de bendecir a Muhammad (ByP) y a su familia, en el tashahhud (testimonio) de la oración, y la obligación de incluir a la familia de Muhammad (ByP) en la bendición.

El que reflexiona en esta aleya, se da cuenta del claro propósito de este precepto y de su condición de obligatorio. Esto es un engrandecimiento de la familia de Muhammad (ByP), de quienes Allah alejó la impureza y purificó de sobremanera, para que así la Ummah los imite, marche sobre su sendero y tema estar en discordia y discrepancia con ellos.

Aquellos, a quienes si no se bendicen en la oración esta no es válida, son los Imames de la Ummah y el referencial a quienes está garantizado imitar.

Si no fuera por la firmeza y la garantía de fortaleza e integridad de lo que de ellos se origina, Allah no hubiera ordenado a los musulmanes de todas las épocas que se les aferren y los bendigan en cada una de sus oraciones, ya que esta repetitiva bendición a Muhammad (ByP) y a su familia (cuya obligatoriedad en el rezo está enfatizada) implica que los musulmanes presten atención en cada oración a la importancia de Ahlul Bayt (P), su posición, su imitación, a marchar sobre su senda y a aferrarse a su trayectoria.

Quinto: la Sura Al-Insan (El ser humano)

“Por cierto que los justos beberán de una copa de un néctar mezclado con agua de Kafur * Una fuente de la cual beberán los siervos de Allah, que harán fluir a voluntad * Que cumplen con sus promesas y temen el día cuya calamidad será universal *Que por amor a Allah alimentan al menesteroso, al huérfano y al cautivo * Diciendo: “Ciertamente, os alimentamos por amor a Allah; no os exigimos recompensa ni gratitud” * “Por cierto que tememos de nuestro Señor aquel día funesto, calamitoso” * Mas Allah les preservará de la calamidad de aquel día, y les recibirá con esplendor y júbilo * Y les recompensará, por su perseverancia, con un jardín y vestiduras de seda * Donde reclinados sobre cojines, no sentirán el calor solar ni el frío lunar * Y las sombras del jardín les cubrirán, cuyos frutos estarán al alcance de sus manos * Y serán servidos con vasos y copas de plata cristalina * En copas de cristal plateado, que les colmarán a voluntad * Y allí se les servirá una copa de néctar, cuya mezcla será de Zanyabil * Y mancebos insenescentes les servirán, a los que si vierais pensaríais que son perlas dispersadas * Y cuando mires allá verás delicias y un magnífico reino * Llevarán vestiduras verdes de tafetán y de brocado, y engalanados con brazaletes de plata, y su Señor les servirá una bebida pura * “Por cierto que esta será vuestra recompensa, y serán reconocidos vuestros esfuerzos” * Corán; (76:5-22)

En estas benditas aleyas, el Corán se refiere a Ahlul Bayt (P), los coloca en la cumbre del autosacrificio y la piedad, y los muestra como un ejemplo para la humanidad, para que las comunidades los imiten y marchen sobre su sendero.

El suceso histórico por el cual fue revelada esta bendita aleya, indica la posición de Ahlul Bayt (P), los enaltece por su aplicación y observancia de la Shari’ah, su completo desapego de lo mundano por causa de Allah, Glorificado Sea, y por su condición de justos, atributo por el cual son albriciados con el paraíso. De esa forma, quien los imite y siga su sendero, será resucitado junto a ellos.

En relación al tafsir de esta aleya, dice textualmente Az-Zamajshari: “Narró Ibn Abba (que Allah esté complacido con él) que Al-Hasan y Al-Husain enfermaron y el Mensajero de Allah (ByP) los visitó. Estando allí otras personas, estos dijeron: “¡Oh Abul Hasan! ¿Por qué no haces alguna promesa por (la salud de) tus hijos? Entonces Ali, Fatima y Fidh-dhah, su sirvienta, hicieron la promesa de que si se restablecían, ayunarían tres días. Los dos se restablecieron, entonces Ali (P) le pidió prestado a Sham’un, el judío jaibarí, tres medidas de cebada. FatImam (P) molió una medida hasta hacer harina con la que cocinó cinco panecillos, tantos como eran ellos. Ya los tenían delante de ellos para romper el ayuno cuando se presentó un mendigo y dijo: “La paz sea con vosotros, gente de la casa de Muhammad (ByP). Soy un menesteroso de entre los musulmanes, dadme de comer para que Allah os dé de comer de las mesas del paraíso”.

Ellos dieron lo que tenían y se fueron a dormir sin probar más que agua, y al amanecer estaban ayunando otra vez. Cuando llegó la noche y pusieron la comida frente a ellos, se les paró enfrente un huérfano, y otra vez dieron todo lo que tenían. A la tercera noche se les presentó un prisionero (de guerra), e hicieron lo mismo.

Al amanecer Ali (P) tomó las manos de Al-Hasan y Al-Husain y fueron donde el Mensajero de Allah (ByP). Cuando los vio tiritando como polluelos a causa del intenso hambre, dijo: “Me aflige profundamente lo que veo en vosotros”. Entonces se levantó y fue con ellos. Cuando llegó y vio a FatImam (P) en su lugar de oración, en un estado que parecía que su espalda se pegaba a su estómago, y sus ojos estaban hundidos, más lo afligió aquello. En ese momento descendió Yibrai (P) y dijo: “¡Sujétala! ¡Oh Muhammad! Que Allah te felicita por la gente de tu casa”, y después le leyó la sura.

Sexto:

Fueron reveladas muchas aleyas respecto al Imam Ali Ibn Abi Talib (P), quien se crió en la casa del Mensajero de Allah (ByP) desde su tierna infancia. Creció en su regazo, se nutrió de su moral, creyó en él teniendo solo diez años, lo apoyó y lo siguió, y luego fue portador de su estandarte y su valiente soldado en todas las batallas: Badr, Uhud, Hunain, Al-Ahzab, Jaibar y otras de entre aquellas batallas que marcaron el triunfo del Islam, en la que el mismo Mensajero de Allah (ByP) testimonia por él en palabras que fueron registradas como una eterna señal que embellece las páginas de la historia y pone frente a la humanidad el más sublime ejemplo de esfuerzo y sacrificio.

Después de analizar las causas de revelación, encontramos que, aparte de lo ya mencionado respecto a Ahlul Bayt en conjunto, lo que fue revelado en el Corán referente a Amir Al-Mu’minin e Imam de los musulmanes, Ali Ibn Abi Talib (P), habla sobre:

I – Su valentía, arrojo y sacrificio en el camino de Allah.

II – Su paciencia ante las molestias y burlas.

III- Su piedad y temor a Allah, sus acciones y dádivas, y su wilaiah(supremacía) sobre los creyentes.

A continuación mencionaremos algunos ejemplos de éstos.

La aleya de wilaiah (Supremacía)

“Vuestro Wali (señor, protector) es Allah, Su Mensajero, y los creyentes que constituyen la oración, dando limosna mientras están en ruku’ (inclinación de la oración) * Y que quien tome como Wali a Allah, a su Mensajero y a los creyentes, que sepa que los parciales de Allah serán los vencedores”. (Corán; 5:55-56)

Dice textualmente Az-Zamajshari en su Tafsir Al-Kashshaf: “Esta aleya fue revelada respecto a Ali (P), cuando un mendigo le pidió algo mientras él estaba inclinado durante su oración, entonces le indicó su anillo, el que estaba como moviéndose en su meñique, y no hacía muchos movimientos que pudieran anular su oración.

Puede surgir la siguiente pregunta: ¿Cómo puede ser Ali (P) a quien se refiera, siendo que la expresión está en plural? A esto se puede responder que: la expresión está en plural , aun cuando se estaba refiriendo a una sola persona, para incentivar a la gente a realizar acciones semejantes y puedan acceder a las recompensas espirituales que implican, y para resaltar el hecho de que la idiosincrasia de los creyentes debe estar basada en un propósito de avidez hacia la bondad, la beneficencia y el auxilio a los pobres, tanto que si se llegara a presentar un asunto así, que no admitiera demora y se estuviera rezando, no retrasarlo hasta terminar la oración.

Menciona Al-Uahidi de Al-Kalbí en relación a las causas de revelación de esta aleya:

“Vuestro Wali es Allah, Su Mensajero, y los creyentes que constituyen la oración, dando limosna mientras están en rukú’

Dijo: “… La última parte de esta aleya, se refiere a Ali Ibn Abi Talib (P), quien dio su anillo a un necesitado mientras estaba en posición de rukú’ en la oración”.

Ha sido mencionada la causa de revelación de esta aleya como referida al Imam Ali (P), en un gran número de libros de Tafsir y de Hadiz. Dejamos el análisis detallado para quien quiera profundizar en el tema.

La aleya de At-Tablig (La anunciación)

“¡Oh, Mensajero! Anuncia lo que te fue revelado por tu Señor, porque si no lo hicieras no habrías hecho llegar Su mensaje. Mas Allah te protegerá de los hombres…”(Corán; 5:67)

Esta aleya descendió en Gadír Jum, en circunstancias que detallaremos a continuación:

Cuando el Mensajero de Allah volvía de Huyyatul Wada (la Peregrinación de Despedida), le fue revelada en el décimo octavo día de Dhul Hiyyah la aleya que dice: “¡Oh, Mensajero! Anuncia lo que te fue revelado…”. El arroyo de Gadír no llevaba su caudal, y era allí adonde se ramificaban los caminos hacia Medina, Egipto y Siria. El Profeta (ByP) se detuvo en ese lugar donde lo alcanzaron quienes le seguían, e hizo volver a quienes iban adelante. Le prohibió a sus compañeros que estaban sobre varios árboles que se bajasen de donde estaban y envió a que se barrieran las espinas que había bajo ellos. Llamó a rezar en comunidad y leyó la oración del mediodía en voz alta, luego comenzó su disertación alabando a Allah y advirtiendo a la gente, después dijo lo que Allah quiso que dijera, y por último expresó:

“Me estoy acercando al momento en que sea llamado, y yo responda. Ciertamente que yo soy responsable y vosotros también lo sois. ¿Qué decís vosotros a esto?”.

Dijeron: “Atestiguamos que has hecho llegar el mensaje, te esforzaste y nos aconsejaste. ¡Qué Allah te recompense en la mejor forma!”.

Dijo: “¿Atestiguáis que no hay divinidad más que Allah y que Muhammad es su siervo y mensajero, que Su paraíso es realidad y que Su fuego también lo es?”.

Dijeron: “Sí, atestiguamos eso”.

Dijo: “Dios mío, sé testigo”, y luego agregó: “¿Me estáis escuchando?”.

Dijeron: “Sí, lo estamos haciendo”.

Dijo: “¡Oh, gente! Por cierto que os dejaré y que volveréis a mí en Al-Haud (la Fuente del Paraíso) la que tendrá un ancho como de Busrá y San’a y en la cual habrá tantas copas de plata como hay estrellas, y yo os preguntaré por los dos tesoros, así que observad como los tratáis en mi ausencia”.

Alguien gritó: “¿Y cuáles son los dos tesoros ¡oh, Mensajero de Allah!?”.

Dijo: “Son: el Libro de Allah, el cual es un vínculo que en un extremo está en manos de Allah y el otro en las vuestras, así que, aferraos a él y no os extraviéis y no cambiéis;… y mi descendencia, la gente de mi casa. Ciertamente que el Benevolente, el Informado, me ha anoticiado que ambos no se separarán hasta que vuelvan a mí en Al-Hau (la Fuente del Paraíso). Yo he pedido eso por ellos dos a mi Señor.

No os adelantéis a ellos, ya que seríais aniquilados, ni seáis negligentes a su respecto, que lo mismo sucedería; y no tratéis de enseñarles, ya que son más sabios que vosotros”.

Luego dijo: “¿Acaso no sabéis que yo tengo primacía sobre los creyentes por sobre sus propias vidas?”.

Dijeron: “¡Sí lo sabemos! ¡Oh, Mensajero de Allah!”.

Dijo: “¿Acaso no sabéis y no atestiguaríais que tengo primacía sobre todo creyente, por sobre su propia vida?”.

Dijeron: “¡Lo sabemos y lo atestiguamos! ¡Oh, Mensajero de Allah!”.

A continuación, tomó el brazo de Ali Ibn Abi Talib (P), y lo levantó hasta que se le vio lo blanco de bajo sus brazos.

Luego dijo: “¡Oh, gente! Allah es mi Señor, y yo soy vuestro señor. De aquel de quien yo sea su señor, este es Ali su señor. Dios mío, Sé amigo de quien sea su amigo, y enemigo de quien sea su enemigo. Ayuda a quien le ayude y abandona a quien le abandone. Quiere a quien le quiera, y desprecia a quien le desprecie”.

Después dijo: “Dios mío, Sé testigo”.

No llegaron a separarse el uno del otro -el Profeta (ByP) de Ali (P)-, cuando descendió la siguiente aleya:

“Hoy os he perfeccionado vuestra religión, He completado Mis bendiciones para con vosotros, y os he elegido el Islam por religión”.

Dijo el Mensajero de Allah (ByP): ¡Allah es el más Grande! ¡Engrandecido Sea por haber perfeccionado la religión, por haber completado sus mercedes, por escoger el Mensaje para mí y la
wilaia (supremacía, condición de protector, soberano) para Ali.

Hay tantas aleyas que hablan sobre la distinguida posición de Ahlul Bayt y la nobleza y grandeza de sus personas, que no podemos abarcarlas en el contenido de este resumido libro, especialmente las que hablan sobre el padre de este árbol de pureza, el Imam Ali (P). El lector puede encontrar estas aleyas con sus explicaciones en los libros de exégesis coránica, biografías, narraciones y de causas de revelación. Entre ellas están las siguientes:

1- “… Tú eres solo un amonestador, y cada pueblo tiene su guía” (Corán; 13:7)

Nos ha llegado que, el Mensajero de Allah (ByP) puso su mano en su pecho y dijo: “Yo soy un amonestador… y cada pueblo tiene su guía”, y señaló con su mano al Imam Ali (P). Dijo: “Tú eres el guía ¡oh, Ali! Es a través de ti que después de mí alguien se guiará”.

2- “¿Podrá, acaso, equipararse el creyente con el corrupto? ¡Jamás se equipararán!” (Corán; 32:18)

El creyente era Ali (P), y el corrupto era Al-Walid Ibn Uqbah.

3- “¿Acaso quien tenga una evidencia de su Señor, confirmada por un testimonio de Él…”

El Profeta (ByP) es “la evidencia de parte del Señor”, y “el testimonio de Su parte” es el Imam Ali (P).

(Corán; 66:4)

4- “…que ciertamente que Allah es su Protector, como así también Yibraíl (Gabriel), y quien es virtuoso de entre los creyentes…”.

El “virtuoso de entre los creyentes” es Ali Ibn Abi Talib (P).

5- “…y lo memorice algún oído atento”. (Corán; 69:12)

El Mensajero de Allah (ByP) recitó esta aleya, luego se dirigió hacia Ali (P), y le dijo: “Le he suplicado a Allah que disponga sea tu oído (al que se refiere la aleya)”.

Dijo Ali (P): “Nunca escuché nada del Mensajero de Allah (ByP), que haya olvidado”.

Transmite Al-Wahidi en Las Causas de Revelación, a través de una serie de narradores que llegan a Buraidah, lo siguiente: “El Mensajero de Allah (ByP) le dijo a Ali (P): “Por cierto que Allah me ha ordenado que esté cerca tuyo y no me aleje de ti, que te enseñe y memorices. Es un derecho de Allah que tú memorices”. Entonces fue revelado: “… y lo memorice algún oído atento”.

6- “A los creyentes que practican el bien, el Graciabilísimo les dispondrá de afecto”. (Corán; 19:96)

El Mensajero de Allah (ByP) le dijo a Ali (P): “¡Oh, Ali! Di: Dios mío concédeme de tu parte una promesa, y disponme cariño en el corazón de los creyentes”. Entonces fue revelada esta aleya refiriéndose a Ali (P).

7- “… los creyentes que practican el bien, ¡estos son lo mejor de la creación!” (Corán; 98:7)

Dijo el Mensajero de Allah (ByP): “¡Oh, Ali! Son tú y tus seguidores”.

8- “¿Consideráis a quienes se ocupan de dar agua a los peregrinos y custodian la sagrada Mezquita como a quien cree en Allah y en el Día del Juicio…?” (Corán; 9:19)

Los primeros son Al-Abbas y Talhah, y “el que cree”, es Ali (P).

Además de estas hay muchas otras aleyas, que dejamos de lado para no extendernos.

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