Los atributos encomiables de los seres humanos

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SHAFAQNA – Hay muchos atributos de los seres humanos y muchas aleyas al respecto. Presentamos algunos de entre los más importantes.

A. El ser humano es el vicario de Al·lâh en la Tierra

﴿ وإِذْ قَالَ رَبُّكَ لِلْمَلآئِكَةِ إِنِّي جَاعِلٌ فِي الاَرْضِ خَلِيفَةً ﴾

«(Acuérdate, ¡oh Mensajero!) de cuando tu Señor dijo a los ángeles: “Voy a instituir un vicario en la Tierra”».1

﴿ وَهُوَ الَّذِي جَعَلَكُمْ خَلآئِفَ الاَرْضِ وَرَفَعَ بَعْضَكُمْ فَوْقَ بَعْضٍ دَرَجَاتٍ لِيَبْلُوَكُمْ فِي مَآ ءَاتَاكُمْ ﴾

«Él fue quien os designó herederos en la Tierra, y ha elevado a algunos de vosotros en grados sobre otros, para probaros con cuanto os agració…».2

B. Los humanos poseen la mayor capacidad de conocimiento.

﴿ وَعَلَّمَ ءادَمَ الأَسْمآءَ كُلَّهَا ثُمَّ عَرَضَهُمْ عَلَى الْمَلآَئِكَةِ فَقَالَ أَنْبِئُونِي بِاَسْمَآءِ هَؤُلآءِ إِنْ كُنْتُمْ صَادِقِينَ ﴾

«Él enseñó a Adán los nombres de todos los seres; después, se los presentó a los ángeles, y les dijo: “¡Nombrádmelos, si sois sinceros!”».3

Los “Nombres” en la aleya anterior significan “realidades”. Cuando los ángeles pensaron que eran superiores a Adán, Al·lâh Altísimo quiso probarles a los ángeles que estaban equivocados. El Todopoderoso enseñó a Adán todas las realidades, y luego dijo a los ángeles que si ellos eran veraces en su demanda, entonces debían revelarle esas realidades. Pero no pudieron hacerlo. De este modo, podemos comprender de esta aleya que el hombre es capaz de obtener todo el conocimiento.

C. Los seres humanos están creados de tal manera que pueden conocer a su Creador a través de un conocimiento innato.

El hombre no necesita utilizar vías externas para conocer a Al·lâh. Si ahondamos en nuestros espíritus podemos comprender que somos creados, que tenemos un Señor. Explicaremos esto con un ejemplo: una persona fue ante el Imam Ÿa‘far As-Sâdiq (a.s.) y le pidió que le probara la existencia de Al·lâh, el Loable. El Imam (a.s.) le preguntó si alguna vez había viajado en un barco. El hombre le respondió afirmativamente.

Luego el Imam (a.s.) le preguntó si en su viaje había surgido una situación en la que existía el peligro de que el barco zozobrara y que la gente entrara en pánico y temiera que el barco se hundiese y en consecuencia murieran. El hombre nuevamente respondió afirmativamente. Luego el Imam (a.s.) preguntó: “¿En ese momento pensaste que existía algún poder que podría salvarte?”. Cuando el hombre dijo: “Sí”, el Imam concluyó: “Ese es Al·lâh, el Omnipotente”.4

Cuando estamos en peligro y sentimos que nadie puede ayudarnos, el conocimiento innato se despierta y se activa. En muchas personas y bajo situaciones normales, este conocimiento respecto a Dios Todopoderoso está aletargado. Sin embargo puede ser despertado y fortalecido, especialmente cuando nos vemos privados de refugio y fuerza y nos sentimos impotentes.

Es digno de mencionar que no solo nuestro conocimiento sobre Al·lâh es innato (fitrî) sino también la religión del Islam como un todo está en concordancia con nuestro espíritu. Y éste es uno de los factores claves de su permanencia bajo muy difíciles condiciones y su extraordinario desarrollo. La siguiente aleya demuestra este hecho:

﴿ فَأَقِمْ وَجْهَكَ لِلدِّينِ حَنِيفاً فِطْرَتَ اللَّهِ الَّتِي فَطَرَ النَّاسَ عَلَيْهَا لاَ تَبْدِيلَ لِخَلْقِ اللَّهِ ذَلِكَ الدِّينُ الْقَيِّمُ وَلَكِنَّ أَكْثَرَ النَّاسِ لاَ يَعْلَمُونَ ﴾

«Conságrate a la religión como monoteísta; porque es la naturaleza de Dios sobre la cual creó al hombre. La creación de Dios es inmutable: ésta es la verdadera religión, pero la mayoría de la gente lo ignora».5

Al·lâh Todopoderoso ha creado al hombre de una manera que se percate de la religión correcta y sienta una fuerte afinidad por ella. Éstas son dos dimensiones de la fitrah (nuestra naturaleza primigenia). No analizaremos la fitrah en detalles, pero aquí es necesario decir que esta cualidad es la naturaleza en el hombre infundida por Al·lâh.

El término fit significa una cualidad dispuesta por Dios en todos los seres humanos. Los asuntos innatos son de dos clases: conocimiento y deseo. Por lo tanto, los instintos fit (naturales) del hombre en parte están constituidos por conocimiento y en parte por deseo (impulsos naturales).

De este modo, podemos decir que toda persona instintivamente se da cuenta de la pura religión y siente una afinidad por ella a través de su naturaleza primigenia y disposición divina de conocimiento y deseo.

Sin embargo, cuando una persona está inmersa en la vida material y los asuntos triviales, y no presta ninguna atención a los propósitos inmateriales, su fitrah (disposición primigenia) y el deseo se anublan. Sabemos que la alimentación adecuada es necesaria para el crecimiento del cuerpo. Si descuidamos el correcto tipo de régimen, ello puede llevar a diferentes clases de complicaciones que pueden causar el malfuncionamiento del cuerpo.

Sucede lo mismo con la fitrah. Si solo satisfacemos la vida material, el otro lado se debilita o se ve empañado por los asuntos materiales. Pero ante las dificultades, cuando nuestra atención a la vida material se aparta temporalmente, nos volvemos completamente hacia Al·lâh y lentamente comenzamos a sentir el cambio desde adentro.

D. Además del cuerpo físico, existe un elemento divino o espiritual en el ser humano

﴿ ثُمَّ سَوَّاهُ وَنَفَخَ فِيهِ مِن رُوحِهِ وَجَعَلَ لَكُمُ السَّمْعَ وَالاَبْصَارَ وَالاَفْئِدَةَ قَلِيلاً مَّا تَشْكُرُونَ ﴾

«Después le modeló; luego le insufló de Su espíritu. Os dotó de oído, de vista y de entendimiento. ¡Cuán poco se lo agradecéis!».6

¿Qué significa el espíritu divino? ¿Significa que Al·lâh tiene un “Espíritu” y una parte del mismo se encuentra en los seres humanos? Definitivamente no. Cuando atribuimos el espíritu a Al·lâh, es algo simbólico, igual que “la Casa de Al·lâh”. A pesar de que todo es creado por Al·lâh, algunas cosas son más preciosas y respetadas que otras, por lo tanto, las atribuimos a Dios.

De este modo, podemos concluir que todos los hombres poseen un elemento divino en ellos, que es muy importante y hace del hombre un ser respetable. A los ángeles se les ordenó prosternarse ante Adán (a.s.) solo después de que Al·lâh insuflara vida en él -es decir, le infundiera el Espíritu Divino-.

Este espíritu es el origen y la fuente de todas las perfecciones especiales y exclusivas de los seres humanos. Todas las capacidades de esta especie se originan de esta interminable y eterna fuente -el Espíritu Divino-. Por lo tanto, todos nosotros estamos en deuda con el Todopoderoso, el Creador, por esta incompensable Bendición.

E. El hombre no fue creado descuidadamente y al azar

1. Dios ha creado a los seres humanos.

2. Dios ha creado a los seres humanos con un propósito.

3. Dios ha elegido a los seres humanos como Sus vicarios.

Estos tres hechos prueban que los seres humanos son elegidos para ser los vicarios de Al·lâh en la Tierra, por sobre el resto de las criaturas. Estudiaremos cómo son presentados estos tres prominentes factores en el Glorioso Corán.

Como lo afirmamos en el capítulo anterior, el hombre ha sido elegido por Dios Todopoderoso, el Creador, como su vicario. La siguiente es otra aleya que confirma la base de nuestra exposición:

﴿ ثُمَّ اجْتَبَاهُ رَبُّهُ فَتَابَ عَلَيْهِ وَهَدَى ﴾

«Mas luego su Señor le eligió, le redimió y le encaminó».7

Algunos seres humanos son elegidos por Dios. La frase «le redimió» es “tawbah” en árabe, que literalmente significa “volver”. A veces es atribuida a Dios y otras a los seres humanos. Cuando alguien comete un error, Dios se vuelve a él para ayudarlo.

De este modo el Señor le prepara el camino para que se arrepienta. Y cuando él se arrepiente y busca el perdón, Dios vuelve a él, lo que significa que Él acepta su arrepentimiento. Está muy claro que si Dios no nos ayudara a volver no podríamos arrepentirnos. Primero Dios nos ayuda, Él se vuelve al hombre; luego el hombre se arrepiente y entonces Dios acepta su arrepentimiento. Fíjate en la siguiente aleya:

﴿ ثُمَّ تَابَ عَلَيْهِمْ لِيَتُوبُوا إِنَّ اللّهَ هُوَ التَّوَّابُ الرَّحِيمُ ﴾

«… Y Él se volvió hacia ellos a fin de que se arrepintiesen; ciertamente que Al·lâh es Remisorio, Misericordiosísimo».8

F. El hombre es completamente libre de elegir su destino; es decir, el hombre es el dueño de su propio hado.

Ésta es la manera en que la Escritura presenta la idea de nuestro destino. Existe la luz de la guía, sin embargo, uno es libre de tomarla o dejarla.

﴿ إِنَّا هَدَيْنَاهُ السَّبِيلَ إِمَّا شَاكِراً وَإِمَّا كَفُوراً ﴾

«Por cierto que le señalamos el camino, ya fuera agradecido o ingrato».9

Ser agradecido no significa solo decir: “Shukran lil·lâh” (Gracias a Dios). Debemos agradecer a Dios por habernos otorgado esa propensión al sendero recto, así como innumerables bendiciones sin esperar nada de nosotros. Así que, abramos nuestros ojos y veamos por nosotros mismos Sus infinitas bendiciones.

Ser agradecidos a Él no se verifica solo en simples declaraciones verbales. Debemos tratar de usar Sus bendiciones de una manera que nos acerquemos a Él para además ser agraciados por la luz de Su Benevolencia, Guía y Encuentro Final.

Tanto los hombres como los genios (ÿinn) han sido agraciados con la libertad de elegir sus caminos y estilo de vida. Como sabemos, ninguna otra criatura, excepto los ÿinn, posee tal poder de elección. Los ÿinn tienen la libertad de creer o descreer. Pero el nivel de perfección que los ÿinn pueden alcanzar es más bajo que el de los hombres. Sobre la base de tales principios los ÿinnpueden seguir a los profetas enviados a los humanos.

Los ÿinn, al igual que todos los seres humanos, tienen todas las funciones biológicas. Se reproducen como todos los seres vivientes; sin embargo, su estructura física difiere de la del hombre. Sus cuerpos sustancialmente son de fuego; no son tridimensionales; los ÿinn pueden ir y venir fácilmente. Pueden moverse de una parte del universo a otra sin ningún problema; pueden tomar forma de animales, seres humanos, etc., pero su creación carece de esa potencialidad de perfección última con la que ha sido dotada la humanidad.

Por lo tanto, son solo los seres humanos los que soportan el encargo divino y ejecutan la meta de la Creación:

﴿ اِنَّا عَرَضْنَا الأَمَانَةَ عَلَى السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ وَالْجِبَالِ فَأَبَيْنَ أَن يَحْمِلْنَهَا وَأَشْفَقْنَ مِنْهَا وَحَمَلَهَا الاِنسَانُ إِنَّهُ كَانَ ظَلُوماً جَهُولاً ﴾

«Por cierto que ofrecimos el depósito a los cielos, a la tierra y a las montañas, mas rehusaron encargarse de ello y temieron recibirlo, pero el hombre se encargó de ello. (Pero) ciertamente que es muy injusto, muy insensato».10

G. El hombre es respetado y tiene dignidad.

﴿ وَلَقَدْ كَرَّمْنَا بَنِي ءَادَمَ وَحَمَلْنَاهُمْ فِي الْبَرِّ وَالْبَحْرِ وَرَزَقْنَاهُم مِنَ الطَّيِّبَاتِ وَفَضَّلْنَاهُمْ عَلَى كَثِيرٍ مِمَّنْ خَلَقْنَا تَفْضِيلاً ﴾

«Por cierto que honramos a los Hijos de Adán, y les condujimos por la tierra y por el mar; les agraciamos con todo lo bueno y les preferimos marcadamente por sobre la mayor parte de cuanto Hemos creado».11

H. Los seres humanos poseen un innato poder de decisión y discernimiento: la conciencia.

Todos comprenden qué es bueno y qué es malo. De este modo, los profetas, fueron enviados para concienciar a la gente y fortalecer sus facultades de entendimiento. Por ejemplo, todos son conscientes de que mentir es malo. Así, los profetas vinieron para hacer hincapié en la diferencia entre lo correcto y lo errado. También nos enseñan cosas respecto a las que no estamos conscientes, como los pormenores. Este poder innato puede ser deducido de la siguiente aleya:

﴿ وَنَفْسٍ وَمَا سَوَّاهَا * فَأَلْهَمَهَا فُجُورَهَا وَتَقْوَاهَا ﴾

«Por el alma y Quien la formó; y le inspiró su malicia y su piedad».12

El éxito del hombre depende de su alma. Su discernimiento de lo bueno y lo malo no es suficiente; debe actuar en base al conocimiento que el Señor Todopoderoso le ha otorgado.

I. Nada satisfará al hombre excepto recordar a Al·lâh y acercarse a Él.

﴿ الَّذِينَ ءَامَنُوا وَتَطْمَئِنُّ قُلُوبُهُم بِذِكْرِ اللَّهِ أَلاَ بِذِكْرِ اللَّهِ تَطْمَئِنُّ الْقُلُوبُ ﴾

«Aquellos que creen, cuyos corazones se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿No es acaso cierto que con el recuerdo de Dios se sosiegan los corazones?…».13

Todo ser humano trata de llegar a su Señor. Una persona que desea adquirir abundante riqueza también trata de alcanzar a Al·lâh, pero su error es confundir a su Dios. Así, busca algo inseguro y transitorio. Todos desean alcanzar a Al·lâh pero el hombre comete errores.

La única manera de realizarse uno mismo es por medio de hacer que nuestras almas sean conscientes de Al·lâh. Debemos tratar de llegar a Él con pleno conocimiento y ser conscientes del objetivo que estamos tratando de alcanzar:

﴿ يَآ أَيُّهَا الإِنسَانُ إِنَّكَ كَادِحٌ إِلَى رَبِّكَ كَدْحاً فَمُلاَقِيهِ ﴾

«¡Oh humano!, por cierto que te esfuerzas afanosamente por dirigirte hacia tu Señor. ¡Ya le encontrarás!».14

Hay tres tipos de almas. La más elevada es “el alma sosegada” (an-nafs al-mutma’innah), la más perfecta alma que haya obedecido a Al·lâh, al punto que nada puede estremecerla, como el alma de Imam Husein (a.s.) -tal como fue expresado en algunos ahâdîz-.

Para alcanzar este nivel, debemos recordar a Al·lâh en cada segundo de nuestra vida mundanal. Cada expresión en nuestra vida, nuestras ideas, pensamientos, obras, miradas, accionar, todo lo que uno pueda imaginar, debería ser efectuado por Él antes que por nosotros.

﴿ يَآ أَيَّتُهَا النَّفْسُ الْمُطْمَئِنَّةُ * ارْجِعِي إِلَى رَبِّكِ رَاضِيَةً مَرْضِيَّةً ﴾

«¡Oh, tú, alma sosegada! ¡Retorna a tu Señor satisfecha y complacida!».15

Tener un corazón sosegado y convencido depende del recuerdo de Al·lâh (ذكر الله) y de la Glorificación de Sus Atributos de Belleza y Grandeza. Éste es el secreto clave para nuestro ascenso y el logro de ese estado o rango. Deberíamos tratar de reflexionar en los Atributos de Su Belleza y Grandeza. El hombre jamás se saciará con nada sino con el recuerdo de Al·lâh. Éstos son grandes tópicos en el pensamiento islámico.

Pueden resolverse muchos problemas de la sociedad por medio del dinero o de las adquisiciones materiales, pero los problemas innatos de la humanidad no pueden ser resueltos con tales cosas. El sosiego no se obtiene por medio de asuntos financieros. Sin duda, éste no es el caso.

Deberíamos hacernos esta pregunta: ¿Por qué algunos ricos cometen suicidio? La realidad es que estas personas al principio pensaban que una vez que obtuviesen una posición de bienestar material, satisfarían su ego, tendrían una vida tranquila, pero tan pronto como llegan a ser ricos, comienzan a percatarse de que el dinero solo no puede solucionar el problema. Hay algo que les falta.

J. Las bendiciones divinas sobre la Tierra fueron creadas para los seres humanos quienes son libres de utilizar las tierras, surcar los mares, conquistar el espacio, valerse de los animales, etc., para su propio beneficio y propósito.

﴿ وَسَخَّرَ لَكُم مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَمَا فِي الأَرْضِ جَمِيعاً مِنْهُ إِنَّ فِي ذَلِكَ لاَيَاتٍ لِقَوْمٍ يَتَفَكَّرُونَ ﴾

«Y sometió para vosotros todo cuanto existe en los cielos y en la tierra. Todo procede de Él. Por cierto que en ello hay signos para gente que reflexiona».16

﴿ هُوَ الَّذِي خَلَقَ لَكُم مَا فِي الأرْضِ جَمِيعاً ﴾

«Él fue quien creó para vosotros cuanto existe en la tierra».17

K. El hombre fue creado para adorar a Al·lâh, el Loable.

﴿ وَمَا خَلَقْتُ الْجِنَّ وَالإِنسَ إِلاَّ لِيَعْبُدُونِ ﴾

«¡No he creado al genio y al hombre sino para que me adoren!».18

Esta aleya demuestra que uno de los objetivos de nuestra creación es servir a Al·lâh, Exaltado sea. No fuimos creados solo para comer, beber, y dormir. La suma perfección de los seres humanos no puede ser conseguida excepto a través de la adoración a Al·lâh Todopoderoso.

L. El hombre no puede conocerse a sí mismo a menos que conozca a Al·lâh. El hombre no puede olvidar a Al·lâh, de lo contrario, se habrá olvidado de sí mismo.

(a) ¿Por qué fue creado el hombre?

(b) ¿Cuál es su destino?

(c) ¿Qué debería hacer él ahora?

Éstos son algunos de los interrogantes cuyas respuestas pueden ser comprendidas cuando la humanidad conoce a su Creador.

﴿ وَلاَ تَكُونُوا كَالَّذِينَ نَسُوا اللَّهَ فَاَنسَاهُمْ أَنفُسَهُمْ اُوْلَئِكَ هُمُ الْفَاسِقُونَ ﴾

«Y no seáis como quienes olvidaron a Al·lâh y Al·lâh les hizo olvidarse de sí mismos. ¡Éstos son los depravados!».19

M. El hombre comprenderá muchas realidades después de su muerte.

Los hombres en su mayor parte no son conscientes de muchas cosas en este universo. Poseen conocimiento limitado y solo están preocupados por sus actividades y rutina diarias. Se ocupan poco en cosas fuera del mundo material. Cuando la muerte los sorprende, los velos son apartados; es en esa fase que sus ojos son abiertos para ver las realidades en su completa claridad.

Es en este estado que comienzan a percibir la Grandeza del Creador, sus nociones falsas, sus desprecios, su negligencia, sus actos ya sean buenos o malos. Ante sus ojos, verán a los ángeles, al abrasador Fuego del Infierno por las malas obras, y a la eterna felicidad del Paraíso por las buenas obras.

La muerte los despierta para que se den cuenta, quizás ya demasiado tarde, que las ideas islámicas eran la consumación de las religiones celestiales que esparcían la verdad en el sentido más pleno posible –las Palabras de Al·lâhTodopoderoso-. Luego se ven envueltos en el pavor y la incertidumbre por lo que han descuidado. Se llenan de remordimientos por la oportunidad perdida, que es imposible compensar.

Si tratamos de disminuir nuestra dependencia a la vida material, recogemos los beneficios en este mismo mundo. Si el dinero o la fama no son importantes para nosotros, sino solo el recuerdo de Al·lâh y las cosas concernientes a Al·lâh, entonces podemos ver esas realidades que se encuentran ocultas para otros en este mundo:

﴿ لَقَدْ كُنتَ فِي غَفْلَةٍ مِنْ هَذَا فَكَشَفْنَا عَنكَ غِطَآءَكَ فَبَصَرُكَ الْيَوْمَ حَدِيدٌ ﴾

«Estabas desatento respecto de esto, pero hoy te descorremos el velo y tu vista será penetrante».20

El Señor Todopoderoso envió Apóstoles, Mensajeros, Profetas e Imames para informarnos tanto de los aspectos espirituales como materiales de la vida. Al·lâh nunca quiso que fuésemos negligentes a los hechos. Al·lâh, el Creador, quiere que seamos conscientes del sendero que hemos elegido para esta vida terrenal y la otra.

El Señor quiere que ingresemos en el otro mundo con un alma satisfecha y una mente tranquila. Al·lâh Todopoderoso envió a Su último Mensajero, el Sello de los Profetas, Muhammad (s.a.w.) para invitarnos al Islam, la consumación de todas las religiones celestiales. Por lo tanto, es de interés y beneficio de las masas humanas seguir y atenerse a la ley islámica a través de la cual sus ojos se abrirán a las claras realidades.

Sin embargo, es lamentable ver que en general la gente se encuentra sumida en un profundo letargo en este mundo material; apenas pasen a la siguiente fase, el otro mundo, inmediatamente se volverán conscientes de lo que de verdad está ocurriendo21 pero será imposible regresar a este mundo.

Una aleya del Glorioso Corán habla sobre la gente inicua. Cuando mueran le requerirán a Al·lâh:

﴿ حَتَّى إِذَا جَآءَ أَحَدَهُمُ الْمَوْتُ قَالَ رَبِّ ارْجِعُونِ * لَعَلِّي أَعْمَلُ صَالِحاً فِيمَا تَرَكْتُ كَلآَّ إِنَّهَا كَلِمَةٌ هُوَ قَآئِلُهَا وَمِن وَرَآئِهِم بَرْزَخٌ إِلَى يَوْمِ يُبْعَثُونَ ﴾

«(Seguirán idólatras) hasta que, cuando la muerte sorprenda a alguno de ellos, diga: “¡Oh, Señor mío! ¡Devuélveme a la tierra, a fin de poder practicar el bien que omití (hacer)!”. ¡Quiá! Tal será la palabra que él dirá. Y ante ellos habrá una barrera (que les detendrá) hasta el día en que sean resucitados».22

Generalmente los seres humanos se vuelven conscientes solo al momento de morir. Es por ello que deberíamos leer el Corán detenidamente y al llegar a estas aleyas, detenernos y reflexionar en las mismas. Tras la muerte nuestra visión se volverá más aguda y veremos y nos percataremos de muchas cosas. Dijo Imam ‘Alî (a.s.) a este respecto:

« لَوْ كُشِفَ لي الْغِطاءُ ما ازْدَدْتُ يَقيناً »

“Si fuesen removidos los velos ante mí, mi certeza no se incrementaría”.23

Él quiere decir que ha alcanzado la profundidad de la certeza la cual ya no puede ser incrementada de ninguna manera. Él ha alcanzado el estado de la Verdad.

Cierta vez el Profeta (s.a.w.) estaba caminando con algunos de sus Compañeros, cuando se encontraron con un joven cuyo extraño comportamiento atrajo la atención de aquéllos.

El Profeta (s.a.w.) le preguntó:

– ¿Cómo estás?

– Tengo un estado de certeza -respondió el joven.

– Para cada cosa existe una señal. Si tú has alcanzado el estado de certeza, ¿cuál es la señal de tu certeza?

– Mi certeza me dice que ayune en los días calurosos y que rece durante toda la noche. Ésta es mi señal. He alcanzado un rango tal que adorar solo a Al·lâhes el único placer que de verdad obtengo. Veo el Paraíso y el Infierno, y de aquéllos que te rodean, puedo ver cuáles son de entre la gente del Paraíso y cuáles de entre la gente del Infierno.”

El Profeta (s.a.w.) lo detuvo diciéndole: “No digas nada más” (ya que no está bien informarles a otros respecto a su futuro).

El joven rogó al Profeta (s.a.w.) que suplicara a Al·lâh para que le concediese el martirio. El Profeta (s.a.w.) lo hizo, y posteriormente el joven fue martirizado en un campo de batalla.24

Las buenas obras de aquel joven y su distanciamiento del mundo material le hicieron acreedor al estado de certeza. Su alma se encontraba libre y podía ver lo que no podía ver una persona que tenía su corazón puesto en los resplandores mundanales. El Glorioso Corán afirma que si alcanzáramos el estado de certeza podríamos ver incluso el Paraíso y el Infierno:

﴿ كَلاَّ لَوْ تَعْلَمُونَ عِلْمَ الْيَقِينِ * لَتَرَوُنَّ الْجَحِيمَ ﴾

«¡Quiá! Si poseyerais el conocimiento de la certeza, ¡ciertamente, entonces, veríais la Hoguera!».25

El Paraíso y el Infierno fueron creados para nosotros, y no son cosas que serán creadas en el futuro.

La persona que posee una percepción íntegra puede verlos. Cierta vez un hombre llamado Hammâm fue hacia Imam ‘Alî (a.s.) y le pidió que le describiese a las personas piadosas (muttaqîn) de una manera que pudiese verlas. Primero Imam ‘Alî (a.s.) no quiso decir nada pero Hammâm insistió y el Imam lo hizo. Uno de los puntos que le mencionó el Imam es que estas personas son como aquéllos que han visto el Paraíso y el Infierno.26

N. Al hombre no le apetecen solo las cuestiones materiales.

Hay ciertos asuntos que la gente considera sus ideales. Pueden esforzarse mucho solo por alcanzar las bendiciones y complacencia de Al·lâhTodopoderoso. La siguiente aleya explica que Su complacencia es la recompensa más importante que puede obtener el ser humano:

﴿ وَعَدَ اللّهُ الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُؤْمِنَاتِ جَنَّاتٍ تَجْرِي مِن تَحْتِهَا الاَنْهَارُ خَالِدِينَ فِيهَا وَمَسَاكِنَ طَيِّبَةً فِي جَنَّاتِ عَدْنٍ وَرِضْوَانٌ مِنَ اللّهِ أَكْبَرُ ذَلِكَ هُوَ الْفَوْزُ الْعَظِيمُ ﴾

«Al·lâh prometió a los creyentes y a las creyentes jardines bajo los cuales corren los ríos, donde morarán eternamente, así también albergues agradables en los jardines del Edén; mas (sabed que) la complacencia de Al·lâh es aún mayor. ¡Tal será el gran triunfo!».27

Es éste el mayor logro y no las cosas materiales. Aquí Dios explica los beneficios y bendiciones en el Paraíso, y dice que ser consciente de que Dios está satisfecho y complacido contigo, es la bendición más grande. Este conocimiento es sumamente importante para el hombre. Toda persona aspira a obtener la satisfacción de Al·lâh, el Loable.

  
  • 1. Sûra al-Baqarah; 2: 30.
  • 2. Sûra al-An‘âm; 6: 165.
  • 3. Sûra al-Baqarah; 2: 31.
  • 4. Bihâr al-Anwâr, t. 3, p. 41.
  • 5. Sûra ar-Rûm: 30: 30.
  • 6. Sûra as-Saÿdah; 32: 9.
  • 7. Sûra Tâ Hâ; 20: 122.
  • 8. Sûra at-Tawbah; 9: 118.
  • 9. Sûra al-Insân; 76: 3.
  • 10. Sûra al-Ahzâb; 33: 72.
  • 11. Sûra al-Isrâ’; 17: 70.
  • 12. Sûra ash-Shams; 91: 7-8.
  • 13. Sûra ar-Ra‘d; 13: 28.
  • 14. Sûra al-Inshiqâq; 84: 6.
  • 15. Sûra al-Faÿr; 89: 27-28.
  • 16. Sûra al-Ÿâzîah; 45: 13.
  • 17. Sûra al-Baqarah; 2: 29.
  • 18. Sûra adh-Dhâriât; 51: 56.
  • 19. Sûra al-Hashr; 59: 19.
  • 20. Sûra Qâf; 50: 22.
  • 21. Podemos observar este hecho en la siguiente narración profética:
    “النّاسُ نِيامٌ فَإذا ماتوا انْتَبَهوا”, lo que significa que: “La gente está dormida hasta que al morir, despierta.” (Bihâr al-Anwâr, t. 4, p. 43).
  • 22. Sûra al-Mu’minûn; 23: 99-100.
  • 23. Bihâr al-Anwâr, t. 67, p. 73.
  • 24. Bihâr al-Anwâr, t. 22, p. 146, nº 139.
  • 25. Sûra at-Takâzur; 102: 5-6.
  • 26. Nahÿ al-Balâgah, Discurso nº 191. Para más información ver pp. 143 a 146 de este libro.
  • 27. Sûra at-Tawbah; 9: 72.

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