Perspectiva del mundo antes del Advenimiento del Mahdî

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SHAFAQNA – Cuando nos encontramos en la luz, es cuando menos conscientes estamos de su valor, y es al encontrarnos en las tinieblas y la oscuridad que nos percatamos de su real valía.

Solemos prestar muy poca atención al sol que ilumina el mundo brillando en el firmamento, pero cuando se dispone detrás de las nubes, y por un tiempo priva de su luz y calor a los seres vivientes, he ahí que nos volvemos conscientes de su valor.

Sentiremos la necesidad de la Manifestación del sol de la Wilâiah o Potestad del Imam (a.ÿ.), cuando nos informemos de las circunstancias y situaciones caóticas que reinarán antes de su advenimiento, y percibamos las difíciles condiciones anímicas de tal época.

Lo que veremos a continuación, es un esbozo general de las condiciones de esa época -inferido de las narraciones-:

Previo al Advenimiento del Imam de la Época -que Al·lâh apresure su Manifestación- la sedición, los disturbios, el caos, el desconcierto, la anarquía, la inseguridad, la opresión, la tiranía, las desigualdades, la extorsión, las muertes y asesinatos y las transgresiones, abarcarán todos los sitios de la Tierra, llenándose ésta de opresión e injusticia.

Comenzarán guerras sangrientas entre las naciones y países del mundo, y la Tierra estará atiborrada de muertos. Los asesinatos injustos serán tantos que no se encontrará ninguna casa o familia que no haya perdido a uno o más de sus seres queridos. Hombres y jóvenes morirán por efecto de las guerras, al punto que, de cada tres personas, dos serán matadas.

La seguridad económica y física de las naciones se perderá; los caminos y rutas se volverán inseguros; el miedo, el horror y la aprensión abarcarán a la humanidad, y las muertes prematuras y repentinas se incrementarán. Inocentes niños serán asesinados mediante las peores torturas a manos de gobernantes opresores; mujeres embarazadas serán violadas en las calles y arterias públicas; las enfermedades contagiosas y mortales se expandirán -quizás por efecto de la putrefacción de los cadáveres de los asesinados, o por el uso de armas biológicas y químicas-. La carencia de artículos alimenticios, el encarecimiento de los productos, y la sequía, paralizarán la vida de la gente, y la tierra se negará a aceptar la semilla y a permitir su crecimiento y florecimiento. Las lluvias cesarán o caerán a destiempo ocasionando perjuicios. A causa de la sequía la vida se volverá tan dura, que para obtener su sustento vital algunas personas entregarán a sus mujeres e hijas a cambio de un poco de comida.

Bajo tales difíciles circunstancias, la desesperanza se adueñará del ser humano y la muerte será considerada como el mejor regalo divino a los hombres, y el único deseo de la gente será que la vida llegue a su fin. En esa época, cuando alguien pase entre los cadáveres de los asesinados y al lado de los cementerios, deseará que ojalá él también se hubiese contado entre ellos para aliviarse de una vida humillante.

En esos días no existirá ningún poder, organización o institución que pueda controlar todo ese caos, violaciones y matanzas, y castigar a los opresores y poderosos por sus ignominiosos actos. No se escuchará ningún grito que clame por la salvación de las personas. Todos los que aleguen bogar por la salvación de la humanidad, resultarán ser traidores y mentirosos, y los hombres sólo quedarán a la espera de la Manifestación de un Restaurador divino y un milagro celestial.

En ese momento, cuando la desesperanza haya ya abarcado a todos, tras años de ocultación y espera, el Favor y la Misericordia divina harán manifestarse al Mahdî Prometido para salvar a la humanidad, y una albricia celestial llegará a oídos de todo el mundo, anunciando que: “¡Oh gentes del mundo! Los tiempos del gobierno de los tiranos han llegado a su fin, y ha llegdo el momento del gobierno de la Justicia Divina. ¡El Mahdî se ha manifestado!”. Este grito celestial insuflará el espíritu de la esperanza en los cuerpos abatidos de los hombres, trayendo el augurio de la liberación a los desposeídos y oprimidos.

Sí; es vislumbrando este contexto que se puede comprender la imperiosa necesidad de la Manifestación del Restaurador divino y la importancia y valor del gobierno justiciero del Mahdî -que Al·lâh apresure su Manifestación-.

Seguidamente analizaremos las circunstancias caóticas que acaecerán antes del Advenimiento del Imam (a.ÿ.) en cinco capítulos, desde el punto de vista de los hadices o narraciones transmitidas del Profeta del Islam (s.a.w.) y de los Purificados Imames de Ahl-ul Bait (a.s.).

El Gobierno

Los preceptos de las religiones y doctrinas se cumplimentan en la sociedad sólo cuando un gobierno las respalda, de aquí que todo grupo busque llegar al gobierno para poder consumar sus propios objetivos.

El Islam -que es la religión celestial superior- también persigue conformar un gobierno islámico, y considera el hecho de establecer y proteger al gobierno de la verdad como una de sus más grandes obligaciones.

El Noble Profeta del Islam (s.a.w.) consagró todo su esfuerzo en conformar el Estado islámico y se dedicó a sentar las bases del mismo en la ciudad de Medina. Tras su fallecimiento -aún cuando los Imames Inmaculados (a.s.) y los sabios deseaban conformar el gobierno islámico- excepto en contados casos los regímenes que le siguieron no tuvieron un carácter divino, y hasta el
Advenimiento de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.) la mayoría de los gobiernos seguirán cimentados en lo falso.

En las narraciones que nos llegaron del Profeta (s.a.w.) y de los Imames (a.s.) se ha esbozado un panorama general de los gobiernos antes del Levantamiento del Mahdî (a.ÿ.). Seguidamente hacemos referencia a algunos de esos casos:

Despotismo de los gobiernos

Uno de los asuntos por los que la sociedad humana padecerá antes de la Manifestación del Imam (a.s.) será la tiranía y la opresión de las que será objeto la gente por parte de los gobiernos. El Enviado de Dios (s.a.w.) dijo al respecto: “La Tierra se llenará de opresión e injusticia, al punto que en cada casa entrará el miedo y la guerra”.1

Dijo Hadrat ‘Alî (a.s.): “La Tierra se llenará de opresión e injusticia, al punto que el miedo y la aflicción entrarán en cada casa”.2

Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “El Qâ’im (lit.: “el que se levanta”, esto es, el Mahdî) no se manifestará sino en una época repleta de horror y pánico”.3

Este horror y miedo es algo que generalmente se origina de los gobiernos de dirigentes opresores y autoritarios del mundo, porque antes de la Manifestación del Imam, los opresores gobernarán en el mismo.

Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “El Mahdî (a.ÿ.) no se levantará sino hasta que se incremente en demasía el número de opresores (en cuyas manos estarán las riendas de los asuntos)”.4

Dijo Ibn ‘Umar: “El hombre honorable, poseedor de riquezas e hijos (al final de los tiempos) deseará la muerte por los padecimientos y contrariedades que verá de parte de los gobernantes”.5

Un punto digno de atención es que los seguidores del Profeta (s.a.w.) no sufrirán solo por la transgresión y ataque de los poderes foráneos, sino que también estarán presionados y sufrirán padecimientos por parte de sus propios gobiernos egoístas y despóticos, al punto que la Tierra, con toda su extensión, les resultará estrecha, y en lugar de sentirse libres, se sentirán dentro de una gran prisión.

Al respecto encontramos lo siguiente en las narraciones:

El Noble Mensajero del Islam (s.a.w.) dijo: “Al final de los tiempos le acaecerá a mi comunidad una gran desgracia -tan terrible como jamás se habrá escuchado- provocada por sus gobernantes, de tal forma que la amplitud de la Tierra les resultará estrecha y la misma estará desbordada de tanta tiranía y opresión, que el creyente no encontrará refugio donde ampararse para librarse de las mismas”.6

En algunas narraciones se menciona explícitamente que los musulmanes se verían aquejados por líderes egoístas, y se dio albricias de la aparición del Reformador general durante el gobierno de esos dirigentes tiranos. En este grupo de narraciones se habla de tres tipos de gobiernos -que llegarán al poder después del Noble Mensajero del Islam (s.a.w.)-. Estos tres gobiernos son: Califato, Emirato y Reinado, y tras ello, el gobierno de los tiranos.

Dijo el Noble Profeta (s.a.w.): “Tras de mí ostentarán el poder califas; tras los califas, emires; tras los emires, reyes, y tras ellos, tiranos y opresores; luego se manifestará un hombre de la Gente de mi Casa, que llenará la Tierra de justicia después de haber sido llenada de opresión”.7

Composición de los gobiernos

Cuando los funcionarios de los gobiernos son personas correctas y competentes la gente vive en sosiego y tranquilidad, pero cuando individuos contraproducentes gobiernan sobre la misma, es natural que a las personas se les acabe la paciencia por tanta aflicción y tormento. Esa es exactamente la situación que sobrevendrá antes de la Manifestación de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.). En ese momento, los Estados estarán conformados por personas traicioneras, corruptas y opresoras.

Dijo el Noble Profeta del Islam (s.a.w.): “Llegará una época en que los gobernantes serán tiranos, los comandantes traicioneros, los jueces corruptos y los ministros opresores”.8

Influencia de las mujeres en los gobiernos

Otro de los asuntos que se plantean en los gobiernos del final de los tiempos es la dominación e influencia de las mujeres, las cuales gobernarán en forma directa sobre la gente, o bien tendrán a los gobernantes bajo su dominio. Este tema acarreará desagradables consecuencias. Expresó Hadrat ‘Alî (a.s.) a este respecto: “Llegará una época en que las personas corruptas y fornicadoras alcanzarán el desahogo y la prosperidad, los ignominiosos llegarán a tener jerarquía y posición, y las personas justas se debilitarán”… Se le preguntó: “¿Cuándo llegará esa época, oh Amîr Al-Mu’minîn?”. Dijo: “Cuando las mujeres ejerzan dominio sobre los asuntos de la gente, y las muchachas y los niños sean dispuestos en el poder”.9

El gobierno de los niños

Los gobernantes deben ser personas experimentadas y eficientes para que la gente viva con tranquilidad y sosiego. Si acaso, en su lugar, los niños y los faltos de percepción toman a su cargo la supervisión de los asuntos, habrá que refugiarse en Dios del mal de los disturbios que sobrevendrán.

Nos contentamos con mencionar dos narraciones al respecto:

Dijo el Noble Profeta (s.a.w.): “Refugiaos en Dios del principio del año setenta10 y del gobierno de los niños”.11

Dijo Sa‘îd ibn Musaîiab: “Sobrevendrá una sedición y el comienzo de la misma será el juego de los niños”.12

Inestabilidad de los gobiernos

Solo un gobierno que posee estabilidad política es capaz de servir a la gente de su nación, puesto que si se encuentra en continuo estado de cambio, no podrá realizar grandes tareas en el país.

Al final de los tiempos los gobiernos serán inestables, e incluso a veces al comienzo del día un gobierno llegará al poder, pero al ocaso será derrocado. Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.) a este respecto: “¿Cómo seréis cuando quedéis sin un Imam guiador y sin conocimiento y sabiduría, y os desentendáis unos de otros, y (esto) sea en una época en que seréis diferenciados, purgados y (nuevamente) entremezclados? Cuando esto suceda, se entrecruzarán las espadas, y un gobierno llegará al poder al comienzo del día, y mediante la matanza, al final del día será destituido y derrocado”.13

Incapacidad de los poderes gobernantes para administrar los países

Antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.) los gobiernos opresores tenderán a debilitarse, lo cual preparará el terreno para la aceptación del gobierno mundial del Mahdî (a.ÿ.). Dijo el Imam As-Saÿÿâd (a.s.) respecto a la bendita aleya:

﴿ حَتَّى إِذَا رَأَوْا مَا يُوعَدُونَ فَسَيَعْلَمُونَ مَنْ أَضْعَفُ نَاصِراً وَأَقَلُّ عَدَداً ﴾

«Hasta que, cuando vean lo que se les había prometido, entonces sabrán quién tiene menos socorredores y es más escaso en número»:14

“Aquello que se les promete en esta aleya es a Hadrat Al-Qâ’im (a.ÿ.), sus compañeros y auxiliares. Cuando se levante el Imam de la Época (a.ÿ.) sus enemigos serán los que menos auxiliadores tendrán, y contarán con los menores recursos y equipamientos”.15

Situación religiosa de la gente

En este capítulo nos ocuparemos de analizar la situación religiosa de la gente antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.). Se deduce de los hadices que en esos días no quedará más que el nombre del Islam y el Corán, y los musulmanes lo serán sólo de nombre. Las mezquitas ya no serán recintos donde se encaminará y sermoneará a la gente, los sabios jurisprudentes en esa época serán los peores sabios sobre la Tierra, y la religión será comercializada por mercancías de poco valor y a un bajo costo.

El Islam y los musulmanes

Islam significa “sometimiento a los preceptos divinos”. El Islam es la mejor de las religiones y garantiza la felicidad de la humanidad en este mundo y el Más Allá; sin embargo, lo que realmente tiene valor es actuar conforme a los preceptos del Islam y el Corán. Al final de los tiempos todo será al revés; es decir, del Islam no quedará sino el nombre. El Corán estará presente en la sociedad, pero solo serán líneas trazadas sobre papeles y los musulmanes solo conservarán el apelativo de “musulmán”, sin que quede en ellos vestigios de Islam. Dijo el Noble Profeta del Islam (s.a.w.): “Sobrevendrá una época para mi comunidad en la que no quedará del Corán sino grabados e imágenes, y del Islam sino su nombre. Los musulmanes serán llamados musulmanes de nombre, pero serán más ajenos que nadie al Islam”.16

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “Pronto llegará una época en la que la gente no conocerá a Dios y no sabrá el significado [real] del Tawhîd (Monoteísmo), hasta que surja el Daÿÿâl 17 …”.18

Las mezquitas

La mezquita es un recinto para la adoración de Dios Todopoderoso, para la difusión de la religión, y para encaminar y guiar a la gente. En los comienzos del Islam incluso se efectuaban en las mezquitas actividades gubernamentales trascendentes. El ÿihâd (lucha por la causa de Dios) se programaba en las mezquitas, y era desde las mismas que el hombre ascendía espiritualmente; pero al final de los tiempos las mezquitas perderán su finalidad esencial y en lugar de la enseñanza, difusión y guía religiosa, se incrementará el número y el esplendor de las mismas, en tanto estarán vacías de creyentes. Dijo el Profeta de Dios (s.a.w.): “Las mezquitas de esa época serán confortables y hermosas, pero carecerán de guía y orientación”.19

Los sabios

Los sabios y eruditos islámicos son los protectores de la religión de Dios sobre la Tierra, y en sus manos se encuentra la orientación y guía de la gente. Soportando esfuerzos deducen las cuestiones religiosas a partir de las fuentes de la legislación, poniéndolas a disposición de las personas; pero al final de los tiempos la situación cambiará y los sabios (religiosos) de esa época serán los peores. El Mensajero de Dios (s.a.w.) expresó: “…Los sabios de esa época serán los peores sabios que se hallen bajo el cielo. A partir de ellos se generará la discordia y la sedición, que también a ellos retornarán”.20 Tal vez pueda decirse que se refiere a los sabios de las cortes y subordinados que justifican los crímenes de los soberanos opresores y de los gobernantes obstinados, dándole a ello un tinte islámico; esos que están dispuestos a hacer concesiones con cualquier criminal y trasgresor… Sí, debemos decir que: esos son los peores sabios, a partir de quienes comenzaron los conflictos y a quienes los mismos retornarán.

Abandono de la religión

Otra de las señales del final de los tiempos es que la gente abandonará la religión. Cierto día el Imam Al-Husain (a.s.) se presentó ante Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (a.s.) mientras un grupo de personas estaba sentado alrededor de ‘Alî (a.s.). Él les dijo: “Al-Husain es vuestro líder; el Enviado de Dios (s.a.w.) lo llamó señor y líder. De su descendencia surgirá un hombre que se asemeja a mí en cuanto a carácter y fisonomía. Él llenará el mundo de justicia y equidad, en tanto (antes) habrá sido llenado de tiranía e injusticia”. Se le preguntó: “¿Cuándo ocurrirá ello, oh Amîr Al-Mu’minîn?”. Dijo: “¡Ay! Cuando abandonéis vuestra religión del mismo modo que la mujer se despoja de su ropa para su esposo”.21

Venta de la religión

En caso de que su vida corra peligro el ser humano tiene la obligación de renunciar a sus bienes por proteger su vida, y si algún peligro amenazara su religión, debe pagar con su vida, a los efectos de que el peligro no atente contra su religión; pero al final de los tiempos se venderá la religión a un vil precio, y las personas que a la mañana eran creyentes, a la tarde se volverán incrédulas.

El Enviado de Dios (s.a.w.) manifestó: “¡Ay de los árabes por el mal que les circunda!: sediciones, cual fragmentos de noches oscuras y tenebrosas. A la mañana el hombre será creyente y al ocaso incrédulo. Un grupo venderá su religión a vil precio y por mercancías insignificantes. Quien en aquel día se aferre y esté asido a la religión, será como si tomara en su mano una brasa encendida o estrujara en sus manos un arbusto de espinas”.22

La moral antes de la Manifestación

De entre las características notorias del final de los tiempos están el debilitamiento de las bases de la familia, de los vínculos de parentesco y de la amistad; la frialdad en los sentimientos humanos, y el desamor.

Frialdad en los sentimientos humanos

El Noble Mensajero del Islam (s.a.w.) describió de la siguiente manera la situación de esos días en lo concerniente a los afectos: “En esos días los mayores no tendrán compasión por los más pequeños, y el poderoso no se compadecerá del débil. Será entonces cuando Dios le permita (al Mahdî) levantarse y manifestarse…”.23 Asimismo, el Profeta (s.a.w.) dijo: “No acaecerá la Hora (As-Sâ‘ah) sino hasta que llegue una época en que la persona (por la intensidad de su pobreza) se dirija a su gente y parientes y apele a ellos mediante sus lazos de parentesco, para que quizás así le ayuden, pero no le darán nada. La persona solicitará ayuda a su vecino, apelando a él mediante su derecho de vecino, pero éste no le ayudará”.24

Dijo también el Enviado de Dios (s.a.w.): “De entre las señales y condiciones de la Hora (Ashrât as-Sâ‘ah), están el mal comportamiento con el vecino y romper los lazos de parentesco”.25

Desde que en algunas narraciones se interpreta la palabra “As-Sâ‘ah” (la Hora) como la Manifestación del Mahdî,26 interpretamos las narraciones que hablan de “Ashrât as-Sâ‘ah” (“condiciones de la Hora”) como “las señales de la Manifestación”.

Corrupción moral

Es posible soportar de alguna manera toda desviación y corrupción, excepto la corrupción sexual, que para los seres humanos honorables y celosos (de los valores) resulta bastante engorrosa e insoportable. De entre las desviaciones demasiado desagradables y peligrosas con las que se verá aquejada la sociedad previa a la Manifestación del Imam Al-Mahdî (a.ÿ.) será la inseguridad de la familia y del honor de las mujeres.

En esos días, la corrupción y el descontrol moral estarán ampliamente propagados. La indecencia y aberración de comportamientos animales de un grupo de, en apariencia humanos, pasará inadvertida por efecto de la expansión y reiteración de actos de corrupción, volviéndose comunes y normales. La corrupción se propagará de tal manera que serán pocos los que puedan o quieran evadirla.

En las celebraciones de los dos mil quinientos años de monarquía en el año 1971, en épocas del reinado de Muhammad Rezâ Pahlavî, bajo el nombre de “Festival del Arte de Shîrâz”, se interpretaron escenas degradantes de comportamiento animal, lo cual suscitó las protestas e ira de la sociedad islámica de Irán; pero en los días previos a la Manifestación, no habrá tales protestas, y la única queja será que, por qué se producen estos actos bochornosos en medio de los caminos. Éste será el mayor “nahiî ‘ani-l munkar”o “prohibición de lo malo” que se hará, y tal amonestación vendrá de la persona más devota de su época.

Ahora echemos un vistazo a los hadices para que podamos concebir cuan trágica será la pérdida de los valores islámicos y la expansión de la corrupción en tales días. Dijo el Enviado de Dios (s.a.w.): “No acontecerá la Hora sino hasta que la mujer sea interceptada (arrebatada de su tutor y ante las miradas de todos) en pleno día y en forma manifiesta, y sea violada en medio del camino, pero nadie reprochará este accionar ni lo evitará. Las mejores personas en esos días serán quienes digan (al violador): “¡Ojalá te hubieses apartado un poco y hubieras hecho eso a la vera del camino!”.27

Asimismo dijo el Profeta (s.a.w.): “¡Juro por Aquel en cuyas manos está la vida de Muhammad! que esta comunidad no desaparecerá hasta que el hombre se interponga en el camino de las mujeres (cual león feroz) y las viole. El mejor de los hombres en esos días será el que diga: “¡Ojalá la hubieras ocultado tras esta pared (así no hacías eso en público)!”.28

Dijo también: “Esas personas estarán agitadas cual animales, y pelearán entre sí en medio del camino; entonces uno de ellos violará a su madre, hermana o hija en medio del camino (y ante la vista de todos); luego las expondrá al ataque de los demás, y uno tras otro cometerá actos aberrantes, pero nadie censurará ni cambiará ese abominable accionar. El mejor de ellos en esos días será quien diga: ‘Si te hubieras alejado del camino (y de la vista de la gente) habría sido mejor’.”.29

Expansión de los actos contrarios al pudor

Dijo Muhammad ibn Muslim: Le pregunté al Imam Al-Bâqir (a.s.): “¡Oh hijo del Enviado de Dios! ¿Cuándo se manifestará vuestro Qâ’im?”. El Imam replicó: “Cuando los hombres se asemejen a las mujeres y las mujeres a los hombres. Cuando los hombres les basten a los hombres (o sea, practiquen la homosexualidad) y las mujeres a las mujeres”.30

Se transmitió otra narración con el mismo contenido del Imam As-Sâdiq (a.s.).31 Abû Hurairah también transmite del Profeta (s.a.w.): “No se erigirá la Hora sino hasta que los hombres celen a los muchachos, tal como se cela a las mujeres”.32

Asimismo se narraron otras narraciones con el mismo contenido.33

Deseo de tener pocos hijos

Dijo el Profeta del Islam (s.a.w.): “No acontecerá la Hora sino hasta que aquel que tenga cinco hijos añore haber tenido solo cuatro, y aquel que tenga cuatro hijos diga: ¡Ojalá hubiese tenido solo tres hijos! Y el que tenga tres hijos deseará haber tenido solo dos, y el que tenga dos, deseará haber tenido solo uno; y el que tenga un solo hijo, añorará que: ¡Ojalá no hubiese tenido hijo alguno!”.34

En otra narración dijo: “Llegará un tiempo en el que envidiaréis al hombre de pocos hijos, así como hoy envidiáis al de más hijos y riquezas, al punto que uno de vosotros pasará junto a la tumba de su hermano y se revolcará sobre la misma al igual que los animales se revuelcan sobre la tierra del prado, y dirá: “¡Ojalá yo hubiese estado en su lugar!”. Y no dirá esto por anhelo de encontrar a Dios o por buenas obras que haya realizado, sino por las desgracias y dificultades que sobre él descenderán”.35

Asimismo el Profeta (s.a.w.) dijo: “No acontecerá la Hora sino hasta que el número de hijos sea poco (al-walad gaidan)”.36 En esta narración encontramos la expresión “al-walad gaidan”, cuyo significado es “abortar un feto” y “evitar el embarazo”, pero la palabra “gaidzan” que fue utilizada en otra narración, significa “angustia, dificultad, tribulación e ira”.

Es decir que en esa época la gente, mediante el aborto y evitando engendrar, impedirá la abundancia de hijos; o bien que tener hijos ocasionará angustia, pena e ira, y tal vez ello se deba a los dificultosos problemas económicos, a la propagación de enfermedades entre los niños, a la escasez de medios, a la publicidad e incentivos para el control de la natalidad, o a otros factores.

Escaso número de hombres y abundancia de mujeres

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “De entre las señales y condiciones de la Hora es que la cantidad de hombres mermará y el número de mujeres se incrementará, al punto que, cada cincuenta mujeres habrá un solo tutor”.37

Quizás esta situación se deba al aumento de las pérdidas de vidas de los hombres que se dará por las continuas y prolongadas guerras.

Dijo también el Profeta (s.a.w.): “No acontecerá la Hora sin que antes lleguen días en los que tras un hombre marchen alrededor de treinta mujeres, y cada una le diga: ‘¡Cásate conmigo! ¡Cásate conmigo!’.”.38

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) en otra narración: “Dios separará a Sus amigos y elegidos del resto de la gente, hasta que la Tierra se purifique de los hipócritas, de los desviados y de sus hijos. Llegará un tiempo en que cincuenta mujeres confrontarán a un hombre, diciéndole una: ‘¡Oh siervo de Dios! ¡Cómprame!’; y diciéndole otra: ‘¡Dame refugio a mí!’.”.39

Dijo Anas: El Profeta (s.a.w.) dijo: “No acontecerá la Hora sino hasta que llegue una época en que (por efecto de las pérdidas de vidas de los hombres y la abundancia del número de las mujeres) una mujer encuentre un calzado en el camino y (con pena y lamentación) diga: “¡Este calzado pertenecía a un hombre!”. En esos días habrá un solo tutor por cada cincuenta mujeres”.40

Dijo Anas: ¿Acaso no quieres que te narre un hadîz que escuché del Profeta (s.a.w.)? El Profeta (s.a.w.) dijo: “Los hombres desaparecerán y quedarán las mujeres”.41

La seguridad antes de la Manifestación

Caos e inseguridad

Por efecto de la trasgresión de los superpoderes, la seguridad desaparecerá de los gobiernos pequeños y las naciones débiles, de manera que la libertad y seguridad ya no significarán nada. Los poderes que gobiernen el mundo limitarán tanto a las naciones débiles y extenderán a tal punto la transgresión a los derechos de los pueblos, que la gente no tendrá permiso ni de respirar libremente.

El Noble Profeta (s.a.w.) bosqueja de la siguiente manera esos tiempos: “Pronto las comunidades (seguidoras de otras religiones y escuelas) entrarán en acción en vuestra contra, de la misma manera que los hambrientos se abalanzan sobre los recipientes de comida”. Una persona le preguntó: “¿Seremos atacados de esa manera por el hecho de que en esa época seremos minoría?”. El Profeta (s.a.w.) le respondió: “Vuestro número en esa época será cuantioso, pero os asemejaréis a una ramitas y virutas en medio de un torrente. Dios quitará del corazón de vuestros enemigos vuestra amedrentadora imagen, y derramará languidez en vuestros corazones”. Alguien preguntó: “¡Oh Enviado de Dios! ¿A qué se deberá esa languidez?”. Dijo: “A vuestro apego al mundo y aborrecimiento a la muerte”.42

Estas dos repulsivas cualidades que el Noble Profeta (s.a.w.) mencionó son suficientes para impedir a una nación alcanzar la libertad y defender sus valores, acostumbrándola a una vida abyecta, aún al precio de perder la religión y los principios de su escuela doctrinal.

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “El Mahdî (a.ÿ.) se manifestará cuando el mundo esté agitado y se llene de caos y un grupo de entre vosotros ataque a otro;43 el grande no tendrá misericordia del pequeño, ni el fuerte del débil. En ese momento Dios le permitirá levantarse”.44

Inseguridad en los caminos

El alcance del caos e inseguridad se extenderá también a los caminos, expandiéndose la inclemencia e impiedad. En ese entonces Dios hará levantarse al Mahdî y por medio de él conquistará los fuertes del extravío. El Mahdî Prometido -que Al·lâh apresure su Manifestación- no sólo se dedicará a conquistar fortalezas inexpugnables, sino que abrirá también los corazones cerrados a las realidades y la espiritualidad, preparándolos para aceptarlas.

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) dirigiéndose a su respetable hija (Fátima Az-Zahrâ’): “¡Juro por el Dios que me envió con la verdad, que ciertamente que el Mahdî de esta comunidad es de la descendencia de Al-Hasan y Al-Husain (a.s.). Cuando el caos y la anarquía abarquen al mundo y las sediciones (una tras otra) se manifiesten; cuando las rutas y caminos sean inseguros y algunos ataquen a otros; cuando ni los mayores tengan misericordia por los pequeños, ni los pequeños respeten a los mayores, en ese entonces Dios, Imponente y Majestuoso, hará levantarse a una persona de la descendencia de estos dos (del Imam Al-Hasan y del Imam Al-Husain) para que [quebrante y] conquiste las fortalezas del descarrío y abra los corazones cubiertos por el velo de la ignorancia y el desconocimiento [que los habrá cubierto impidiéndoles percibir las realidades]. Él se levantará al final de los tiempos -así como yo me levanté a principios de los tiempos- y llenará el mundo de justicia y equidad, después de que haya sido llenado de injusticia y opresión”.45

Crímenes horrendos

A lo largo de la historia los crímenes de los tiranos y verdugos fueron sumamente siniestros y espeluznantes. Las páginas de la historia están colmadas de injusticias, opresiones y crímenes que los tiranos y sanguinarios gobernantes consintieron contra las naciones desposeídas. Gengis Kan, Hitler y Atila son ejemplos de los mismos.

En cuanto a los crímenes que serán cometidos en el mundo antes de la Manifestación del Imam Al-Mahdî (a.ÿ.) serán de los más cruentos que se pueda imaginar. La ejecución de pequeños niños en la horca, la quema de niños y su inmersión en líquidos hirvientes, la mutilación de personas con sierras, barras de hierro y elementos trituradores, son de entre los aciagos sucesos que antes del establecimiento del gobierno de justicia mundial acontecerán a manos de los gobiernos que se consideran a sí mismos defensores de los derechos humanos. Con el acaecimiento de tales barbaries es que se dilucidará la importancia del gobierno de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.) -quien, según las narraciones, es el refugio de los desposeídos-.

‘Alî (a.s.) describe de la siguiente manera los siniestros sucesos de esos días venideros: “Ciertamente el Sufiânî 46 encargará a un grupo reunir a los niños en un paraje; entonces hervirá aceite para quemarlos, y los niños dirán: “Si nuestros padres se te opusieron ¿qué culpa tenemos nosotros que debemos ser quemados?”. Él sacará de entre los niños a dos de ellos, de nombres Hasan y Husain, y los crucificará. Luego se dirigirá a Kûfah y se comportará de la misma manera [salvaje anterior] con los niños de ese lugar y crucificará en la puerta de la mezquita a dos de ellos con los mismos nombres. Se irá de allí y nuevamente cometerá crímenes, y en tanto en sus manos estará sosteniendo una lanza, apresará a una mujer embarazada y se la entregará a uno de sus secuaces, ordenándole violarla en medio del camino. Tras violarla, él desgarrará el vientre de la mujer y extraerá su feto, sin que nadie pueda cambiar tal espeluznante situación”.47

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.) en el Hadîz de Al-Lauh (La Tabla): “…Dios completará Su misericordia por medio del descendiente de la hija del Profeta (s.a.w.), aquel mismo que posee las dotes de perfección de Moisés (a.s.), la magnificencia de Jesús (a.s.) y la paciencia y resistencia del profeta Job (a.s.). Mis amigos, en su época (antes de la Manifestación) serán despreciados y humillados, y sus cabezas, del mismo modo que sucedió con las de los turcomanos y la gente de Dailam, serán llevadas como obsequio [a los gobernantes y opresores]. Serán asesinados, [sus cuerpos] quemados, y estarán atemorizados, aterrorizados y aprensivos. La Tierra se teñirá con su sangre y los gritos y llantos de las mujeres se incrementarán. ¡Ésos son mis verdaderos amigos! A través de ellos él repelerá todo ciego conflicto y lobreguez; eliminará los estremecimientos [y agitaciones], y les despojará de las cadenas y grilletes que les aprisionarán. Esos son objeto de las bendiciones y misericordia de su Señor, puesto que ellos son los guiados”.48

Dijo Ibn ‘Abbâs: “El Sufiânî y fulano surgirán y combatirán entre sí, de forma que [el Sufiânî] desgarrará el vientre de las mujeres y escaldará a los niños en enormes calderas”.49

Dijo Arta’ah: “El Sufiânî matará a todo el que le desobedezca. Partirá en dos a sus oponentes con sierras y los triturará en los basurales. Esta tiranía se prolongará por seis meses”.50

Quienes estén con vida anhelarán morir

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Juro por Aquel en cuyas manos está mi vida! que el mundo no llegará a su fin sino hasta que llegue una época en que el hombre, al pasar por un cementerio, se arroje sobre una tumba y diga: “¡Ojalá hubiese estado yo en lugar del dueño de esta tumba!”. En tanto que su problema no serán las deudas, sino las dificultades y presiones de aquellos días y la opresión y la tiranía”.51

De la mención de la palabra “raÿul” (hombre) en esta narración, se desprenden dos temas: el primero es que los problemas y dificultades de esa época, y a raíz de ello, el anhelo por la muerte, no se circunscribirán a un clan, nación o grupo en particular, sino que todos estarán atormentados y atribulados por los deplorables eventos. En cuanto al segundo, es que el vocablo “hombre” indica la intensidad del apremio y dureza de esos días, puesto que generalmente el hombre resiste mucho más que la mujer ante los problemas e injusticias, y del hecho de que los hombres no podrán resistir ni soportar las dificultades y tormentos de esos días, se deduce que será un problema formidablemente grande e insoportable.

Dijo Abû Hamzah Az-Zumâlî: Dijo el Imam Muhammad ibn ‘Alî Al-Bâqir (a.s.): “¡Oh Abû Hamzah! El Qâ’im no se levantará sino en una época en la que regirán [sobre la sociedad] un temor y turbación intensos, y las desgracias y sediciones, apoderándose de la gente los problemas y adversidades; y antes que ello, se expandirá la enfermedad de la peste, sucederá un gran y aniquilador conflicto entre los árabes, regirá sobre las personas una gran discrepancia, surgirá una ruptura en su religión, y se transformará la situación de la gente, al punto que todo aquel que tenga una esperanza, cada noche y día anhelará la muerte, al observar la brutalidad de la gente y su trasgresión a los derechos de unos y otros”.52

El gran Compañero Hudzaifah transmitió del Profeta (s.a.w.) que: “Ciertamente que llegará una época para vosotros en la que el ser humano anhelará la muerte sin que ello se deba a que se encuentra en la estrechez por la pobreza e indigencia”.53

Dijo Ibn ‘Umar: “Ciertamente que llegará una época para la gente en la que el creyente, por la intensidad de las dificultades y desgracias (que reinarán) sobre la Tierra, deseará que ojalá él y su familia subieran a bordo de una embarcación y permanecieran en el mar”.54

Encarcelamiento de los musulmanes

Dijo Hudhaifah ibn Al-Iamân: Dijo el Profeta (s.a.w.) al enumerar las dificultades con las que tendrán que enfrentarse los musulmanes: “Por efecto de las presiones que les acontecerán, se venderá a los libres, y las mujeres y hombres admitirán la esclavitud. Los idólatras tomarán a los musulmanes a su servicio y como esbirros y los venderán en las ciudades, y nadie se ofenderá por ello, ni los bienhechores, ni los malhechores y libertinos.

¡Oh Hudhaifah! Las desgracias continuarán para la gente de esa época, al punto que se desesperanzarán, desanimarán y perderán la confianza en que llegue a producirse el sosiego y el bienestar. En ese momento Dios enviará a un hombre de entre los puros de mi familia y de entre los bienhechores de mis descendientes que será justo, bendito y puro, y que no consentirá ni ignorará ni [en la medida de] una insignificante partícula. A través de él Dios hará distinguida a la religión, al Islam y a su gente, y humillará a la idolatría y a su gente. Él siempre será temeroso de Dios y jamás se ufanará por su relación de parentesco [conmigo]; no pondrá a los demás en aprietos, y en su gobierno nadie será azotado, excepto justamente y por ejecución de una sentencia. Por medio de él Dios suprimirá todas las innovaciones y eliminará todas las sediciones; abrirá las puertas de la verdad, cerrando las de la falsedad, y hará regresar a los prisioneros musulmanes -de cualquier sitio donde se encuentren- a su terruño…”.55

Hundimiento en la tierra

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Ciertamente que llegarán unos tiempos para esta comunidad, en los que entrarán en la noche preguntándose entre ellos: ¿A quiénes tragó hoy la tierra? Asimismo se preguntarán: ¿Quién quedó vivo del clan fulano?, o ¿quedó alguien vivo de la familia fulana?”.56

Quizás esas expresiones hagan alusión a las guerras y matanzas al final de los tiempos que, por la utilización de armamentos modernos y de destrucción masiva, cada día morirá un gran número de gente; o tal vez por el exceso de los pecados la tierra tragará a su gente.

Incremento de las muertes súbitas

Dijo el Noble Profeta (s.a.w.): “De entre las señales y condiciones de la Hora, están la enfermedad de la parálisis y la muerte súbita”.57 Asimismo expresó: “La Hora no acaecerá sino hasta que se manifieste la muerte blanca”. Dijeron: “¡Oh Enviado de Dios! ¿Qué es la muerte blanca?”. Dijo: “La muerte súbita”.58

Dijo Amîr Al-Mu’minîn (a.s.): “Previo a la Manifestación del Restaurador (a.ÿ.) existirán las muertes roja y blanca… La muerte blanca es la peste”.59

El Imam Muhammad Al-Bâqir (a.s.) dijo: “El Qâ’im no se levantará sino en tiempos en que impere un intenso miedo, y antes que ello se expanda también la peste”.60

H) Los habitantes del mundo pierden las esperanzas de salvarse

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! El Mahdî se levantará en un momento en que las ciudades estén transformadas y los siervos de Dios estén debilitados y desesperanzados del alivio y la Manifestación. En ese momento se manifestará el Qâ’im, el Mahdî que es de entre mis descendientes…”.61

Dijo Abû Hamzah Az-Zumâlî: Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “La Manifestación y Levantamiento del Mahdî (a.ÿ.) acaecerán cuando entre la gente haya desaliento y desesperanza respecto de una mejora en los asuntos y del alivio que representará el surgimiento del Imam”.62

‘Alî (a.s.) expresó: “Ciertamente que una persona de la Gente de mi Casa me sucederá, ocurriendo su sucesión tras una época dura y fatídica; una época en que la desgracia y las dificultades se intensificarán y se perderán las esperanzas”.63

Ausencia de jueces justos y de amparo

Dijo el Noble Profeta (s.a.w.): “La desgracia y las dificultades descenderán de tal manera sobre esta comunidad, que las personas no encontrarán ningún amparo que las proteja de la opresión”.64

Dijo además: “Al final de los tiempos mi comunidad será asolada por una gran desgracia proveniente de sus gobernantes, de manera tal que el creyente no encontrará refugio en el cual salvaguardarse de la opresión”.65

En otra narración dijo: “¡Albricias para vosotros por el Mahdî de la progenie de Fátima! Él se manifestará desde el occidente y llenará la Tierra de justicia”. Se le preguntó: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Cuándo ocurrirá [esta Manifestación]?”. Dijo: “Cuando los jueces procuren sobornos y la gente sea libertina, en tanto él se encontrará solitario y alejado”. Se le preguntó: “¿Cómo es eso ¡oh Mensajero de Dios!?”. Dijo: “Elegirá la soledad y estar separado de su familia y gente, y se encontrará alejado de su terruño, viviendo apartado de su hogar”.66

Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “No veréis a aquél que esperáis sino en una época en que os volváis como una cabra muerta que se dispone bajo las garras de una fiera para la cual no hay diferencia adónde pone su garra. En ese entonces no tendréis ningún sitio alejado de la trasgresión hacia el cual podáis encaramaros, ni tendréis un refugio donde podáis encontrar apoyo”.67

Guerras, matanzas y sediciones

Se desprende de las narraciones que antes del Levantamiento del Mahdî (a.ÿ.) las guerras y las matanzas abarcarán todo lugar. Algunas narraciones hablan de sediciones; otras, anuncian guerras continuas, y algunas otras hablan de exterminios de seres humanos mediante guerras y enfermedades resultantes de las mismas, como la peste.

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Os llegarán cuatro sediciones después de mí: en la primera sedición, las sangres serán consideradas lícitas y las matanzas abundarán. En la segunda sedición, las sangres y los bienes serán considerados lícitos y los asesinatos y saqueos de bienes abundarán. En la tercera sedición, las sangres, los bienes y las mujeres de la gente serán considerados lícitos, y además de los asesinatos y saqueos, las mujeres de los hombres no estarán a salvo. En la cuarta sedición -que será una sedición sorda, ciega y muy dura, y que se asemejará a una embarcación agitada y convulsionada en el mar- nadie encontrará refugio para [estar a salvo de] la misma. La sedición remontará desde Shâm (Siria) y abarcará a Irak, e impregnará la Península [Arábiga]. Las dificultades vencerán a la gente y serán de tal manera que nadie podrá cuestionar nada, y cada vez que amainen en un lugar, se encenderán en otro”.68

Dijo en otro hadîz: “Después de mí surgirán sediciones para las cuales no habrá vía de escape. En ellas habrá guerra, huída y exilio. Tras ello habrá sediciones que serán más intensas que las anteriores. Todavía una sedición no se habrá apaciguado, que otra más se encenderá, al punto que no quedará ninguna casa de los árabes en la que no haya penetrado este fuego, y no quedará ningún musulmán al que no le haya llegado esta sedición. Entonces un hombre de mi familia se manifestará”.69

Asimismo dijo: “Pronto, después de mí, habrá una sedición, la cual, si se calma por un lado, se expandirá por otros dos, hasta que alguien clamará desde el cielo: ¡Vuestro Emir y Comandante es Hadrat Al-Mahdî!”.70

En esta narración se habla de una sedición (fitnah) que se extenderá antes de la Manifestación de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.), pero en otras narraciones se habla explícitamente de guerras destructivas, las cuales mencionaremos:

Dijo ‘Ammâr ibn Iâsir: “El mensaje y convocatoria de la familia de vuestro Profeta al final de los tiempos es que os abstengáis de todo enfrentamiento, hasta que veáis a los líderes de Ahl-ul Bait (a.s.); cuando los turcos se enfrenten a los romanos y las guerras se incrementen en la Tierra, alguien clamará desde las murallas de Damasco: ¡Ay del mal que se acerca!”.71

Un número de narraciones hablan de asesinatos y matanzas que ocurrirán antes de la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.). Algunas de estas narraciones solo mencionan las matanzas, y otras precisan la amplitud de las mismas.

Dijo el Imam Ar-Ridâ (a.s.) al respecto: “Antes de la Manifestación del Imam Al-Mahdî (a.ÿ.) se sucederán matanzas continuas e imparables”.72

Se transmitió de Abû Hurairah: “En la ciudad de Medina habrá una matanza por la cual la zona de “Ahÿâr az-Zait”73 será destruida, y el trágico evento de Harrah”74, comparado con la misma, no será más que como un golpe de látigo. Cuando -tras la matanza- se alejen de la ciudad de Medina hasta una distancia de dos barîd,75 se jurará el pacto de fidelidad (bai‘ah) a Hadrat Al-Mahdî”.76

Dijo Abû Qubaîl: “Un hombre de Banî Hâshim tomará las riendas del poder y él sólo matará a los de Banî Umaîiah (los Omeyas), de forma que, salvo un pequeño número, no quedará ninguno de ellos, y no matará a nadie más. Luego un hombre de los Banî Umaîiah surgirá y por cada persona (de los Omeyas), matará a dos, al punto que no quedará nadie salvo las mujeres. Luego el Mahdî surgirá”.77

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Juro por Dios, en cuyas manos está mi vida! que el mundo no llegará a su fin sino hasta que sobrevenga una época en que, ni el asesino sabrá para qué asesinó, ni la víctima sabrá por qué es asesinada, y el caos abarcará todo lugar, y tanto el victimario como la víctima irán al Infierno”.78

Dijo Amîr Al-Mu’minîn (a.s.): “Antes de la Manifestación del Qâ’im (a.ÿ.) el mundo se verá afligido por dos tipos de muertes: la muerte blanca y la roja. La muerte roja será por medio de la espada (las armas), y la muerte blanca por medio de la peste”.79

Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “El Qâ’im de la Familia de Muhammad tendrá dos ocultaciones (gaibah), una de las cuales se prolongará más que la primera. En esa época, la muerte y el asesinato circundarán a la gente”. Dijo Ÿâbir: Le pregunté al Imam Al-Bâqir (a.s.): “¿En qué época acaecerá este asunto (el levantamiento del Mahdî)?”. El Imam respondió: “¡Oh Ÿâbir! ¿Cómo se concretará este asunto siendo que todavía no es considerable el número de muertos entre Hîrah80 y Kûfah?”.81

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “Antes de la Manifestación del Qâ’im (a.ÿ.) surgirán dos tipos de muertes: la muerte roja y la muerte blanca. Morirá tanta gente que de cada siete personas, cinco serán aniquiladas”.82

Dijo Amîr Al-Mu’minîn (a.s.): “Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.) no se manifestará sino hasta que un tercio de la gente sea asesinada, un tercio muera y quede (sólo) un tercio”.83

Preguntaron a Amîr Al-Mu’minîn (a.s.): “¿Acaso hay señales y signos para la Manifestación de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.)?”. Dijo: “Sí. Asesinatos horrendos (qatlun fadzî‘), muertes repentinas (mawtun sarî‘) y pestes atroces (tâ‘ûnun shanî‘)”.84

Y según lo transmitido en Irshâd al-Qulûb:85 “Qatlun dharî‘”, o sea, “asesinatos rápidos y generalizados”.

Según lo transmitido en Madînah al-Ma‘âÿiz:86 “Qatlun radî‘”, o sea, “asesinatos viles e ignominiosos”.

Según lo transmitido en Hiliah al-Abrâr:87 “Qatlun fadî‘”, o sea, “asesinatos desagradables”.

El significado de la narración es el siguiente:

“Sí, para la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.) hay señales; entre ellas, asesinatos generalizados, desagradables y viles; muertes repentinas y continuas, y la expansión de la peste”.

Dijeron Muhammad ibn Muslim y Abû Basîr: Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “El Imam Al-Mahdî no se manifestará sino hasta que dos tercios de la gente del mundo sea aniquilada”. Le preguntamos: “Si dos tercios de la gente muere, entonces ¿quién quedará?”.

Dijo: “¿Acaso no os satisfaría pertenecer al tercio restante?”.88Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “El asunto [de la Manifestación] no se concretará sino hasta que nueve décimos de la gente sea aniquilada”.89

Dijo ‘Alî (a.s.): “…En esos días no quedará de la gente a excepción de un tercio de la misma”.90

Dijo el Noble Profeta del Islam (s.a.w.): “De cada diez mil personas, nueve mil novecientas serán matadas, y no se salvarán a excepción de una pequeña cantidad”.91

Dijo Ibn Sîrîn: “Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.) no se manifestará sino hasta que, de cada diez personas, siete de ellas sean matadas”.92

Del conjunto de las narraciones se deducen los siguientes puntos:

1. Antes de la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.) habrá matanzas en las que será exterminado un gran número de gente, y la cantidad de personas que quedará será menor que la de las muertas.

2. Un número de esos muertos sucumbirá en las guerras y otro número fallecerá como consecuencia de las enfermedades contagiosas que, muy posiblemente, brotarán de los muertos en guerra. Asimismo, existe la posibilidad de que este grupo perezca por efecto de las armas químicas y biológicas, las cuales generan enfermedades.

3. Entre la minoría que quedará, habrá seguidores (shias) y amantes del Imam de la Época (a.ÿ.), puesto que son ellos los que jurarán fidelidad (bai‘ah) al Mahdî (a.ÿ.). Asimismo encontramos en las palabras del Imam As-Sâdiq (a.s.): “¿Acaso no os satisfaría pertenecer al tercio restante?”.

Situación económica del mundo en la época de la Manifestación

Se deduce de las narraciones de este capítulo que, como resultado de la expansión de la corrupción y la depravación, la desaparición de la compasión y el cariño, y las guerras que se generarán, desde el punto de vista económico el mundo atravesará una catastrófica situación, de forma que incluso el cielo no tendrá misericordia, y el descenso de las lluvias, que es una bendición divina, se transformará para ellos en ira, y será destructivo.

Así es, al final de los tiempos las lluvias mermarán o caerán a destiempo, ocasionando la destrucción de los cultivos. Los lagos y ríos se secarán, los cultivos se verán reducidos, y el comercio se vendrá abajo; se expandirán la pobreza y el hambre al punto que para saciar sus estómagos los hombres llevarán a sus hijas y mujeres al mercado y las cambiarán por un poco de comida.

Escasez de lluvias y lluvias a destiempo

Dijo el Noble Profeta del Islam (s.a.w.): “Llegará una época para la gente en la que Dios vedará las lluvias en sus estaciones y temporadas, y las lluvias no caerán, enviándolas a destiempo”.93

Dijo Amîr Al-Mu’minîn: “…Las lluvias se alterarán”.94

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.) a este respecto: “Antes de la Manifestación de Hadrat Al-Qâ’im (a.ÿ.) habrá un año en que caerán muchas lluvias, destruyendo los frutos y pudriendo los dátiles en las palmeras; entonces, cuando ello suceda, no seáis víctimas de la duda y la vacilación”.95

Dijo Amîr Al-Mu’minîn (a.s.): “… Las lluvias mermarán al punto que ni la tierra hará crecer una semilla, ni el cielo hará caer lluvias; luego, el Mahdî (a.ÿ.) surgirá”.96

Dijo ‘Atâ’ ibn Iasâr: “De entre las señales y condiciones de la Hora está que lloverá, pero no crecerá ningún cultivo”.97

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “…Cuando Hadrat Al-Qâ’im (a.ÿ.) y sus compañeros se levanten, el agua escaseará sobre la faz de la Tierra hasta acabarse, y los creyentes la requerirán de Dios con llantos y lamentos, hasta que finalmente Dios hará descender agua, y ellos beberán”.98

Desecación de los lagos y ríos

Dijo el Noble Profeta (s.a.w.): “Por efecto de la desecación del río Nilo, las ciudades de Egipto serán desvastadas”.99

Dijo Arta’ah: “En ese entonces, el Éufrates, los ríos y las vertientes se secarán”.100

Asimismo se transmitió que (Abî ‘Abdil·lâh dijo): “El agua del lago de Tabarestân se secará; las palmeras datileras no darán frutos, y el agua de la vertiente “Za‘r” -que se encuentra en Shâm- quedará sepultada en la tierra”.101

También fue narrado (de él) que: “…Los ríos se secarán, prolongándose el encarecimiento y la sequía por tres años”.102

Expansión del encarecimiento, el hambre, la pobreza y estancamiento del comercio

Cierta persona preguntó al Profeta (s.a.w.): “¡Oh Enviado de Dios! ¿Cuándo tendrá lugar la Hora?”. Dijo: “Quien fue objeto de la pregunta (el mismo Profeta) no está más informado, al respecto, que el que la formuló (esa persona); pero la Hora tiene señales y condiciones; una de ellas es el acercamiento de los mercados entre sí”. Preguntó: “¿Qué significa el acercamiento de los mercados?”. Dijo: “El estancamiento de los mercados y el comercio, y el descenso de las lluvias sin que por ello crezcan las plantas y los cultivos”.103

Dijo Amîr Al-Mu’minîn a Ibn ‘Abbâs: “Crecerá el comercio y las transacciones, pero la gente obtendrá muy poco beneficio; tras ello sobrevendrá una rigurosa sequía”.104

Dijo Muhammad ibn Muslim: Escuché decir al Imam As-Sâdiq (a.s.): “Antes de la Manifestación de Hadrat Al-Qâ’im (a.ÿ.) habrá señales para los creyentes de parte de Dios”. Dije: “¡Que Dios nos sacrifique por ti! ¿Cuáles son esas señales?”. Dijo: “Éstas conforman el dicho de Dios:

﴿ وَلَنَبْلُوَنَّكُمْ بِشَيْءٍ مِنَ الْخَوْفِ وَالْجُوعِ وَنَقْصٍ مِنَ الأمْوَالِ وَالأنْفُسِ وَالَّثمَرَاتِ وَبَشِّرِ الصَّابِرِينَ ﴾

«Por cierto que os probaremos mediante algo de temor, hambre, y merma de bienes, vidas y frutos; mas tú, (¡oh Mensajero!), da albricias a los perseverantes»”.105

Luego dijo: “Dios probará a los creyentes con algo de temor por los soberanos de la dinastía fulana finales de la época de sus gobiernos; y el propósito de “hambre”, es la subida de los precios; el propósito de “merma de bienes”, es el estancamiento del comercio y escasez de ingresos; el propósito de “merma de vidas”, son las muertes profusas, repentinas y continuas; el propósito de “merma de frutos”, es la falta de ganancias y productos agrícolas. Así pues, ¡albricias a los perseverantes por la cercanía en ese entonces de la Manifestación del Qâ’im!”.106

Y según lo transmitido en I‘lâm al-Warâ’, “estancamiento del comercio y escasez de ingresos” tiene el sentido de “qil·latal mu‘âmilât” (escasez de transacciones).107

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “… Entonces surgirá el Sufiânî, los productos alimenticios escasearán, la gente sufrirá la sequía y habrá pocas lluvias”.108

Dijo Ibn Mas‘ûd: “Cuando el comercio desaparezca y los caminos sean destruidos, el Mahdî (a.ÿ.) se manifestará”.109

Quizás la mala situación del mercado en esa época sea resultado de la destrucción de los centros de producción e industria, la reducción de recursos humanos, la disminución del poder adquisitivo, las sequías, la inseguridad de los caminos, etc.

En Musnad Ahmad se transmitió del Profeta (s.a.w.) lo siguiente: “Antes del surgimiento del Daÿÿâl la gente sufrirá tres años de intensa hambre”.110

Dijo Abû Hurairah: “¡Pobres de los árabes por el mal que se les acerca! Sobrevendrá una intensa hambruna y las madres llorarán por el hambre de sus hijos”.111

Intercambio de mujeres por productos alimenticios

Lo intenso del desastre de la sequía y del hambre antes de la Manifestación del Imam (a.ÿ.) será de tal envergadura que un grupo se verá obligado a intercambiar a sus propias hijas por un poco de alimento.

Abû Muhammad narró de un hombre del Magrib (extremo occidental del mundo árabe): “El Mahdî no se manifestará hasta que la persona [por la intensidad de su pobreza e indigencia] lleve a sus hermosas hijas o criadas al mercado y diga: “¿Quién será el que me compre esta joven y a cambio me dé su peso en alimentos?”. Será bajo estas circunstancias que se manifestará el Mahdî (a.ÿ.)”.112

Rayos de esperanza

En los temas tratados anteriormente nos familiarizamos con una parte de las narraciones que hacen alusión a la situación mundial antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.). Si bien en estas narraciones se habla de desórdenes y contrariedades -a un extremo que quizás lleguen a desesperanzar a los seres humanos- existen otras narraciones que hacen referencia a puntos brillantes, y arrojan rayos de esperanzas para los shias y las personas creyentes y comprometidas.

Algunas de estas narraciones se relacionan con los creyentes de quienes la Tierra jamás se verá privada; ellos estarán presentes en todo el orbe incluso bajo las difíciles condiciones que reinarán antes de la Manifestación.

Otras narraciones aluden al rol de los eruditos islámicos y sabios que en épocas de la Ocultación (Gaibah) cada tanto originarán transformaciones en la sociedad, presentándolos como los protectores de la religión. En algunos de los dichos de los Inmaculados (a.s.) se hace mención al especial papel que jugará la ciudad de Qom antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.), y así también algunas narraciones hablan de la presencia activa de los iraníes antes y después de la Manifestación del Imam (a.s.).

Los verdaderos creyentes

A veces nos topamos con narraciones que responden a quienes suponían que llegarían tiempos en que la sociedad se vería vacía de la existencia de personas creyentes. Los Imames (a.s.) negaron esta suposición e informaron de la existencia de creyentes en toda época.

Dijo Zaid Az-Zarrâd: Le dije al Imam As-Sâdiq (a.s.): “Temo que no seamos de entre los creyentes”. Dijo el Imam (a.s.): “¿Por qué piensas así?”. Dije: “Porque veo que entre nosotros no hay nadie que anteponga a su hermano por sobre el dirham y el dinar, más bien, veo que preferimos el dirham y el dinar por sobre nuestro hermano en la fe -al que nos une la Wilâiah de Amîr Al-Mu’minîn (a.s.)-”. Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “No es como tú dices. Vosotros sois gente de fe; pero vuestra fe no estará completa sino cuando se levante el Qâ’im de la Familia de Muhammad -que Al·lâh apresure su Manifestación-; en ese entonces Dios perfeccionará vuestro intelecto y seréis creyentes completos.

¡Juro por Dios, en cuyas manos se encuentra mi vida! A lo largo y ancho del orbe existen personas para quienes el mundo en su totalidad no vale lo que el ala de un mosquito”.113

El rol de los sabios y eruditos (shias)

En cada época en que los velos de la oscuridad e ignorancia echaron sombras sobre las sociedades humanas, fueron estos sabios y eruditos religiosos los que llevaron a cabo excelentemente su responsabilidad de eliminar la ignorancia y el atraso de los pensamientos, y de apartar la corrupción y decadencia del interior de los hombres; y se desprende de las narraciones que al final de los tiempos también los sabios desempeñarán este papel a la perfección.

Dijo el Imam Al-Hâdî (a.s.): “Si no fuese que en épocas de la Ocultación del Restaurador de la Familia de Muhammad (s.a.w.) habrá sabios que guiarán y orientarán a la gente hacia él, protegerán la religión con las Pruebas divinas, librarán a los shias débiles de las redes de Shaitán y sus acólitos, y los salvarán del mal de los Nawâsib (los hostiles a Ahl-ul Bait), nadie permanecería firme en la religión de Dios y todos se volverían apóstatas; pero ellos tomarán con vigor el liderazgo de los corazones de los débiles de la Shî‘ah y los protegerán, al igual que el capitán de un barco sostiene el timón de la embarcación. Por lo tanto, ante Dios ellos son las personas más elevadas”.114

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) respecto a quien vivifica la religión en cada centuria: “A comienzos de cada centuria Dios Todopoderoso suscita para la comunidad del Islam el surgimiento de una persona para que vivifique la religión”.115

Estas dos narraciones y otras similares hacen clara referencia al papel de los sabios en los días de la Ocultación, y consideran en manos de los sabios la neutralización de las maquinaciones de los satanaces y la renovación de la vida de la religión.

Por supuesto, en nuestros días no hacen falta pruebas y razonamientos lógicos para demostrar esta cuestión, puesto que no está oculto para nadie el rol que desempeñó Hadrat Imam Jomeinî (r.a.) en el desbaratamiento de los siniestros planes de los enemigos -quienes habían puesto en peligro las bases de la religión en el mundo contemporáneo-.

Sin dudas, la grandeza que adquirió el Islam en esta época es por la bendición de la República Islámica de Irán y su fundador, Hadrat Imam Al-Jomeinî (r.a.).

El rol de la ciudad de Qom al final de los tiempos

Cuando la sociedad humana se dirige hacia la decadencia y corrupción, asoman rayos de esperanza, y un grupo de personas se convierten en los portaestandartes de la luz en el corazón de las tinieblas. Al final de los tiempos la ciudad de Qom llevará sobre sus hombros la responsabilidad de este rol.

Existen muchas narraciones que elogian a esta sagrada ciudad y a sus virtuosos habitantes -que saciaron su existencia con la transparente y límpida vertiente de la escuela de Ahl-ul Bait (a.s.), haciéndose cargo de la misión de difundir el Mensaje-.

Los Inmaculados Imames (a.s.) repetidas veces manifestaron palabras con relación a la ciudad de Qom y su importante papel en el movimiento cultural en tiempos de la Ocultación del Imam de la Época -que Al·lâh apresure su Manifestación-, algunas de las cuales citaremos a continuación:

La ciudad de Qom, el Santuario de Ahl-ul Bait (a.s.)

Se desprende de algunas narraciones que la gente de Qom conformaría un símbolo y ejemplo del Shiísmo y de la Wilâiah; a ello se debe que cada vez que los Imames (a.s.) querían presentar a alguien como amante y adepto de Ahl-ul Bait (a.s.), se dirigían a él llamándolo “Qommî”.

Un grupo se dirigió ante el Imam As-Sâdiq (a.s.) y le dijeron: “Nosotros somos de la gente de Ray”. Dijo el Imam (a.s.): “¡Bravo por nuestros hermanos de Qom!”. Ellos le repitieron varias veces: “¡Nosotros vinimos ante ti desde Ray!”. Pero el Imam (a.s.) también reiteró sus palabras. Luego dijo: “Dios tiene un Santuario que se encuentra en La Meca; el Mensajero de Dios (s.a.w.) también tiene un Santuario, el cual se encuentra en Medina. La ciudad de Kûfah es el Santuario de Amîr Al-Mu’minîn (a.s.); y nuestro Santuario (de Ahl-ul Bait) es la ciudad de Qom. Pronto una joven, de mis descendientes, que se llamará Fátima, será enterrada allí. El Paraíso se tornará obligatorio para todo aquel que la visite (con conocimiento de su posición)”.

El narrador dijo: “El Imam As-Sâdiq (a.s.) pronunció estas palabras [respecto a su nieta] cuando aún no había nacido [su hijo] el Imam Al-Kâdzim (el padre de Fátima Al-Ma‘sûmah, con ambos sea la paz)”.116

Dijo Sifwân: “Cierto día me encontraba con Abâl Hasan (el Imam Al-Kâdzim) y salió el tema de la gente de Qom y su amor e inclinación por Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.). Entonces dijo el séptimo Imam (a.s.):

“¡Dios tenga misericordia y esté satisfecho de ellos!”. Luego continuó: “El Paraíso tiene ocho puertas, una de las cuales es para la gente de Qom. Entre las ciudades y naciones, ellos son los bienhechores y los selectos de nuestros shias. Dios entremezcló nuestra Wilâiah y amistad con su arcilla [primigenia] y su naturaleza”.117

Entendemos de esta narración que los Imames Inmaculados (a.s.) consideraban a la ciudad de Qom como el baluarte de los amantes de Ahl-ul Bait y de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.), y quizás la puerta del Paraíso que es exclusiva de la ciudad de Qom sea “Bâb al-Muÿâhidîn” (Puerta de los Combatientes) o “Bâb al-Ajiâr” (Puerta de los Bienhechores), desde que en la narración se refiere a la gente de Qom como los “bienhechores de entre los shias”.

La ciudad de Qom, la Prueba para los demás

En cada época Dios cuenta con personas que conforman una Prueba (huÿÿah) para los demás, y debido a que ellos dan pasos en el camino de Dios y luchan para exaltar la Palabra de Al·lâh, Dios será su auxiliador y alejará de ellos la malicia de los enemigos. En épocas de la Ocultación del Imam Al-Mahdî (a.ÿ.), la ciudad de Qom y su gente conformarán una Prueba para los demás.

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “Los problemas y contrariedades están alejados de Qom y su gente, y llegarán tiempos en que Qom y su gente constituirán una Prueba por sobre toda la humanidad; ello será desde épocas de la Ocultación de nuestro Qâ’im hasta el momento de su Manifestación, y si no hubiese sido así, la Tierra se habría tragado a sus habitantes.

Ciertamente que los ángeles alejarán los problemas de Qom y su gente, y ningún opresor se propondrá atacar la ciudad de Qom sin que Dios le quiebre la espalda y lo suma en el dolor y la desgracia, o se vea acosado por un enemigo. Dios borrará el nombre de Qom y su gente de la memoria de los opresores, de la misma manera que ellos olvidaron a Dios”.118

Centro de difusión de la cultura islámica

Otra de las cuestiones que llaman la atención en las narraciones es que en tiempos de la Ocultación la ciudad de Qom se convertirá en un centro para hacer llegar el Mensaje del Islam a oídos de los desposeídos de la Tierra, y los sabios y eruditos religiosos de la misma serán una Prueba para los seres del mundo.

Dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.) a este respecto: “Pronto la ciudad de Kûfah quedará vacía de creyentes, y el conocimiento y la ciencia partirán de allí [volviéndose limitados] cual serpiente enroscada en su madriguera; y se manifestará en una ciudad llamada Qom, donde se volverá un baluarte del conocimiento y la virtud, y un depósito del saber y la perfección, de modo que no quedará sobre la Tierra ningún desposeído [intelectual] que no esté informado de la religión, incluso las mujeres ocultas tras los velos. Ello sucederá en una época cercana a la Manifestación del Qâ’im.

Dios dispondrá a Qom y a su gente como los lugartenientes de Hadrat Al-Huÿÿah (a.ÿ.), y si no fuera así, la Tierra tragaría a su gente y no quedaría Prueba alguna sobre la Tierra. El conocimiento y la ciencia llegarán desde la ciudad de Qom hasta el resto de las naciones en el oriente y occidente del orbe, y los seres del mundo serán informados al punto de no quedarles excusas, de manera que no quedará nadie sobre la Tierra a quien no hayan llegado la religión y la ciencia. Será entonces que se manifestará Hadrat Al-Qâ’im (a.ÿ.) y por medio de él se abatirá el castigo divino sobre los siervos, puesto que Dios no hace descender el castigo sobre los siervos salvo cuando ya no queda excusa para ellos”.119

Nos llegó en otra narración que: “Si no existiera la gente de Qom, la religión desaparecería”.120

Corroboración de la línea de pensamiento de Qom

Se desprende de algunas narraciones que los Inmaculados Imames (a.s.) corroboraron el proceder de los sabios de Qom.

Con relación a ello dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “Sobre la ciudad de Qom hay un ángel que agita sus dos alas, y ningún opresor intenta algo malo contra ella sin que Dios lo disuelva tal como se disuelve la sal en el agua”.

En ese momento el Imam (a.s.) señaló a ‘Îsâ ibn ‘Abdul·lâh Al-Qommî y dijo: “¡Que las bendiciones de Dios sean sobre Qom! ¡Que el Señor del Universo colme sus tierras con la lluvia, haga descender Sus bendiciones sobre ellos, y convierta sus pecados en buenas obras! Ellos son gentes que se inclinan, prosternan, se disponen de pie y se sientan [en oración], así como son sabios jurisprudentes, eruditos y personas de percepción y entendimiento. Ellos son perspicaces, conocedores de la narración y lúcidos, y son buenos adoradores”.121

Asimismo en respuesta a una persona que dijo: “Deseo preguntarte algo que nadie antes que yo te haya preguntado y que nadie tras de mí preguntará”, dijo el Imam (a.s.): “¿Quizás quieras preguntar sobre la Congregación y Resurrección?”.

Dijo: “¡Así es! ¡Juro por Aquél que envió a Muhammad (s.a.w.) como albriciador y advertidor que no te pregunto sino de eso mismo!”.

El Imam (a.s.) respondió: “La Congregación de toda la gente será hacia Bait al-Muqaddas (Jerusalén), excepto [la de la gente de] una zona en el territorio montañoso que llaman Qom, la cual será abarcada por el perdón divino”.

Aquel hombre se levantó sin llegar a erguirse completamente, y dijo: “¡Oh hijo del Mensajero de Dios! ¿Acaso ello es exclusivo de la gente de Qom?”.

El Imam (a.s.) respondió: “Sí. De ellos y de todo aquél que coincida en sus creencias y afirme lo que ellos”.122

Los compañeros del Mahdî (a.ÿ.)

Un punto digno de atención es que en las narraciones se ha mencionado a la gente de Qom como los compañeros del Mahdî (a.ÿ.) y aquéllos que se levantarán para restituir el derecho de Ahl-ul Bait (a.s.).

Dijo ‘Affân Al-Basrî: Me dijo el Imam As-Sâdiq (a.s.): “¿Acaso sabes por qué llamaron “Qom” a dicha ciudad?”. Dije: “¡Dios, Su Mensajero y tú sabéis más!”. Dijo: “Qom fue llamada así porque su gente se reunirá alrededor del Qâ’im de la Familia de Muhammad (s.a.w.) y se levantará junto a él, y en este camino demostrará persistencia, y lo auxiliará”.123

En otra narración, el Veraz de la Familia de Muhammad (s.a.w.), el Imam As-Sâdiq (a.s.), expresó al respecto: “La tierra de Qom es sagrada, y la gente de Qom es de nosotros y nosotros somos de ellos. Ningún opresor intenta algo malo en su contra sin que se apresure su castigo. Naturalmente, esto será así mientras no traicionen a sus hermanos, y si así hicieran, Dios hará dominar sobre ellos a los opresores malhechores; pero las gentes de Qom son los compañeros de nuestro Qâ’im y los convocadores hacia nuestra verdad”.

Entonces el Imam (a.s.) alzó su cabeza hacia el cielo y suplicó de la siguiente manera: “¡Dios! Protégelos de toda sedición y sálvalos de toda aniquilación”.124

Irán, la nación del Imam de la Época (a.ÿ.)

Las narraciones que se mencionaron sobre la ciudad de Qom esclarecen hasta cierto punto el papel que desempeñarán los iraníes antes y durante la Manifestación del Mahdî Prometido (a.ÿ.), pero prestando un poco de atención a las palabras de los Imames Inmaculados (a.s.) llegamos a la conclusión de que ellos tuvieron una especial consideración con relación a Irán y a su gente, y se refirieron en diferentes ocasiones al rol que desempeñarán en auxiliar a la religión y preparar el terreno para la Manifestación del Mahdî (a.ÿ.).

Nos contentaremos seguidamente con mencionar algunas narraciones respecto al elogio a los iraníes y los que prepararán el terreno para la Manifestación:

Elogio a los iraníes

Dijo Ibn ‘Abbâs: “En presencia del Profeta (s.a.w.) salió el tema de los persas, y él dijo: “Ellos son un grupo de nosotros, Ahl-ul Bait”.125

Dijo Abû Hurairah: Cuando se mencionó a los mawâlî o a‘âÿim126 ante el Mensajero de Dios (s.a.w.), éste expresó: “¡Juro por Dios que yo confío más en ellos que en vosotros (o que en algunos de vosotros)!”.127

Se puede decir también que ésta es una indicación general y no es particular de la gente de Persia.

Dijo Ibn ‘Abbâs: “Cuando acudan a vosotros banderas negras, honrad a los persas, puesto que vuestro gobierno está con ellos”.128

Cierto día Ash‘az, protestando, dijo a ‘Alî (a.s.): “¡Oh Amîr Al-Mu’minîn! ¿Por qué estos ‘aÿam (no-árabes) te siguen, y se adelantaron a nosotros?”. Hadrat ‘Alî se enfadó. Dijo (el narrador): “Hoy se dejará en claro algo acerca de los árabes que [antes] se mantenía oculto”. Entonces dijo ‘Alî (a.s.): “¿Quién me excusará ante estas personas de gran contextura que no ocasionan bien alguno, cada una de las cuales se revuelca cual asno en su lecho, y que por procurar reputación y vanagloria vuelven el rostro a un pueblo? ¿Acaso me ordenas que los aleje de mí? ¡Jamás! Yo no los haré a un lado129 para contarme así entre los ignorantes. ¡Juro por el Dios que hizo brotar la semilla y creó las criaturas!, que escuché decir a Muhammad que ellos se entablarán en guerra con vosotros para haceros volver a la religión del Islam, tal como [antes] vosotros habéis desenvainado ante ellos las espadas para que aceptaran el Islam”.130

Los que prepararán el terreno para la Manifestación

Gran parte de las narraciones transmitidas en relación con los sucesos que acaecerán antes de la Manifestación y los Compañeros del Mahdî (a.ÿ.), se refieren a Irán y a los iraníes, y se hizo alusión a ellos con diferentes expresiones, tales como: la gente de Persia, los ‘aÿam (no-árabes), la gente de Jorâsân, la gente de Qom, la gente de Tâleqân, la gente de Ray, etc.

Analizando todas esas narraciones llegamos a la conclusión de que antes de la Manifestación del Imam de la Época (a.ÿ.) en Irán se erigirá un régimen divino y defensor de los Inmaculados Imames (a.s.) que gozará de la consideración del Imam de la Época (a.ÿ.), y que además, la gente de Irán jugará un destacado rol en su Levantamiento, tema al que nos referiremos en el capítulo que habla del “Levantamiento”. Aquí nos contentaremos con mencionar unas cuantas narraciones:

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Unas gentes del oriente se levantarán y prepararán el terreno para el Levantamiento de Hadrat Al-Mahdî (a.ÿ.)”.131

Asimismo dijo: “Vendrán [portadores de] unas banderas negras desde el oriente, cuyos corazones serán como trozos de hierro; entonces, todo el que escuche sobre ellos, que se dirija hacia ellos y les jure fidelidad, aún cuando deba arrastrarse sobre la nieve”.132

Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “Es como si viera a un pueblo que se levanta en el oriente y procura un derecho; pero no se lo dan. Nuevamente lo buscan, pero otra vez, se lo niegan. Bajo estas circunstancias, las espadas serán desenfundadas y colocadas sobre los hombros, y en este momento, el enemigo aceptará su requerimiento, pero ellos no lo aceptarán y se levantarán; y no entregarán su derecho sino al Sâhib Al-Amr (el Dueño de los Asuntos). Sus muertos serán mártires, y si yo los viera, yo mismo me prepararía para el Dueño de este asunto”.133

Dijo el Imam Al-Bâqir (a.s.): “Los compañeros de Hadrat Al-Qâ’im -que Al·lâhapresure su Manifestación- son trescientas trece personas, y son de entre los hijos de los ‘aÿam”.134

Si bien ‘aÿam se le llama a los no-árabes, sin dudas abarca también a los iraníes, y tomando en cuenta las otras narraciones, entre las fuerzas especiales de Hadrat Al-Mahdî -que Al·lâh apresure su Manifestación-, habrá una gran cantidad de iraníes”.

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Pronto tras vosotros surgirán gentes por quienes la Tierra será rápidamente atravesada,135 las puertas del mundo se abrirán ante ellos, y los hombres y mujeres persas les servirán. Atravesarán la tierra velozmente, de manera que si alguno de ellos lo deseara, recorrería la distancia entre oriente y occidente en un momento. Ellos no se apegarán al mundo ni serán gente mundana, ni [tampoco] al mundo le corresponderá algo de ellos”.136

Dijo Amîr Al-Mu’minîn (a.s.): “¡Dichosa de Tâleqân! Puesto que Dios, Imponente y Majestuoso, tiene en ella tesoros que no son ni de oro ni de plata, sino que en ella hay gente de fe que conoció verdaderamente a Dios; y ellos serán los compañeros del Mahdî de la Familia de Muhammad -que Al·lâhapresure su Manifestación- al final de los tiempos”.137

Asimismo, dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) respecto a Jorâsân: “En Jorâsân hay tesoros, pero no de oro ni de plata, sino que son hombres a quienes Dios y Su Mensajero quieren”.138

  • 1. Ibn Abî Shaibah, Al-Musannaf, t. 15, p. 89; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 584.
  • 2. Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 584; Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 317.
  • 3. Ash-Shaÿarî, Al-Amâlî, t. 2, p. 156. Ver: An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 253; At-Tûsî, Al-Gaibah, p. 274; I‘lâm al-Warâ’, p. 428; Mujtasar Basâ’ir ad-Daraÿât, p. 212; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 540; Hiliah al-Abrâr, t. 3, p. 626; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 23; Bashârah al-Islâm, p. 82; ‘Aqd ad-Durar, p. 64; Al-Qawl al-Mujtasar, p. 26; Al-Muttaqî Al-Hindî, Al-Burhân, p. 74; As-Safârînî, Lawâ’ih, t. 3, p. 8.
  • 4. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 77.
  • 5. ‘Aqd ad-Durar, p. 333.
  • 6. Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 465; ‘Aqd ad-Durar, p. 43; Ihqâq al-Haqq, t. 19, p. 664.
  • 7. Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 22, p. 375; Al-Isti‘âb, t. 1, p. 221; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 456; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 264; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 596.
  • 8. Ash-Shaÿarî, Al-Amâlî, t. 2, p. 228.
  • 9. Al-Kâfî, t. 8, p. 69; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 265.
  • 10. Quizás el propósito de “el principio del año setenta” sea el período que siguió a la muerte de Mû‘âwîiah ibn Abî Sufîân, puesto que éste murió a principios del año 70 H.L. Luego asumió Iazîd ibn Mû‘âwîiah; tras él Marwân ibn Al-Hakam por unos pocos meses, y luego cuatro de sus hijos [N. del T.].
  • 11. Ahmad, Al-Musnad, t. 2, p. 326.
  • 12. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 60.
  • 13. Kamâl ad-Dîn, t. 2, p. 348.
  • 14. Sura Al-Yîn; 72: 24.
  • 15. Al-Kâfî, t. 1, p. 431; Nûr az-Zaqalain, t. 5, p. 441; Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 329; Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 429; Al-Mahaÿÿah, p. 132.
  • 16. Zawâb al-A‘mâl, p. 301; Ÿâmi‘ al-Ajbâr, p. 129; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 190.
  • 17. Daÿÿâl: personaje maligno del Final de los Tiempos, asimilable al Anticristo de la tradición cristiana [N. del T.].
  • 18. Tafsîr al-Furât, p. 44.
  • 19. Bihâr al-Anwâr, t. 2, p. 190.
  • 20. Zawâb al-A‘mâl, p. 301; Ÿâmi‘ al-Ajbâr, p. 129; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 190.
  • 21. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 144.
  • 22. Ahmad, Al-Musnad, t. 2, p. 390.
  • 23. Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 380, y t. 36, p. 335.
  • 24. Ash-Shaÿarî, Al-Amâlî, t. 2, p. 271.
  • 25. Ajbâr Isbahân, t. 1, p. 274; Firdaus al-Ajbâr, t. 4, p. 5; Ad-Durr al-Manzûr, t. 6, p. 50; Ÿam‘ al-Ÿawâmi‘, t. 1, p. 845; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 240.
  • 26. Ver: Tafsîr al-Qommî, t. 2, p. 340; Kamâl ad-Dîn, t. 2, p. 465; Tafsîr as-Sâfî, t. 5, p. 99; Nûr az-Zaqalain, t. 5, p. 175; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 553; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 280; Ash-Shâfi‘î, Al-Baiân, p. 528; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, p. 162. Para un análisis de los términos: “Iawm adz-Dzuhûr” (el Día de la Manifestación), “Iawm al-Karrah” (el Día del Retorno) y “Iawm al-Qiâmah” (el Día de la Resurrección), referirse a Tafsîr al-Mizân, t. 2, p. 108.
  • 27. ‘Aqd ad-Durar, p. 333; Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 495.
  • 28. Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 9, p. 119; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 91; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t. 7, p. 217.
  • 29. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 101.
  • 30. Kamâl ad-Dîn, t. 1, p. 331.
  • 31. Mujtasar Izbât ar-Raÿ‘ah, p. 216; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 570; Mustadrak al-Wasâ’il, t. 12, p. 335.
  • 32. Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 226; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 249.
  • 33. a) Se transmitió de As-Sâdiq (a.s.): “Cuando veas al hombre ser censurado por estar con las mujeres”. Al-Kâfî, t. 8, p. 39; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 257; Bashârah al-Islâm, p. 133.
    b) “Cuando el muchacho se brinde como lo hace la mujer, y brinde su espalda a quien desee”. Al-Kâfî, t. 8, p. 38; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 257.
    c) “Cuando se acompañe a un hombre en cortejo nupcial llevándole hacia otro hombre, tal como se acompaña a una mujer en cortejo nupcial al llevarle hacia un hombre”. Bashârah al-Islâm, p. 76; Ilzâm an-Nâsib, p. 121.
    d) Dijo As-Sâdiq (a.s.): “Cuando el hombre se peine tal como una mujer lo hace para su esposo, y los hombres paguen por tener relaciones íntimas con él, compitiendo entre sí por ese hombre, celándole de otros hombres y sacrificando para ello vidas y bienes”. Al-Kâfî, t. 8, p. 38; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 457.
    e) Dijo As-Sâdiq (a.s.): “Cuando el hombre obtenga su sustento diario por su trasero, y la mujer por sus genitales”. Al-Kâfî, t. 8, p. 38.
    f) Dijo As-Sâdiq (a.s.): “Cuando se cele a un muchacho tal como celan a una muchacha en la casa de su familia”. Bashârah al-Islâm, pp. 36, 76, 133.
    g) Dijo el Profeta (s.a.w.): “Como si no quisieras estar en el mundo cuando mi comunidad abandone el rezo y siga las pasiones mundanas, los precios se encarezcan y se incremente la homosexualidad”. Bashârah al-Islâm, p. 23; Ilzâm an-Nâsib, p. 181.
  • 34. Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 227.
  • 35. Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 10, p. 12.
  • 36. Ash-Shî‘ah wa ar-Raÿ‘ah, t. 1, p. 151; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 221; Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 10, p. 281; Bihâr al-Anwâr, t. 34, p. 241.
  • 37. At-Taiâlisî, Al-Musnad, t. 8, p. 266; Ahmad, Al-Musnad, t. 3, p. 120; At-Tirmidhî, As-Sunan, t. 4, p. 491; Abû Ia‘lâ, Al-Musnad, t. 5, p. 273; Hiliah al-Awliâ’, t. 6, p. 280; Dalâ’il an-Nubûwah, t. 6, p. 543; Ad-Durr al-Manzûr, t. 6, p. 50.
  • 38. Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 509.
  • 39. Mufîd, Al-Amâlî, p. 144; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 250.
  • 40. ‘Aqd ad-Durar, p. 232; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 225.
  • 41. Ahmad, Al-Musnad, t. 3, p. 377.
  • 42. At-Taiâlisî, Al-Musnad, p. 133; Abî Dâwûd, As-Sunan, t. 4, p. 111; Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 2, p. 101.
  • 43. Bihâr al-Anwâr, t. 36, p. 335, y t. 52, p. 380.
  • 44. Ibíd., t. 52, p. 154.
  • 45. ‘Aqd ad-Durar, p. 152; Bihâr al-Anwâr, t. 52, pp. 154 y 266; Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 116; Al-Arba‘ûn Hadîzan (Abû Na‘îm); Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p. 135; Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 426.
  • 46. Sufiânî: personaje de la descendencia de Abû Sufiân, que surgirá al Final de los Tiempos y que será muy hostil a Ahl-ul Bait (a.s.). Surgirá en Shâm (antigua Gran Siria) y se dirigirá a Kûfah, donde provocará una masacre entre los shias [N. del T.].
  • 47. ‘Aqd ad-Durar, p. 94; Ash-Shî‘ah wa ar-Raÿ‘ah, t. 1, p. 155.
  • 48. Kamâl ad-Dîn, t. 1, p. 311; Ibn Shahr Ashûb, Al-Manâqib, t. 2, p. 297; I‘lâm al-Warâ’, p. 371; Izbât al-Wasîiah, p. 226.
  • 49. Ibn Hammâd, Al-Fitan, p. 83; Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 51.
  • 50. Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 520; Al-Hâwî lil-Fatâwâ, t. 2, p. 65; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, t. 6, p. 31 (Comentario de Musnad Ahmad); Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 293.
  • 51. Ahmad, Al-Musnad, t. 2, p. 636; Muslim, As-Sahîh, t. 4, p. 2231; Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, t. 9, p. 410; Masâbîh as-Sunnah, t. 2, p. 139; ‘Aqd ad-Durar, p. 236.
  • 52. An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 235; At-Tûsî, Al-Gaibah, p. 274; I‘lâm al-Warâ’, p. 428; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 348; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 540; Hiliah al-Abrâr, t. 2, p. 626; Bashârah al-Islâm, p. 82.
  • 53. Ibn Abî Shaibah, Al-Musannaf, t. 15, p. 91; Mâlik, Al-Muatta’, t. 1, p. 241; Muslim, As-Sahîh, t. 8, p. 182; Ahmad, Al-Musnad, t. 2, p. 236; Al-Bujârî, As-Sahîh, t. 9, p. 73; Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 221.
  • 54. ‘Aqd ad-Durar, p. 334.
  • 55. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 132.
  • 56. Al-Matâlib al-‘Âliah, t. 4, p. 348.
  • 57. Ash-Shaÿarî, Al-Amâlî, t. 2, p. 277.
  • 58. Al-Fâ’iq, t. 1, p. 141.
  • 59. An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 277; At-Tûsî, Al-Gaibah, p. 267; I‘lâm al-Warâ, p. 427; Al-Jarâ’iÿ, t. 3, p. 1152; ‘Aqd ad-Durar, p. 65; Al-Fusûl al-Muhimmah, p. 301; Sirât al-Mustaqîm, t. 2, p. 249; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 211.
  • 60. Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 348.
  • 61. Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 440; Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 125.
  • 62. Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 348.
  • 63. Ibn Al-Munâdî, Al-Malâhim, p. 64; Ibn Abî Al-Hadîd, Sharh Nahÿ al-Balâgah, t. 1, p. 276; Al-Mustarshad, p. 75; Al-Mufîd, Al-Irshâd, p. 128; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 592; Gâiat al-Marâm, p. 208; Bihâr al-Anwâr, t. 32, p. 9; Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 314; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, t. 6, p. 35.
  • 64. Ash-Shâfi‘î, Al-Baiân, p. 108.
  • 65. ‘Aqd ad-Durar, p. 43.
  • 66. Ihqâq al-Haqq, t. 19, p. 679.
  • 67. Al-Kâfî, t. 8, p. 213; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 246.
  • 68. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 21; Kamâl ad-Dîn, t. 2, p. 371.
  • 69. ‘Aqd ad-Durar, p. 50.
  • 70. Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 295; Ahmad, Al-Musnad, t. 2, p. 371.
  • 71. At-Tûsî, Al-Gaibah, nueva impresión, p. 441; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 212.
  • 72. Qurb al-Isnâd, p. 170; An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 271.
  • 73. Región en la ciudad de Medina donde se llevaba a cabo la Oración de Al-Istisqâ’ (para pedir a Dios el envío de lluvias). (Mu‘ÿam al Buldân, t. 1, p. 109).
  • 74. Tras el martirio del Imam Al-Husain (a.s.) y el levantamiento de la gente de Medina en contra de Iazîd, por órdenes de este último la gente de Medina fue masacrada, y en este suceso fueron asesinadas más de diez mil personas. Esta región se llama “Harrah Wâqim”. (Mu‘ÿam al Buldân, t. 2, p. 249).
  • 75. Barîd (lit. “correo”): medida itineraria equivalente a unas 12 millas, que es la distancia que recorrían los mensajeros entre cada descanso [N. del T.].
  • 76. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 58.
  • 77. Ibíd., p. 59.
  • 78. Firdaus al-Ajbâr, t. 5, p. 91.
  • 79. An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 277; Al-Mufîd, Kitâb al-Irshâd, p. 359; At-Tûsî, Al-Gaibah, p. 267; Sirât al-Mustaqîm, t. 2, p. 249; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 211.
  • 80. Ciudad a unos seis kilómetros de Kûfah. (Mu‘ÿam al Buldân, t. 2, p. 328).
  • 81. At-Tûsî, Al-Gaibah, nueva impresión, p. 446; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 728; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 209.
  • 82. Kamâl ad-Dîn, t. 2, p. 665; Al-‘Adad al-Qawîiah, p. 66; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 207.
  • 83. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 58; Ihqâq al-Haqq, t. 13, p. 29.
  • 84. Al-Hussainî, Al-Hidâiah, p. 31.
  • 85. Irshâd al-Qulûb, p. 286.
  • 86. Madînah al-Ma‘âÿiz, p. 133.
  • 87. Hiliah al-Abrâr, p. 601.
  • 88. At-Tûsî, Al-Gaibah, nueva impresión, p. 339; Kamâl ad-Dîn, t. 2, p. 655; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 510; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 207; Ilzâm an-Nâsib, t. 2, p. 136; Ibn Hammâd, Al-Fitan, p. 91; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 587; Al-Muttaqî al-Hindî, Al-Burhân, p. 111.
  • 89. Ilzâm an-Nâsib, t. 2, pp. 136 y 187; ‘Aqd ad-Durar, pp. 54, 59, 63-65, y 237; An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 274; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 242.
  • 90. Al-Hussainî, Al-Hidâiah, p. 31; Irshâd al-Qulûb, p. 286.
  • 91. Maÿma‘ az-Zawâ’id, t. 5, p. 188.
  • 92. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 78.
  • 93. Ÿâmi‘ al-Ajbâr, p. 150; Mustadrak al-Wasâ’il, t. 11, p. 375.
  • 94. Dawhah al-Anwâr, p. 150; Ash-Shî‘ah wa ar-Raÿ‘ah, t. 1, p. 151; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 241.
  • 95. Al-Mufîd, Kitâb al-Irshâd, p. 361; At-Tûsî, Al-Gaibah, p. 272; I‘lâm al-Warâ’, p. 428; Al-Jarâ’iÿ, t. 3, p. 1164; Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 125; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 214.
  • 96. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 134.
  • 97. ‘Abdurazzâq, Al-Musannaf, t. 3, p. 155.
  • 98. Dalâ’il al-Imâmah, p. 245.
  • 99. Bashârah al-Islâm, p. 28.
  • 100. Ibn Hammâd, Al-Fitan, p. 148.
  • 101. Bashârah al-Islâm, p. 191; Ilzâm an-Nâsib, p. 161.
  • 102. Bashârah al-Islâm, p. 98.
  • 103. At-Targhîb wa at-Tarhîb, t. 3, p. 442.
  • 104. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 125.
  • 105. Sura Al-Baqarah; 2: 155.
  • 106. Kamâl ad-Dîn, t. 2, p. 650; An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 250; Al-Mufîd, Kitâb al-Irshâd, p. 361; I‘lâm al-Warâ’, p. 456; Al-‘Aîiâshî, At-Tafsîr, t. 1, p. 68.
  • 107. I‘lâm al-Warâ’, p. 456.
  • 108. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 133.
  • 109. Al-Fatâwâ al-Hadîzîiah, p. 30; Al-Muttaqî al-Hindî, Al-Burhân, p. 142; ‘Aqd ad-Durar, p. 132.
  • 110. Ahmad ibn Hanbal, Al-Musnad, t. 3, p. 286; Ibn Mâÿah, As-Sunan, t. 2, p. 1363; Al-Fitan, p. 33.
  • 111. Kanz al-‘Ummâl, t. 11, p. 249.
  • 112. Ibn Tâwûs, Al-Malâhim, p. 59.
  • 113. Bihâr al-Anwâr, t. 67, p. 351.
  • 114. Tafsîr Al-Imâm Al-‘Askarî (a.s.), p. 344; Al-Ihtiÿâÿ, t. 2, p. 260; Muniah al-Murîd, p. 35; Mahaÿÿah al-Baidâ’, t. 1, p. 32; Hiliah al-Abrâr, t. 2, p. 455; Bihâr al-Anwâr, t. 2, p. 6; Al-‘Awâlim, t. 3, p. 295.
  • 115. Abû Dâwûd, As-Sunan, t. 4, p. 109; Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 522; Ta’rîj Bagdâd, t. 2, p. 61; Ÿâmi‘ al-Usûl, t. 12, p. 63; Kanz al-‘Ummâl, t. 12, p. 193. Hasta donde investigué, no encontré documentación sobre ello en los libros shias.
  • 116. Bihâr al-Anwâr, t. 60, p. 217.
  • 117. Ibíd., p. 216.
  • 118. Ibíd., p. 213.
  • 119. Ibíd., t. 60, p. 213; Safînah al-Bihâr, t. 2, p. 445.
  • 120. Bihâr al-Anwâr, t. 60, p. 217.
  • 121. Ibíd.
  • 122. Ibíd., p. 218.
  • 123. Ibíd., p. 216.
  • 124. Ibíd., p. 218.
  • 125. Dhikr Isbahân, p. 11.
  • 126. Mawâlî y mawlâ, etimológicamente tiene diversas acepciones. ‘Al·lâmah Al-Amînî transmitió veintidós acepciones para este vocablo en el primer tomo de Al-Gadîr. En la terminología, en las aleyas coránicas y en el Hadîz, tiene cinco acepciones: Walâ’ al-‘Itq, Walâ’ al-Islâm, Walâ’ al-Halaf, Walâ’ al-Qabîlah, y Al-Walâ’ en contraposición a los árabes, siendo el propósito de ello los no-árabes, y generalmente éste es el significado que se proponen los sabios de la Ciencia del Riÿâl (estudio de la confiabilidad de las personas que integran las cadenas de transmisión de las narraciones). Ver: At-Taqrîb wa at-Taisîr, t. 2, p. 333.
    Quizás la razón por la que se generalizó el hecho de aplicar esta palabra a los iraníes sea por el juicio de usar un término genérico para el caso predominante o de mayor uso, tal como algunos alegaron.
    Además, en los escritos de los sabios tanto antiguos como contemporáneos fue interpretado de esta manera, y es siguiéndolos a ellos que nosotros lo interpretamos así, aún cuando no insistimos en ello.
  • 127. Dhikr Isbahân, p. 12. Ver: Al-Ÿâmi‘ as-Sahîh, t. 5, p. 382.
  • 128. Râmûz al-Ahâdîz, p. 33.
  • 129. Teniendo en cuenta que la gente del bazar de Kûfah en su mayoría era persa y hablaba en persa (tal como se desprende de Mustadrak al-Wasâ’il, t. 13, p. 250, hadîz nº 4), queda perfectamente en claro que los mawâlî de quienes se quejó Ash‘az y a quienes Amîr Al-Mu’minîn defendió, eran los persas.
  • 130. Al-Gârât, t. 24, p. 498; Safînah al-Bihâr, t. 2, p. 693; Ibn Abî Al-Hadîd, Sharh Nahÿ al-Balâgah, t. 20, p. 284.
  • 131. Ibn Mâÿah, As-Sunan, t. 2, p. 1368; Al-Mu‘ÿam al-Awsat, t. 1, p. 200; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t. 7, p. 318; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 268; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 599; Bihâr al-Anwâr, t. 51, p. 87.
  • 132. ‘Aqd ad-Durar, p. 129; Ash-Shâfi‘î, Al-Baiân, p. 490; Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 491; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 263; Izbât al-Hudât, t. 3, p. 596; Bihâr al-Anwâr, t. 51, p. 84.
  • 133. An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 373; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 243; Ibn Mâÿah, As-Sunan, t. 2, p. 1366; Al-Hâkim, Al-Mustadrak, t. 4, p. 464.
  • 134. An-Nu‘mânî, Al-Gaibah, p. 315; Izbât al-Hudât, t. 2, p. 547; Bihâr al-Anwâr, t. 52, p. 369.
  • 135. Esto es, harán Taîi al-Ard (atravesar la Tierra en un momento).
  • 136. Firdaus al-Ajbâr, t. 3, p. 449.
  • 137. Ash-Shâfi‘î, Al-Baiân, p. 106, Al-Muttaqî al-Hindî, Al-Burhân, p. 150; Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 591; Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 491; Kashf al-Gummah, t. 3, p. 286.
  • 138. Kanz al-‘Ummâl, t. 14, p. 591.

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